Sobrevivir, desafío y acción.

Una noche cualquiera, dos brindaban en silencio, no dijeron salud, dinero y amor, sin ponerse de acuerdo su brindis fue; salud, sobrevivir, sobrevivir. No estábamos preparados para esto, no lo esperábamos, comenzó allá en la lejana China y así lejano nos parecía. El primer mundo se sentía seguro y miró compadecido al lejano oriente. De pronto los números comenzaron a asustarnos y el miedo al virus y a la muerte, pretendió cambiar la sonrisa en mueca y la esperanza en espanto. La luces se fueron apagando y las calles quedaron desiertas; el virus no distinguía clases sociales, ni partidos políticos.

Tal vez es hora de repasar historias, de mirarnos por dentro y de tender manos, de proteger a los ancianos y salvar el futuro. De entender que moda, carros del año y mansiones, fronteras, portaaviones y misiles , se vuelven obsoletos cuando está en juego la vida del planeta.

El planeta apaga sus luces, la gente se encierra en sus casas y espera, todos esperamos. Un ejército de batas blancas lucha contra el enemigo común, no hay generales al frente de las tropas, no hay tanques apuntando al RNA del virus. Son solo médicos y enfermeros los héroes del momento y a ellos miramos, con esperanza y agradecimiento, con aplausos que resuenan en el mundo.

Es tiempo de meditar, de pensar, todos, como familia, venceremos, lo sabemos, no es el fin. Seremos mejores al final, lo mejor de nosotros saldrá fortalecido. Hoy somos el mundo, no importan países, ni partidos, todos contamos en este instante. Hoy no pienso en mi Habana, en mi Isla, al sur de recuerdos y sueños; hoy me duele el mundo, al final eso somos, ciudadanos de mundo.

Hizo falta un virus para borrar fronteras, para decirnos que no importa si eres demócrata o republicano, socialista o de derecha, al final somos seres humanos en esta suprema batalla por el futuro y la vida.

Sobreviviremos, no lo duden, el mundo se pondrá de pie y seguirá su rumbo. Que nos quede la enseñanza que somos uno, que las fronteras las hicieron los hombres y los partidos los inventamos nosotros.

Al final volveremos a sonreír y la esperanza estallará en arcoiris, no lo duden.

Fotografía tomada de Google

“Los rebeldes que parió la masacre”, aseguran el futuro, lo apuntalan e iluminan.

Hablaba hoy con un amigo, sobre el futuro de la humanidad. No les niego que en ocasiones, he estado del lado de las personas pesimistas, de los que piensan que todo está perdido. Entre matanzas, luchas por tener más y más dinero, drogas, guerras, desprecio al ser humano y los principios , letras de reggaetton que espantan al buen gusto y la decencia, acosos y malos políticos; cualquiera pide a gritos un apocalipsis adelantado.

Recuerdo aquella frase del apóstol, “Cuando hay muchos hombres sin decoro hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres“, sé que esos hombres existen habitan y alientan entre nosotros, dispuestos a todo por salvar el futuro.

He visto videos, leido artículos, seguido el día a dia de los jóvenes sobrevivientes de la masacre en la escuela Parkland, de la Florida; los rebeldes que parió la masacre, como les llamó alguien, en atinada descripción. Me emocionan, conmueven, rejuvenecen y alientan, estos jóvenes que devuelven esperanzas y aseguran futuros.

Ver a un adolescente ridiculizar al senado Marcos Rubio y vencerlo en buena lid, dejarlo sin argumentos ante espectadores y criticos, devuelve fe y esperanzas, certezas que el futuro no pertenece a los mediocres y sin principios Marcos Rubios; el futuro pertenece a esos jóvenes que tienen un mundo por ganar, para todos nosotros.

Cuando Emma Gonzalez, cubanoamericana para redondear orgullos y admiraciones, habla sin miedos, ni compromisos, sabemos que lo mejor del futuro palpita en sus palabras, dispuesto a golpear duro a oportunistas y vendidos. Bravo Emma, no desmayes, #neveragain.

Cuando Sara Chadwick parodia y hace trizas un anuncio de la vergonzosamente celebre NRA, #neveragain vs the NRA, solo se puede aplaudir y apoyar a estos jóvenes, alentarlos a no desmayar.

Sé que muchos jóvenes como ellos habitan en cualquier rincón del país, los sobrevivientes de la masacre de Parkland no son un rara avis, son un producto necesario y esperado de una sociedad hastiada de dinastías políticas, de vives bien a costilla de electores y contribuyentes, de malos políticos manipulados por intereses, tristes caricaturas y verguenzas de la política.

Los rebeldes que pario la masacre y sus seguidores, votarán en las próximas elecciones, su peso se hara sentir, no lo duden. Apoyarlos es nuestro compromiso con la historia y el futuro.

No amigos el futuro no está perdido, estos jóvenes devenidos en rayo de luz y esperanza, lo iluminan, en sus manos y empeño descansa y alienta lo mejor del ser humano. Ellos nos demuestran que todo no esta perdido, lo sé. Mientras existan jóvenes como ellos los padres de la patria, desde la gloria, los alentaran a no desmayar, a continuar su obra. Apostemos por el futuro.

Fotografía tomada de la pagina March for our lives 2018.