Mejilla con Mejilla.

Ver una película de una artista que admiramos, amamos, es siempre una fiesta de los sentidos. Acabo de ver, emocionado y feliz, Mejilla con mejilla, de nuestra Rosita. Para mí, esta película tiene un encanto especial, una magia única.

En mi primera visita a Rosita Fornes, en el cuarto de  un hospital en la Habana, recién operada, conversamos sobre la película inconclusa. Me hablo del guión, de los diálogos, donde tenía que memorizar largos parlamentos. Tuve la suerte de coincidir con las productoras de la película. De la mano de Rosita, guiado por sus palabras, vi la película, fui parte de ella. Junto a mi, mi madre, me acompañaba, en esa aventura única, de adentrarme en una película, aún sin terminar, de ser participe del proceso de creación.

Durante la filmación, Rosita, sufrió un accidente. Las escenas finales, estaban filmadas, pero faltaba una escena muy importante. Hasta se pensó en la posibilidad de sustituir a Rosita, por otra artista que, de espaldas, pudiera doblarla, desecharon la idea; sin el rostro de Rosa, en esa escena, la película perdería fuerza, sentido y magia.

He contado esta visita a Rosita en otro escrito, como se fue transformando ante nosotros y de una señora recién operada, algo triste, se fue levantando sobre si misma, despojándose de años y dolores; rejuveneciendo a ojos vistas. La presencia de las productoras de la película, movió la conversación en ese sentido. Me contaron la escena donde canta, Es mi hombre, como el director, ponía la música y la quitaba, una y otra vez, tratando de motivarla, hasta que Rosita, poseída del espíritu de si misma, se levanto e hizo el número. Me contaron del asombro de todos, se quedaron semiparalizados admirándola. Así disfrute yo, de la película, en éxtasis!

Las productoras, me hablaban de los largos parlamentos de Rosita, tenia que memorizar mucho; el escritor, no tuvo en cuenta su edad, me decían. Estoy seguro que no tuvo en cuenta la edad de  Rosita, ninguno de nosotros la tiene en cuenta nunca, siempre le exigimos mas y nos negamos a su retiro, solo tuvo en cuenta su talento, su histrionismo y no se equivoco. Rosita, se reinventa y recrea a si misma en cada actuación, en cada salida a escena.

Casi al final de mi visita, una Rosita, sin edad, ni final, se volteo a las productoras de la película; tienen que ir por la casa y ver la posibilidad de montar el set allí, quiero terminar esa escena cuanto antes! Decía con toda la fuerza, energía y vitalidad de quien se sabe dueña y no esclava del tiempo. Aún no terminaba de recuperarse de la operación y ya tenia proyectos, ilusiones, sueños.

En noviembre pasado, volví a visitarla, nos recibió en su casa, hablamos de un montón de cosas, recuerdos y amigos se hicieron presentes en nuestra conversación. Prometió traernos una copia de la película; para que vean lo que hice a estas alturas de mi vida, dijo entre risas.

No les miento al decirles, que al disfrutar de la película, me parecía haberla visto ya. En mis encuentros con Rosita, la fui editando en mi mente, entre luces y rosas, había actuado antes para mí.

Yo, como ustedes, se que la ultima entrega artística de Rosita, aun esta por realizarse. Flor de matices y eternidades, volverá a escena, al conjuro de su arte y nuestros aplausos.

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