!Felicidades papá,  en el día de las madres¡

Julio siempre fue un tipo serio, luchador, trabajador, capaz de batirse a puños con la vida y ganarle en buena lid. Un tipo serio, de pocas palabras, vivía con su amigo hacía  dos años,  eran felices. Muchos no adivinaban que eran pareja; la gente se inventa estereotipos y patrones. Amaba a su hermana y a su sobrinito, eran, junto a Jose, su única familia.

Cuando cumplio 35 años, su hermana le preguntó. 

-¿Julito, no piensas casarte, tener hijos, crear una familia?  Los años pasan, la juventud se acaba, ¿No has pensado en buscar una pareja,  en establecer las bases para el futuro? Eres un hombre muy luchador y bueno, cualquier mujer sería feliz de estar  a tu lado.

-Nena, yo pensé que ya te habias dado cuenta, por eso nunca creí necesario conversarlo contigo; soy gay Nena y si tengo pareja, Jose y yo llevamos 2 años juntos, no somos roommates,  somos amantes  y ambos somos felices de tenernos.  Espero esto no sea un problema para ti, que nuestro amor siga igual, fuerte y sincero.

-Lo sabía  Julio, esta conversación solo fue un pretexto para poder conversar sin trabas, para poder abrirte mi alma y pedir tu ayuda sin temores,  ni penas,  sin que mediaran entre nosotros secretos, como dicen allá  en la Isla; a camisa quitá, solo así puedo pedirte algo. Tengo cancer Julio, la semana próxima comienzo la quimioterapia,  después,  si se puede, me operarán. Tengo muy pocas posibilidades de vida, 6 meses, tal vez un año, mi única preocupación es Luisito, dejar a mi hijito con 2 añitos me destroza, no me deja dormir. Necesito la paz de saber que quedará en buenas manos, que alguien velará por él,  como lo haría yo; con amor y desvelos, sin limites.

Nena respiro hondo, mientras Julio se aguantaba las ganas de gritar.

-Tú  eres la única persona en quien puedo confiar. Necesito saber que él queda en buenas manos para poder enfrentarme a la muerte sin temor; ¡No puedo irme con la angustia del desamparo de mi hijo!

Julio se aguantó las lágrimas y el dolor, se bebió la pena y el grito.

-Luisito es como un hijo para mi, lo sabes. Cuidarlo, velar por él  y amarlo, me darán fuerzas para soportar tu ausencia. Si te vas, hazlo sin angustias por Luisito, yo seré su padre y su madre; mi amor por ti y por él se basta para hacerlo.

Julio y Nena se abrazaron,  no hubo lágrimas, cada uno lloró  por dentro su dolor, a su manera; hay abrazos que sellan acuerdos sin mediar palabras.

Nena, se fue deteriorando con la quimioterapia,  cada vez estaba mas desmejorada; la vida se le escapaba y sus fuerzas no bastaban para retenerla. Una mañana cuando Julio pasó  a verla en el hospital ella le tomó la mano con la última fuerza que le quedaba.

-Me voy mi hermano,  ya no puedo más, no quiero que Luisito me vea, no quiero dejarle este recuerdo, cuidamelo. Cuando su padre se nego a reconocerlo y a saber de él, yo fui madre y padre, ahora te toca a ti. De un modo u otro estaré  a tu lado. Gracias mi hermanito, te amo.

Su mano sin fuerzas soltó la de Julio y Nena se quedó como dormida. Ya no tenía sufrimientos, ni angustias.

Julio cuidaba de Luisito con un amor  fuerte e intenso, lo adoraba. Veía en él,  al hijo que nunca tuvo y a su hermana muerta; mezcla de amores que le daban fuerzas y ganas. Siempre comentaba con Jose sus temores de no ser un buen padre-madre para Luisito,  de quedarse a mitad de camino en su intento. A veces miraba al cielo y hablaba con su hermana, le pedía una señal de que lo estaba haciendo bien, que no la defraudaba.

Luisito crecía sano y fuerte, feliz. Rodeado de amor y atenciones que se esforzaban en llenar ausencias. Julio le hablaba de su mamá  y de lo mucho que lo amaba y lo seguía amando desde el cielo. Mantenía vivo su recuerdo y presencia, la invocaba pidiéndole ayuda en la crianza de Luisito.

Una tarde al llegar de la escuela, Luisito escondía algo de Julio, sus manitas en la espalda ocultaban su tesoro.

-Papá  quiero decirte algo, eres el mejor papá  del mundo, pero también eres la mejor mamá  del mundo, te amo.

Le dio un beso fuerte, enorme, mientras le entregaba un dibujo hecho por él;  una medalla que decía,  ¡la mejor mamá!

Julio abrazó a Luisito, llorando de felicidad y emoción.  Miro al cielo mientras decía en un susurro;  gracias Nena, gracias. 

¡Felicidades mamá, en el día de los padres!

Hay madres que desbordan su condición, el homenaje a ellas, no puede limitarse al Día de las madres. Madres especiales, que asumieron la función de ser madre y padre y supieron hacerlo bien, de un modo especial, único. Ayer, comprendí que el día de los padres, era también el día de muchas amigas, que habían criado y formado a sus hijos solas. Madres-padres, que en rara simbiosis, sin dejar de ser mujeres, asumieron también el rol de hombre.

Ser madre, llenar en todo el concepto de engendrar vida es, por si solo, una tarea difícil, un desafío. Algo que exige crecerse e inventarse día a día. Es un oficio que no conoce de vacaciones, retiros, ni días libres. Muchas de estas madres con mayúsculas, tuvieron a su lado a un hombre que las ayudo, cumplió su función de padre y entre los dos, la tarea, fue menos dura. Eran cuatro manos y cuatro hombros, en una tarea común. Otras con sus dos manos y sus hombros, se bastaron, sostuvieron el presente y apuntalaron el futuro.

Como clasificar, en que día enmarcar el homenaje a estas mujeres que tuvieron que y supieron ser; madres y padres a la vez, sin pedir ayuda, sin quejarse. Sosteniendo a sus hijos con la boca y como leonas enfrentándose a la vida y ganándole la batalla. Conozco a muchas, me honra en especial la amistad de dos, ambas presentes de un modo u otro en mis escritos y en mi vida. Ambas amigas entrañables e imprescindibles, mujeres maravillosas que se bastaron para criar a sus hijos, fusión de madre y padre, prueba palpable que bastan las ganas y las fuerzas, para vencer.

Ayer, mientras enviaba saludos a mis amigos, pensé en estas amigas, comprendí que este, el día de los padres, era también su día. Mientras algunas mujeres, incluso con un hombre al lado, fueron incapaces de jugar su rol y formar sus hijos, guiarlos, estas madres-padres, se bastaron solas. Sus hijos, son hoy hombres y mujeres y ellas lo siguen guiando, su mano firme, los sostiene, su palabra exacta los alienta, su caricia precisa, los enriquece.

¿Como decirles el 3er domingo de junio, gracias mamá o felicidades papá? Tal vez tengamos que crear otro día, un día especial para ellas? No, sabemos que no, todos los días, en sus hijos que crecen, reciben su mejor homenaje. Ellas, tienen conciencia de su labor, estoy seguro que al mirar hacia atrás, asombradas, se dirán a si mismas, ¿como pude? Ellas, saben la repuesta, son dueñas de todas las respuestas que el amor puede dar.

Mientras daba forma a este escrito, se lo envíe a un amigo, quería su opinión, solo me dijo; me hiciste llorar, ayer llame a mi mama y la felicite! El no es el único de mis amigos que ha tenido una madre-padre, es uno de los tantos que agradece su vida y su triunfo a las garras y dientes de una mamá, que luchó con todo para hacerlo un hombre. ¡Felicidades mamá, en el dia de los padres!

Regalos para mamá!

Cada año al acercarse el día de las madres, muchos pensamos cual será el mejor regalo para mama. En ocasiones recorremos tiendas, buscando algo especial, no importa el precio, nuestro objetivo es deslumbrarla con un regalo. Nos perdemos en la búsqueda de algo material, cuando realmente, el mejor regalo para nuestras madres, somos cada uno de nosotros, nuestro cariño, nuestro contar a diario con ellas. No necesitan mas, solo tenernos. Para toda madre, el mejor regalo es el cariño de sus hijos, mirarse en sus ojos y descubrir en ellos, todo el amor del mundo.

Cuando publique, Regalos de La Habana, una amiga, que el azar y abril hicieron que nuestros caminos se cruzaran, me dijo; De parte tuya ¡Que mejor regalo que la compañía de un hijo! Es cierto, aunque no dejo de llevar maletas cargadas de regalos, se, que para ella, tenerme a su lado es, el mejor y el único regalo que su felicidad necesita. Para cada madre, sus hijos son un regalo, un autoregalo que gestó en su interior y fue modelando día a día, con su esfuerzo y amor.

La profesión de madre, se aprende sobre la marcha, no vinimos al mundo con un libro de indicaciones. Cada madre, tuvo que improvisar, día a día. Guiadas por el amor y su natural inteligencia, dieron, dan siempre, lo mejor de ellas. Dueñas de la magia de curar dolores con besos, penas con caricias, angustias con palabras, son, entre otras cosas, una luz de esperanza en nuestras vidas. Ella, nos guían siempre hacia el bien, allanando el camino, haciendo caminos para nosotros. Como me dijo Mi amiga diferente; las madres, son como un velo, que nos protegen de todo mal.

Yo, propondría cambiar el día de las madres, por, todo el tiempo de las madres. No nos basta un día para homenajearlas, no es suficiente un regalo especial al año o una postal. Termina el segundo domingo de mayo y nos quedamos con las ganas de seguirlas mimando, de seguir regalándoles un día especial. Emigrar, nos da algunos privilegios; cada día que estoy junto a mi madre, se convierte en un día de las madres y así, tenemos 15 o mas días de celebraciones al año. Convertimos cada día juntos, en una fiesta, celebramos todos los días festivos del año, en especial, el día de las madres, que siempre me lleva a su lado, como el mejor y más necesario regalo mutuo. Los días que pasamos juntos, reúnen navidades, día de las madres, cumpleaños, fin de año, en un coctel de fiestas y alegrías, que bebemos sorbo a sorbo y nos dura hasta el próximo encuentro.

Allá, en La Habana, mi madre, junto a otras, detiene el tiempo en su sonrisa, mira fotos, revive recuerdos, acaricia objetos y lugares que conocen de mi. Se inventa un mundo donde no existen ausencias ni lagrimas. Un mundo nuestro, pequeñito y mágico, donde ella y yo, andamos del brazo. Su risa y su voz sin edad, tejen historias y dibujan sueños, nos mantienen unidos. Tiene la rara virtud de convertir el día de las madres en mi día, comenzamos a celebrarlo uno o dos días antes y la celebración, termina con el último beso antes de partir al aeropuerto.

No, realmente mami, no necesita una maleta cargada de regalos. Sus manos se aferran con fuerza a las mías, intentando quedarse,  para siempre, con mi huella en su piel. Tal vez este año, le haga una broma y entre a la casa con una cinta de colores al cuello y un cartel en el pecho que diga, Felicidades, mientras mi sobrino baja las maletas del auto. Imagino su risa inmensa, iluminando la casa.

Ya termine de preparar las maletas para mi próximo viaje a La Habana. En ellas, montones de regalos para mami, cada viaje se convierte en algo paradójico y complejo. El mas importante de todos los regalos, carga las maletas, extiende los brazos en la distancia y grita; espérenme pronto, ya casi nos vemos! Desde La Habana, meciéndose en su sillón, sus ojos brillan, miran a la distancia, pretendiendo adivinarme y sus labios responden; Te espero siempre!

¡Abril!

Por muchas razones, difíciles de enumerar, amo especialmente al mes de abril. Nací a fines de marzo, Abril, fue mi primer mes de vida, casi podría decir que nací para recibirlo y disfrutarlo. Abril, guarda mis primeras lágrimas y sonrisas.

Un mes de Abril, perdido en el tiempo y los recuerdos, amé por vez primera; mi primer y gran amor. Por paradojas de la vida, un año después, Abril, fue el último mes que pasamos juntos. Años después, muchos, nos reencontramos en un septiembre, nada fue igual. Necesitaba la magia de abril haciendo de las suyas.

Pase años, muchos, intentando emigrar, sólo intentos, un ancla imposible de ver, me mantenía en el mismo lugar, viviendo otras vidas, intentando otros oficios y amores. Tal vez esperando un abril que rompiera el conjuro y desatara mis alas. Salí de Cuba, rumbo a Europa y lo desconocido, un 1ro de abril. Mi primer mes de exiliado, de vivir en otras tierras, fue Abril. Montones de sueños y proyectos, de alegrías y lagrimas, de llamadas a Cuba, con nudos en la garganta, matizaron y marcaron, para siempre, ese mes de Abril, tan especial.

Siempre  que llega Abril, espero su regalo, no se su medida, ni su color, se que algo me traerá. Una aventura, un amor, un viaje, una flor, un sueño. Este año, como muchos anteriores, Abril, me trae los preparativos de mi viaje a La Habana, por el día de las Madres. Abril, se adelanta, se viste de flores, para prepararme el camino a los brazos de mi madre. Abril, hace latir más aprisa mi corazón y mis sueños.

Anoche, sin planearlo, al influjo de la magia de mi mes favorito, nos reunimos de nuevo, después de meses sin compartir juntos, un grupo de amigos. Entre ellos, dos amigos especiales, de esos que ni queremos, ni podremos sacar nunca de nuestras vidas. Esperamos juntos el mes de Abril. Justo a las 12 de la noche, mientras saboreábamos helados, burlándonos de dietas y calorías, mire el reloj; ya son las 12! Exclamé sorprendido, juntos, dimos la bienvenida a Abril, reímos, como hacia tiempo no lo hacíamos. Nos burlamos de nosotros mismos, nos reímos de los años, del futuro, de lo humano y lo divino.

Abril, nos volvió a reunir, para recibirlo entre carcajadas, felices y seguros que viviremos muchos abriles y nuevos sueños. No olvidare nunca que he sido feliz, especialmente en Abril.

El dia de las madres!

                              

Siempre fue para mi, la más importante de todas las celebraciones, mas que mi propio cumpleaños. Desde niño adivine que la persona que centralizaba esta fecha seria la mas importante en mi vida; el día de las madres.

A muy temprana edad, aprendí a inventar regalos y escribir postales, intentando de alguna forma, demostrar mi amor y saltar sobre escaseces. Uno aprende que el amor se expresa desde el corazón y en muchas ocasiones el valor del regalo es lo de menos.

Recuerdo la primera vez que las oficinas de correos, se inundaron de tarjetas por el día de las madres. Al principio eran de pésima calidad, con el tiempo la calidad y la variedad mejoro. Hubo años que enviar las tarjetas era una tarea que ponía en tensión todas mis fuerzas, sustituía con ellas regalos imposibles de conseguir y quería escribir una dedicatoria especial para cada madre que conocía. Mami, aún guarda aquellas postales mias de mis años de estudiante, los regalos que pude hacerle, ya han desaparecido y ni los recuerda, pero acostumbra a releer mis postales y comentar con sus amigas; ¡Que lindo escribe Joseito!

Muchos recordaran el famoso cake del Día de las madres, algunas veces, el que nos tocaba ya estaba un poco viejo, pero aún asi, en La Habana, cada casa esperaba ansiosa su cake prometido con el “Felicidades mama”. Esperabamos al domingo para cortar el cake en familia, con mami presidiendo la mesa, fue durante muchos años el postre obligado del almuerzo del dia de las madres. Pregunté hace dias por él, desaparecio como entrega a cada nucleo familiar, a veces lo hacen y lo venden a 20 pesos en moneda nacional, para los que quieran adquirirlo.

El tiempo ha pasado, ya no escribo postales por el día de las madres, ahora le regalo a mami mis escritos impresos y ella se sienta a disfrutarlos los comenta y comparte con todos. Buscarle regalos, dejó de ser una tarea difícil, cada año, viajo a La Habana, con un “gusano” cargado de regalos, sé que ella, no los necesita, su mayor regalo es mi presencia. Un regalo mutuo que ambos disfrutamos desde dia antes. Cada instante compartido es un tesoro para ambos. En los 11 años que llevamos separados, sólo 2 ó 3 no hemos estado juntos en esta fecha.

Cada nuevo encuentro físico con mi madre es una fiesta del corazón y los sentimientos, ambos lo esperamos ansiosos, empezamos a extender los brazos días antes y convertimos la celebración de un día en mas de una semana de fiesta. Cuando termina nuestra fiesta, apenas nos despedimos, un beso al pasar, un ligero abrazo, ambos sabemos que si me abraza fuerte al despedirnos, me retendria con ella, para siempre.