Escribir!

Escribir, no es fácil, siempre le digo a mis amigos que una idea surge y nos lleva a donde quiere, cobra vida propia, escapa a nuestra voluntad. Escribir, no es un acto voluntario, premeditado, es un poco una caja de  Pandora, la destapamos y nos esperan sorpresas. Sabemos como empezarlo, las primeras líneas; el final, se va conformando, nos va llevando, sin darnos cuenta.

En una ocasión, un amigo me sugirió el tema que dio origen a  “La madre del soldado” , cuando lo leyó, me dijo; yo quería que lo hicieras desde la perspectiva del soldado, no de la madre, siéntate tú a escribirlo entonces, le dije, así es como lo concebí yo. No se puede escribir por decreto o por encargo, tampoco pretender satisfacer a todos al hacerlo, es imposible.

Hace años, escribía solo para mi lectora favorita,  mi madre, para ella, todos mis escritos, eran maravillosos, aún guarda muchos. En ocasiones, escribía algo para leer en público en la Universidad o en el trabajo. Después, de la mano de mi musa transoceánica, retomé el oficio de escribir, comencé a escribir para mis amigos. Ellos me halagaban, nunca discrepaban, todo era un idilio perfecto.

Al comenzar a escribir en mi blog, al ampliar el espectro de  mis escritos y en ocasiones incursionar como analista político, comenzaron las primeras críticas, los desacuerdos.

Saben, me encantan las discusiones, uno termina enriqueciéndose.  Me sorprende y fascina saber que me leen gente que no conozco, que tal vez nunca conoceré personalmente. Dialogar con ellos, es una aventura apasionante.

Disfruto la tranquilidad, un río que corre despacio, sin hacer ruido, pero cuando las aguas se revuelven, cuando anuncian tormenta, estoy en mi elemento. No se si es por ser signo de fuego o por aquello que me dijo un día una santera, que era hijo de Chango, pero el calor de  una buena discusión, me estimula, me reanima, termina sacando lo mejor de  mi. Por supuesto, disfruto discusiones respetuosas, entre amigos o entre desconocidos tolerantes, que no intentan imponer su criterio. Insultos o desafueros, prefiero ignorarlos, no me gusta cargar con la energía negativa de nadie.

A veces, alguien me dice por que escribiste esa frase, por que no tocas tal tema, otros me sugieren temas y enfoques. No puedo, ni pretendo complacerlos a todos. Cada nuevo escrito es como un nuevo hijo, un parto. A un hijo, lo amamos tal y como es, como vino al mundo. Podemos darle algún consejo, enseñarle algo, sugerirle, pero es su vida y tiene que vivirla!

En mi blog, tengo que aprobar todos los comentarios antes de  hacerlos públicos. Solo en una ocasión, hice uso del derecho de enviarlos a la basura; alguien comentando sobre “Un concierto” , se paso, una cosa es comentar, discrepar y otra agredir y faltar el respeto.

La diversidad de opiniones, la diferencia, tiene un encanto especial para todos. Para los que nos criamos en una única opinión, sin derecho a discrepar, ese encanto especial adquiere caracteres especiales, casi mágicos. Disfruto enormemente, cuando alguien discrepa, muchos de mis escritos, nacieron al calor de discusiones, sin ellas, mi blog, seria muy aburrido. Mi intención, no es molestar a nadie con mis escritos, es continuar expresándome, a mi manera, dejándome llevar por temas e ideas. Seguro que el camino es largo y con ustedes a “mi vera” resulta más agradable y emocionante.

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