Estampida de cubanos.


Cubanos dispersos por el mundo. Hermanos, madres e hijos distantes, extendiendo brazos en afán y ansia de tocarse, inalcanzables. Muertos que esperan cubana sepultura, en definitivo y añorado regreso. Piezas de un rompecabezas que tal vez nunca vuelvan a juntarse, a ser uno. Esa angustia de partir una y otra vez, inventarse vidas y raíces. Esa ausencia del abrazo preciso en el momento exacto.

 Esa lagrima abundante, recurrente, con sabor a adiós, a vuelvo pronto, a me muero sin verte.

¿En qué maldito momento la tierra laboriosa del café y la caña, el tabaco y el ron, del baile y la guaracha, la palma y el colibrí, se volvió tierra de maldiciones, de quejas y dolores, abulias y angustias? ¿Cuándo se nos agrio el vino y el azúcar se hizo amarga?
¿En qué oscuro minuto dejamos de mirar hacia adentro y buscamos afuera, con ansia y desespero?
¿Cómo pudieron desatarse maldiciones y odios sin final? ¿Cuándo se desataron vientos y tormentas llevándose poco a poco la esencia de vidas, la razón de ser?

Manda pinga esto, otro año más aquí. Hasta cuando madre mía, quiero alas pa’ salir volando de esta mierda. Me voy pa’l carajo, no aguanto más. El último que apague el morro. Voy echando que esto no hay quien lo aguante.
El cordón de La Habana, la F1 y ubre blanca, ¿Se acuerdan? ¡Qué manera de comer mierda caballero!
Señores, pero hasta cuando es esto. Se acuerdan de 32 y pa’ lante, 33 sin comandante. Esto lo bueno que tiene es lo malo que se está poniendo. Esto ya se cayó compadre, lo que estamos es en el papeleo
Me voy pa ‘la Yuma, esto es mucho pa’ un solo corazón.
Socialismo o muerte, ¿Puedo elegir?
Los 10 millones van, palabra de CUBA, no van.
¡Que se vayan! ¡Que se vayan! ¡Que se vaya la escoria!
Resistiremos, resistiremos.
La opción cero. Caballero ya no hay donde amarrar la chiva, ¿Que chiva compadre?
Los vecinos se están comiendo un cable, ¿Dónde lo habrán encontrado?
A cada cual, según su trabajo, de cada cual según su capacidad. Pancho el carnicero y Felo el del partido deben trabajar como bestias, seguro no duermen. Viven como Carmelina.
Los jóvenes del campo a estudiar pa’ La Habana y los de la Habana pa’l campo, caballero me la comí.
Cerelac, cerelac, cerelac. Ahógate viejo o toma agua pa’ que te baje.
Coño Pancho le diste el picadillo de soya a los perros, ahora van a tener cagaleras.
Todo lo malo viene del norte. Señores imperialistas no les tenemos miedo. La culpa de todo la tiene el bloqueo.
Te enteraste Manolo, prohibieron Spunitk y Novedades de Moscú. Alabao.
Picadillo de cáscara de plátano verde, de pinga. Apaga y vámonos Carmela.
Ay Cachita ¡Ayúdanos!
Lo vendí todo, nos vamos pa’ Ecuador y hasta Miami no paramos.
Quéeeeeee, ahora los yanquis son amigos.
Cuando carajo cambiaron de palo pa’ rumba.
¿Oíste el discurso? El negro se la comió, se mandó y se zumbó.
Tengo el discurso grabado y a cada rato vuelvo a escucharlo.
Caballero el miedo se está acabando.
Si nos fajamos con los tiburones y los coyotes, ¿No es más fácil fajarnos aquí?
Hay que unirse Manolo y echar palante, está en juego el futuro y la patria.

Como un milagro, todos se unirán. Girasoles, en el pecho y unas ganas enormes de que el azúcar sea dulce. Niños, viejos, hombres y mujeres, hasta los muertos rompiendo sepulturas, colibríes, tocororos, palmas y ceibas se sumarán, no faltara nadie. Dame la mano coño y vamos a andar. No más maldiciones, ni consignas, no más orientaciones de arriba que los de abajo somos más y contamos.
Que la patria no se salva en estampida. Es hora de una estampida de regreso, derrumbar muros, abrir mentes.

Porque si el absurdo es una telaraña inmensa, pegajosa, los cambios serán un deshollinador gigante, indetenible.

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Alfaro’s, abriendo puertas y corazones.

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Miami, ciudad que creció y se hizo grande al influjo y voluntad de los cubanos es, sin dudas, la mejor prueba de lo que somos capaces de hacer cuando ponemos ganas y empeño.
El pasado martes 22 de marzo, por esas coincidencias hermosas de la vida y la historia, La Habana y Miami ratificaban palabras y hechos. Mientras en el gran teatro García Lorca el presidente Obama estremecía conciencias, hacia historia y proclamaba al mundo, entre muchas más verdades como puños, que Miami era la mejor prueba de la fuerza de los cubanos, acá en nuestra ciudad un par de cubanos recibía las llaves de la ciudad de Miami en reconocimiento a esfuerzos, trascendencias y hechos.
Muchos hemos sido parte de los logros de Nazario y Rudy, de su constante quehacer. Alfaro’s es hoy uno de los sitios obligados en la geografía cultural de Miami. Poco a poco este lugar de la pequeña Habana se ha convertido en hogar y cita de nuestros artistas y público. En cierto modo es la mano extendida a todos los que con ganas y talento llegan a la ciudad. Desde los más famosos y reconocidos, hasta los que dan sus primeros pasos en el difícil mundo del arte, todos tienen las puertas abiertas al pequeño escenario que, a fuerza de talento, ganas y aplausos, se ha hecho inmenso, simbólico, obligatorio.
En Alfaro’s he disfrutado del arte de artistas que en La Habana me obligaban a hacer colas para verlos y a veces no alcanzaba lugar en las primeras filas. Después de la función he conversado con ellos, prometido escritos y tomado fotos. Siempre con ese sabor que deja en el alma el buen arte y la cubanía. En más de una ocasión Alfaro’s se me ha agigantado en la nostalgia, haciéndome pensar que estoy en los grandes teatros de La Habana, cierro los ojos y la voz de nuestros artistas hace de las suyas llevándome a lugares, calles y recuerdos vividos.
En este rinconcito de Miami, también he hecho buenos amigos y cada vez que asisto, es como estar en una fiesta de amigos. Intercambiamos saludos, abrazos, conversamos; para muchos, artistas y público, Alfaro’s es un lugar familiar, desenfadado, cubano y especialmente amistoso.
Desde el pasado 22 de marzo, muestran con orgullo las llaves de la ciudad de Miami. Hace años que exhiben con orgullo y derecho las llaves de nuestro afecto y corazones, esas que sin protocolos y con unas ganas inmensas de hacer, lograron ganarse. Ellos saben abrir todas las puertas, al influjo de esfuerzo, ganas y tesón. Felicidades amigos, continuaran abriendo puertas.

¡Mi santa, el negro se la comio!

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La Habana estrena primavera la mañana del 22 de marzo. En un barrio habanero cualquiera, Cayo Hueso, Buenavista, Pogolotti, Luyano o el Cerro, dos mujeres conversan después de escuchar el discurso del presidente Obama en el Gran teatro García Lorca.
Yamile toca a la puerta de la casa de Caridad.
-Mi santa ábreme la puerta que a mí me va a dar Yemaya en puya y Shango en chancleta e palo. Esto es mucho para un cartucho
-A ti mismita te estaba esperando. ¿Viste al negro hablando?
– Se la comió mi santa. Tremendo jonrón que metió. Pa comer y pa llevar. Ay Caruca si todavía estoy con palpitaciones, el corazón se me quiere salir por la boca.
– Tanta gente que se preguntaba, ¿Mami que será lo que quiere el negro? El negro quiere lo mejor pa nosotros y hablo clarito, clarito, en letra de molde pa aclararle la mente a todos, a los de aquí y los de allá.
– El negro vino suave, fresco y bajito e sal. Viste como se viro pal tipo y le dijo; no le tenga miedo a escuchar las voces del pueblo cubano. Yo pensé que ahí mismito se acababa todo como la fiesta del Guatao.
-El negro se mandó y zumbo. Es como si le hubiera dicho; coge lo tuyo, que ahora es cuando es y no cuando tú querías. Obama siguió hablando, el tipo es durísimo. Eso sí es un hombre y no lo que yo tengo en la casa.
– Oye el negro, a los que estaban en contra de su visita, los dejo en eso y con ganas de aquello. Les tapó la boca a toditos, uno a uno. Ese hombre no se quiere hablando, dijo lo que tenía que decir, sin alterarse.
– Vaya chica, como diciendo, calma que tengo para todos.
– A mí que no me vengan ahora con mesas redondas, ni materiales de estudios, ni con aplanadoras ridículas, ni editoriales que nadie lee. El tipo acabo con las mesas redondas y las mentes cuadradas. Hizo historia y de la buena, no de esa que está en libritos y que cada uno la escribe como le da la gana.
– Me emocioné cuando dijo que los jóvenes eran los que iban a construir algo nuevo. ¡Candela mi son!
– Si mi amiga porque ni los papas, porque muchos papas y poca papa en la mesa, ni maduros ni podridos que han venido han hecho na por nosotros. Ni Rolling Stones, ni estrellas de pop caminando por la Habana. Esto es lo más grande que nos ha pasado. Mamá lo escucho acostada, no se siente bien. Cuando entre a su cuarto estaba llorando, solo me dijo; creo que ya empezó a salir el sol. Me puse a llorar como una guanaja. Nos abrazamos y la vieja me dijo al oído; el negro es un salao.
-El negro es el que es, hay que joderse con él.
– Así mismo mi santa, que hablo de todo, como quien reparte esperanzas y sueños. Alabao el negro me convirtió en poeta, Santa Bárbara bendita Que es esto?
-Tengo que buscar ese discurso y leérmelo con calma, fue mucho con demasiado, el acabose mi santa. Dijo lo que hace años no oíamos o decíamos muy bajito pa no buscarnos problemas.
Yamile y Caridad se abrazan y sin ponerse de acuerdo gritan felices y esperanzadas.

Pésele a quien le pese y duélale a quien le duela; ¡El Eleggua abrió los caminos y ya nada, ni nadie podrá cerrarlos!