Lo que se llevaron los vientos de Ian.

Hoy no pensaba escribir, pensé tomarme el domingo como un descanso total, mis amigos más antiguos, no por viejos, sino por los años que hace nos conocemos, me pidieron escribiera algo sobre Ian, ese terrible huracán que golpeo con furia el occidente de Cuba y el centro de la Florida. Les aclaré que me dejaría llevar por las musas, que no me pondría trabas, hágase la voluntad de las musas y no la mía.

Acá en la Florida las pérdidas han sido enormes, es el huracán que más pérdidas ha causado en daños materiales, la cifra en números redondos, supera la de los huracanes anteriores. El gobierno federal aprobó ayuda de inmediato, sin tener en cuenta si el estado era azul o rojo, demostrando que este gobierno es de todos, no sólo de los que votaron por él. Poco a poco la gente se recuperará y aunque el momento actual espanta, no faltarán ayuda oportuna, prestamos, créditos; duelen los muertos que estoy seguro serán numerosos y que en muchos casos si se hubieran evacuado, se hubieran podido evitar, pero siempre abundan los cabezones que se creen que se las saben todos y exponen sus vidas y la de sus familiares. Mientras el huracán azotaba estuve en contacto con una amiga que vive en Cape Coral y sus mensajes me espantaban, después supe que los daños no pasaron de un techo que voló y otras pérdidas materiales, por suerte todos están bien, seguros que pronto todo volverá a la normalidad. El norte se recupera poco a poco, se sacude el agua y apuesta al futuro.

Allá al sur, donde habitan mis memorias, mis fantasmas, Ian se ensañó con furia, destruyó casas, cosechas, tendidos eléctricos, como decimos nosotros: les dio con todo. Inundaciones y un viento fuerte que no perdonó miserias, ni angustias.

Allá, al sur, Ian se llevó algo más que techos, casas, cosechas, postes del tendido eléctrico, Ian se llevó el miedo, el temor a reclamar derechos, a gritar basta, a decidirse a ser parte de la historia, a elegir rumbos y caminos. Que un gobierno tiene que cumplir su función interna y garantizar pan y paz a su pueblo, ¡coño! que la gente se cansa y aburre de promesas y consignas; que la mayor consigna es el derecho a la vida, a una vida digna en el sentido exacto de la palabra, que no reclaman lujos, piden lo esencial para poder vivir y no morir en el intento.

La gente tiene todo el derecho a expresarse, a reclamar derechos, Ian se llevó el miedo, barrió con él, lo hundió en el fondo de esa mar profundo y azul que nos rodea. Entendieron que no tienen nada que perder, solo prohibiciones, miserias, angustias, que de la potencia médica solo queda el recuerdo, que lo que una vez se exhibía con orgullo hoy da vergüenza y dolor, que el viento se llevó miedos y vendas en los ojos y un pueblo mira de frente su estado actual y se niega a continuar así. Que la patria prometida es “para todos y para el bien de todos”, no solo para un grupo que disfruta del poder y sus ventajas. El pueblo tiene hambre de pan y libertades y va por ellas, no lo duden.

Algunas tormentas llegan para limpiar el camino, para llevarse miedos y poner un pueblo de pie, hay vientos capaces de llevarse miedos, abulias, estremecen cimientos y anuncian amaneceres; algo bueno dejó la tormenta; un pueblo de pie reclamando derechos, que se niega a ponerse de rodillas. Allá al sur, un pueblo se sacude cadenas y apuesta al futuro.

Al sur arde algo más que tanques de petróleo.

Cuba duele en el alma de todos sus hijos, no importa donde estemos, los años de exilio, ni el tiempo sin volver. En ocasiones ese dolor aprieta fuerte el pecho y uno se siente impotente, incapaz; quisiera tener medios, recursos, fuerzas para cambiar el curso de la historia y darle paz y pan a nuestro pueblo.

Allá al sur arde algo más que tanques de petróleo, un humo negro oscurece, aún más, esperanzas perdidas y sueños rotos.

No es politizar un hecho, no es oportunismo casual, es suma de errores e incapacidades, un no saber hacer constante, décadas de abandono. No me hablen del bloqueo, ya me aburren, quiero escuchar reconocer errores, convocar al pueblo a buscar soluciones y buscar salidas, sin un grupo que disfrute y un pueblo que se jode.

Que la gente se cansa de escuchar consignas obsoletas y discursos repetidos, que están hartos de miserias y promesas incumplidas.

Allá al sur, arden tanques y miserias, arde un pueblo que tensa fuerzas y no lo duden, sabrá usarlas para hacer caminos.

Duelen los muertos, duele la gente sin futuro, las noches oscuras y las mesas vacías, duele la gente viajando a Nicaragua, arriesgando sus vidas por encontrar la vida, duele un pueblo entero.

Allá al sur, arde algo más que tanques de petróleo.

El rostro de La Habana.

Un día dije que la Habana era una ciudad de mil rostros, hoy tiene el rostro tenso, contraído de angustias y escaseces, de espantos, prohibiciones y adioses, a veces ríe para no perder la razón, mientras una lágrima delata su tristeza.

Mi Habana sufre en silencio males y éxodos, teme un día amanecer desierta, con políticos encerrados en oficinas y calles desiertas de lágrimas y risas.

Ya no usa maquillaje, ya no trata de esconder miserias, sería ridículo en momentos de espanto, de colas interminables, apagones repetidos, de precios por las nubes, de ancianos y niños abrazados, sin sueños, ni futuro.

Hoy la Habana duele. Toda Cuba duele, es un dolor que no se calma, que sólo una acción mayor calmaría.

A su lado, arde Matanzas y un humo negro cubre el cielo, no deja ver el sol, ni la esperanza.

Hoy Cuba se estremece, cansada de promesas obsoletas, de éxodos sin fin, prohibiciones impuestas, discursos sin sentido.

La Habana lava su rostro en aguas del futuro, se refresca la mirada, sobre derrumbes se levanta, mira al Cobre y grita: Cachita, dales la fuerza para hacer el milagro y seamos, de una vez y por todas, “de todos y para el bien de todos”

No más Historias repetidas.

Allá, al sur, repiten historias y consignas, nadie las cree, no encuentran eco en la miseria .

Historias repetidas hasta el cansancio, donde muchos se cansaron, para siempre, esperando un futuro que no llega.
Con unas ganas enormes de historias nuevas, de inventarse patria y vida en cada esquina de la vida.

Sueñan con éxodos detenidos, con un pueblo, hombro con hombro, salvando la patria, haciendo vidas. Están hartos de historias repetidas, de discursos y palabras, quieren hechos y están dispuestos a hacerlos con sus manos.

Voltean el rostro al mañana, miran al Cobre y le piden a Cachita ese milagro de “una patria con todos y para el bien de todos”; Cachita les sopla en un susurro: háganla ustedes.

Fotografía tomada de Google.

Días de luz, un concierto con destellos de pueblo.

Pablo a pesar de los años y las heridas, sigue en el ojo del huracán y regala y anuncia en su gesto , los días de luz.

Parecía, que el concierto no iba a lograrse, que muy pocos disfrutarian los días de luz. Leí noticias sobre la venta de entradas en el teatro Nacional; la luz, una vez mas, pretendían reservarla para elegidos. En uno de los artículos que leí se me grabaron las palabras de una mujer del pueblo: «¡El teatro y Pablo Milanés son del pueblo y para el pueblo! ¿Hasta cuándo los barrigones van a mandar? ¿Hasta cuándo el avasallamiento al pueblo? ¡Esto es vergüenza contra dinero, como Chibás!». Al final se cambió la sede del concierto y la Ciudad Deportiva cobijó los días de luz.

Pablo es del pueblo, mas allá de críticos de un lado y otro de este mar que pretende, inútilmente separarnos. Su voz, sus canciones, su presencia han hecho suyas más de una generación de cubanos, a verlo fueron abuelas y nietos, el pueblo todo.

El nombre de un concierto puede ser un augurio, una revelación; nada ni nadie podrá detener los días de luz, no lo duden.

Muchos no pudimos asistir físicamente al concierto, a esa fiesta de la luz y del pueblo, a esa explosión de memorias y augurios, pero de un modo u otro nos la inventamos para sumar aplausos y gritar: ! Gracias Pablo¡

Reordenamiento vs desordenamiento.

Nos hablaron de reordenamiento, de medidas económicas, de necesidades y de la madre de los tomates. No nos dijeron que íbamos a vivir la peor de las crisis, que la miseria era lo único seguro. No encontraron peor momento que lanzar sus medidas en tiempos de pandemia, de sumar espantos y penas.

Si el salario medio en Cuba no alcanzaba a cubrir necesidades, hoy es una caricatura de si mismo. El presente se ha puesto color de hormiga, es como un mal trago, pero no podemos tomarnos un refresco para ayudar a bajarlo, porque los precios están por las nubes, compitiendo con la angustia de las amas de casa. Si antes el puerco había sido propuesto como, mamífero nacional por habernos salvado de hambrunas, hoy su alto precio lo aleja de cocinas y mesas. Chencha se lleva las manos a la cabeza y grita: ¡carajo, hasta cuando!

Hubo un tiempo que las familias que recibían 100 dólares mensuales de sus familiares en el extranjero, “escapaban” a la miseria general, hoy tendrían que recibir 250 o 300 dólares para capear el temporal y creanme; no hay cama pa’ tanta gente. En vez de con todos y para el bien de todos, este reordenamiento es para el mal de muchos.

El cubano de a pie, no puede tomarse un refresco, no puede comprar cigarros, no puede comerse un pedazo de carne de puerco, hasta los sueños están en hipoteca y no sabe si sobrevivirá a este “reordenamiento”, no sabe si sus nietos podrán ver las promesas cumplidas. Micaela ya no cree en promesas, es lo único que ha escuchado desde que era niña y se ha puesto vieja esperando que se las cumplan, las cazuelas siguen vacías y los vasos de leche no han llegado.

Este mal llamado reordenamiento, no está matando le dice Cuca a Chencha, a veces piensa que es un plan macabro para exterminarlos y se siente cucaracha resistiendo hasta explosiones nucleares.

No, no es un reordenamiento, es un desastre económico que esta pagando el pueblo que no ve la luz al final de túnel, que ni siquiera ve la luz del bombillo, de tantos apagones y de tan caro que cuesta encenderlo. Este reordenamiento no se le hubiera ocurrido ni al que asó la manteca, él que lo diseñó seguro tiene cuotas de comida y dinero aseguradas y en refugio seguro se ríe del desastre que ha provocado. Tal vez no ha pensado que sus absurdas e inhumanas medidas están ahogando al pueblo que cada vez comprende que, como en un nuevo manifiesto y no comunista por cierto, no tiene nada que perder, solo las cadenas y un mundo por ganar. Después no se quejen cuando el pueblo les de una gran patada por su enorme trasero y los borre de su historia. Cuando decidan reordenarse definitivamente. Mientras tanto recuerdo a Carilda y creanme, me desordeno del todo, me desordeno.

Un café con la Patria, la vida y la libertad.

Nos duele la Habana con consignas y carteles, con promesas que nunca se cumplieron. Duele tanto en la memoria y en la piel, que, a veces, recordar se hace un oficio difícil.

Allá, donde la esperanza se disfraza en sueños y muchos murmuran opiniones, aún alientan amaneceres que se niegan a morir, que luchan por nacer.

Allá en un barrio habanero, de esos que no visitan turistas, ni políticos. Gloria cuela el café, abre la puerta de la cocina y grita.

– Cunda, ven que estoy colando.

Un voooyyy, responde mientras Gloria prepara las tazas y lleva el café recién colado para la sala, Cunda está en el portal y toca a la puerta.

– Entra, está abierta.

Gloria sirve el café y entre aroma y sorbos de café , las amigas conversan.

– Mi santa que es eso de si Patria o muerte o Patria y vida, ya estoy medio mareá con tantas consignas. Tú que has estudiao y te las sabes todas explícame todo este rollo. Tú eres más joven y tienes estudios, yo soy una negra que apenas sabe leer, explícamelo mi santica.

– Sabes, no me gustan las consignas, de tanto oírlas se me han atragantado. Para mi, lo más importante es la Patria, es lo primero. La Patria es la madre mayor y no me refiero a la tierra y a las palmas o a este olor a café, la Patria es más que eso. Nuestros recuerdos la conforman, nuestra infancia, nuestros primeros amores, el primer beso y la primera tristeza, las caricias de mamá, el nacimiento de los hijos, nuestros muertos, el sudor y la sangre de muchos es la Patria. La vida es hermosa, hay que vivirla a plenitud, disfrutarla y a veces uno siente que se le va la vida en una lucha inútil, en un batallar sin final. Patria y vida se unen por un futuro mejor y se resisten a la muerte. Sabes, cuando nacemos lo único seguro que tenemos es la muerte, esperándonos al final o a mitad del camino, por eso hay que gozar la vida, saborearla, pero yo agregaría algo más, la libertad. Porque la vida, aunque sea en la Patria, no es vida si no sé es libre y la libertad da otro sentido a la vida y viste de arcoíris a la Patria. Por eso yo quiero vivir mi vida a plenitud en mi Patria con libertades, porque sin la libertad la Patria está de luto y la vida es amarga y dura.

– Coño Gloria tu eres medio poeta, ¡que lindo hablas!

– Dejate de boberias y tomate el café que se va a enfriar.

Alguien toca a la puerta.

– Empuja que está abierta.

– Llegué a buena hora.

Dice Yeni mientras Gloria le sirve su café.

– Te quedó especial, este no es el de la bodega y hablando como los locos ¿ustedes vieron el video de la canción Patria y vida? ¡Que bueno está el Yotuel ese!

– ¿A ti lo que te llamó la atención fue nada más el negro sin camisa?

– No Gloria, me gustó la canción y aunque hay cosas con las que no estoy de acuerdo, tú sabes que yo soy de la juventud, si pienso que al final y al principio, Cuba es de todos y a todos hay que escucharlos, que mandando a callar a la gente y queriendo oír sólo lo que uno quiere, no se avanza. Que eso de la unidad y lucha de contrarios es una realidad y hay que contar con todos y todos no podemos pensar igual.

– Estás clara Yeni, hay que contar con todos y todos no podemos pensar igual.

– ¡Que lindo hablan ustedes! Yo me quedo boba escuchándolos.

– El punto es una vida digna en la patria de todos, con libertad, como dijo Martí, “con todos y para el bien de todos”

La tres amigas toman el café , sonríen, hay cafés que tiene aromas a libertades.

Fotografía tomada de Google.

¡Ábreme la puerta que Jack el destripador está en La Habana!

En la ciudad de contrastes, desigualdades y esperanzas en pausa, la tarde languidece. La cercanía del toque de queda hace a muchos apurar el paso, la ciudad se prepara para una noche más. Nena, se pone el tapabocas, cruza la acera y toca a la puerta de Micaela, como si en ello le fuera la vida o le fuera la muerte.

– Por tu vida, mi santa abre pronto que estoy a punto de un soponcio. Estamos entripaos o destripaos, decrépitas o medio muertas, pero créeme; esto está color de hormiga.

– Cálmate mujer que me asustas, ¿Qué pasa ahora? Entra y siéntate que te traigo un vaso de agua.

-Y un diazepam, si te quedan. Ya no sé si esto es una película de terror, el Apocalipsis ese que anunciaban en la biblia o los extraterrestres que se han decidido a exterminarnos.

– Ponte pa’ tu número y déjate de aspavientos mujer, ¿ Qué coño pasa ahora?

-Ya no sé si Jack el destripador está en La Habana o si los zombies le han comido el cerebro a las pobres gallinas.

– Ven acá Nena ¿Qué tú estas fumando? Yo creo que a ti lo que hay que darte un electroshock. Reacciona mujer.

-Micaela, tú no sabes na’, tú estas en el pueblo y no ves las casas. Tripas y más tripas, kilómetros de tripas están listas para ser repartidas a la población.

– ¿Tripas? ¿Y quien coño se comió la carne de tanta tripa? ¿ Cómo es eso de la tripa? Hace mucho tiempo que la carne esta perdía, vaya que a no ser que te muerdas la lengua para no gritar 4 cosas, no masticas nada. Y aparte del entripamiento anunciado, ¿qué es eso de las gallinas zombies que me dijiste?

– No sé mi santa porque el gordo ese que estaba hablando en la mesa redonda parece que le patina el coco, a lo mejor es el colesterol que lo debe tener por las nubes, pero yo lo oí hablar de unas gallinas decrépitas.

– ¿Gallinas decrépitas? Ay chica no estaría hablando de nosotras y pensarán exterminarnos. Por tu madre ahora la asustá soy yo.

– No chica, que estaban hablando de cosas que van a hacer para alimentar al pueblo.

– Alimentar al pueblo, si, cada vez que cagan cambian de idea. Lo mismo nos quieren poner a comer avestruces y cocodrilos, que nos empujan la masa cárnica y el picadillo de soya o el cerelac y cuanto invento se les ocurre. ¿Hasta cuando el cuento? Tía Tata , esta bueno ya. Lo que tienen que hacer es dejar que la gente resuelva, el tipo ese del queso, yo le hubiera dicho: un por ciento pa’ ti y otro pal gobierno y vamos a ver si el queso alcanza a tanta demanda, pero no coño que molesta que el tipo haga lo que los responsables de la “alimentación” no pueden o no quieren hacer y prefieren meterlo preso y decomisar el queso. Ahora se aparecen con las tripas de mierda esas como si uno fuera un animal y tuviera que empujarse cuanta mierda se les ocurre. No carajo que somos seres humanos y una se cansa, se nos acaba la vida entre promesas incumplidas y consignas rotas y esas tripas de mierda para lo único que sirven es para que se ahorque más de uno por incapaz, inepto y mentiroso.

– Callate mujer, habla bajito que nos vas a buscar una salación a las dos.

– No Nena, hay que hablar bien alto, hay que gritar, que hablar bajito no ha resuelto nada y ya no aguantamos más . Aquí el incapaz y el comemierda oportunista están que dan al cuello y lo único que hacen es vivir bien y cuidar el puesto. Que alguien dijo una vez que esta era la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes y no de los humildes para los dirigentes vive bien y oportunistas que sólo les preocupa llenarse la panza y que el pueblo se joda.

– Es verdad Micaela, tienes razón, una a veces entre el miedo y el intento de poner algo en la mesa, se olvida de las promesas y las consignas que se han hecho viejas y polvo. Esto es una pesadilla y ya es hora de despertar, que no tenemos otra vida de reserva para consolarnos de tanta mierda y tanta pena.

– Aquí o se ponen pa’ las cosas y to’ el mundo tira parejo o el cambio está a la vuelta del camino. Estamos cansaos Nena, cansaos de promesas y discursos que no llenan la barriga, ni el alma. Las tripas esas que se las metan por el culo, yo quiero la carne, comer, no quiero lujos en mi mesa, pero quiero que cada uno tenga en la mesa un plato digno de comida. Y que no me hablen del bloqueo que ya me la tiene pelá con ese cuento, que se pongan pa’ las cosas o cedan el paso a los que puedan resolver.

– Coño Micaela que bien tú hablas, yo creo que se te ha montao el espíritu de Mariana Grajales.

– El espíritu de nuestros mambises, de nuestros héroes y mártires , se nos tienen que montar a todos, cojones, para que perdamos el miedo a reclamar derechos y cambios y hacer realidad esa patria prometida, “con todos y para el bien de todos” y no solo para el bien de algunos. Ven vamos pa’ la cocina que voy a colar un poco de café.

El sol se pone en la Habana de todos, mientras un rayo de esperanza ilumina a hombres y pueblos, se miran como quien despierta y cierran filas por un sueño.

Fotografía tomada del grupo de Facebook, Fotos de La Habana.

El que tiene dólares resuelve y el que no, que se joda.

Nena escucha, sin abrir sus ojos, el televisor encendido con la mesa redonda donde hablan de nuevas tiendas, dolares, tarjetas plásticas y abundancia de mercancías. Nena no quiere abrir sus ojos, piensa que así, todo será como un mal sueño, lo que nunca sucedió. Hace un recuento de su vida, prefiere refugiarse en el pasado, cuando aún tenía esperanzas, cuando tenía una venda en sus ojos y creía en promesas y consignas.

Nena recuerda cuando tenía 10 años en el 65 y su tía con sus primas se fueron para el norte “revuelto y brutal”. Su padre le prohibió ir a verlas y despedirse de ellas, son traidores, le repitio una y mil veces. Nunca más supo de ellas hasta el 79, aquello de la comunidad fue el acabose, pero ella y su madre estaban felices, volver a ver a su tía y a sus primas, parecía un regalo de Navidad adelantado. Por un milagro de “arriba ” ya no eran traidoras, venían, reyes magos de nuevo tipo, cargadas de regalos y de historias. Así supo de la vida al Norte, de trabajos y logros.

Nena recordó escuelas al campo, trabajos voluntarios, guardias, domingos de la defensa, reuniones, las viejas consignas se le atragantaban; le faltaba el aire y no era por el coronavirus.

Se negaba a abrir los ojos, a aceptar una realidad que le recordaba aquel cuento del hombre que amaneció convertido en cucaracha y que su profesora de Literatura nunca supo darle una interpretación creíble. Sonó el timbre de la puerta y Nena no tuvo más remedio que abrir los ojos e ir a abrir la puerta. Del otro lado Asunción le gritaba: ábreme rapido mi santa que me voy a caer muerta redonda aquí en el portal.

Nena se levanta, arregla los girasoles que están en un bucaro sobre la mesita y abre la puerta, Asunción se le abraza y le dice entre sollozos: dime que esto no es verdad, dime que lo de las tiendas y los dolares es mentira .

Nena respira hondo, traga en seco y le dice: es cierto Asunción, es cierto, ahora lo bueno habrá que pagarlo en dólares y usar una tarjeta plástica.

Asunción se deja caer en un sillón se zafa el moño y deja caer su pelo canoso sobre sus hombres y su rostro.

– ¿De dónde cojones saco yo dólares para que Manolo pueda comer carne y se le quite la anemia? ¿ De qué valen las medallas y los diplomas que tenemos en la casa? Tú tienes a tu tía y a tus primas que siempre te han ayudado, pero yo no tengo a nadie Nena. Sabes mi orgullo siempre fue tener a toda mi familia de este lado, que mis tres hijos estaban comingo, pasábamos trabajo, pero juntos todos, nada de llamadas los domingos y visitas por el día de las madres. Te voy a decir algo que nadie sabe, en el 94 mi hijo mayor quiso irse en una balsa, es ingeniero, pero estaba cansao de pasar trabajos y que el sueldo no le alcanzara, yo lo convencí que se quedará. No quería verme como la vieja Cacha que tiene a todos sus hijos del otro lado y aunque no le falta nada y ellos vienen a verla dos veces al año, no se le quita la tristeza de sus ojos y se le aprieta el pecho cuando habla de su hijo Joseito y lo acaricia en la distancia; yo no quería que me pasará a mi. Logré convencerlo y se quedó, hoy es jefe de producción en una fábrica destartalada, pero al menos la familia esta unida.

Nena le trae un vaso de agua, las palabras se le traban en un intento de consolar a su amiga.

– Ay vieja, nada fue como nos lo prometieron, las consignas se volvieron viejas e inservibles, la esperanza se nos volvió agria y el azúcar amarga. Tanto hablar de la igualdad y hoy somos diferentes, tanto que espanta. Tú y yo hemos vivido mucho, tal vez demasiado, ya estamos retiradas, pero aún estamos fuertes, para algunos seremos una viejas de mierda, pero vamos a salir de esta como sea, Dios aprieta pero no ahoga, aunque a veces parezca que si y una crea que ya no aguanta más. Yo no quería creerlo, pero sabes qué, no me va a destruir.

La puerta de la sala está abierta , Cacha, cargando sus 90 años toca a la puerta y entra, se arregla la mascarilla y pregunta.

– ¿ Qué pasó aquí? Y esas caras de velorio.

– Asunción que se ha tomado muy a pecho lo de las tiendas en dólares y las tarjetas plásticas, hasta un vaso de agua tuve que darle. A mi me golpeó duro la noticia, pero hay que apretar el culo y darle a los pedales, no hay de otra. No quiero que mi hijo vea que me doy por vencida, quiero darle una esperanza de que no todo está perdido, si me ve destruida, no sé que rumbo tomaría.

– A mi ya nada me coge de sorpresa, la vida da tantas vueltas que a veces termina volviendo al punto de partida. Hace tiempo que se acabaron las historias bonitas y sólo quedan las de horror y misterio. Mis hijos viven todos en Miami, muchos pensaron que yo no iba a soportar la salida del país de Joseito, pero ustedes no saben que yo fui la que le dio el empujón para que se fuera. Una tarde le miré a los ojos y le dije: mi hijo, yo no quiero morirme sabiendo que te dejo de este lado, cuando cierre mis ojos quiero saberte haciendo tu sueño realidad y así se decidió aquella tarde de abril que se fue, su vuelvo pronto quedó flotando en la sala, esperándolo, multiplicándose en cada regreso, en cada llamada por teléfono. Él está lejos, pero soy feliz de saberlo bien, aquí no tenía futuro, desde su intento de salida del país cuando el Mariel, le cerraron todas las puertas y nunca mas pudo ejercer su carrera. Ahora anda nuevos caminos y yo desde aquí, iluminó la ruta de su vida.

– Ay Cacha que lindo tú hablas, pareces más poeta que tu hijo.

– Son cosas que le salen a una del alma, no se vive tanto por gusto. Y ustedes, levanten ese ánimo, nadie se va a morir de hambre aquí. Muy negras que nos la vimos en el período especial y aquí estamos y asi vamos a seguir. Que hace tiempo sabemos que la felicidad no nos la dan gobiernos , ni decretos, esa la luchamos nosotros. Dicen que vivimos momentos difíciles y yo hace más de 60 años que sólo recuerdo momentos difíciles. Que no somos iguales y que esto está de sálvese quien pueda, lo sabemos, pero también sabemos que nosotras podemos. Las madres de ustedes y yo pasamos mucho, tanto que recordarlo duele en la memoria y en el pecho y nunca nos dimos por vencidas. Si ahora nos ponen la comida en dolares y con tarjeticas plásticas, pues ya resolveremos. Aquí lo que hay que estar vivos y no renunciar a soñar y a luchar, que la vida es del carajo y lamentándonos, sólo logramos llantos y angustias. Oye Asunción pasa luego por la casa para darte unos bistecs de puerco y una jamonada pa’ Manolo, Joseito no sé como se las arregla, pero no deja de mandarme algo siempre. Vayan las dos más tarde por la casa y así les cuelo un poco de café, todavía me quedan dos paquetes de Bustelo. Vamos cambien esas caras, no dejemos que la esperanza muera, no dejemos que nos aplasten con decretos y medidas absurdas. A nosotras no hay virus, presidentes, ni partidos que nos puedan joder la vida. Levanten ese ánimo, unidas, todo es posible.

Un gracias Concha, gracias, iluminó la tarde, mientras los girasoles de la sala apuntaban al futuro, buscando, ansiosos, esa patria “con todos y para el bien de todos”.

Fotografía tomada de Google.

Ayudar a nuestros hermanos en Cuba.

La Habana ha sido golpeada y duro, la realidad es mas dura que las imágenes que hemos visto.

Tengamos en cuenta que la zona afectada por el tornado, incluye los barrios más pobres de La Habana; esa cara oculta que no se muestra al turista, ni al mundo. El hospital evacuado no fue el de CentroHabana o el del CIMEQ, fue Hijas de Galicia, las casa derrumbadas no son los edificios del Vedado o las casas de Playa. La gente con más necesidad es la que necesita nuestra ayuda, negarla, nos condena por inhumanos y crueles, por olvidar a nuestros hermanos.

Hay, sin dudas, muchas formas de ayudar, desde buscar amigos en la zona y enviarles dinero para que lo repartan entre los más necesitados, hasta viajar a La Habana y llevarles lo más necesario, ir de puerta en puerta, dando una mano y aliento.

Hay muchos que dudan si las donaciones llegarán a los más necesitados, que tienen reservas de dar su dinero a extraños. Usemos las redes sociales y enviemos pan y aliento a nuestros hermanos en desgracia de forma directa, hay muchas vías para hacerlo.

¿Quien no tiene un amigo que vive en Guanabacoa, Regla, Santos Suárez o Luyano? Usemos a esos amigos como el puente para nuestra ayuda, podemos enviar dinero o facturas de comida y que ellos lo repartan entre los más necesitados. Otra opción es viajar a La Habana, visitarlos y darle a la gente algo; si todos lo hacemos, ese algo, puede llegar a ser mucho, no lo duden.

Estas serían vías directas, de hermano a hermano, de corazón a corazón.

No usemos más el gastado pretexto que sería ayudar al Gobierno de Cuba, son nuestros hermanos los que están en desgracia, nos necesitan; ayudarlos se impone.

Pidamos todos que se levante los impuestos a la comida y artículos de primera necesidad en Cuba, que la aduana cubana flexibilice sus reglas y viabilice la ayuda a nuestros hermanos. Esto haría más fácil la ayuda necesaria.

Podemos hacer y mucho. Basta de discursos y politiquería barata que no dan pan, ni techos a necesitados. Demostremos nuestra fuerza y poder de convocatoria. Estamos dispersos por el mundo, pero somos cubanos y el cubano siempre da una mano y hasta dos al necesitado. Allá hay familias que comparten techo y pan escaso con los afectados. Nosotros, los que nunca seremos excubanos, los bien nacidos en Cuba, tenemos la oportunidad de demostrar al mundo nuestra fuerza y solidaridad. Cuba es una, dispersa, pero unida, #todossomosCuba.

Qué la historia no nos condene por negar ayuda, que nuestros hermanos no piensen que los olvidamos, que podamos llevar siempre, con orgullo , en la frente, la estrella que ilumina y mata.

#yosiayudoaCuba

Fotografías tomadas de Facebook, compartidas por amigos.