Jóvenes con verguenza, insultos absurdos, hipocresía.

Hace días me acosan ideas y frases sobre los jóvenes del movimiento #neveragain. Despues del éxito y la capacidad de movilización en #marchforourlives, no faltaron detractores, entre ellos muchos mal intencionados, algunos desinformados, otros sólo por escasez neuronal.

Cuando Enma Gonzalez, una de las lideres de este movimiento, luce con orgullo en su brazo la bandera cubana, a mi el orgullo de ser cubano se me dispara y le agradezco el gesto de no olvidar raices y homenajear nuestra bandera. Otros, entre los que, ¡que vergüenza!, no faltan cubanos, le gritan ¡Comunista! Como si de pronto la bandera cubana perteneciera a un partido o gobierno. La bandera cubana pertenece al pueblo, es un símbolo que nadie puede robarnos. Muchos la lucen con orgullo en el pecho, en el carro, en sus casas, si le hicieramos casos a esos que le acusan, Miami sería mayoritariamente comunista desde el día que el primer inmigrante cubano llego a estas tierras, cargado de sueños y esperanzas. Torpe intento que no alcanza a manchar nuestra bandera; se sacude orgullosa el fango que pretenden lanzarle, ondea al viento y grita, ¡Bravo Enma, yo tambien estoy contigo!

También la emprenden con su chaqueta verdeolivo y no falta quien sonría y suba a las redes sociales fotos de Melania en atuendos verde olivos. Lesbiana, le gritan algunos, como si su orientacion sexual restara fuerzas a su acción. Recordé tanto la frase que cuando alguien, ausente de argumento y razones termina diciendo, tenias que ser maricón.

Enma no tiene la exclusividad en ser atacada, el joven David Hogg también lo es y no falta quién terminé disculpándose, el dinero manda señores.

Si usted está a favor de que continúen la venta de armas de asalto y las masacres en escuelas y lugares públicos, si usted apuesta por la muerte y no por la vida, si usted vende principios y dignidades por dinero o apoyo a figuras políticas, digalo claramente compadre y deje a estos jóvenes que se visten de esperanzas en paz. Ataque sus ideas y desnudese de falsedades e hipocresías. Una idea o movimiento no es menos fuerte porque sus lideres luzcan en sus brazos banderas cubanas, usen chaquetas verdeolivos, sean bisexuales o los rechaze alguna universidad.

Hoy quería escribir de cumpleños, de alegrías, amigos y conciertos, perderme entre los recuerdos de una semana de celebraciones y agradecer a amigos, regalos y palabras, no pude. Tenía que sacarme del pecho mi opinion sobre estos jóvenes que desde ya cambian el panorama político del pais. Estos jóvenes que, no lo duden, hacen y harán historia y de la buena. Yo apuesto porque no se detengan, porque no se desvirtue la esencia de este movimiento.

Saber que en cualquier escuela y lugar habitan jóvenes como ellos, devuelve esperanzas y fe, confianza en el futuro. Ellos vienen a ofrecer su corazón y el futuro lo acepta y lo magnifica; ¡No desmayen!

Fotografía tomada de Google.

Daisy Granados en Miami.

Supe de su presentación en uno de los centros nocturnos de Miami, me alegre por el arte, el talento, el romper barreras y levantar puentes. Después se armó un revuelo, alguien levanto calumnias que no supo ni tuvo el coraje de mantener, pero que hicieron daño; se cancelaba la presentación de Daisy Granados en el monólogo “Leyenda”. Miedo, falta de principios, no se cual seria la causa de esa cancelación, la ignoro. El rostro del cine cubano, atrapada entre rencores y comentarios odiosos, casi se nos va sin brindarnos su arte, sin aportar su pedacito a ese puente entre los cubanos que estamos obligados a construir. Ese puente que atrapados a veces entre el odio y rencores, destruimos en vez de construir.

Les confieso que en un inicio hasta di crédito a los comentarios, aunque se me hacia difícil imaginarme a la protagonista de “Cecilia”, envuelta en esos sucesos. Haber sufrido en carne propia todo el lado oscuro del Mariel, me hacia recordar sucesos que prefiero olvidar, en nombre de mi paz espiritual y mi salud. Siempre estuve en contra de que se boicoteara su actuación, vivimos en un país libre, tal vez en el país mas libre del mundo, donde nadie tiene el derecho de imponer a otro su punto de vista. Comente con un amigo; que se presente y vayan a verla quienes quieren, nosotros, a diferencia del absurdo, no caemos en extremismos, dije sencilla y honestamente.

Los días pasaron, quienes lanzaron la bola de nieve, no daban la cara. Conversé con vecinos de Daisy en La Habana, vecinos que vinieron cuando el Mariel, que vivían puerta con puerta con ella, no creían esas afirmaciones. Siempre fue una persona cordial, con apenas tiempo entre las filmaciones para hacer mandados, me decían, no la imaginaban protagonista de ese incidente.

El rostro del cine cubano, se vio, de pronto, protagonizando una tormenta. Emisoras de radio, de esas que prefiero no escuchar, créanme, intoxican, dedicaban horas de su “programación” a insultarla y calumniarla. Hasta individuos oscuros tuvieron su minuto de fama hablando horrores de ella. Así somos a veces, émulos de aquellos a quienes criticamos, para vergüenza nuestra.

Una mañana, leí en el periódico la noticia de la presentación de Daisy Granados en “The Place of Miami”. Todos saben los lazos de amistad y recuerdos que me unen a ese lugar.  Confirme la noticia, decidí apoyarlos. Con el paso de los días, comprendí que asistir a la función, era una cuestión de principios ¡No basta con escribir a favor de puentes, hay que ayudar a construirlos! Compromisos anteriores, me impidieron asistir a la función del sábado, el domingo, en compañía de amigos especiales, me prepare a asistir a la presentación de “Leyenda”. Conversé sobre las funciones anteriores, supe de la acogida de público y critica, se apagaron las luces, comenzó la función. Daisy, poco a poco, nos daba una clase magistral de actuación. La jabá, sin que nos diéramos cuenta, se iba adueñando de nosotros, haciéndonos sus cómplices, la función termino con el público de pie y  gritos de bravo.

Después de la función, conocí al ser humano, la escuché conversar sobre los sucesos, no entendía el por qué de las calumnias, del odio. El lado bueno de la historia, es que todo sirvió de propaganda a su presentación. Muchos que no pensamos en asistir, dimos gracias a tanto revuelo; sin él, nos hubiéramos perdido la ocasión de disfrutar de una actuación memorable. En mi caso personal, me hubiera perdido conocer al ser humano que vi, muchas veces en la piel de diferentes personajes, Amanda, Teresa o Cecilia y esta noche fue sencillamente, Daisy, una actriz cubana.

Tal vez tengamos mas presentaciones del monologo, “Leyenda” en Miami, un consejo, no se las pierdan, el lado bueno nuestro, se los agradecerá. Construir puentes, nos mejora como seres humanos.