Arroz con pollo con sabor a Cuba.

Arroz con pollo con sabor a Cuba!
No se embullen con el titulo, no los estoy invitando el domingo a Yoyito’s a comer su arroz con pollo, tampoco me ha dado por empezar a vender cajitas con arroz con pollo en Hialeah. Este arroz con pollo es especial, lleva algo mas que pollo, viene cargado de recuerdos y aromas que se pierden allá, por un barrio habanero.

Me cuenta una amiga que cada domingo cocina arroz con pollo, es como un rito, un homenaje a la nostalgia, un dejarla hacer. En su casa, allá en La Habana, todos los domingos hacían arroz con pollo. Su abuela iba a compartir el almuerzo, la familia se reunía. Después de saborear el arroz con pollo dominical, iban todos al cine Rex. El arroz con pollo de mi amiga es especial, ni siquiera Nitza Villapol, podría dar la receta. No solo tiene pollo, arroz, cebolla, ajo ají, condimentos. Este arroz con pollo alcanza su punto con un tim de recuerdos, una pizca de nostalgia y un montón pila burujón puñao de amor por su barrio, por La Habana, por Cuba, por su madre que la espera y sueña a cada instante.

El arroz con pollo de mi amiga, se cocina al fuego lento del amor a la familia, se protege de los vientos del olvido a fuerza de amor, de amor del bueno. Estoy seguro que de vez en cuando alguna lagrima le da el punto justo y su hijo, sin saber el condimento exacto, le dice; ¡mami, hoy te quedo especial! Mi amiga, sabe que no esta sola cuando cocina, desde el sur su madre le sopla ingredientes y mezclas, la asiste en la distancia, garantizando esa sazón única y especial que solo ellas logran.

Hablando con mi amiga sobre su arroz con pollo, recordé al poeta que decía que Cuba, la patria “podía ser un plato de comida, de arroz con frijoles negros, ropa vieja, carnita de puerco, yuca con mojo y ese platico es Cuba y me lo como y me llena y me alimenta”. La patria, el amor por lo nuestro, nuestras raíces, están en todas partes. Un café, un postre, un arroz con pollo, adquieren matices especiales, míticos, evocan momentos vividos, adelantan momentos por vivir, viajamos con ellos en el tiempo. Hace días me invitaron a almorzar, te haré enchilado de camarones, dijo mi amiga. Me negué, quiero moros y picadillo con pasitas, aceitunas y papitas fritas picadas en cuadritos. Quería, al final, una comida como la que hacìa y hace mi mamá en Cuba. Así somos, inventándonos el barrio, la familia, la patria en cada esquina, llevándolos en el pecho a todas partes, orgullosos de nuestras raíces y origen. Cubanos que desayunan los domingo en Denny’s y después corren a un buen restaurante cubano y piden arroz, frijoles negros y carne e’ puerco.

Cuando mi amiga destapa su cazuela de arroz con pollo cada domingo, es una fiesta de los sentidos, no solo del olfato. Siente olas rompiendo contra el Malecón, vendedores ambulantes anunciando sus productos, vecinas llamándose y pidiéndose un poquito de sal o comino. La cazuela deviene mágica y trae su barrio habanero a Miami, lo reinventa para ella. Mi amiga siente un viento que la refresca, que inunda su casa, la limpia de olvidos y distancias. Cada domingo se inventa a Cuba en su arroz con pollo, sienta a su madre a la mesa y al influjo de olores y recuerdos, vuelve a ser niña.

Mi amiga, sin saberlo ha creado un arroz con pollo especial, con sabor a Cuba, una receta que no puede escribirse, solo pasarse de alma en alma, como nuestro amor por nuestra Isla.

Aclaración, gracias a Joaquín Pérez que me contó la historia y a Lourdes Yañez, que algún día me invitara a probar su arroz con pollo. La fotografía es del arroz con pollo de mi amiga, no doy la dirección para evitar colas y desordenes los domingos, frente a casa de mi amiga.

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Conversando con Eliseo.

Cuando caminaba por las calles habaneras, me pareció oír una voz, susurrándome temas al oído, soplándome, sugiriéndome nuevos escritos; calles habaneras, el musical, personajes de la habana y muchos mas, pregunte en silencio, Eliseo? Una brisa con olor a mariposas, guarapo y café recién colado, respondió mi pregunta. Conversamos en silencio, mientras juntos, caminábamos por nuestra Habana.

Sabia que nos encontraríamos en la ciudad de todos, que  él, no vendría a descansar. Sabía que renacería en cada palma, en cada Ceiba, en cada amanecer, amaneciendo para nosotros una y otra vez. Sus cenizas, no descansan allá en el puente de Arroyo Naranjo, donde fueron arrojadas. Volvieron a juntarse, el talento y el amor, hicieron el milagro. Por La Habana, anda Eliseo, riendo a carcajadas, piropeando muchachas, asistiendo a funciones de ballet. Charin, en su esplendor, baila el Lago para él, cada noche.

Le pregunte por que nunca acepto mi solicitud de amistad en Facebook; estaba tratando de no abandonarlos, luchando por la vida, me dijo. Te fuiste, cuando mas falta me hacías, recién retomaba el oficio de escribir, un par de consejos tuyos me hubieran ayudado mucho, le dije en tono de reproche, no te preocupes, los leo todos, no interfiero en ellos, son tuyos y debes madurar poco a  poco. Solo te soplo al oído algún tema, después espero a ver el resultado. Algunos me gustan, otros no, pero sigue, no dejes de escribir, se que aunque quisieras, ya no podrías dejar de hacerlo.

Conversábamos, tomaba fotos de balcones, me decía; mira para allá, que buena foto para un escrito. Me recosté a un muro, ¿cansado? Me pregunto, ustedes, los de Miami, acostumbrados siempre a andar en carro, se cansan pronto. Vamos, ya mañana te vas y hay que hacer fotos, quiero enseñarte algunas cosas.

Para todos los que pasaban por mi lado, yo era un “turista”, tomando fotos y a veces hablando solo. Cuando alguien se me quedaba mirando, Eliseo, soltaba la carcajada; apúrate, van a pensar que estas loco. Sabes, si la patria puede ser un plato de comida, tu mama, es una gran patriota, cada  vez que hace frijoles negros, el olor lo siento donde quiera que este, me dijo cuando pasamos cerca del Floridita.

Casi al despedirnos, me hablo de una amiga en común que tenemos. Puedes contar siempre con ella, sus consejos, son como si te los diera yo, me dijo. Ustedes, no se conocen  y se quieren, eso es lindo, cuídala siempre!

En el ultimo minuto, le dije, y la eternidad, comienza un lunes o cualquier día, que es? La eternidad, es vivir en el recuerdo de amigos  y de gentes como tú, que no me conocieron, comienza cualquier día. Cuando se hace algo realmente bueno e importante, la eternidad, comienza!