Anoche soñé con La Habana.

Anoche soñé con La Habana, contigo y mis recuerdos, soñar no cuesta, dicen, pero abriga almas y madrugadas frias; las hace menos duras.

Los sueños son refugio y almacén de las almas. Entre sueños llegaste para alegrar suspiros. Una ciudad puede ser necesaria y oportuna, reclamarme insistente; sabe que aún no puedo, no es tiempo de reencuentros. Debo fortalecer mi Alma, acostumbrarme a ausencias, no desbordarme en llantos; aprender a andar de nuevo, sin su voz sin sus manos.

La ciudad en mis sueños me dio aliento y dio fuerzas, acaricio mi frente, susurró a mis oídos; te esperaré por siempre, no importa cuanto tardes, estaré siempre lista. Sabes, si no vienes, yo vendré en las noches, a sentarme a tu lado, me traeré girasoles, sinsontes y unas olas, te sentaré en mi muro y hablaré del futuro. Cuando no me baste para darte ese aliento; ella vendrá conmigo, la traeré entre mis vientos, en un Rayo de sol, en alas de sinsontes, pero vendrá, lo prometo.

Juntos los 3, desataré recuerdos, volverás a ser niño, estarás en sus brazos; todo estará bien mi niño, susurrara a tu oído; mientras andas mi calles, mis lunas, mi futuro.

Seremos muy felices, los 3, robandole minutos a noche solitarias, inventadonos historias, cocinando el futuro. Viviremos en sueños reiterados , reiremos de nuevo estrenando sonrisas; los recuerdos no duelen, apuntalan presentes, anunciando futuros.

Desperté sonriendo, en mis manos el calor de sus manos, en mi cuarto el olor de sus olas; aquí en mi corazón, la certeza infinita que andaremos muy juntos, esa calles de nuevo.

Fotografía tomada de Google o tal vez de la página de un amigo en Facebook.

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Mamá me hizo la maleta.

Le dije una tarde que me iba, que entre amigos y ganas,  mi partida era cierta, cercana, inminente. No enjugo lágrimas, no me pidió quedarme junto a ella.

Cuentame de nuevo,como será todo, repitio varias veces. Yo te preparo la maleta mi hijo, solo yo podría.

Mamá paso días  doblando memorias, perfumando instantes, acariciando infancias. 

No falta nada mi hijo,ya tengo listo todo. Para  el frío de Europa puse mi mejor abrazo, con el bastará para abrigar tu cuerpo. Se que en las noches sentirás nostalgias, echaras de menos tierras, personas y palabras, al lado del abrazo hay un cartucho enorme con besos de colores, ellos harán el milagro de sostenerte lejos, te aliviarán las penas, endulzarán tus noches. Tambien puse una bolsita de regaños suaves, cuando las fuerzas fallan un buen regaño ayuda.

Mamá no olvido un detalle, hasta musas y amigos acomodó entre vidas.

Créeme  no fue fácil hacerte la maleta, decía, en un susurro. Sonriendo me dijo, hay una bolsa enorme, repleta de te quieros, pequeños, grandes, enormes. Cuando tengas problemas, cuando choques con muros, un par de ellos bastan para ir adelante, para no detenerte, úsalos  sin miedo. 

Hay un paquete inmenso con palabras de aliento, de amor y de consuelo, hay un ¡Te espero! enorme que asegura regresos, que te traerá  de  vuelta.

Me llevó  hasta el cuarto, me mostró la maleta.

-¿Mamá  y ese bultico rojo en el centro de todo?

-Mi corazón,  mi niño. Solo así  podrás irte, llevándolo contigo. Traemelo de vuelta, cada vez que regreses

-Mamá sin corazón no puedes, morirás cuando parta.

– Es mi magia de irme contigo  y dejarte conmigo para siempre. Es un conjuro difícil,  que sólo una  madre sabe, compartir corazones, cuidarte en la distancia.

Con mi maleta al pecho he andado en el exilio, apurando te quieros, besos y palabras. Cuando hay luna y hay frío,  cuando hay penas y angustias, rebusco en mi maleta. Sonrisas escondidas, olores de mamá. Manos que acarician me levantan al cielo, me salvan de las penas, me lanzan al futuro, sostienen mi existencia. Mamá no olvido nada.

Mamá, ¡Todos somos Orlando!

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Su voz me salva del dolor, la escucho y sé que todo esta bien.

Su magia va más allá de balas asesinas y penas que desgarran.

Ella crea el lugar donde el dolor no existe.

 Puerto seguro donde mi vida llega, a descansar feliz de penas y disgustos .

Basta un, te quiero mi hijo y río como un niño,  corro feliz los caminos de mi infancia,  me invento  futuros y alegrias que solo existen entre la voz y los brazos de mi madre.

Maga de sueños,  bruja del amor, hechizera de risas, carcajadas, sabe aliviarme de  dolores que desgarran. 

La escucho y sé que mientras su voz exista,  no habrá pena que me venza, ni dolor que me doblegue. Ella es mi fuerza, mi aliento,  mi sostén seguro. Una columna enorme, gigantesca, sosteniendo, mis sueños, mis intentos.

Sabe que en estos dias de muertes y de llantos, he llorado junto a huérfanos y difuntos. He cubierto mi frente de cenizas, he agotado lágrimas.  He muerto una y otra vez con mis hermanos, cada bala dejo una marca que duele aquí en el alma.

Ella me habla de alegrias, de vidas, de próximos encuentros. Con su palabra se abre el pecho  y me cobija. 

Todo estará  bien mi niño  grande, la sonrisa salvará  el futuro del horror.

Su voz me alivia, calma, asegura el futuro y la alegría .

Le digo en un susurro, mami, yo soy Orlando y ella responde dulce y certera; yo tambien lo soy, ¡Todos lo somos!