Una amiga diferente!

En mi infancia, por parte de mi padre, recibí una educación muy rígida. Pretendió inculcarnos que el mundo era blanco o negro, sin términos medios. La vida, se encargo de enseñarme, que vivimos en un mundo de matices. Nada ni nadie es enteramente blanco, tampoco nada, ni nadie es enteramente negro.

Hace años, conocí a una persona, que de lejos, sin tratarla, sin saber por que, algo me hacia rechazarla. Tal vez su manera explosiva, su cantarle las cuarentas y hasta las ochentas a cualquiera. Su hablar, que resumía tonos y frases del “ambiente” habanero, me ponían, sin darme cuenta, un freno al acercarme a ella.

El tiempo, siempre se encarga de mostrarnos la verdad de todo, el lado oculto de la vida, de las personas. Sin proponérnoslo, poco a poco, esta persona y yo, terminamos siendo amigos; grandes amigos!

Hemos conversado de todo, me ha contado su vida, no me he espantado, al contrario, cada día, la quiero mas. A pesar de trabajar duro y coquetear en algún momento con lo” ilícito”, siempre ha encontrado tiempo para conversar con su hija, aconsejarla. Su hija es hoy su amiga y juntas enfrentan y vencen duras pruebas.

Cuando su madre agonizaba, pudo llegar a tiempo para despedirse, me cuenta que perderla, fue quedarse sin protección, como si un velo que la envolvía, se hubiera roto para siempre. Ahora ella, es el velo que cubre a su hija.

Esta amiga diferente, cada vez que puede, me trae una tarjeta de teléfono; llama a tu mama, me dice, se que eso la hará feliz. Su regalo de navidad, fue media hora hablando con mami. Sabía que nada podría hacernos más feliz a ambos.

Antes de mi último viaje a Cuba, pase por su casa, me ofrecí a llevarle unas medicinas a su tío. En un momento de descuido, me puso un dinero en el bolsillo; para tu mama, para que lo gaste en lo que quiera ella. Abría gavetas y estantes, buscando algo más que mandarle a mami, me fui de su casa, con paquetes de café, medicinas y un montón de cosas.

Recuerdo una ocasión que estábamos conversando y me dice; cuando estuve presa en Cuba, me voltee y le dije; presidiaria también! Nos reímos durante unos minutos. Mi amiga, se las sabe todas, es una “camajana”, en el mejor sentido de la palabra.

Sin dudas, es una amiga “diferente”, pero no porque roce lo ilícito o por su hablar “callejero”, Tampoco, por su carácter explosivo, capaz de mandar para la “p.…”,  a cualquiera. Es diferente, porque tiene un corazón enorme que no le cabe en el pecho. Un corazón de oro, que se da a todos desinteresadamente. Se lo dije a su tío, cuando lo conocí en Cuba, se le humedecieron los ojos; no sabes lo que significa para mí, que me digas eso, susurró.

Mi amiga, me demostró que hay seres especiales, que son capaces de rondar lo prohibido y elevarse sobre si mismos, sublimarse, en actos de amor infinito. Tener una amiga “diferente” me honra, me estimula a ser mejor. Ella sabe que siempre podrá contar conmigo. Si un día, se le acaba la cordura, le daré un poco de la mía, no tengo mucha, pero si la suficiente para compartirla con una amiga, no la abandonare nunca. En un año, mi amiga será completamente feliz habrá pasado una prueba difícil que le ha puesto la vida, sabe que no esta sola, le sobran hombros para apoyarse. Entre ellos, los míos.

Se que leerá este escrito, un día la amenacé con hacerlo; no te atrevas!  Fue su respuesta. Se también que llorara, es muy sensible, extraña mezcla de sentimientos y pasiones, un ser excepcional; mi amiga diferente!

Personajes habaneros.

La Habana, ha tenido, tendrá siempre, personajes celebres, conocidos por todos, sin dudas el mas popular y peculiar, fue, el Caballero de Paris. Junto a él,  se mueven y coexisten múltiples personajes. Tal vez el solo pisar las calles habaneras, nos convierte en personajes pintorescos, nos contamina de popularidad y excentricismo.

Conocí al Caballero de Paris, personalmente. En mis años de estudiante universitario, se movía entre el portal del hotel Colina y la pizzería situada en San Lázaro e Infanta, siempre correcto, todo un caballero, haciendo honor a su nombre. Ahora tiene una estatua de bronce, inmóvil en la Habana Vieja. Todos sabemos que sigue, incansable andando las calles habaneras, dando discursos, con libros y periódicos bajo el brazo. Seguro de su abolengo y su dulce locura, descansa en el movimiento incansable de la ciudad.

También he oído hablar de La Marquesa, no la conocí. Dicen que andaba por las calles, haciendo gala de su abolengo y linaje, su alcurnia.  Usaba un sombrero con velo, una marquesa, no podía mostrar su rostro a todos, dicen que cobraba por hacerle fotos. Paseaba su aristocracia y locura por toda la ciudad.

Un amigo, me hablo de La China. Me contó que subía a las guaguas, su preferida la ruta 15 y le acariciaba las orejas a los hombres. Dicen que fue la dueña de La Casa de los 3 Kilos. No se en que momento perdió la razón y gano la locura.

Siempre que hablan de locos y cuerdos, recuerdo una historia que leí hace años. Un estudiante de siquiatría, visita un hospital donde hay varios  locos internos, le llama la atención una muchacha, se le acerca y trata de conversar con ella. Ella, lo mira fijo y le dice; y tu, de cual de los dos tipos de locos eres, de los que estamos aquí o de los que están afuera? También recuerdo a un amigo medico, cuando decidió estudiar siquiatría, un día me dijo; la barrera entre estar loco y cuerdo, es tan fina, que no sabemos el momento en que puede pasarse, me quito la bata de medico, me siento entre los locos y a veces, me parece ser uno de ellos.

Estos personajes habaneros, pasearon su adorable locura, por nuestras calles, dieron un toque especial a nuestra ciudad. Quedaron para siempre en su historia, pero no son los únicos, muchos, con igual o menor grado de locura o cordura, andan por nuestra ciudad. Nosotros mismos, sin saberlo, podemos convertirnos, por momentos en personajes en La Habana.

Cuando fui a visitar a Martha, al solar, cámara en mano, hacia fotos del lugar, quería que mis amigos conocieran el entorno donde ella vive y lucha. Alguien, desde  una ventana grito; mira ese personaje haciendo fotos del solar, esta loco! De pronto, fui, para alguien, uno de esos personajes habaneros.

La Habana, ciudad mágica, donde todo puede suceder, nos acoge a todos, cuerdos o locos, no distingue, abre sus brazos, nos salpica de mar y sudor, nos bautiza. Sabe que andarla, hacernos suyos, nos convierte a todos en personajes, de otro modo, no podríamos andarla, ver mecer sabanas blancas desde los balcones o jugar domino en plena calle. En cualquier esquina, nos sorprende y encuentra un personaje capaz de dejarnos boquiabiertos. La Ciudad, engendra y recrea personajes a diario, a cada instante.

Nuestra ciudad, es por si misma, el más importante y popular de todos nuestros personajes. Existe, desafía al tiempo, escaseces y ausencias, no tapa su rostro con un velo, ni anda con libros y periódicos bajo el brazo, decidió, para siempre, llevarnos a todos con ella, en su indetenible camino a la eternidad, en el alma!