Amigos, afectos y exilios.

Los cubanos, somos sociables por naturaleza. Abrimos nuestro corazón y dejamos entrar a personas y afectos. Allí dentro, compartiendo el amor por nuestra Islita, conviven gentes, amores, recuerdos y sueños. Como siempre digo; en un corazón cubano, cabe todo lo bueno del mundo.

En este andar y desandar el mundo, dejamos, mar por medio, afectos imprescindibles, de esos que nada ni nadie, podrá romper jamás. Madres, hijos, hermanos y amigos, que aún en la distancia, siguen con nosotros, nuestro corazón nos lo recuerda en cada latido. Corren por nuestra sangre, se hacen presentes en cada alegría y en cada pena. A esos afectos que dejamos atrás, que trajimos con nosotros, vamos sumando nuevos. Entran a nuestra vida y a nuestra alma, personas que llegan para quedarse, seres que llegan ligeros de equipaje y sin pedir permiso, abren la puerta de nuestro corazón y deciden quedarse ahí, felices y seguros; fieles.

Siempre doy gracias a Dios, por mis amigos, ellos iluminan mi vida, están siempre ahí, acuden en el momento justo, sin tener que llamarlos, adivinan cuando los necesito. A un buen amigo, no tenemos que llamarlo, viene solo cuando lo necesitamos.

El exilio, ha sido generoso conmigo, pienso que desde nuestra Isla, mi madre y mi ciudad, le hicieron un guiño a Miami. Una le dijo, no lo abandones, la otra, con lagrimas en los ojos le soltó un; ¡Cuídamelo siempre! En Miami, he encontrados amigos especiales, de esos que todos quisieran tener siempre a su lado. Recuerdo la última gripe que tuve hace unos meses, mis amigos, me trajeron tantas cosas de comer que un mes después, aún mi refrigerador y mis estantes guardaban jugos, comidas y un montón de cosas más. Llego un momento que les tuve que decir; no me traigan nada mas, no tengo donde guardarlo, tengo gripe, no desnutrición. Saberse querido, rodeados de buenos amigos, de personas especiales, convierte cada día en un arco iris. Mis amigos, son como alas, con ellos a mi lado, todo es posible! Hubo una vez, que mis amigos, fueron mis dos piernas, meses con una pierna enyesada, en casa. Ellos, a mi lado, casi me cargaron día tras día. Tenerlos a mi lado, me ayudo a soportar dolores y ausencias, a vivir!

Mi más reciente amigo, entró por el mundo virtual, me saludo una mañana en Facebook. No se como se las arreglo y de un empujón se coló en mi vida, decidido a quedarse para siempre. Una vez le dije; si la reencarnación existe, en otras vidas, fuimos hermanos, amantes o padre e hijo, (eso de padre e hijo, no me hizo mucha gracia). Tenemos diferencia de edades, pero el mutuo afecto, borra todas las barreras, riendo juntos, vuelvo a tener veinte años. Mi nuevo amigo, es como un cascabel, alegrándome mis días. El, junto a los amigos de siempre, que ya hizo suyos también, andará por siempre a mi lado. Logro hacerse imprescindible en muy poco tiempo.

Si, tengo mucho que agradecer a la vida a Dios, a las oraciones de mi madre, a los conjuros de La Habana. Tener tantos afectos a mi lado, es como tener una almohada donde me recuesto, cuando otras ausencias me hacen nudos en el pecho. Mis amigos vienen, me llaman, saben como desatar nudos y alegrarme el dia.Tomados de la mano y del alma, seguiremos juntos. Un día nos reuniremos todos a la sombra de una Ceiba gigantesca y tomando el café de mami o saboreando su comida, daremos gracias a la vida por juntarnos y hacer realidad nuestros sueños.

Cubanización.

Es un proceso que quien lo sufre o disfruta, no tiene conciencia de su inicio, ni de su final o completamiento. No es viral, pero créanme no hay medicina conocida capaz de detenerlo. Cuando alguien comienza su proceso de cubanización, pueden dar por seguro que terminara cubanizado ciento por ciento, perderá acentos, costumbres y hasta apariencia. Si no quiere sufrir el proceso de cubanización, un consejo; manténgase alejado de los cubanos o terminara siendo uno de ellos. Son contagiosos o mejor dicho, somos contagiosos.

Tengo amigos y conocidos que han sufrido o mejor aún, disfrutado el proceso de cubanización. Los que siguen mi blog, recuerdan a Mi ángel del exilio, su unión por mas de treinta años a un cubano de pura cepa, a un habanero que recorre día a día las calles habaneras en el recuerdo; la cubanizaron para siempre. En un viaje que hizo a su país natal, Colombia, un tío una vez le dijo; te hemos perdido, ya hasta hablas como cubana. Hasta yo creí que era cubana y ella misma tuvo que aclarármelo, al principio de nuestra amistad. Cuando habla de Cuba, se apasiona. Ella y yo soñamos con acompañar a Mi amigo del exilio, en su, cada vez más cercano, viaje a La Habana.

Tengo un nuevo amigo, muy joven, que amistades y amores cubanos han terminado cubanizándolo. Visita restaurantes cubanos, se conoce todas nuestras frases típicas, le recomendé que leyera Frases cubanas o cubanísimas, pensando que no entendería nada y tendría que preguntarme, vaya que se quedaría botaó, no tuvo que preguntarme nada. Solo le dije, has terminado con notas sobresalientes, tu curso de cubanizacion. Mi nuevo amigo, sueña con acompañarme en un viaje a La Habana, caminar con nosotros por las calles habaneras, probar la comida de mami, seria algo así como un Master en cubanización o un Doctorado.

Hace días, un compañero de trabajo, oriundo de Ecuador, me decía, son las 3 de la tarde y no nos hemos tomado un café! Le pregunté si antes de trabajar con nosotros ya era adicto al café cubano; no, ustedes son los culpables, me dijo riendo. Hace tiempo que cuando pide frijoles negros o colorados, dejo de decir sopa de frijoles y pide su potaje de negros o colorados, como cualquier cubano. Sin darse cuenta, ha comenzado a cubanizarse, le hablo de La Habana, de Varadero. Se que algún día se llevara a su esposa a conocer esos lugares, sin saberlo, ha comenzado a amar a Cuba.

Es que los cubanos, llevamos a Cuba, en el alma y en el corazón, pero no somos egoístas, la compartimos con todos los que nos rodean y en ese compartir memorias y amores, terminamos cubanizando a los que nos rodean.

No solo cubanizamos personas, también lo hacemos con ciudades y pueblos. Terminamos cubanizando a Miami, lo hicimos crecer, a nuestro modo e influjo. Nos trajimos nombres de restaurantes, calles, hasta una estatua le hicimos al Caballero de Paris. Construimos una Ermita de la Caridad del Cobre y hasta una pequeña replica del Malecón habanero, nos inventamos, en este,  nuestro constante intento y esfuerzo de reeditar a Cuba en el exilio.

Hay quienes se resisten a la cubanizacion, hace días escuche a una persona decir; yo cubana, no! En tono despectivo. Créanme que por poco le digo; no tienes que aclararlo, con esa cara y ese cuerpo, jamás podrías pasar por cubana, pero preferí  ignorarla. No sabe lo que se pierde al negarse a cubanizarse, aunque creo el punto es que ningún cubano hizo nunca el intento, no valía la pena. Cubanizamos a gentes con valores, abiertos al amor y la buena voluntad, no aceptamos todas las solicitudes para el proceso de cubanizacion. Cubano es quien puede, no quien quiere. Hay que tener un corazón, donde quepa el amor, y los recuerdos, ¡Cuba entera!

Hace unos días, conversé con una amiga, hija de cubano y americana, nacida en Puerto Rico, vaya mezcla. Este año, viajo a La Habana, vino deslumbrada y ya sueña con recorrer toda la Isla en próximos viajes. Mi papa, me hablaba de la belleza de La Habana, siempre creí que exageraba, me cuenta, en mi viaje, comprendí que no, es hermosa.

Así somos los cubanos, no contentos con traernos a Cuba al exilio, la compartimos con todos. Somos capaces de cubanizar a un esquimal o a toda una tribu en África. Hablamos y contaminamos de Cuba y del amor por ella a quienes nos escuchan, lo cubanizamos y así va nuestra Isla, sumando amores e hijos por el mundo, ¡Haciéndose inmensa!