Un encuentro con un AMIGO de la infancia

Reencontrarse con un viejo amigo es siempre, una alegria especial. Si ese amigo es un amigo de la infancia al que queríamos, admirábamos y esperábamos ansiosos su regreso, la alegría del reencuentro se multiplica y el corazón y los recuerdos se visten de arcoiris para la fiesta; esta semana mis amigos y yo nos reencontramos con AMIGO.

Fue una fiesta de amigos y memorias. Cada uno aportó algo a la celebración y así, sin proponernoslo y sin poderlo evitar; AMIGO volvió entre nosotros.

Al influjo de su regreso todos fuimos un poco niños otra vez. Nos sentamos frente a viejos televisores en blanco y negro, nuestras madres rejuvenecieron, dejaron sillones y volvieron a usar delantales y a gritarnos ¡Se va a enfriar la comida! Mientras nosotros reíamos traviesos y nos dejabamos seducir y encantar con la presencia de un títere y la magia y la voz de Consuelito Vidal. Estrellita, nuestra linda, dulce y buena Estrellita, estreno sonrisas y mimos.

Esa es la magia de los buenos recuerdos; hacernos felices, borrar años, penas, limpiarnos de angustias. Un buen recuerdo es un tesoro y sacarlo a la luz y acariciarlo, hace el camino fácil y alivia el alma.

En esta fiesta de amigos, uno muy cercano, me pidió que escribiera algo sobre este reencuentro y el deleite de ser niños, aunque fuera solo unos instantes, me negué. Ya otro amigo que escribe mejor habia hablado del tema y a veces es difícil evitar influencias y no repetir lo dicho. Termina el domingo y en un momento de descanso pensé en recuerdos y amigos; aqui estoy, rememorando encuentros y alegrías, disfrazandome de niño al influjo de AMIGOS, de amigo y sus amiguitos.

Los amiguitos hoy peinan canas, usan espejuelos para ver bien las fotos, pero conservan un corazón que no envejece que basta una chispa de recuerdos y estalla en carcajadas y corre por la casa y la vida haciendo travesuras.

Gracias AMIGO por este reencuentro, gracias a Carlos, a Hiram, a Aimee que sin saberlo y con una complicidad infantil,nos inventamos esta fiesta para recordar a AMIGO y a todos los amigos del mundo.

Vamos que ya va a empezar el programa y ¿Cómo se llama? Se llama asi, Amigo, amigo y sus amiguitos.

Gracias a Aimee Perez Vidal por las fotos, a Carlos Ferrera por destapar recuerdos y a Hiram Hernandez por su insistencia y sugerencias.

¡Annia! A su manera.

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Tengo varios escritos comenzados, pensé terminar un par de ellos este fin de semana. Tendrán que esperar unos días, un fin de semana un poco “movidito”, la presencia e interpretación de una cantante cubana en una fiesta de Navidad, me hicieron cambiar mis planes.

De un modo u otro, le debía un escrito. Era mi cantante favorita en La Habana, asistí a todos sus conciertos. Les confieso que nunca hice “colas” para comprar las entradas, la amistad con uno de sus más fíeles seguidores, me garantizaba siempre un buen lugar en los teatros. La primera vez que asistí a un concierto suyo fue en el Mella, La Habana se estremecía con el RM de Roberto Morales. Alguien me comentó del espectáculo, me dijo; Annia canta “A mi manera” y en la parte final se aleja el micrófono, ¡Que voz! Les confieso que lo vi varias veces, Annia seducía al publico habanero en complicidad con Consuelito Vidal, en un binomio inolvidable.

Asistí a muchos de sus conciertos, en el teatro inmenso de la Habana, el Nacional, el Mella. Annia repletaba los teatros y sus entradas se vendían como pan caliente, pero pan del bueno, no del de la cuota. Recuerdo una noche en la sala Covarrubias del teatro Nacional, que hasta un apagón habanero quiso escuchar a Annia y lo logró. En lo mejor del concierto, se hizo presente, se fue la luz, como decimos nosotros. Creo que Annia se dijo; bueno si el apagón vino a escucharme, va a escucharme y dicho y hecho. El concierto lo continúo cantando a capella y un público enardecido y feliz con esta cantante que iba más allá de la técnica y las dificultades.

En los conciertos de Annia, descubrí a María Antonieta. Nos impacto a todos por su presencia, belleza y talento, después el tiempo y la geografía terminarían uniéndonos en amistad y admiración.

Cuando estaba en plena efervescencia y popularidad, en un viaje al extranjero, decidió asentarse en Miami. Annia se quedo, repetía su público consternado, ella, como otras, dejo un vacío, un espacio que aún continua esperándola, reclamándola.

En Miami, no he asistido a sus conciertos, hasta ahora. Les confieso que temía a este reencuentro con su voz y los años, prefería recordarla luminosa y triunfante en La Habana. Cuidaba esos recuerdos, los recuerdos, son un tesoro muy valioso. Anoche en una fiesta de Navidad en casa de unos amigos, Annia canto dos canciones. Embellecida por amigos, adornada por el amor de amigos y publico, comenzó a cantar, “A mi manera” le hice algunas fotos. Poco a poco Annia subía el tono, volvía a alejar el micrófono en los agudos, derrochando voz y arte. Deje de hacer fotos, me recosté a un muro y me deje llevar por su voz que como la flauta mágica del cuento, me llevo en el tiempo y la geografía. El publico aplaudía y yo suspiraba por amigos y ciudades ausentes, por La Habana que se pierde de disfrutar esta voz por absurdos y decretos.

En el segundo número Annia invita o “arrastra a la fuerza“, a Samuel Calzado y a María Antonieta a cantar junto a ella. ¿Que voy a hacer sin ti? Adquiere un matiz diferente en este trío de lujo, de voces cubanas decididas a no darse por vencidas, a ser escuchadas.

Saludo a Annia, le prometo un escrito que le debo hace años, desde que retomé el oficio de escribir. Me invita a su concierto el próximo 28 de diciembre en Alfaro’s, prometo ir, seguro que su voz hará el milagro de despedir el año, entre recuerdos y sueños.

Recuerdo a mi amigo, el que me resolvía las entradas para los conciertos de Annia. Anoche hubiera sido feliz escuchándola sabiéndola en plenas condiciones vocales, vital y espontánea, con la fuerza de siempre. Sus cuerdas vocales no creen en exilios ni en años, en tumbas de artistas, ni retiros. El junto a mi, hubiera aplaudido anoche, enjugado una lagrima de emoción y nostalgia. Juntos hubiéramos recordados conciertos y teatros al influjo de una manera que vence el tiempo y la distancia, la de Annia.
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Detras de la Fachada, en los 90s.

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Hace días me ronda la idea de cómo hubiera sido un programa de “Detrás de la fachada” con nuestra Consuelito Vidal y Cepero Brito en pleno periodo especial. Me imagino diálogos y situaciones y me río solo. Antes de decirles, miren para allá, quiero y debo, hacer una aclaración necesaria.

Primero un poco de historia sobre Detrás de la fachada que encontré en EcuRed.

Detrás de la fachada. Fue un programa humorístico de la Televisión Cubana realizado desde finales de la década de 1950 hasta 1987 que contó con las actuaciones de destacados artistas.
Creación
El programa fue iniciado en 1957 con transmisión semanal.
Argumento
El programa como tal se desarrollaba en un edificio de apartamentos, con distintas parejas donde se satirizaba el acontecer diario. El programa fue creado y escrito en los inicios por Marcos Behemaras y dirigido por José Antonio Caìñas Sierra, luego lo escribieron Arturo Liendo y Carballido Rey.

La figura central era José Antonio Cepero Brito, con la conducción y contrafigura de Mimì Cal, siendo sustituida posteriormente por Eloisa Alvarez Guedes, terminando en ese rol, Consuelito Vidal, quien comentaba y narraba situaciones que eran desarrolladas por los actores, al mismo tiempo que permanecía invisible para ellos.
Cepero Brito servía de contrafigura y Consuelito hacía los chistes. La acogida del público fue determinante en los cambios introducidos en el espacio luego de la entrada de Consuelito. Los elevados ratings mantuvieron el programa al aire por casi treinta años.

Hasta aquí la historia del programa.

Después de este poco de historia, quiero aclarar que no es mi intención poner en boca de los personajes y mucho menos de Consuelito Vidal, quien mas que una gran artista, es alguien muy cercano, querido y admirado por todos los que disfrutamos de su arte y simpatía, palabras que no pronuncio y mucho menos faltar el respeto a su memoria. Al contrario, quede este intento imaginativo mío, como un homenaje a Nuestra Consuelito, cubana 100%, ejemplo de artista con mayúsculas, mujer sencilla, de pueblo que supo colarse en nuestros hogares y en nuestros corazones, y quedar ahí, para siempre, vencedora del tiempo y de la muerte. Como ella dijo en una ocasión, se gano algo mas importante que la fama, el reconocimiento y la popularidad y es que la gente de su país, donde quiera que este, la quiera por siempre.

Si alguien desde “arriba”, hubiera dado carta abierta para poner en un programa de televisión, los comentarios y chistes del barrio, centros de trabajo, las guaguas y las escuelas, muchos de los cuales se decían en teatros y otro tipo de presentaciones, Detrás de la fachada en los 90s, hubiera sido algo así.

– Flaca hoy casi llegas tarde.
– Ay Cepero mejor no toques esa tecla, ni se como pude llegar, tengo el carro roto y ni esperanzas que me lo arreglen. Después de 3 horas esperando el camello y media hora comprimida entre la gente, casi tengo mas ganas de regresar a la casa que de hacer el programa. Cepero, por Dios, estos no son los zapatos con que yo salí de la casa, me quedan comodísimos, ¡los míos me apretaban! Pobre mujer que se fue con los míos
– Bueno con esos zapatos cómodos vas a poder hacer mejor el programa, dale que ya salimos al aire.

Muy buenas noches, aquí estamos en otro ¡Detrás de la fachada con Consuelito Vidal!

– Cepero, ¿Tú has probado la masa carnica? Yo, no me atrevo, me parece más bien el nombre de una de esas películas de terror que ponen el sábado por la noche que el nombre de algo que se pueda comer.
– Si, la he probado, ¿Te acuerdas el miércoles pasado que no pude venir y Almirante tuvo que sustituirme?
– Claro que me acuerdo.
– Bueno ese día almorcé masa carnica, lo demás, ya lo sabes.
– Pues en el programa de hoy visitaremos algunas casas habaneras a la hora de la comida. Te juro que ni muerta probare esos inventos, yo solo voy de visita, pero por si acaso, traje un pomo de Novatropin en la cartera. Mujer precavida vale por dos. Mira para allá Cepero.

En la casa de Bernabé y Monga, es la hora del almuerzo.
– Monga apúrate, no me mates de hambre, atiéndeme que por algo me case contigo por las 3 cosas; por lo civil, por la iglesia y por imbécil que fui. Hoy estoy que me fajo conmigo mismo. Tengo un hambre que me como un buey, bueno como están las cosas creo que me comeré un gato, miaaauuuuu!
– Aquí esta la comida Bernabé y no protestes.
– Monga ¿Qué cosa es esto?
– Arroz que hice con fideos picaditos y frituras de masa carnica.
– Monga, tú me quieres envenenar después de 30 años. Yo no me como eso ni obligao, porque no me da mi irrevericonsultuviri gana, prefiero comerme un pan con aceite.
– (Consuelito) Así se habla, no aflojes Bernabé, no te empujes eso por tu madre.
– Bernabé, ¿De que pan tu hablas? El que te tocaba te lo comiste en el desayuno y el aceite hace dos meses que no viene a la bodega.
– Pues me muero de hambre, un hombre que se respete no se come esa gandofía.
– Pues te morirás de hambre, y por la noche toca picadillo de soya, así que ya sabes. Hasta la semana que viene no llega el Zorro.
– ¿El Zorro? Yo creo que tú lo que tienes en el cerebro es la masa carnica esa ¿De qué estas hablando Monga?
– De los huevos chico, que son como el Zorro, vienen, te salvan y se van.
– Aparte de vieja, chistosa. Me voy pa’ la calle que en esta casa no se respeta a un hombre de verdad, no me aguanten. Estoy que me busco una salación con cualquiera.
– (Consuelito) Y yo también me voy que esto se esta poniendo color de hormiga y las frituras esas están de apaga y vámonos.

– Consuelo, ¿a que olía el almuerzo de Bernabé?
– Ni olía hijo, si Bernabé se come eso, se le acaba la guapería en el barrio.
– Me imagino que se te quitaron las ganas de seguir visitando a la gente a la hora de la comida.
– Chico ¿Tú no tienes un libreto? No te hagas, me voy para casa de Manolo y Cuca, mira para allá.

Consuelito, aparece con una vela en la mano.
– Yo me meto en cada rollo, como no se me ocurrió chequear el horario de apagones antes de venir a casa de Manolo. Te lo dije Cepero que miraras si no tocaba apagón. Me imagino que esta gente ya comió, antes de que se fuera la luz.
Manolo, esta en la puerta del apartamento.
– Cuca apúrate que después se llena la azotea.
– Espérame Manolo que estoy metiendo la cazuela con los chicharos en la jaba, ¿Ya cogiste los platos, las cucharas y el pomo de agua?
– Ya cogì todo Cuca, apúrate que ahorita se te enfrían los chicharos y no hay quien se los empuje.
– (Consuelito) Esto me lo vas a pagar Cepero, te dije bien que chequearas si tocaba o no apagón aquí. Por tu madre, estoy que no veo nada, si se me apaga la vela me rompo un hueso de un tropezón y esto parece que es pa’ largo
– Manolo, no olvides dejarle la nota a la niña en la puerta que estamos en la azotea hasta las 4 de la mañana que viene la luz.
-(Consuelito) ¡Hasta las 4 de la mañana! ¿Tú oíste eso Cepero?
– Ya la deje Cuca, vamos que desde el pan del desayuno no tengo nada en la barriga.
– No protestes, te hubieras tomado el cerelac que te prepare por la mañana.
– (Consuelito) ¿Cerelac? Eso es mas bien tiza disuelta en agua, si quieres enviudar trata algo mas directo, pero no me hagas sufrir a este hombre, tú eres una desconsiderada Cuca. Yo también me voy a coger un poco de fresco en la azotea que por lo que veo, este apagón, pica y se extiende.
Consuelito sube la escalera.
– Carballido chico, tú no pudiste mandar esta gente pa’ la acera, ¡Tenìas que encaramarme en la azotea!
Consuelito llega a la azotea
– Todo el edificio esta aquí, apenas veo nada, déjame buscar un lugarcito donde acomodarme.
Se sienta, justo al lado de Bernabé, que habla solo.
– Tengo un hambre que le meto mano a lo que sea, se vuelve para Consuelito, tu estas fuera de peligro, por flaca, a ti lo que voy a darte es un beso.
La abraza y le da un beso. Consuelito se zafa y lo empuja.
– Y te beso porque me da la gana y si me dices algo, te beso otra vez, pa’ que sepas.
– Que va el otro beso se lo espantas a Monga, yo me voy, aunque me destarre por la escalera.

– Viste eso Cepero, reunión de vecinos en la azotea hasta las 4 de la mañana.
– Y con beso de Bernabé incluido, eso no estaba en el libreto. Oye esas mujeres van a matar a esos pobres hombres con esos inventos.
– Espérate un momento Cepero, yo me burlé y me reí, pero esas mujeres lo que se merecen es una medalla, vamos a estar claros. Inventar que poner en la mesa todos los días, no es fácil dímelo a mi. Mejor despide ya el programa que estamos pasados de tiempo.
– Consuelo, antes de despedirnos quería preguntarte algo, el otro día que fuimos a ensayar el programa a tu casa que olor mas rico salía de la cocina, ¿Que estabas cocinando?
– Ay Cepero por tu madre no me eches pa’lante delante de la gente. Que van a terminar el próximo domingo haciendo una cola frente a mi casa con un plato en la mano, no me desgracies la vida compadre y no te hagas que aquí el que mas y el que menos siempre consigue algo por ahí, como sea.
– Pues yo como lo que dan por la libreta.
– ¡A mi misma que te conozco! ¡Tendrás la cara dura! Mira chico, mejor despide el programa anda. Con estos zapatos tan cómodos creo que me voy ir caminando y me ahorro el empuja, empuja de la guagua.
Y eso es todo por hoy amigos, los esperamos, cualquier día de estos, en otro ¡Detrás de la Fachada!
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Maria Antonieta.

No, no se asusten en este escrito no hay revolución francesa, reinas encanecidas, ni cabezas cortadas.

El lunes pasado, mi amigo- hermano, me llamo; José, el sábado presentamos a María Antonieta en The Place, tenemos que correr con la propaganda, apenas hay tiempo. Lograron llevarla a dos programas de televisión. Yo, sobre la marcha, hasta aprendí a hacer carteles y videos con tracks y fotos y subirlos a youtube. Donde hay cubanos, no hay imposibles!

Mientras apoyaba desde mi pagina de Facebook y entre amigos, la presentación de María Antonieta, recordé la primera vez que la vi en un teatro. La presentó Consuelito Vidal, sus palabras fueron mas o menos estas; una bellísima mujer que va a triunfar y será algún día, una de las figuras mas importantes de la canción cubana. Profecía o conjuro, sus palabras se cumplieron, se cumplen en cada interpretación que nos regala.

Un amigo la llamó, la palma real de la música cubana. Aunque la admiraba, desde sus inicios en Cuba, pensé exageraba. La comparación con una palma real, me pareció infeliz. Llego la noche de su concierto, María Antonieta, salio a escena; bella y deslumbrante, enérgica y talentosa. Una palma real en pleno huracán se adueño de todos.

Sus versiones de números clásicos, revivieron a  grandes ya ausentes. Convocadas por su voz, reencarnaron en sus interpretaciones. Su espectáculo, no fue unipersonal. Muchas cantantes, cobraron vida en su voz y sus gestos, compartieron junto a ella el escenario, conquistando corazones y aplausos.

En esta ocasión, The Place, no solo abrió un portal a La Habana. Se abrió un portal enorme a recuerdos y nostalgias, años de arte e historia, evocados por la voz y carisma de esta mujer se hicieron presentes, desataron memorias, lágrimas, abrazos! Martha estrada, Leonora Rego, se vistieron de palmeras y en voz ajena, pero hermana y cubana, se hicieron presente.

Da gracias a Dios, por estar entre nosotros, entre amigos y cómplices, entre cubanos. Recuerda a Oshun, no escapa a nuestro folklore.

Cuba, no nos deja irnos del todo, se inventa ataduras y misterios. Envía palmeras que cantan y seducen. Nos  hace trampas, confundimos lugares y momentos. No se si al terminar el concierto, iré allá a mi casa en Playa, en la Habana, donde mami, en su sillón, espera que llegue para irse a dormir o iré a mi apartamento en Hialeah, donde dormiré solo, entre recuerdos y sueños. La voz y el embrujo de esta mujer es un puente, hace magia, olvido el sitio exacto donde estoy, recordando siempre quien soy, de donde vengo y hacia donde voy.

Interpreta Cavaste una tumba, interrumpida por aplausos y gritos de bravo, la aplaudimos de pie. Créanme, por un instante me pareció ver a Leonora Rego, tomándole la mano, ayudándola a recrear la canción. Termina de hacerla, Leonora Rego, la deja sola en el escenario, disfrutando de aplausos. Tras bambalinas las grandes disfrutan su concierto, la dejan recrear sus canciones, le apuntan la letra, le inspiran el gesto y la explosión, la dejan hacer a su antojo, seguras de su éxito.

Del público, le piden una noche de copas; no la tengo montada, responde, le gritan; a capella! Su voz termina convirtiendo la noche en locura de arte y sentimientos.

La aplaudimos de pie, no la dejamos ir. Promete un próximo concierto con orquesta y bailarines. Se despide con, El mundo y el mundo presente, se rinde, sin ofrecer resistencia, a su voz y belleza!

Finaliza  el concierto, termino mis notas. Llego a casa y a pesar de la hora, voy dando forma a este escrito, evocando una noche que recordare por mucho tiempo. No fue una noche loca o de copas, fue una noche habanera, que vivimos en Miami, al influjo de la magia y la voz de una palmera.