Equivocado o iluminado?

Que trabajo nos cuesta aceptar que cuestionen nuestra opinión! Que difícil se nos hace dialogar, decir no estoy de acuerdo, fundamentar nuestra idea sin ofender, sin querer herir y humillar a quien piensa distinto!

Muchas veces pensé que esto era algo que aprendimos después del 59. Que aquellas terribles asambleas de unanimidad total, nos habían dañado para siempre. Me equivoque, es algo que tal vez hay que buscar allá, en la secuencia de bases nitrogenadas. Dios mío, cambia de una vez y para siempre nuestro mapa genético, haznos de una vez y para siempre, razonables, abiertos al dialogo a la critica.

Si alguien piensa diferente a nosotros, esta equivocado o simplemente es un comemierda. Así de simple, cada uno se cree dueño y artífice de la verdad, la defiende a capa y espada y en su defensa agrede, insulta, ofende, no dialoga.

Soy cubano, de esos, como muchos, que les late el corazón más aprisa cuando ven nuestra bandera al viento, cuando alguien evoca Cuba en la distancia. Cubano 100%, aunque no sea pelotero, músico ni poeta, como dijo el poeta que partió recientemente sin permiso de amigos y admiradores. A pesar de cubanias, mares y recuerdos al viento, me encanta dialogar, enriquecerme discutir, mejorarme del intercambio con todos. Tal vez porque sufrí en el país y en el hogar, el intento de imponer criterios unánimes, me gusta la diversidad. Aprendí que nadie, ni el más viejo, ni el más sabio, ni el más tonto, es dueño de la verdad absoluta. La verdad es la suma de todas las pequeñas verdades de los honestos, de los consecuentes con sus principios.

Hoy no puedes ser mi hermano y un “bárbaro”, porque dijiste exactamente lo que yo quería. Mañana, no puedes estar equivocado, envejecido o haber pasado de moda, porque tu criterio, honesto y defendido con valentía, se aparta de lo que pienso yo. Que trabajo cuesta discutir, argumentar, decir; no coincido contigo, es mejor lanzar ofensas, intentar ridiculizar, gritar un, “estas equivocado” o “que te paso, estas viejo”.

Lo mas triste de todo esto, es que muchos de los que actúan así, llevan años criticando gobiernos totalitarios. Sin darse cuenta, que son ellos mismos, quienes, en sus opiniones y forma de expresarse, levantan el mejor homenaje al totalitarismo, lo consolidan y oficializan.

Cuba, nos necesita a todos, al ilustre y culto, al semianalfabeto, al que habla bonito y al que apenas sabe decir, que bola acere! Todos, sin excepción, tenemos derecho a expresarnos libremente, ser escuchados, respetados. Basta ya de gritar, tu estas equivocado!, cuando un criterio, no coincide con el nuestro, basta de querer ofender y ridiculizar a quienes haciendo uso del mas elemental derecho, piensan diferente a nosotros.

El concierto de Pablito y algunas opiniones leídas y escuchadas, me alejaron de mi oficio de recorrer mi ciudad, mi isla. Créanme, pensé terminar con mi ultimo escrito “Un concierto después, nos tomamos un café”, este ciclo de análisis. No me gusta el oficio, de analista político, aunque sea de forma discreta y modesta, sin miedo a desacuerdos, ni equivocaciones. Prefiero, recorrer mi Habana, hablar de Cuba, de nosotros, terminar con la certeza de un mañana mejor. Como he dicho varias veces, no siempre terminamos escribiendo de lo que queremos, las musas, los principios, la razón y un montón de cosas mas, a veces, nos obligan, como esta noche que pensé acostarme temprano, a escribir algo que hace una hora, ni siquiera había pensado.

Hay una persona, que dio, a mi juicio, la mejor y más inteligente opinión sobre el concierto de Pablito, termino dándole la bienvenida y un “sobrio apretón de manos”. Sólo quiero decirle en mi nombre y en el de muchos cubanos de aquí y de allá, que no ha envejecido, no esta equivocado. Ha rejuvenecido virilmente y ha acertado brillantemente. Muchos, muchos más de los que piensa usted y los que lo critican hoy, lo apoyamos. Muchos que lo veíamos lejano y mítico, comenzamos a acariciar la idea de una boleta electoral con su nombre. Necesitamos de hombres dignos, sin miedo a expresarse, abiertos al dialogo. En nombre de muchos, le doy un abrazo fuerte, espontáneo y colorido, sin la sobriedad de un apretón de manos, un abrazo de hermano!

En nombre de muchos, propongo que aprendamos a ser tolerantes, demostremos al mundo y a nuestros hermanos de allá, a los que llevan años comiéndose un cable, a todos! que tenemos muy buena memoria, un gran corazón y un mejor cerebro, para abrirnos a cambios y ampliar horizontes, para olvidar diferencias cuando la patria nos llama. Estamos obligados a aprender de una vez y por todas, que la verdad, es de todos y compartida, se disfruta mejor.