Entre traidores anda el juego.

Entre traidores anda el juego y los insultos llueven, abundantes e inoportunos.

Allá y acá padecemos del mal de atacar a todo el que no piense igual, de querer destrozar a dentelladas a todo el que se atreva a pensar diferente, a pensar por sí mismo.

Todo aquel que ose pensar por sí mismo, desgajarse del rebaño, decir no estoy de acuerdo, se busca tremenda salación; un, eres tremendo comemierda o tú estas equivocado o eres un traidor, pretende frenarlo en seco.

Donde quiera que estemos pretendemos reeditar la unanimidad, amamos los robots que obedecen sin objeciones, que siguen orientaciones de arriba ciegamente, obedientes y dóciles. Si Luis Alberto Montaner se atreve a criticar a Trump, allá van a despedazarlo, ¡estas equivocado! le gritan, vergüenza del exilio cubano, le dicen otros. El que hasta ayer era orgullo de muchos, ahora es tremendo comemierda por no sumarse a la comparsa proTrump, así andamos o mal andamos ¿seremos capaces algún día, de este lado del mar, de aprender que la unanimidad es imposible y que el que piensa diferente merece atención y respeto?

Si allá, al otro lado del mar, ven una foto de Leoni Torres con Willy Chirino, le gritan traidor y cuando anuncia una canción en la que unirán voces y talentos, cubren sus cabezas con cenizas espantados de tanta osadía. Lo que debería ser un motivo de orgullo y fiesta de la cultura cubana, se convierte en el objetivo de ataque. Willy Chirino no tiene sus manos manchadas de sangre, no ha financiado bombas, no ha ordenado fusilamientos, sólo, como muchos, no está de acuerdo con el gobierno cubano. Cubano de pura cepa, busca a otro cubano y en ese abrazo de las dos orillas, más allá de ideologías y fanatismos, esta el orgullo de ser cubano. Entendamos de una vez y por todas, que Cuba no es un partido, no es un gobierno.

Muchos que gastan tinta y voces en criticar a Leoni Torres, las ahorran para preguntar por la suerte de Luis Manuel Otero Alcántara. Hubiera sido hermoso que esos que hoy llaman traidor a Leoni Torres, aunque no compartieran las ideas de Luis Manuel, se preocuparan por él, apoyaran su pensar diferente, aunque no lo aplaudieran, pero no, es mucho pedir y en un chapoleteo constante dicen amar libertades, mientras las reprimen.

Entre traidores anda el juego, porque al final la Patria es la traicionada, la que espera, impaciente, ser “de todos y para el bien de todos”.

Fotografía tomada de Google

Fantasmas al sur de mis memorias.

Cuentan que allá al sur, cruzando el mar, habitan fantasmas. Hay casas o refugios donde los fantasmas se niegan al olvido y reviven una y otra vez, infancias, vidas y memorias. Es una lucha tenaz contra el olvido, un seguir vivo, más allá de distancias, de la muerte

Allá al sur de mi existencia viven mis fantasmas, esos que cuando faltan las fuerzas y disminuyen las ganas, me empujan a seguir, me alientan y sostienen. Ellos no descansan, en su labor diaria, fantasmas victoriosos que no creen en finales, ni partidas.

En una casa, allá en un barrio habanero habita el niño que fui, el que soy aún, el que seré siempre. En las mañanas mi fantasma mayor lo despierta con un beso.

– Vamos despiertate, apúrate, no llegues tarde al colegio.

Allá en la mesa me sirve desayunos, conversa, me arregla la pañoleta, me despide con un beso. Regreso de la escuela, me recibe otro beso, somos felices en el reencuentro. Me da a probar potajes, delicioso le digo sonriendo.

– Lávate la cara y las manos y ven a almorzar.

Se sienta a mi lado, conversa, es y será siempre su costumbre.

Junto al fantasma de mi infancia, juegan otros fantasmas, son mis hermanas. Tomo en mis brazos la más pequeña e insisto en enseñarla a caminar, jugamos a que los marcianos nos persiguen por el patio y entre sustos y risas pasa la tarde.

El fantasma de mi adolescencia, regresa de la escuela al campo y la casa le parece inmensa, luminosa y limpia; repite besos y abrazos y el fantasma mayor lo mira emocionada, lo ama mucho.

Compartiendo tiempo y espacio entre fantasmas, un yo, joven se encierra.en su cuarto a estudiar, toma café y se empeña en estudiar toda la noche, nunca lo logra y su fantasma mayor le apaga la luz y lo besa suavemente para no despertarlo. Mis fantasmas celebran mi graduación, el orgullo a veces crece mucho en el corazón de quien nos ama.

Allá los fantasmas se niegan a que la casa esté vacía, no aceptan ausencias. Mi fantasma mayor se sienta en el portal y mientras mis otros yo recorren las memorias, sueña mi regreso, sabe que siempre volveré a sus brazos en explosión de amor y sentimientos. Me acaricia en la memoria y espera, me esperará por siempre.

Los fantasmas se niegan al olvido, a un ya no estás y multiplicados, laboriosos, llenan rincones con su risa y aliento. Fantasmas necesarios que esperan regresos, que saben que sin ellos andaría sin rumbo. Cuando las fuerzas fallan, ellos me recuerdan caminos, iluminan rutas.

Allá al sur de mis memorias, decenas de fantasmas hacen la labor diaria de mantener intactos la historia de mi vida, la de muchos. No, nunca nos fuimos del todo, tampoco la muerte pudo vencer memorias, allá existen fantasmas que se encargan de mantener vivos los recuerdos. Allá habitan fantasmas que nos aman y esperan.

Fotografía tomada del grupo de Facebook, Fotos de La Habana.

Un café con la Patria, la vida y la libertad.

Nos duele la Habana con consignas y carteles, con promesas que nunca se cumplieron. Duele tanto en la memoria y en la piel, que, a veces, recordar se hace un oficio difícil.

Allá, donde la esperanza se disfraza en sueños y muchos murmuran opiniones, aún alientan amaneceres que se niegan a morir, que luchan por nacer.

Allá en un barrio habanero, de esos que no visitan turistas, ni políticos. Gloria cuela el café, abre la puerta de la cocina y grita.

– Cunda, ven que estoy colando.

Un voooyyy, responde mientras Gloria prepara las tazas y lleva el café recién colado para la sala, Cunda está en el portal y toca a la puerta.

– Entra, está abierta.

Gloria sirve el café y entre aroma y sorbos de café , las amigas conversan.

– Mi santa que es eso de si Patria o muerte o Patria y vida, ya estoy medio mareá con tantas consignas. Tú que has estudiao y te las sabes todas explícame todo este rollo. Tú eres más joven y tienes estudios, yo soy una negra que apenas sabe leer, explícamelo mi santica.

– Sabes, no me gustan las consignas, de tanto oírlas se me han atragantado. Para mi, lo más importante es la Patria, es lo primero. La Patria es la madre mayor y no me refiero a la tierra y a las palmas o a este olor a café, la Patria es más que eso. Nuestros recuerdos la conforman, nuestra infancia, nuestros primeros amores, el primer beso y la primera tristeza, las caricias de mamá, el nacimiento de los hijos, nuestros muertos, el sudor y la sangre de muchos es la Patria. La vida es hermosa, hay que vivirla a plenitud, disfrutarla y a veces uno siente que se le va la vida en una lucha inútil, en un batallar sin final. Patria y vida se unen por un futuro mejor y se resisten a la muerte. Sabes, cuando nacemos lo único seguro que tenemos es la muerte, esperándonos al final o a mitad del camino, por eso hay que gozar la vida, saborearla, pero yo agregaría algo más, la libertad. Porque la vida, aunque sea en la Patria, no es vida si no sé es libre y la libertad da otro sentido a la vida y viste de arcoíris a la Patria. Por eso yo quiero vivir mi vida a plenitud en mi Patria con libertades, porque sin la libertad la Patria está de luto y la vida es amarga y dura.

– Coño Gloria tu eres medio poeta, ¡que lindo hablas!

– Dejate de boberias y tomate el café que se va a enfriar.

Alguien toca a la puerta.

– Empuja que está abierta.

– Llegué a buena hora.

Dice Yeni mientras Gloria le sirve su café.

– Te quedó especial, este no es el de la bodega y hablando como los locos ¿ustedes vieron el video de la canción Patria y vida? ¡Que bueno está el Yotuel ese!

– ¿A ti lo que te llamó la atención fue nada más el negro sin camisa?

– No Gloria, me gustó la canción y aunque hay cosas con las que no estoy de acuerdo, tú sabes que yo soy de la juventud, si pienso que al final y al principio, Cuba es de todos y a todos hay que escucharlos, que mandando a callar a la gente y queriendo oír sólo lo que uno quiere, no se avanza. Que eso de la unidad y lucha de contrarios es una realidad y hay que contar con todos y todos no podemos pensar igual.

– Estás clara Yeni, hay que contar con todos y todos no podemos pensar igual.

– ¡Que lindo hablan ustedes! Yo me quedo boba escuchándolos.

– El punto es una vida digna en la patria de todos, con libertad, como dijo Martí, “con todos y para el bien de todos”

La tres amigas toman el café , sonríen, hay cafés que tiene aromas a libertades.

Fotografía tomada de Google.

Viaje al centro de una cola.

Elena apenas durmió, era la 1 de la mañana, se lavó la cara, se peinó, tomó un poco de “café” y salió a desafiar los elementos; decidida a comprar ese día pollo y aceite y algo más.

Cuando llegó se sorprendió, no había nadie. Una amiga que trabajaba en la tienda le había dicho, con mucho secreto, que iban a sacar pollo, aceite, mayonesa y algunos embutidos. Pensó encontrarse un montón de personas, hasta pensó que su amiga Iraida le había mentido, vaciló entre quedarse o volver a su casa. La necesidad y las ganas de poder llevar algo a su casa pudieron más. Con su mascarilla puesta se recostó a la puerta del mercado, decidida a esperar. Total hacía años que esperaba milagros y promesas, una espera más no hacía la diferencia.

Empezaron a llegar personas, algunas traían termos con su “café” y jabas de la shopping con algún pan dentro que, milagrosamente, escapó al hambre del día anterior.

Una señora la miró y dijo:

– Coño mira que madrugué para ser la primera y la blanquita esta me ganó . Seguro es de Buenavista y está entrená en esto

Elena la miró y sonriendo le dijo:

– Nacida y criada en Buenavista mi santa. Esto de las colas y pasar trabajos no tiene raza, ni color. El que no se ponga pa’ su número se queda en eso, pidiendo el agua por seña.

Llegaron los organizadores de la cola, émulos de esos que ponian números y clasificaban personas en la Alemania nazi. Con una pluma le ponían el número en el antebrazo a las personas, después le escaneaban el carnet de identidad. Mucha organización y control de colas y poca comida para repartir y poner en la mesa del cubano.

Elena se miraba su número 1 en el antebrazo, orgullosa y feliz, el 1, el 1, se repetía una y otra vez. No importaba estar despierta desde la 1 de la mañana, no sentía ese vacío en el estómago, el 1, el 1, ese era su triunfo.

La cola era de varias cuadras, eran muchas personas y en el intento de guardar la distancia entre ellas, las colas amenazaban con atravesar la ciudad, cruzarse unas con otras, en un laberinto de colas y necesidades.

Cuando faltaba una hora para que abriera la tienda, Elena sintió fatiga, las horas sin comer nada, la falta de sueño le estaban jugando una mala pasada, se puso pálida, sudaba. Micaela, la misma que tenía el número dos y se había sorprendido que la blanquita le quitara el número 1, metió la mano en su jaba, sacó un pomo plástico y le dijo:

-Date unos buches mi santa, es guachipupa de la buena, le pongo bastante azúcar pa’ poder aguantar estas horas pará’ aquí , no tengas pena, tomate unos buches verás que se te pasa la sirimba esa.

Elena dudo, no le hacía mucha gracia tomarse ese líquido que Micaela le ofrecía, pensó en giardias, amebas y hasta virus acechandola, esperando que acercara su boca para atraparla. Le dio un mareo, o se tomaba la guachipupa de Micaela o se iba a desmayar y perder su número 1 de la cola. Agarró el pomo plástico y se tomo 5 largos buches de la guachipupa ofrecida, el alma le volvió al cuerpo. Le dio las gracias a Micaela, gracias a ella terminaría triunfal su cola, con su primer número 1 en la historia de las colas.

Abrieron la tienda, Elena pudo comprar pollo, aceite, un pomo de mayonesa, hamburguesas y puré de tomate. A sus hermanos que vivían en Miami, tal vez les pareciera ridícula su compra, ella la miraba como su trofeo, como un premio o medalla a esfuerzos y sacrificios.

A la salida se encontró con Micaela.

– Ay blanquita, tengo un dolor de cabeza de tres pares y vivo en La Lisa, no sé como voy a llegar.

– Ven, vivo cerca y tengo ibuprofen, con eso se te quita el dolor.

– ¿Ibo que mi santa?

-Me las mandó mi hermano, son muy buenas para los dolores, ven te tomas un poco de jugo y esperas a que se te pase.

Así se fueron Elena y Micaela, apoyándose las dos, dándose una mano y alientos en su batalla por la sobrevivencia. Porque al final asi somos, damos lo que tenemos, nos negamos a desaparecer, amamos la patria y la vida.

¡Ábreme la puerta que Jack el destripador está en La Habana!

En la ciudad de contrastes, desigualdades y esperanzas en pausa, la tarde languidece. La cercanía del toque de queda hace a muchos apurar el paso, la ciudad se prepara para una noche más. Nena, se pone el tapabocas, cruza la acera y toca a la puerta de Micaela, como si en ello le fuera la vida o le fuera la muerte.

– Por tu vida, mi santa abre pronto que estoy a punto de un soponcio. Estamos entripaos o destripaos, decrépitas o medio muertas, pero créeme; esto está color de hormiga.

– Cálmate mujer que me asustas, ¿Qué pasa ahora? Entra y siéntate que te traigo un vaso de agua.

-Y un diazepam, si te quedan. Ya no sé si esto es una película de terror, el Apocalipsis ese que anunciaban en la biblia o los extraterrestres que se han decidido a exterminarnos.

– Ponte pa’ tu número y déjate de aspavientos mujer, ¿ Qué coño pasa ahora?

-Ya no sé si Jack el destripador está en La Habana o si los zombies le han comido el cerebro a las pobres gallinas.

– Ven acá Nena ¿Qué tú estas fumando? Yo creo que a ti lo que hay que darte un electroshock. Reacciona mujer.

-Micaela, tú no sabes na’, tú estas en el pueblo y no ves las casas. Tripas y más tripas, kilómetros de tripas están listas para ser repartidas a la población.

– ¿Tripas? ¿Y quien coño se comió la carne de tanta tripa? ¿ Cómo es eso de la tripa? Hace mucho tiempo que la carne esta perdía, vaya que a no ser que te muerdas la lengua para no gritar 4 cosas, no masticas nada. Y aparte del entripamiento anunciado, ¿qué es eso de las gallinas zombies que me dijiste?

– No sé mi santa porque el gordo ese que estaba hablando en la mesa redonda parece que le patina el coco, a lo mejor es el colesterol que lo debe tener por las nubes, pero yo lo oí hablar de unas gallinas decrépitas.

– ¿Gallinas decrépitas? Ay chica no estaría hablando de nosotras y pensarán exterminarnos. Por tu madre ahora la asustá soy yo.

– No chica, que estaban hablando de cosas que van a hacer para alimentar al pueblo.

– Alimentar al pueblo, si, cada vez que cagan cambian de idea. Lo mismo nos quieren poner a comer avestruces y cocodrilos, que nos empujan la masa cárnica y el picadillo de soya o el cerelac y cuanto invento se les ocurre. ¿Hasta cuando el cuento? Tía Tata , esta bueno ya. Lo que tienen que hacer es dejar que la gente resuelva, el tipo ese del queso, yo le hubiera dicho: un por ciento pa’ ti y otro pal gobierno y vamos a ver si el queso alcanza a tanta demanda, pero no coño que molesta que el tipo haga lo que los responsables de la “alimentación” no pueden o no quieren hacer y prefieren meterlo preso y decomisar el queso. Ahora se aparecen con las tripas de mierda esas como si uno fuera un animal y tuviera que empujarse cuanta mierda se les ocurre. No carajo que somos seres humanos y una se cansa, se nos acaba la vida entre promesas incumplidas y consignas rotas y esas tripas de mierda para lo único que sirven es para que se ahorque más de uno por incapaz, inepto y mentiroso.

– Callate mujer, habla bajito que nos vas a buscar una salación a las dos.

– No Nena, hay que hablar bien alto, hay que gritar, que hablar bajito no ha resuelto nada y ya no aguantamos más . Aquí el incapaz y el comemierda oportunista están que dan al cuello y lo único que hacen es vivir bien y cuidar el puesto. Que alguien dijo una vez que esta era la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes y no de los humildes para los dirigentes vive bien y oportunistas que sólo les preocupa llenarse la panza y que el pueblo se joda.

– Es verdad Micaela, tienes razón, una a veces entre el miedo y el intento de poner algo en la mesa, se olvida de las promesas y las consignas que se han hecho viejas y polvo. Esto es una pesadilla y ya es hora de despertar, que no tenemos otra vida de reserva para consolarnos de tanta mierda y tanta pena.

– Aquí o se ponen pa’ las cosas y to’ el mundo tira parejo o el cambio está a la vuelta del camino. Estamos cansaos Nena, cansaos de promesas y discursos que no llenan la barriga, ni el alma. Las tripas esas que se las metan por el culo, yo quiero la carne, comer, no quiero lujos en mi mesa, pero quiero que cada uno tenga en la mesa un plato digno de comida. Y que no me hablen del bloqueo que ya me la tiene pelá con ese cuento, que se pongan pa’ las cosas o cedan el paso a los que puedan resolver.

– Coño Micaela que bien tú hablas, yo creo que se te ha montao el espíritu de Mariana Grajales.

– El espíritu de nuestros mambises, de nuestros héroes y mártires , se nos tienen que montar a todos, cojones, para que perdamos el miedo a reclamar derechos y cambios y hacer realidad esa patria prometida, “con todos y para el bien de todos” y no solo para el bien de algunos. Ven vamos pa’ la cocina que voy a colar un poco de café.

El sol se pone en la Habana de todos, mientras un rayo de esperanza ilumina a hombres y pueblos, se miran como quien despierta y cierran filas por un sueño.

Fotografía tomada del grupo de Facebook, Fotos de La Habana.

Hablar en nombre del exilio cubano.

Tengamos claro que el exilio cubano es diverso, disímil, nos une o debe unir, el amor a Cuba y a la Libertad. No somos una masa homogénea, estamos conformados por diferentes grupos, desde el exilio histórico, a quién admiro y respeto, aunque no comparta todos sus puntos de vista, hasta el último balsero que llegó a nuestras costas o el último caminante que cruzó fronteras; en esa diversidad radica nuestra fuerza, ese conglomerado de opiniones y acciones nos conforma y alienta, así somos.

Aprendamos a expresarnos, alguien puede hablar en nombre de una parte del exilio, alguien puede decepcionar a una parte del exilio, mientras la otra parte, tal vez mayor, lo critica o apoya. Pretender que tenemos un solo criterio, es absurdo, entre nosotros hay quienes apoyan a Trump a ultranza y quienes lo detestan y se oponen a él y a todo lo que representa. Siento vergüenza cuando las aplanadoras, reales o virtuales, salen a la “calle” y pretenden imponer criterios en nombre del exilio cubano, no me representan, ni a mí, ni a muchos. No usen más el nombre del exilio cubano para expresar opiniones personales, hace años decidimos que el voto unido y el único partido, no son la solución a nuestros problemas.

Fotografía de un collage de 2 fotografías encontradas en Google.

Discusiones e insultos entre cubanos, en tiempo de elecciones.

A medida que se acercan las elecciones, aumentan discusiones e insultos. De un lado y otro, cada uno defiende sus principios. Algunos no escatiman oprobios y arremeten contra los que piensan diferente, incansables luchadores en contra de la libertad de expresión, acusan de comunistas, fascistas, imbeciles o comemierdas a quienes se atreven a pensar de modo diferente a ellos. Seamos cuidadosos, los próximos meses serán los más candentes; se puede defender un punto de vista sin ofender, ni pretender humillar. Es triste que esto suceda entre cubanos, los mismos que un día armamos maletas y decidimos buscar libertades y derechos. Tanto que nos opusimos a quienes nos querían imponer una opinión única y un voto unido y ahora queremos que todos piensen como nosotros, absurdos que dan pena y vergüenza. Este gran país que nos acogió sin preguntas y nos regaló libertades y derechos, defiende la libre expresión, es un derecho de todos, nadie es dueño de la verdad absoluta, porque esta no existe; es la suma de todas las verdades individuales y se conforma y enriquece con la opinión de todos.

No ofendamos, no insultemos, cuidemos el lenguaje oral y escrito al expresarnos de los que piensan diferente; un buen amigo puede estar entre ellos. Un presidente no es el país, usted puede estar en contra de un presidente, entre ellos me cuento, y amar profundamente a este país. Aquí nadie tiene el derecho de gritar en una plaza, yo soy la república, yo soy la democracia, parafraseando a uno que todos conocen. Los presidentes, para bien de la democracia y del país, pasan, cumplen su labor y se retiran, los amigos y los derechos, son para toda la vida, cuidémoslos.

No pretendamos imponer criterios y opiniones, todos emigramos buscando libertades , no copiemos a esos que criticamos y odiamos. A veces me pregunto, ¿ en qué base nitrogenada del DNA, se le coló a muchos el pequeño dictador que llevan dentro? Seamos tolerantes, en el buen sentido de la palabra. Apostemos por lo mejor del ser humano, vayamos todos a votar en noviembre, ¡TODOS! para tener presidente, Senado y congreso, electo por la mayoría y no por un grupo. Demostremos al mundo y a nosotros que sabemos hacer uso inteligente de libertades y derechos. Seamos dignos ciudadanos de este país.

La vieja práctica de los tiranos es usar una parte del pueblo para tener sometida a la otra parte”.

Jefferson

La Habana, entre sueños y memorias.

La Habana se me pierde en los recuerdos, se acomoda en memorias, descansa en mi pecho y en mi mente, segura de regresos y futuros.

Dos años sin mirarnos cara a cara, sin renovar energías y recuerdos, sin esperarme del brazo de mi madre.

Mi Habana viene a buscarme en madrugadas, aprovecha mientras duermo, no viene sola; trae a mi madre, segura de victorias y regresos. Revive mi infancia, mis sueños más brillantes; me abraza en noches solitarias.

Sabe que con mi madre como aliada, me tiene atado a palmeras, girasoles. En mis habaneras madrugadas, sinsontes me despiertan, tocororos colorean memorias y futuros, una voz dulce acaricia oídos y recuerdos. Ella revive en cada uno de mis sueños, una mano necesaria me acaricia, un inconfundible: ¡hijo mío! Ensancha mi pecho, vuelvo a ser niño, adolescente, joven, amaso mis sueño con polvo de memorias; tejo un futuro luminoso.

Ellas me esperan, vencedoras de adioses, de finales, seguras de mi fuerzas, alentando mis sueños, mis intentos. A ellas me debo.

Avispones asesinos, coronavirus y huracanes acechando.

Cuca y María Elena han pasado horas conversando por teléfono, desde que comenzó la cuarentena. Han hablando de todo y de todos. Es su manera de paliar el aislamiento y el aburrimiento. Un buen día Cuca decide visitar a su amiga, claro está tomando todas las medidas necesarias. Cuca se prepara, con mascarilla , guantes y un plástico que le cubre el rostro, no olvida su jabita con Lysol, gel desinfectante y un spray con alcohol de 90. Se baja del auto y más parece una cosmonauta en el espacio exterior que una señora cubana de 70 años visitando a una amiga. María Elena le abre la puerta con mascarilla puesta, le indica que deje los zapatos en la puerta , dispone las butacas de la sala a 2 metros de distancia, entre las 2, una mesa con el café servido. Se saludan sin tocarse, abrazos en el aire y besos a distancia. Se toman el café y comienzan a darle a la sin hueso.

– ¿Cuca, tu estas viendo las noticias? Yo dejé de verlas, no quiero saber de otro síntoma más del dichoso virus ,que cualquier día me muero de un ataque de nervios, Ave María purísima .

– Yo las pongo solo un ratico, entre cocinar, limpiar, ver algo en Neflix y revisar Facebook, apenas me queda tiempo. Aparte como tú dices, si veo muchas noticias termino con una sirimba. Me divierto viendo Facebook, la tonga de chefs de cocina que han aparecido, esto es como un programa de televisión, “Todo el mundo cocina”

– Así mismo mi santa, ya me tienen cansá, con tantas fotografías de los almuerzos, las comidas y hasta de los desayunos. ¿ Estamos en cuarentena o estamos pasando un curso de cocina? El otro día mi nieto Jacinto, quería que le cocinara un invento que había visto en Facebook, le dije: mira comete los moros y el bistec de puerco empanizado y déjate de inventos que ya quisieran mucho probar mi sazón pa’ ponerme a inventar ahora lo que se le ocurrió a perico el cojo.

– Yo entiendo que estamos aburridos y hay mucha gente que no sabe qué hacer. Yo siempre estoy haciendo algo, que en una casa nunca se para, pero ni muerta se me ocurriría poner un video en Facebook de como hacer arroz con leche o frituras de malanga . No critico a quien lo hace, pero coño aflojen que entre los lives de los cantantes y hasta de los travestis y las recetas de cocina, una no va a tener tiempo de nada.

– Me haz hecho reír Cuca, pero no dejas de tener razón. Yo estoy un poco atacá de los nervios, ya estamos en mayo ahorita empieza la temporada ciclónica y seguimos con el virus.

– ¿Y qué me dices de las avispones africanos? Ya me veo con un spray de Lysol en una mano y en la otra uno de veneno para las avispas. Yo le dije a mis hijos que este día de las madres solo quería de regalo, cloro, Lysol, muchos desinfectantes, mascarillas y guantes y también spray de veneno para las avispas, mujer precavida vale por dos.

– Quién nos lo iba a decir hace 4 meses, que ibamos a estar felices si nos regalaban un spray de Lysol. El otro día fui a Navarro y pude comprar 2 pomos de gel desinfectante, estaba tan feliz como el día que me dieron la visa en la embajada americana.

– ¿Ven acá mi santa tu te enteraste de lo que dijo una periodista del noticiero de televisión en Cuba?

– ¿La que dijo que aquí había crisis de comida? A mi me dio pena con ella, caballero, si a mi no me cabe más na’ en el refrigerador. Los mercados están llenos de carne y a los que perdieron el trabajo, les han dado dinero para que compren comida. A Luisito, que trabajaba en el aeropuerto, le dieron más de 200 dólares, sólo para comida.

– Además hay lugares donde regalan comidas a las familias y a los viejitos si llaman a un número les llevan comida gratis a la casa.

– ¿ Qué viejitos mi santa, la gente de la edad de nosotras?

– Cállate mujer, yo hablo de los viejitos, nosotros somos unas teenagers al lado de ellos.

– ¡Que cara más dura tu tienes Cuca! Tu y yo ya tenemos medicare, ¡hasta cuando van a ser pollos los gallos de Menocal!

– Cualquiera que te oye piensa que nosotras aplaudimos a la Fornes, cuando se presentó en la Corte Suprema del arte, no tendremos 15, pero tampoco somos unas viejas de mierda, ahora estoy de lay off porque el hotel cerró, pero yo trabajo, voy al gym y sigo encima de la bola.

– Ten cuidao no te caigas de la bola y te partas un hueso, que a tus años, eso es una salación.

– Ay chica dejate de bobería y ponte pa’ esto, que a mi entre el coronavirus, los avispones y la temporada ciclónica , cualquier día me da un yeyo.

– ¿Quieres que te diga algo? Las noticias exageran, vaya como si quisieran tenerla a una con los pelos de punta to’ el tiempo.

Mientras conversan Maria Elena tose, ella toma lisinopril para la presión. Cuca saca el spray de Lysol y ” fumiga” la sala, se echa gel desinfectante en las manos y un poco de alcohol de 90 en la mascarilla.

– ¡Que exagerada eres mujer! Yo no tengo na’

– Hay que precaver, que aquí si no te mata el coronavirus, te pica un avispón o te lleva un huracán volando. Ay Santa Barbara bendita qué es esto, ayúdanos por tu madre.

– Cogelo con calma mujer, hay que cuidarse, tomar precauciones, pero hay que aprender a vivir con el virus. Yo creo que lo de mantenernos alejados, usar la mascarilla , no besarnos, ni tocarnos la cara, va a durar un buen tiempo. Mientras dure esto, no podemos volvernos locas. Aquí cuando no es el huracán categoria 5, es la fiebre del Nilo, pero siempre inventan algo pa’ tenernos del tingo al tango. Tú tranquilita que de cosas peores hemos salido nosotras o ¿ya se te olvidó el período especial, la neuropatía , la masa carnica, el dengue y los mosquitos persiguiendonos?

– Tienes razón mi santa, que venga la fiera que la estoy esperando, nosotras somos la que somos.

– Ves que tengo razón, hay que cuidarse, porque lo que si no es un invento es la cantidad de muertos y es mejor encerrada y aislada, que enterrada.

– Por eso yo quería venir a verte, tú me levantas el ánimo, me voy ya que está tarde quiero sorprender a mis nietos con una receta especial que vi en Facebook.

– Alabao

Cuca sale, se pone los zapatos y de la casa al carro va ” desinfectado el ambiente con Lysol , le pasa un pañito con alcohol a la puerta del auto, se despide de María Elena y se va, segura que hay vieja pa’ rato, que no hay coronavirus, huracanes, ni avispones que puedan con ella.

Fotografía tomada de Google.

Volveremos a juntarnos.

Desde lejos, sin vernos, nos hablamos,

un nuevo tipo de saludo nos sorprende.

Revisamos memorias, adivinamos futuros, hacemos planes, hablamos de y armamos el mañana

Despedidas que aseguran regresos, un adiós sin apretón de manos, un cuenta conmigo en el aire; un te quiero inmenso, sólido, tangible.
Andamos a escondidas, no contamos hasta 10, la cuenta es larga. Nadie quiere que el mortal lo encuentre y se cierran rejas con candados.
No vengas, no visitas, un yo me quedo en casa, recorre el mapamundi.
Los amigos se juntan en la distancia, planean el futuro, se preparan, cierran filas; un enorme, ¡esto no podrá vencernos! Se dibuja en el cielo del presente y el mañana sonríe desde lejos.
Muchos somos el muro que proteje a abuelos y a los padres, hay que contar con todos, para siempre
Es una guerra sin cuartel, sin retroceso, el mundo está sitiado y no da un paso atrás; el invisible no podrá vencernos.
Dos hacen el amor entre las sombras y aseguran los niños del mañana. Muchos aseguran la victoria y entregan hasta su vida en el intento.
Florecerán girasoles en el mañana, arcoíris iluminarán la ruta del futuro. Un abrazo inmenso, un beso enorme, nos esperan a la vuelta del camino.

¡Venceremos!