Quisiera ser poeta.

recuerdos
Hay noches que quisiera ser poeta, que amor rimara con calor y ardor.
Perderme en versos, que alguien me encontrara con el sol, exhausto y sudoroso, feliz y aliviado, renovado.
Debe ser bueno eso de componer versos por las noches, inventarme amores y deseos, saciar ganas con palabras que rimaran.

Créanme, hay veces que lo intento. Me encantaría darle la mano a alguien y decirle; yo, poeta. Debe ser lindo eso de tener versos en las manos y repartirlos entre todos en los saludos.

Saben, los versos se me escapan, ni siquiera uno me acompaña. Mis versos se negaron a exiliarse. Se quedaron allá, junto a mi madre. Enredados en palmeras, cazando olas, jugando a que girasoles los persigan, confundidos de amor y de nostalgias.

Por más que intento, no lo logro. No se me dan los versos, ni en noches solitarias y lluviosas, ni releyendo historias que me invento.
Reviso números, envío mensajes; ven que a falta de versos en mi noche, me inventare un orgasmo con tu ayuda.

Necesito los versos de mi infancia para enfrentar la vejez que se avecina. Solo ellos podrían salvar mi desmemoria o el dolor de los sueños que no fueron.
Hay noches que inventar historias no me basta, necesito un verso, un par de ellos. Unos versos fuertes, arrolladores que me hagan ser poeta en una noche. No puedo, los versos no obedecen, se quedaron cuidando mis recuerdos.

Hay noches que quisiera ser poeta y término contando historias que me invento.