Tremendo sal pa’ fuera en Hialeah.

Esto de escribir dando mi opinión o comentando en primera persona algún suceso,  hace tiempo  que, como que no me gusta. Prefiero inventar una historia donde los personajes hagan de las suyas y si no les gusta lo que dicen, vayan a Hialeah y entiendanselas con Micaela y Juana.

Juana y Micaela eran vecinas en Cayohueso, un barrio de Centro Habana,  por esas casualidades de la vida ahora son vecinas nuevamente. Hialeah las acoge y protege,  casi con el mismo amor que su barrio de antaño. Micaela lleva 20 años  viviendo aquí, Juana sólo 15,  ambas son ciudadanas americanas y cada una ama, a este país que las acogió y les dio derechos, a su forma y manera.

Micaela es demócrata de pura cepa. Cuando la Hillary perdió en noviembre,  estuvo una semana vestida de negro,  los que pasaban por su casa oían  su voz.

-Esto es una pesadilla, en algún momento alguien me despierta y to’ esto es mentira y el Trump no es presidente na’.

Micaela despertó  y Trump seguía siendo presidente. Comprendió que no siempre se gana y que las libertades y derechos que este país le daba, a pesar de no haber nacido en él,  le permitirían criticarlo; decidió  resitir y luchar por este, su país 

Juana estaba más feliz que una lombriz, amaba a Trump, mas allá  de razones y noticias.

Una tarde que Micaela le preguntó el por qué  de ese amor por Trump, sólo  dijo. 

-Porque me da la gana, me sale de la entretela, ese hombre hará grande a este país  de nuevo.  De buena nos libramos, de la vieja mentirosa esa.

Ahí  mismo fue cuando se armó la gorda, aunque las dos eran flacas.

-¿Qué cojones tu estas diciendo de mi Hillary? Tú  puedes apoyar todo lo que quieras al viejo loco de mierda ese, pero ya quisiera él  tener la mitad de la preparación de ella. Ese hombre será presidente y to’ lo que tú  quieras, pero está mas loco que un chivo y mas perdió que un conejo en un campo e’ lechuga.

– Deberías respetarlo y no hablar asi mi santa, es el presidente y punto. Hay que apoyarlo. Te guste o no te guste, perdieron, entiendes, P E R D I E R O N. Y si no les gusta, ¡vayanse!

-Esperate un momentico y explícamelo en letra de molde. Tú  te la pasaste hablando horrores de Obama y burlandote de él,  que fue electo en dos ocasiones y por amplia mayoría y ahora resulta que hablar mal de Trump es ir contra el país  y no ser patriota, pero hablar mal de Obama si se podía.  O sea que al negro lo podían acribillar, pero al naranja no. ¿ Cuál es la diferencia mi santa? Acláramela antes de que me dé  un yeyo. Y dejame aclararte la mente, no soy perdedora a na’. Esto no es un asunto personal, pa’ mi quien perdió fue el país,  elegiendo a ese tipejo. Y pa’ que no te equivoques, no me voy na’, porque éste, es también mi país.  Cada vez te pareces mas a Tete comité,  con eso de que se vayan, que se vayan, cuidao con las consignas, que la que parece comunista eres tú. 

-No es lo mismo Obama que Trump,  mi santa.

-No, claro que no, Obama era negro y eso es lo que muchos no le perdonan.

-Ay Micaela esta niña, no quieras coger el rábano por las hojas . Trump es un gran hombre, dejenlo gobernar, es que la prensa y los medios la tienen cogía con el pobre hombre, dejenlo gobernar en paz y ya verán. 

-Tú querrás decir, dejenlo acabar con el país  en paz.  Me recuerda tanto a uno que tú  y yo conocemos muy bien y que mucho que nos jodía a todos. 

-Acabar nada, Trump nos va a salvar del comunismo,  la Vieja Clinton es tremenda comunistona y nos quería hundir.

-Chica yo creo que a ti la Cocacola te ha jodio el cerebro. Asi que la Clinton comunista y ¿Quién  es el amigo de Putin? O ahora resulta que el hijo de la gran Putin no era de la Kgb y tremendo comuniston y dictador que es.

-No te metas con Trump, sabes qué,  gana Trump mil veces, un millon de veces, Trump para todo el mundo, pa’ lo que sea Trump, pa’ lo que sea. La vieja de mierda perdio, por suerte.

-Niña  toma sopa de cabeza de cherna a ver si se te ilumina el cerebro y se te abren las entendederas. Tú  tambien eres de las que estan emocionadas porque el viejo le recogió la gorrita al soldado ¡Que manera de comermierda caballero!

-Eso si es un presidente y aquí la única comemierda que hay eres tú  y todos los demócratas de mierda que quieren joder a este pais.

-Ponte pa’ tu número que el despertar va a ser duro cuando te quiten el Obamacare y ningun seguro te coja por hipertensa. No se si ser comemierda será otra condición mas pa’ que ningún  seguro te coja, porque eso es lo que tú  eres tremenda comemierda.

-¡Comemierda tu madre! 

Tremendo sal pa’ fuera y dale al que no te dio. Micaela y Juana se cogieron de los moños  y parecía que la sangre iba a correr por Hialeah. Salieron Enrique y Manolo, a separar a sus mujeres.

-¿Ustedes que comieron hoy? Aparte de mierda, mas de 30 años  siendo vecinas y ayudándose y ahora faja’s por Trump, Obama y la Hillary. Ninguno de ellos tiene idea de que ustedes existen y a los 3, ustedes les importan un carajo. Por política  no se destruyen amistades, ni familias, que despues ellos se arreglan y ustedes quedan cagaos.  Preocupense por resolver sus problemas y no anden fajas sin motivo real, da pena. Si quieren de verdad meterse en política vayan a covencer a todo el mundo que salga a votar la próxima vez. Que los malos políticos son electos por la gente que no vota. ¡ Que gente caballero, pero que gente!

Fotografía tomada de Google.

Elena, Malena y Lena, ¡Las Burke!

Elena
Mis amigos más cercanos, saben que hace tiempo tengo en mente un escrito sobre Elena Burke. Un escrito sobre la Burke mayor como dicen con orgullo su hija Malena y su nieta Lena. Un escrito que de cierta manera rinda homenaje a Elena y a Las Burke, esa excepcional trilogía de mujeres que dan continuidad y brillo a un apellido ilustre, que son una en tres tiempos.
lena

Tengo un amigo que sabe de mi amor por La Habana, que me dice que para él, La Habana es olor a salitre, a bahía, es aventuras inconfensables en esas calles habaneras, es tiempos amargos y difíciles, todo eso endulzado con el toque mágico de la voz de Elena que salva lo mejor de sus memorias. Así de importante e imprescindible, es para muchos la voz y presencia de Elena Burke.

Elena fue, es, de esas cantantes capaces de dar un nuevo sentido y matiz a una canción, de estrenarlas en su voz haciéndolas nuevas. Escucharla es hacer silencio obligado, convocar emociones, recuerdos, seguros que en su voz, siempre cantara lo sentimental.

He tenido la oportunidad de asistir a conciertos de las Burke. Las he disfrutado en teatros y sitios nocturnos de La Habana y Miami. No importa el lugar, ni el momento, las experiencias internacionales o la juventud, en las venas de Las Burke, corre la cubania desbocada, dispuesta a saltar en cada nota y gesto.

En mi intento de acercarme a la esencia de estas mujeres, asistí, hace días, a un concierto de Lena. Me sorprendió su vitalidad y su talento en escena, su devoción y amor por su madre y su abuelita, a quien dedico una canción, “Eterna pasajera”. Se que Lena andará un camino largo, que el éxito y las ganas le acompañaran siempre, que enriquecerá la herencia de abuela y madre, prestigiando y amando, el apellido que lleva con orgullo.

Anoche asistí al concierto de Malena Burke en Hoy como ayer. Fue el modo, a lo cubano, de muchos, de celebrar el 4 de julio. Mi ultimo “empujón” para dar forma a mi modesto homenaje a Elena y Las Burke.

Malena inicia su concierto con una canción que en la letra recorre los barrios habaneros. Nos lleva entre notas y acordes, desde la esquina de Tejas, hasta el Vedado. Pasamos por Buenavista y Miramar y aprovecho para darle un beso a mami, que sonríe dormida, ajena al milagro de la música y la voz de Malena. Hasta la mamá de Hiram sale a saludarme desde su balcón en Centro Habana y alcanza a gritarme, ¡Regreso pronto! Es como una comparsa arrollando por La Habana a todo tren, de cubanos nostálgicos que no renunciaran jamás a sus raíces.

Rinde homenaje a la mora y desde el cielo Moraima aplaude y siente el alivio de su voz. Malena, guarachea, canta a capella, improvisa, baila, hace chistes. Dueña de la escena, lo sabe hacer todo y lo hace bien, con esa gracia y picardía cubana que bebió al nacer, en la mejor de las fuentes.
Dedica una canción a sus cuatro hijos y las lágrimas me nublan la vista, su imagen se me confunde con la de mi madre. Me parece que es ella quien me canta y me da alas, me enseña a volar, que intenta hacerme más feliz, en suprema entrega de amor maternal.

En el escenario, entre el piano, guitarras, tumbadoras y micrófonos, adivino a Elena, apuntándole la letra, ayudándola en el agudo, asintiendo feliz al final de cada interpretación. Le trae a Lena al escenario y el dúo de madre e hija, se me antoja trío y casi escucho la voz de Elena, feliz e inmortal, sumando su voz a la noche.
Malena concierto

Sonrío y el nombre del lugar se me antoja una trampa. He disfrutado de las Burke, Hoy como ayer y como siempre, en derroche de arte y cubania, deleite de mulatas que entre notas, acordes, mieles y girasoles, regalan arte y sonrisas, talento y raíces, afianzadas en la tierra que las vio nacer y echando ramas nuevas por el mundo.

Un estribillo final termina un concierto donde no falto nada ni nadie. Donde tres generaciones de Burkes nos volvieron a regalar una noche habanera, un 4 de julio, entre fuegos artificiales y aplausos; ¡Se acabo lo que se daba, la botella esta vacía, vámonos!

Voy hasta el camerino en busca de una foto, saludo a Favio Días, hacedor de arte y milagros, tren impulsor de nuestra cultura en Miami. Malena me recibe sonriente, accede a una foto, me pregunta, ¿Te gusto?
lena y malena

¡La Lupe!

la Lupe, Marvin Jui-Perez

Una noche de verano, en un  apartamento de Centro Habana, un grupo de amigos, tomábamos tragos, conversábamos y escuchábamos música. Alguien, llevo un disco compacto mixto con varios cantantes. De pronto, una voz mágica se escucho, pedí silencio; ¿quien es esa mujer que esta cantando? Pregunte asombrado y admirado, nadie la conocía, tuvimos que buscar en la cubierta del disco;¡ La Lupe, Puro teatro! Desde ese día, comencé a investigar sobre su vida, a buscar sus canciones. Su voz hacia el milagro de romper censuras, hacerla añicos, dinamitar ostracismos y prohibiciones.

Supe de su origen, la Yiyiyi, triunfo con una voz y una fuerza interpretativa que obligaba a rendirse a su embrujo. Cantaba al final de su tiempo en Cuba en un Club de La Habana, último refugio de su arte. En tiempos de absurdo, su estilo explosivo y temperamental, no encajaba en la televisión, ni en teatros. Terminó emigrando, en otras tierras se afinco su arte. Una vez leí que estaba llamada a ser la reina de la salsa, su vida desordenada, entre drogas y escándalos se lo impidieron.

La Lupe, es de esas voces sin tiempo, tal vez dentro de 50 años, alguien vuelva a escucharla en Buenavista o en la Habana Vieja y  sucumba ante el encanto de esa voz única. Quizás un día, un sobrino nieto mío, interrumpa alguna conversación al escucharla y pregunte, ¿Quien es esa mujer que canta?

Cuando viajé a España, converse con mis amigos madrileños sobre ella, sus discos se vendían y se agotaban en el mercado. Su arte la sobrevivía, vencía la muerte, censuras y olvidos. Murió pobre, se conservan sus últimas canciones religiosas, producto de su conversión al evangelismo. Dicen que fue capaz de dar un nuevo sentido a las canciones religiosas, aún en estos temas, no pudo despojarse de su peculiar forma de decir y hacer las canciones.

Genialidad, voz única, sentimiento, algo especial vive en sus canciones, algo que la hace eterna e incomparable. He escuchado grabaciones de cantantes que no conocí y alcanzaron altos reconocimientos y fama, glorias de Cuba, como dicen muchos. Escucho sus discos, comento, son buenas, pero sus voces no se apoderan de mi corazón, no me transportan a un teatro o cabaret habanero, donde me mezclo con fantasmas y aplaudo entre ellos. La Lupe, es única, inigualable, de su mano, recorro centros nocturnos de La Habana, me trasmite su frenesí, su energía en escena, su divino arrebato, el éxtasis de su locura.

Leí de su desenvolvimiento en escena, de cómo arrojaba las joyas al público, se quitaba la ropa o golpeaba con el zapato al pianista. En un video que descubrí navegando por Internet, la pude ver en algunas de estas acciones. Cuanto hubiera disfrutado verla en escena, aunque fuera una sola vez. Prohibiciones, censuras y absurdos, le impidieron continuar su carrera en Cuba, adicciones y escándalos, acortaron una carrera que pudo ser larga y aún mas brillante. Su voz y estilo, terminaron venciendo censuras y adicciones, siguen vigentes, cruzan fronteras y vencen el tiempo; se eternizan. Leí que una vez dijo; le gusto a la gente porque hago lo que ellos quisieran hacer y no se atreven. La Lupe gustó, gusta y gustara siempre, porque dueña de una voz y  estilo únicos, fue, es y será siempre, un fenómeno irrepetible, un arrebato artístico sui generis, transmitió a sus canciones, su divina locura, su arte con mayúsculas.

Su voz, que recorrió y recorre el mundo, vuelve una y otra vez a La Habana. Hace muecas a reglas y censuras, se burla de todo y de todos, arranca un enorme aplauso colectivo y en supremo gesto de entrega, arroja a su publico su ultima joya; ¡Su corazón en su voz!

 

Fotografia tomada de Google.