Una medida no me quita el orgullo de ser cubano.


Muchos estamos consternados,  razones sobran.  Cuba duele en la memoria y en el centro del pecho.

Es cierto que hemos usado y abusado de la ley de ajuste cubano, no hay dudas. Por suerte la ley aún esta vigente, hay que esperar a ver como se implementará ante las nuevas medidas.

Aunque en ocasiones he criticado, entre amigos, opiniones y comportamientos de cubanos amparados por esta ley, no puedo, ni quiero estar de acuerdo con las nuevas medidas, decir lo contrario, seria mentirme.

Pienso en los cubanos atrapados a mitad de camino entre Ecuador y la frontera de Mexico y siento dolor y angustia, nosotros pudieramos ser ellos, ellos no podrán,  por ahora, ser nosotros. Pienso en los que salieron en balsa hoy o ayer e ignoran la noticia y reman con fuerza a un sueño que no alcanzarán, que se romperá contra la costa.

No sé  qué sucederá del otro lado cuando escapar deje de ser el objetivo supremo y los jóvenes se inventen soluciones.

Sé  que muchos se alegran y hasta se burlan, como si la derogacion de un privilegio pudiera hacernos sentir menos orgullo de ser cubanos o nos hiciera de pronto diferentes. No se engañen, somos los mismos de ayer, los mismos de hace mas de 50 años, dispuestos a inventarnos un futuro, llevando en alto y con inmenso orgullo, la bandera de la estrella solitaria.

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