Ivette, de fiesta con su voz.

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Escucharla es siempre, de un modo u otro, un éxtasis de sentimientos, emociones desatadas, fiesta de notas y cubanìa. La he llamado, la voz de La Habana, la voz de mi país, no por exceso de amor o derrochador de halagos, por ganárselo con su voz. Su traernos ciudades y país en cada canción, en cada frase y gesto. Tuve la suerte de conocerla en Miami, de ser parte de esos primeros aplausos que borraron distancias, que le demostraron que los cubanos somos siempre los mismos, sin importar norte o sur, burlándonos de la geografía y del tiempo.

Sube al escenario y llevados por su voz, su arte, asistimos a una fiesta de los sentidos. La magia se adueña de la noche, girasoles florecen entre los instrumentos musicales, colibríes revolotean en las notas de las canciones, las luces prefieren ser rojas, blancas y azules. Tal parece que La Giraldilla, apunta al pequeño escenario del Hotel Telégrafo, ella tampoco quiere perderse el disfrute de, una noche con, Ivette Cepeda.

Comienza su concierto con Mariposita de primavera y su voz es como un suspiro de amor fugaz que revolotea entre aplausos y en negativa a extinguirse, regala una y otra canción.

Le escucho por segunda vez su canción, País. En esta ocasión adquiere otro sentido, como si la estrenara para mí. Estoy escuchándola desde la otra orilla, con mis pies sobre mi tierra. En noche de bienvenida, reencuentros, fiesta de besos, reafirmaciones. Ivette se me antoja una palma real o un girasol gigante, regalándome frases y acordes, ratificando que “mi raíz es el sueño de los que aquí están, de los que han partido”. No tengo dudas, “soy de aquí de este suelo”. Un país mío, nuestro, estalla en su voz, convocándonos a unirnos, a hacer, a no dejar morir los sueños.

Mientras canta recuerdo su ultima visita a Miami, los aplausos y deslumbramientos de un publico que la hizo suya, que le desbordo el emblemático “Hoy como ayer”, una y otra vez, rindiéndose a sus pies y su voz. Puerto Rico no escapo a su magia y el teatro Tapia, en funciones repletas de público, arte y amor, le acaricio con la otra ala del pájaro. Casi viajo hasta San Juan a escucharla, a regalarme ese encuentro de alas y artes.

Termina su concierto, saluda a amigos. Me regala un abrazo y un beso, me sorprende con halagos. Justo cuando iba a regalarle adjetivos y prometerle próximos escritos, me dice; ay habanero, que lindo escribes, no son tus halagos, las cosas lindas que dices de mi, es la forma en que escribes, en que lo dices todo. Me deja sin palabras, sorprendido y orgulloso, me prometo hacerle un día una entrevista, a lo Habanero2000, mientras sonrojado le digo gracias. Mis amigas, las palabras, a veces, me abandonan cuando mas las necesito.

Le saludo de parte de Candi Sosa, que compartió escenario con ella en Los Ángeles y de Marvin. Le pregunto por su próxima visita a Miami, no se cuando regrese, me responde. Allá en un rinconcito de mi mente me digo, tengo que decirle a Favio que nos la lleve pronto, su próxima presentación en Miami, será como hoy en la Habana, como ayer en Miami, como siempre, ¡un regalo!

Regreso, vuelvo a mi vida en la ciudad que elegí para vivir y construir sueños. Pienso y repaso los conciertos de Ivette, a un lado y otro de este mar, ¿El mejor? El próximo, sin dudas, será siempre su mejor concierto, ese que aún esta por hacerse realidad.
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84!

No, el número no indica los post en mi blog, tampoco las visitas a uno de mis escritos. Es el número de años que cumple la persona más importante de mi vida. Allá en La Habana, en una horas, soplara la vela de su cake, ella y yo, sabemos cual será su deseo.

Ya le prometí viajar a La Habana a celebrarle los 85, el año próximo. Siempre ríe cuando le hablo de la fiesta que haremos cuando cumpla 100 y del cartel inmenso que pondremos en la fachada de la casa; ¡Mamá, cumple 100! Cada nuevo año que cumple, lo celebramos con la alegría que se recibe un regalo especial.

En  mi ultima visita a La Habana, comentamos uno de mis escritos sobre ella; ser querida, como tu me quieres, es tener la gloria en vida, me dijo entre sonrisas y suspiros. Olvida que no tuve otra opción que quererla así. Cuando me rompí en pedazos, fue la única capaz de volverlos a juntar y pegarlos  con amor y paciencia.

En unos instantes hablaremos por teléfono, nuestra conversación, como siempre, terminara con una competencia sobre quien quiere más al otro. Siempre termino ganando cuando cito las palabras finales de Pepito en uno de sus cuentos; Madre, hay una sola y esa, es la mía!

Recuerdo hace más de 12 años, cuando me dijo; no quiero irme sabiendo que te dejo de este lado, Su voluntad, hizo el milagro de mi viaje, después de años de espera. Ahora, cada vez que la visito, me dice; quiero saberte con una buena pareja a tu lado, alguien que te haga feliz. Le explico una y otra vez que soy feliz, para serlo, no necesito a alguien a mi lado, tengo montones de buenas personas junto a mí. Ella sabe, que nunca tendré alguien junto a mi  para mitigar soledades o que me ayude en la difícil y postergada tarea de envejecer, solo el amor, podría hacer el milagro. A veces, es difícil enamorarse, sobretodo, cuando se es exigente y se renuncia a hacer concesiones, ella, lo sabe y pide que llegue a mi ese amor, que me haga sentir en el aire y multiplique felicidades, quiere sumar un hijo mas a su lista.

Alguien, me pregunto ayer; y eso que no fuiste a celebrarle el cumpleaños? Quien le dijo que no estaré junto a ella hoy, que no sostendré su mano  en el instante de soplar la vela, que no la sentare en mis piernas y le diré una y mil veces cuanto la quiero. El amor, hace milagros, alguien lo duda?

Mejilla con Mejilla.

Ver una película de una artista que admiramos, amamos, es siempre una fiesta de los sentidos. Acabo de ver, emocionado y feliz, Mejilla con mejilla, de nuestra Rosita. Para mí, esta película tiene un encanto especial, una magia única.

En mi primera visita a Rosita Fornes, en el cuarto de  un hospital en la Habana, recién operada, conversamos sobre la película inconclusa. Me hablo del guión, de los diálogos, donde tenía que memorizar largos parlamentos. Tuve la suerte de coincidir con las productoras de la película. De la mano de Rosita, guiado por sus palabras, vi la película, fui parte de ella. Junto a mi, mi madre, me acompañaba, en esa aventura única, de adentrarme en una película, aún sin terminar, de ser participe del proceso de creación.

Durante la filmación, Rosita, sufrió un accidente. Las escenas finales, estaban filmadas, pero faltaba una escena muy importante. Hasta se pensó en la posibilidad de sustituir a Rosita, por otra artista que, de espaldas, pudiera doblarla, desecharon la idea; sin el rostro de Rosa, en esa escena, la película perdería fuerza, sentido y magia.

He contado esta visita a Rosita en otro escrito, como se fue transformando ante nosotros y de una señora recién operada, algo triste, se fue levantando sobre si misma, despojándose de años y dolores; rejuveneciendo a ojos vistas. La presencia de las productoras de la película, movió la conversación en ese sentido. Me contaron la escena donde canta, Es mi hombre, como el director, ponía la música y la quitaba, una y otra vez, tratando de motivarla, hasta que Rosita, poseída del espíritu de si misma, se levanto e hizo el número. Me contaron del asombro de todos, se quedaron semiparalizados admirándola. Así disfrute yo, de la película, en éxtasis!

Las productoras, me hablaban de los largos parlamentos de Rosita, tenia que memorizar mucho; el escritor, no tuvo en cuenta su edad, me decían. Estoy seguro que no tuvo en cuenta la edad de  Rosita, ninguno de nosotros la tiene en cuenta nunca, siempre le exigimos mas y nos negamos a su retiro, solo tuvo en cuenta su talento, su histrionismo y no se equivoco. Rosita, se reinventa y recrea a si misma en cada actuación, en cada salida a escena.

Casi al final de mi visita, una Rosita, sin edad, ni final, se volteo a las productoras de la película; tienen que ir por la casa y ver la posibilidad de montar el set allí, quiero terminar esa escena cuanto antes! Decía con toda la fuerza, energía y vitalidad de quien se sabe dueña y no esclava del tiempo. Aún no terminaba de recuperarse de la operación y ya tenia proyectos, ilusiones, sueños.

En noviembre pasado, volví a visitarla, nos recibió en su casa, hablamos de un montón de cosas, recuerdos y amigos se hicieron presentes en nuestra conversación. Prometió traernos una copia de la película; para que vean lo que hice a estas alturas de mi vida, dijo entre risas.

No les miento al decirles, que al disfrutar de la película, me parecía haberla visto ya. En mis encuentros con Rosita, la fui editando en mi mente, entre luces y rosas, había actuado antes para mí.

Yo, como ustedes, se que la ultima entrega artística de Rosita, aun esta por realizarse. Flor de matices y eternidades, volverá a escena, al conjuro de su arte y nuestros aplausos.

¡Cumpleaños¡

¡Cumplir años! Para muchos, un día que prefieren obviar, ni recordar. El almanaque les recuerda que los años pasan, para ellos, la vida es como una flor, perdiendo pétalos, se angustian por cada pétalo perdido, dejan de disfrutar el olor y aroma de los que les quedan.

Tengo un amigo que cada vez que nos vemos me regala halagos y piropos, siempre me dice; estar a tu lado, es un privilegio, termina sonrojándome. Ambos compartimos un amor ilimitado por una flor, una Rosita, que vale un ramo. Mi amigo, cumpleaños hoy, lo llame para felicitarlo, estaba feliz, radiante. El, como yo, se burla del almanaque, se niega a envejecer. Recibe los años con una sonrisa gigantesca, los esquiva con la capa de la alegría y el optimismo. Torero de penas y angustias, sabe como desafiarlas, vencerlas.

Soy de los que les gusta celebrar cumpleaños con ganas y sonrisas, el mío, el de mi madre y el de amigos. Cada nuevo año, me alegra, miro y repaso lo vivido, me propongo nuevas metas, nuevos sueños son la mejor crema anti-envejecimiento conocida; elimina arrugas del rostro y del alma.

Hace años, una amiga, cumplía años, sufría una crisis depresiva, se sentía vieja, al final del camino. Fui a su casa, con un regalo y una postal, “Las obras de arte, aumentan su valor con el tiempo, los buenos vinos, mejoran con el tiempo, las estrellas, llevan millones de años en el cielo y siguen brillando, burlándose de años ¿y tu preocupada por unos pocos  años? Mi amiga río, saco una botella de vino, brindamos por la vida, por los años que nos traen experiencia y madurez. De los años, lo malo es no cumplirlos o cumplirlos con angustia y tristeza.

El próximo año, haré un viaje especial a La Habana, en febrero, mami cumplirá 85 años. Un día le dije, ¡Tenemos que ir pensando en la fiesta cuando cumplas 100! Me respondió con una sonrisa que la ilumino, que borro años, distancias y penas, que me convirtió de nuevo en niño, nos abrazamos riendo, seguros que el amor, hace milagros.

Cumplir años, es sin dudas una fiesta de la vida, de la alegría y los sueños. Cada cumpleaños, nos convertimos en la Ceiba legendaria y los amigos, los amores y los sueños, dan vueltas alrededor nuestro, nos conceden deseos. La vida es, una fiesta sin final, no importa si un día hay que soplar entre varios, para lograr apagar las velas, cada una, nos aporto algo, nos enriqueció.

Febrero y marzo, me traen un montón de cumpleaños; de mi madre, hermanas, amigos y también el mío. Desde La Habana y Miami, se cruzan besos y te quieros, fiestas sin final, abrazos. Sin dudas, cumplir años, nos da un brillo especial en la sonrisa, con la certeza que llegamos y seguimos, entre flores, sonrisas y luchas, en la batalla diaria de la vida.