Mi angel y yo.

angel

Un ángel duerme en mi memoria.
Arregla sueños, compone historias.
Sana dolores. Abriga inviernos y soledades.
Un ángel duerme en mi pecho, asegura latidos y alientos, vida
Un ángel duende que con un beso disuelve nubes y tempestades.
Un ángel habita en mis pensamientos, los acomoda, pule e impulsa.
Me obliga a hacer y a ser; me conforma.
Sabe cómo llevarme a andar caminos.
Guía mi vida, historias, pasos.
Ángel travieso, revolotea entre futuros, muestra el pasado, no quiere olvidos, vive en presente.
Me dice vamos y yo le sigo, le dejo hacer.
No tengo opciones
Un ángel vive en mi vida, la colorea, ilumina, la embellece.
Cuando una lagrima brota, la deja correr.
Un beso detiene su curso, la hace rocío. Con una basta, susurra a mi oído.
Dibuja sonrisas, inventa esperanzas.
Ángel exacto, cuida la ciudad y al hombre, sostiene columnas y hombros.
Me inventa suertes y alegrías.
Un ángel vive aquí en mi alma, no sabe de idas, ni de regresos; existe, esta.
Ángel insomne, amante, mío.
Un ángel vive entre mis brazos, habita en besos, duerme en palabras.
Me llama hijo.

Remesas a Cuba.

Hoy, temprano en la mañana, vi en un periódico de Miami, una caricatura sobre las remesas de los cubanos a sus familiares en Cuba. Un tema difícil, que molesta a algunos, hiere a otros y al final, interesa a todos.

Ante todo, el envío de remesas a su país de origen, no lo inventamos los cubanos, tampoco es privilegio absoluto nuestro. Todos los inmigrantes, envían remesas a su país de origen y en muchos casos, en sumas más altas a las que enviamos nosotros.

A la hora de enviar dinero y ayuda a familiares en Cuba, pensamos en ellos, en los lazos que nos unen, en las dificultades que enfrentan día a día. Nadie, tendría la fuerza suficiente para obligarme a dejar de ayudar a mi madre de 84 años. Estar lejos, dejar de compartir la vida, provoca un dolor que no se disminuye con remesas, nada material sustituye a un ser querido lejano. Al menos saber que nuestros familiares escapan a escaseces y racionalizaciones, da fuerzas para continuar luchando y enfrentando la vida.

Intentar prohibirlas, disminuirlas, burlarse de los que cada mes, separamos una parte para nuestros familiares en Cuba, es una sin razón absurda. Es, al final, algo muy fácil para los que no tienen familiares allá o simplemente se olvidaron de ellos y no les importa si comen o no, si están enfermos o sanos. Se historias terribles de hijos que olvidaron para siempre a padres y hermanos, no se como pueden andar por la vida, sonreír, con carga tan pesada en sus almas.

Los que siguen mi blog, saben la historia de Marta, la muchacha con cáncer que vive en un solar habanero. Cada vez que podemos, convocados por mi escrito y conmovidos por su historia, un grupo de amigos, cada vez mayor, le enviamos algún dinero. En un correo electrónico que me envío, me daba las gracias, me contaba como en sus noches de dolor y lagrimas, pensar en todos los que la ayudábamos, le daba fuerzas; sin ustedes, todo habría sido más difícil, me dijo. Ayudarla, nos hizo mejores seres humanos, conocerla, nos dio una lección de vida.

Ayudar a los que dejamos atrás, es algo intrínseco a nuestra condición humana, a nuestro ser cubano. Cuando vivíamos allá y sabíamos de alguna necesidad, compartíamos lo poco que teníamos con amigos y familiares, un poco de azúcar, sal o café. El cubano, es solidario por naturaleza, no abandonamos a amigos en desgracia.

No, no me pidan nunca que deje de ayudar a mis familiares en Cuba. No me lo perdonarían ni en el infierno, hasta el propio diablo, si existe, me miraría con desprecio.

No dudo del efecto de las remesas en la economía cubana en general. Un efecto secundario que no podemos evitar; toda medicina lo tiene. Invocarlo, no es razón suficiente para burlarse de remesas o estar en su contra. No hacemos como otros inmigrantes que envían altas sumas, saben que algún día regresaran e invierten en su país. Nosotros, solo enviamos lo necesario para paliar dificultades, no son limosnas como un día me dijo alguien en un alarde de desprecio a familias y vínculos afectivos. Nuestras remesas, son expresión de amor, agradecimiento, apuestas por la vida, deseos de, al final, ser mejores seres humanos.

Apostamos por la vida, el amor, el vínculo entre familias. Ayudar a alguien en general, dibujar una sonrisa en un rostro, escuchar un gracias que nace del corazón, recompensa sacrificios y lejanías, ustedes y yo, lo sabemos.