Un puñao de tierra colorá en el pecho.

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Relajado uno, cansado y agotado por el duro trabajo el otro, coinciden en tiempo y espacio dos viejitos. Uno acaba de disfrutar sus primeros 364 días y 23 horas de retiro, de sentarse en un sillón, alejado de tareas y preocupaciones. El otro esta exhausto, lleva el mismo tiempo trabajando duro, tratando de dejar un buen recuerdo en todos, esforzándose.

– Otra vez frente a frente, solo que ya no soy un bebe recién nacido, me faltan solo minutos para mi retiro. Tenías razón; fue duro, pero valió la pena.
– Todo vale la pena, siempre quedan cosas por hacer, siempre pensamos que pudimos hacerlo mejor, pero al final lo que importa, es lo que hicimos, las ganas y el esfuerzo que pusimos.
– Es cierto, creo que al final el balance es positivo. Me aconsejaste evitar las guerras, casi, casi tengo una, pero logre que quedara en solo una amenaza y negociaciones, no fue fácil.
– Ese fue uno de tus logros más importantes. Tanto miedo que tenias y al final lo hiciste muy bien.
– Lo más difícil fue el enfrentamiento de los republicanos con el presidente, por poco se van a pique la economía y todos los esfuerzos.
– El negro supo capear el temporal. Todos aprendieron algo de ese enfrentamiento, esperemos que para bien de los Estado Unidos que es lo que importa.
– ¿Sabes lo que disfrute mas?
– Lo se, naciste enamorado de Cuba y aunque quedan un montón de cosas por lograr y otro, no tú, se ganara el nombre que tantos llevan acariciando y soñando, lograste hacer realidad algunas de las promesas que yo les di.
– Sabes, no creo que lo mas importante sea la facilidad para viajar o las nuevas medidas tomadas por el gobierno. Lo mas importante es su decisión de no darse por vencidos, su no perder la sonrisa, ni renunciar a los sueños. Como dirían ellos; el cuartico esta igualito, solo han cambiado pinturas y adornos, pero algo es algo.
– Los cambios son así, empiezan cosméticos, pálidos y terminan como un torrente, incontrolables, barriéndolo todo a su paso. En unos minutos, cuando te retires, podrás conversar con otros y te contaran sus experiencias. El 1989, tiene anécdotas que te encantaran.
– Creo que la tarea más dura de cada uno de nosotros es que la gente no pierda la esperanza, que sepan que siempre hay un mañana mejor. Que aunque lloremos, siempre guardemos la sonrisa en el pecho, lista para convertirse en carcajada. Eso me lo enseñaron los cubanos.
– ¿Qué tienes ahí en el bolsillo, junto al pecho?
– Je, Je, je, un poquito de tierra colorá de Cuba, me dijiste que los cubanos aunque anden regados por el mundo, siempre llevan un puñao de su tierra en el pecho. Es mi manera de recordarlos, de agradecerles lo que aprendí de ellos, de intentar ser uno de ellos.

De pronto la conversación se interrumpe por el llanto de un niño, un bebe entra gateando en la curvatura del espacio-tiempo donde conversan los dos ancianos.

– Estuve escuchándolos, ¿algún consejo antes de comenzar?

A coro le responden los dos viejitos.

– Que no desmayes, que recuerdes siempre que todo vale la pena y sucede por algo, que nada te asuste por muy difícil que parezca, todos pudimos, tu también podrás, hazlo sin perder la sonrisa.

Antes de salir a cumplir su difícil tarea de 365 días, el bebé mete la mano en el bolsillo del viejito a punto de retirarse. Toma en su mano un poquito, un tim de esa tierra colorá.

– Quiero nacer, empezar mis días con un poco de esta tierra, tratare de hacer realidad algunos de los sueños de esta gente, ¡lo prometo!

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¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

un bebe y el mundo fotografia tomada de Google

Un bebe y un anciano, se encuentran en un lugar cualquiera, en un punto de llegada o de partida, en una curvatura del espacio-tiempo. Solo tienen un instante para conversar. El anciano, se mece en un sillón tranquilo, mientras el bebe juega en su cuna.

– Dime, esto de andar sin descanso 365 días ¿vale la pena? ¿Es duro? A veces siento miedo y hasta ganas de quedarme en esta cuna. Se que me esperan, es mi trabajo, pero he leído noticias que aterran, que dan ganas de no ser.

– Créeme, todo vale la pena. Hay días de alegrías, también los hay de tristeza, debes prepararte para todo. Cada año, es como la vida, ni buena ni mala, depende de cómo se viva. Dentro de 365 días, no serás el mismo, habrás crecido, madurado. En ese momento tendrás la experiencia y entonces, te llegara el retiro, así es la vida, la de todos, no solo la nuestra.

– Cuéntame de ti, saber tu historia, me preparara para hacer mi trabajo. Escuchándote sabre si nacer, vale la pena.

– No te asustes, todo vale la pena, te lo dije. No voy a hacer un balance del año, si hice bien mi labor o no, eso corresponde a otros. Te aseguro que solo podemos hacer 365 días este trabajo, ni uno mas, es muy fuerte, pero se disfruta. Hay guerras, gente huyendo, muertes, pero tambien hay alegrìas, sueños, esperanzas, niños naciendo; siempre hay un futuro, por él apostamos Hay un montón de asuntos pendientes que si en tus días se resuelven, te harán un año memorable, histórico.

Faltan sueños por realizar, allá en una Isla con forma de caimán tendido al mar, esperan mucho de ti, no te olvides de ellos, te lo agradecerán. Ya se cansaron de inventarnos nombres; invéntate tú el mejor de todos.

En mis días, ya estoy hablando como los viejos, hubo terremotos, huracanes, accidentes, tragedias. También hubo fiestas, celebraciones, alegrías y amor, mucho amor. No creo haber sido un mal año, pude ser mejor, siempre se puede. Me iré preocupado por los cambios climáticos, cada vez mas notables y que muchos se empeñan en no ver, hacen como los avestruces. Tambien hay guerras que llevan años, actos terroristas que espantan al mundo, pero la vida sigue; el amor siempre termina venciendo. Me voy sabiendo que deje sin terminar muchas tareas, no alcanzaron mis días. Un consejo; evita las guerras, una guerra, es la negación de la vida, hombres matándose y destrucción. Nuestra misión es construir, asegurar la vida, no hacer guerras, sino puedes evitarlas, que sean breves. Piensa en las lágrimas de las madres antes de decidirte por guerrear.

– Un adelanto, con tu experiencia, debes de saber algo del futuro, estaría mejor preparado, haría un mejor trabajo.

– Seria jugar sucio, todos nos hemos enfrentado a lo desconocido y hemos sabido hacer nuestro trabajo, no serás la excepción. No tengas miedo, volveremos a vernos en el “Home” o en el “Santovenia” de los años, allá vamos a parar todos. Cuando llegues, me darás la razón, se que serás un buen año.

– Créeme que tratare, sobretodo para los cubanos, cuéntame de ellos, solo los mencionaste.

– Son gente maravillosa, conócelos bien, dedícales tu tiempo, no te arrepentirás. Esperan mucho de ti, llevan años esperando, yo solo pude darles promesas, solo promesas. Regálales hechos.  Te repito, gánate el mejor nombre que pudieras tener y serás inolvidable para ellos. Son gente buena, no lo dudes, te sorprenderán con su risa y con su llanto, con su amor por su tierra y su bandera, hasta sentirás envidia de ese amor. Andan regados por el mundo, pero llevan en el pecho, un puñado de esa tierra que tanto aman. Aprende a reír con ellos y serás un buen año, la risa, es capaz de mejorarlo todo, ellos lo saben.

– Tienes razón, vale la pena nacer. Sabes, no quiero nacer en una gran ciudad, ni entre luces y estruendos, quisiera nacer entre cubanos, alumbrando e iniciando para ellos. Naceré para todos en un solar habanero, entre fichas de domino, sueños, ron y ganas de hacer. Dame un abrazo antes de irte.

– No hay tiempo, dale ya son las 12, ¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

 

Fotografia tomada de Google.