¿Donde buscarme?

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Si me pierdo, no me busquen en Paris o en New York, en Roma o en Berlín, no estaré entre puentes o rascacielos, muchedumbres apuradas, metros y autos del año.

Si me pierdo no me busquen entre poemas o novelas clásicas, aunque los ame, no me perderé con Víctor Hugo o Shakespeare, no estaré releyendo Wilde o Saint-Exupéry.

No intenten encontrarme en El Louvre, entre esculturas y pinturas muy famosas.

Si un día, al llamarme no respondo, no me busquen en islas exóticas o en orquídeas. No estaré en playas mediterráneas, no andaré por volcanes, ni navegare por ríos caudalosos. Cuando decida perderme, no me iré a selvas intrincadas, ni a desiertos candentes.

Si me pierdo, no me busquen en robles centenarios o en desconsolados sauces. No andaré perdido entre abedules.
No me busquen jamás entre las nieves, no exploren los hielos en mi busca.

No me busquen jamás en el reposo, en una cama o a la sombra descansando.
No griten mi nombre en catedrales, no intenten encontrarme en NortreDame, en iglesias famosas, entre lujos.

No hurguen por mi entre restas, divisiones, no andaré entre números irracionales. Estaré entre sumas, multiplicado, de la mano de números naturales.

Búsquenme siempre al sur, allá en mi Isla. Andaré entre calles rotas y abandonos, componiendo sueños e ilusiones.
Entre palmas y cañas, en un solar habanero, en una vieja cuartería; entre mi gente, levantando la esperanza y el futuro.

Calentándome al sol, sostenido por mi madre y por mi tierra. Estrechando manos, dando abrazos.

Encontrando ansias y recuerdos, me hallaran en La Habana, con libros de Marti y Dulce María, releyendo a Jamis y Delfín Prats, persiguiendo a Cecilia por el barrio. Tal vez buscando en un museo a las mulatas que raptaron, acariciando a la Virgen del camino o escuchando al gallo de Morón. Entre colores, paisajes y guajiros, escondido en un sombrero, robándome La Habana y sus recuerdos.

Búsquenme, seguros de encontrarme, entre girasoles y Colibríes. En una mariposa, entre palmeras. Griten mi nombre en el Rincón o allá en El Cobre, seguros de encontrarme entre la fe de un pueblo y los humildes.

Me encontraran haciendo, insomne, tomándome el café de la esperanza, compartiéndolo con mi gente y con ustedes, allá en el comienzo de los sueños y de la historia. Acariciando esa patria que se anuncia; con todos y para el bien de todos.

Frases cubanas o cubanisimas!

Saben, hoy estoy suave fresco y bajito e’ sal, por eso decidí recordar algunas de las frases que nosotros, los cubanos, acostumbramos a usar, sin ni siquiera imaginar su origen. No son frases idiomáticas, en todo caso serian frases cubanísimas. Podríamos escribir párrafos enteros con ellas y los no cubanos, se quedarían  botaos o como pescao en tarima. Es que nosotros, somos la candela, lo máximo. A veces, se nos va la mano, nos tiramos con la guagua andando, mas de uno se ha matado el mismo, como Chacumbele, somos tan exagerados!

Nadie puede negar que somos sinceros espontáneos, jamás seremos como la gatica de María Ramos, al pan, pan y al vino, vino. A veces, hablamos como Cachucha, no podemos evitarlo. Nos gusta la rumba y la fiesta, pero a la hora de los mameyes, ahí estamos, encima de la bola, dispuestos para lo que sea, dándole siempre la pata a la lata.

La cubana, es elegante por naturaleza, presumida, algunas se pasan a veces y entonces, cuando llegan a algún lugar, alguien les suelta; esta se cree que es Rosita Fornes! Hay cubanas voluptuosas con mas curvas que la carretera central, cuando alguien las mira lujuriosamente o les suelta un piropo atrevido, con la mano en la cadera responden; hay, pero no te  toca. Hay otras, menos agraciadas, caminan que parecen que van diciendo; si me pides el pescao, te lo doy.

También tenemos días malos, que parecen el fin del mundo, el acabose, pero los enfrentamos con una sonrisa, no nos quedaremos nunca en la página numero dos, vamos hasta el final. Somos unos bárbaros. Por muy difícil que esta la situación, jamás perdemos la tabla y si algún come bola anda por la nubes, comiendo de lo que pica el pollo le soltamos; ponte pa’ tu numero!

Los cubanos somos desprendidos, compartimos lo que tenemos, si alguien se resiste a aceptar algo que le ofrecemos un, yo soy como Pilar, tengo mas en mi casa, obliga a aceptarlo sin mas excusas. Somos resultado de tremenda mezcla, aquí el que no tiene de congo, tiene de carabalí.

Hay situaciones difíciles, problemas que se juntan y entonces no queda mas remedio que tener que ir a Guanabacoa, nadie quiere quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Somos tercos, no desistimos jamás de un empeño, le damos candela al jarro, hasta que suelte el fondo. No importa que hora sea, la del cañonazo o la que mataron a Lola, cualquier hora es buena para darle un homenaje a cualquiera.

Los cubanos, somos así, si ven otro igual, empújenlo que es de cartón. Nos adaptamos a cualquier circunstancia, a falta de pan, casabe. Tratamos siempre que el relajo sea con orden, aunque a veces, se nos va la mano y todo termina como la fiesta del guatao.

A veces alguien se desaparece, voló como Matías Pérez, lo explica todo. Tengo un amigo que se la comió, me sugirió este tema para un escrito mío, si algo salio mal, la culpa la tiene el Toti, mi amigo y yo, somos inocentes.

Voy echando, antes que esto se ponga color de hormiga y empiecen a criticarme.

Hay una frase que no utilice con toda intención, no pienso que exprese el espíritu solidario y de hermandad que debe reinar entre cubanos; este es tu maletín y si pesa mucho, ponle rueditas. El maletín es de todos, si no halamos parejo, no podremos levantarlo jamás!