Avispones asesinos, coronavirus y huracanes acechando.

Cuca y María Elena han pasado horas conversando por teléfono, desde que comenzó la cuarentena. Han hablando de todo y de todos. Es su manera de paliar el aislamiento y el aburrimiento. Un buen día Cuca decide visitar a su amiga, claro está tomando todas las medidas necesarias. Cuca se prepara, con mascarilla , guantes y un plástico que le cubre el rostro, no olvida su jabita con Lysol, gel desinfectante y un spray con alcohol de 90. Se baja del auto y más parece una cosmonauta en el espacio exterior que una señora cubana de 70 años visitando a una amiga. María Elena le abre la puerta con mascarilla puesta, le indica que deje los zapatos en la puerta , dispone las butacas de la sala a 2 metros de distancia, entre las 2, una mesa con el café servido. Se saludan sin tocarse, abrazos en el aire y besos a distancia. Se toman el café y comienzan a darle a la sin hueso.

– ¿Cuca, tu estas viendo las noticias? Yo dejé de verlas, no quiero saber de otro síntoma más del dichoso virus ,que cualquier día me muero de un ataque de nervios, Ave María purísima .

– Yo las pongo solo un ratico, entre cocinar, limpiar, ver algo en Neflix y revisar Facebook, apenas me queda tiempo. Aparte como tú dices, si veo muchas noticias termino con una sirimba. Me divierto viendo Facebook, la tonga de chefs de cocina que han aparecido, esto es como un programa de televisión, “Todo el mundo cocina”

– Así mismo mi santa, ya me tienen cansá, con tantas fotografías de los almuerzos, las comidas y hasta de los desayunos. ¿ Estamos en cuarentena o estamos pasando un curso de cocina? El otro día mi nieto Jacinto, quería que le cocinara un invento que había visto en Facebook, le dije: mira comete los moros y el bistec de puerco empanizado y déjate de inventos que ya quisieran mucho probar mi sazón pa’ ponerme a inventar ahora lo que se le ocurrió a perico el cojo.

– Yo entiendo que estamos aburridos y hay mucha gente que no sabe qué hacer. Yo siempre estoy haciendo algo, que en una casa nunca se para, pero ni muerta se me ocurriría poner un video en Facebook de como hacer arroz con leche o frituras de malanga . No critico a quien lo hace, pero coño aflojen que entre los lives de los cantantes y hasta de los travestis y las recetas de cocina, una no va a tener tiempo de nada.

– Me haz hecho reír Cuca, pero no dejas de tener razón. Yo estoy un poco atacá de los nervios, ya estamos en mayo ahorita empieza la temporada ciclónica y seguimos con el virus.

– ¿Y qué me dices de las avispones africanos? Ya me veo con un spray de Lysol en una mano y en la otra uno de veneno para las avispas. Yo le dije a mis hijos que este día de las madres solo quería de regalo, cloro, Lysol, muchos desinfectantes, mascarillas y guantes y también spray de veneno para las avispas, mujer precavida vale por dos.

– Quién nos lo iba a decir hace 4 meses, que ibamos a estar felices si nos regalaban un spray de Lysol. El otro día fui a Navarro y pude comprar 2 pomos de gel desinfectante, estaba tan feliz como el día que me dieron la visa en la embajada americana.

– ¿Ven acá mi santa tu te enteraste de lo que dijo una periodista del noticiero de televisión en Cuba?

– ¿La que dijo que aquí había crisis de comida? A mi me dio pena con ella, caballero, si a mi no me cabe más na’ en el refrigerador. Los mercados están llenos de carne y a los que perdieron el trabajo, les han dado dinero para que compren comida. A Luisito, que trabajaba en el aeropuerto, le dieron más de 200 dólares, sólo para comida.

– Además hay lugares donde regalan comidas a las familias y a los viejitos si llaman a un número les llevan comida gratis a la casa.

– ¿ Qué viejitos mi santa, la gente de la edad de nosotras?

– Cállate mujer, yo hablo de los viejitos, nosotros somos unas teenagers al lado de ellos.

– ¡Que cara más dura tu tienes Cuca! Tu y yo ya tenemos medicare, ¡hasta cuando van a ser pollos los gallos de Menocal!

– Cualquiera que te oye piensa que nosotras aplaudimos a la Fornes, cuando se presentó en la Corte Suprema del arte, no tendremos 15, pero tampoco somos unas viejas de mierda, ahora estoy de lay off porque el hotel cerró, pero yo trabajo, voy al gym y sigo encima de la bola.

– Ten cuidao no te caigas de la bola y te partas un hueso, que a tus años, eso es una salación.

– Ay chica dejate de bobería y ponte pa’ esto, que a mi entre el coronavirus, los avispones y la temporada ciclónica , cualquier día me da un yeyo.

– ¿Quieres que te diga algo? Las noticias exageran, vaya como si quisieran tenerla a una con los pelos de punta to’ el tiempo.

Mientras conversan Maria Elena tose, ella toma lisinopril para la presión. Cuca saca el spray de Lysol y ” fumiga” la sala, se echa gel desinfectante en las manos y un poco de alcohol de 90 en la mascarilla.

– ¡Que exagerada eres mujer! Yo no tengo na’

– Hay que precaver, que aquí si no te mata el coronavirus, te pica un avispón o te lleva un huracán volando. Ay Santa Barbara bendita qué es esto, ayúdanos por tu madre.

– Cogelo con calma mujer, hay que cuidarse, tomar precauciones, pero hay que aprender a vivir con el virus. Yo creo que lo de mantenernos alejados, usar la mascarilla , no besarnos, ni tocarnos la cara, va a durar un buen tiempo. Mientras dure esto, no podemos volvernos locas. Aquí cuando no es el huracán categoria 5, es la fiebre del Nilo, pero siempre inventan algo pa’ tenernos del tingo al tango. Tú tranquilita que de cosas peores hemos salido nosotras o ¿ya se te olvidó el período especial, la neuropatía , la masa carnica, el dengue y los mosquitos persiguiendonos?

– Tienes razón mi santa, que venga la fiera que la estoy esperando, nosotras somos la que somos.

– Ves que tengo razón, hay que cuidarse, porque lo que si no es un invento es la cantidad de muertos y es mejor encerrada y aislada, que enterrada.

– Por eso yo quería venir a verte, tú me levantas el ánimo, me voy ya que está tarde quiero sorprender a mis nietos con una receta especial que vi en Facebook.

– Alabao

Cuca sale, se pone los zapatos y de la casa al carro va ” desinfectado el ambiente con Lysol , le pasa un pañito con alcohol a la puerta del auto, se despide de María Elena y se va, segura que hay vieja pa’ rato, que no hay coronavirus, huracanes, ni avispones que puedan con ella.

Fotografía tomada de Google.

Estampida de cubanos.


Cubanos dispersos por el mundo. Hermanos, madres e hijos distantes, extendiendo brazos en afán y ansia de tocarse, inalcanzables. Muertos que esperan cubana sepultura, en definitivo y añorado regreso. Piezas de un rompecabezas que tal vez nunca vuelvan a juntarse, a ser uno. Esa angustia de partir una y otra vez, inventarse vidas y raíces. Esa ausencia del abrazo preciso en el momento exacto.

 Esa lagrima abundante, recurrente, con sabor a adiós, a vuelvo pronto, a me muero sin verte.

¿En qué maldito momento la tierra laboriosa del café y la caña, el tabaco y el ron, del baile y la guaracha, la palma y el colibrí, se volvió tierra de maldiciones, de quejas y dolores, abulias y angustias? ¿Cuándo se nos agrio el vino y el azúcar se hizo amarga?
¿En qué oscuro minuto dejamos de mirar hacia adentro y buscamos afuera, con ansia y desespero?
¿Cómo pudieron desatarse maldiciones y odios sin final? ¿Cuándo se desataron vientos y tormentas llevándose poco a poco la esencia de vidas, la razón de ser?

Manda pinga esto, otro año más aquí. Hasta cuando madre mía, quiero alas pa’ salir volando de esta mierda. Me voy pa’l carajo, no aguanto más. El último que apague el morro. Voy echando que esto no hay quien lo aguante.
El cordón de La Habana, la F1 y ubre blanca, ¿Se acuerdan? ¡Qué manera de comer mierda caballero!
Señores, pero hasta cuando es esto. Se acuerdan de 32 y pa’ lante, 33 sin comandante. Esto lo bueno que tiene es lo malo que se está poniendo. Esto ya se cayó compadre, lo que estamos es en el papeleo
Me voy pa ‘la Yuma, esto es mucho pa’ un solo corazón.
Socialismo o muerte, ¿Puedo elegir?
Los 10 millones van, palabra de CUBA, no van.
¡Que se vayan! ¡Que se vayan! ¡Que se vaya la escoria!
Resistiremos, resistiremos.
La opción cero. Caballero ya no hay donde amarrar la chiva, ¿Que chiva compadre?
Los vecinos se están comiendo un cable, ¿Dónde lo habrán encontrado?
A cada cual, según su trabajo, de cada cual según su capacidad. Pancho el carnicero y Felo el del partido deben trabajar como bestias, seguro no duermen. Viven como Carmelina.
Los jóvenes del campo a estudiar pa’ La Habana y los de la Habana pa’l campo, caballero me la comí.
Cerelac, cerelac, cerelac. Ahógate viejo o toma agua pa’ que te baje.
Coño Pancho le diste el picadillo de soya a los perros, ahora van a tener cagaleras.
Todo lo malo viene del norte. Señores imperialistas no les tenemos miedo. La culpa de todo la tiene el bloqueo.
Te enteraste Manolo, prohibieron Spunitk y Novedades de Moscú. Alabao.
Picadillo de cáscara de plátano verde, de pinga. Apaga y vámonos Carmela.
Ay Cachita ¡Ayúdanos!
Lo vendí todo, nos vamos pa’ Ecuador y hasta Miami no paramos.
Quéeeeeee, ahora los yanquis son amigos.
Cuando carajo cambiaron de palo pa’ rumba.
¿Oíste el discurso? El negro se la comió, se mandó y se zumbó.
Tengo el discurso grabado y a cada rato vuelvo a escucharlo.
Caballero el miedo se está acabando.
Si nos fajamos con los tiburones y los coyotes, ¿No es más fácil fajarnos aquí?
Hay que unirse Manolo y echar palante, está en juego el futuro y la patria.

Como un milagro, todos se unirán. Girasoles, en el pecho y unas ganas enormes de que el azúcar sea dulce. Niños, viejos, hombres y mujeres, hasta los muertos rompiendo sepulturas, colibríes, tocororos, palmas y ceibas se sumarán, no faltara nadie. Dame la mano coño y vamos a andar. No más maldiciones, ni consignas, no más orientaciones de arriba que los de abajo somos más y contamos.
Que la patria no se salva en estampida. Es hora de una estampida de regreso, derrumbar muros, abrir mentes.

Porque si el absurdo es una telaraña inmensa, pegajosa, los cambios serán un deshollinador gigante, indetenible.

La risa, el humor, nuestra mejor arma.

bodega cubana
En mi último viaje a La Habana, me reencontré con una amiga de hace muchos años, de esos amigos que cuando recordamos tiempos juntos decimos; éramos tan jóvenes.

Mi amiga me conto que una vez fue a la playa con una amiga española que visitaba Cuba y un grupo de amigos. Mientras acomodaban tiendas de campaña y se preparaban para pasar el día, recordaron los terribles días del periodo especial.
– ¿Te acuerdas del bistec de cascara de toronja? Exclamo uno en medio de risas y carcajadas.
– ¿Y que me dicen de la masa cárnica? Mira que la vieja trataba de disfrazarla, hasta en frituras, pero no había quien se la comiera. Exclamo un amigo.
– Seguro que ninguno se acuerda del picadillo de cascara de plátano verde. En algunos restaurantes de provincia, lo llegaron a incluir en el menú. Aquello daba ganas de llorar. Como dirían ahora, ¡A llorar que se perdió el teté!
– Y los apagones de 8 por 8. Si te acostabas con luz, te la quitaban a las 4 de la mañana. Nadie podía dormir una noche entera.
– ¿Qué me dicen del jabón angolano? Mucha agua y con las manos.
– Caballero ¿Se acuerdan del fricandel y el perro sin tripa?
El grupo de amigos reía recordando aquellos terribles años 90s. La española los miraba muy seria, hasta que les dijo.
– Yo no entiendo porque se ríen. Eso que están contando dan ganas de llorar y ustedes lo cuentan como algo muy gracioso. ¿De qué se ríen?
El grupo de amigos se miraron unos a los otros, sin dejar de reírse. Uno se decidió a hablar por todos.
– Mira, los cubanos somos así, nos reímos hasta de María santísima y de la madre de los tomates. La risa es nuestra mejor medicina. Creo que si hoy estamos aquí, contando esas historias que a ti te humedecen los ojos y a nosotros nos provocan carcajadas es precisamente por eso. Hemos aprendido a no perder la sonrisa que es, en cierto modo, no perder la esperanza. La risa es como un resguardo, un talismán que nos ha servido para asegurar los sueños, para no perder la ternura, ni la razón. Fueron años muy duros, los más duros que recordamos muchos. Aquí estamos recordándolos, sobrevivimos a ellos, entre otras cosas, por la risa, por nuestro no perder el sentido del humor.

Mi amiga me contaba lo sucedido y coincidía con ellos. Nuestro no renunciar a la sonrisa, a reírnos hasta de nosotros mismos. Decir en el peor de los momentos; esto lo bueno que tiene es lo malo que se está poniendo y cambiar de palo pa’ rumba y reírnos de todo y de todos. Muchas veces la risa, el humor, han sido las únicas armas que hemos tenido para enfrentarnos a dificultades y sobrevivir. Un buen cubano, sin risas, sin humor, se marchita, esta incompleto.

No dudo que en más de una calle habanera al saber las nuevas medidas del gobierno de Obama, una vecina gritara, ¡Vamos a ver si quitan el bloqueo a quien carajo le van a echar la culpa de todo! Y entre risas y hasta carcajadas más de uno dijera, ¿Cambios? Cuando los vea, los creo.

No dudo que La Giraldilla, escuchando comentarios y dicharachos, decidiera sonreír y apuntando al futuro exclamara, ¡Que gente caballero, pero que gente!

Fotofrafia tomada de la pagina de Facebook, Curiosidades cubanas.