!Felicidades papá,  en el día de las madres¡

Julio siempre fue un tipo serio, luchador, trabajador, capaz de batirse a puños con la vida y ganarle en buena lid. Un tipo serio, de pocas palabras, vivía con su amigo hacía  dos años,  eran felices. Muchos no adivinaban que eran pareja; la gente se inventa estereotipos y patrones. Amaba a su hermana y a su sobrinito, eran, junto a Jose, su única familia.

Cuando cumplio 35 años, su hermana le preguntó. 

-¿Julito, no piensas casarte, tener hijos, crear una familia?  Los años pasan, la juventud se acaba, ¿No has pensado en buscar una pareja,  en establecer las bases para el futuro? Eres un hombre muy luchador y bueno, cualquier mujer sería feliz de estar  a tu lado.

-Nena, yo pensé que ya te habias dado cuenta, por eso nunca creí necesario conversarlo contigo; soy gay Nena y si tengo pareja, Jose y yo llevamos 2 años juntos, no somos roommates,  somos amantes  y ambos somos felices de tenernos.  Espero esto no sea un problema para ti, que nuestro amor siga igual, fuerte y sincero.

-Lo sabía  Julio, esta conversación solo fue un pretexto para poder conversar sin trabas, para poder abrirte mi alma y pedir tu ayuda sin temores,  ni penas,  sin que mediaran entre nosotros secretos, como dicen allá  en la Isla; a camisa quitá, solo así puedo pedirte algo. Tengo cancer Julio, la semana próxima comienzo la quimioterapia,  después,  si se puede, me operarán. Tengo muy pocas posibilidades de vida, 6 meses, tal vez un año, mi única preocupación es Luisito, dejar a mi hijito con 2 añitos me destroza, no me deja dormir. Necesito la paz de saber que quedará en buenas manos, que alguien velará por él,  como lo haría yo; con amor y desvelos, sin limites.

Nena respiro hondo, mientras Julio se aguantaba las ganas de gritar.

-Tú  eres la única persona en quien puedo confiar. Necesito saber que él queda en buenas manos para poder enfrentarme a la muerte sin temor; ¡No puedo irme con la angustia del desamparo de mi hijo!

Julio se aguantó las lágrimas y el dolor, se bebió la pena y el grito.

-Luisito es como un hijo para mi, lo sabes. Cuidarlo, velar por él  y amarlo, me darán fuerzas para soportar tu ausencia. Si te vas, hazlo sin angustias por Luisito, yo seré su padre y su madre; mi amor por ti y por él se basta para hacerlo.

Julio y Nena se abrazaron,  no hubo lágrimas, cada uno lloró  por dentro su dolor, a su manera; hay abrazos que sellan acuerdos sin mediar palabras.

Nena, se fue deteriorando con la quimioterapia,  cada vez estaba mas desmejorada; la vida se le escapaba y sus fuerzas no bastaban para retenerla. Una mañana cuando Julio pasó  a verla en el hospital ella le tomó la mano con la última fuerza que le quedaba.

-Me voy mi hermano,  ya no puedo más, no quiero que Luisito me vea, no quiero dejarle este recuerdo, cuidamelo. Cuando su padre se nego a reconocerlo y a saber de él, yo fui madre y padre, ahora te toca a ti. De un modo u otro estaré  a tu lado. Gracias mi hermanito, te amo.

Su mano sin fuerzas soltó la de Julio y Nena se quedó como dormida. Ya no tenía sufrimientos, ni angustias.

Julio cuidaba de Luisito con un amor  fuerte e intenso, lo adoraba. Veía en él,  al hijo que nunca tuvo y a su hermana muerta; mezcla de amores que le daban fuerzas y ganas. Siempre comentaba con Jose sus temores de no ser un buen padre-madre para Luisito,  de quedarse a mitad de camino en su intento. A veces miraba al cielo y hablaba con su hermana, le pedía una señal de que lo estaba haciendo bien, que no la defraudaba.

Luisito crecía sano y fuerte, feliz. Rodeado de amor y atenciones que se esforzaban en llenar ausencias. Julio le hablaba de su mamá  y de lo mucho que lo amaba y lo seguía amando desde el cielo. Mantenía vivo su recuerdo y presencia, la invocaba pidiéndole ayuda en la crianza de Luisito.

Una tarde al llegar de la escuela, Luisito escondía algo de Julio, sus manitas en la espalda ocultaban su tesoro.

-Papá  quiero decirte algo, eres el mejor papá  del mundo, pero también eres la mejor mamá  del mundo, te amo.

Le dio un beso fuerte, enorme, mientras le entregaba un dibujo hecho por él;  una medalla que decía,  ¡la mejor mamá!

Julio abrazó a Luisito, llorando de felicidad y emoción.  Miro al cielo mientras decía en un susurro;  gracias Nena, gracias. 

San Nicolas del Peladero en La Yuma.

Allá  en la Hialeah que se quedó a mitad de camino entre La Habana y Miami,  Cuca y Micaela conversan una tarde de domingo.

-Cuca,¿Tú  te acuerdas de San Nicolas del Peladero?

– Claro mi santa que cubano de la edad de nosotras no se acuerda de Plutarco, la alcadesa, Eufrates del Valle, Ñico Rutina, el sargento Arencibia y toda esa gente que nos hicieron reír  durante años.

– En estos días me he acordado mucho del programa. Chica estas elecciones parecen que son en San Nicolas del Peladero. ¡Que brete, que  dale al que no te dio, que manera de sacarse trapos sucios! Da pena.

– Yo estoy espantá, jamás  pensé ver algo asi. Ave María purisima que me parece que estoy en un solar . Que si a uno le sacaron unas grabaciones diciendo que como es rico y famoso le agarra la chocha a quien le dé  la gana, que si lleva 20 años viviendo como Carmelina, sin pagar taxes, que si va a levantar muros y otras locuras. Que si los emails de la otra, que si los muertos de Benghazi,  que si al marido se la mamaron. Eso da pena, yo estoy como confundía, atormentá con todo esto. Caballero que uno lo que quiere saber es que van a hacer para que el país vaya pa’lante y no ese chanchullo.

-Tienes razón Nena, da pena y eso que estamos en el primer país  del mundo. Tú  viste ayer el video de la vieja diciendo que estaba loca porque Trump la violara y el de la otra diciendo que los que no estén  de acuerdo con Trump  que se vayan pa’ otro país.  Me acordé  tanto de aquellos que nos gritaton cuando el Mariel, seguro que la vieja esa era la de vigilancia de su cuadra.

-Mi negra y qué  tú  me dices de Trump  amenazando con meter presa a la Hillary si él era electo presidente, yo pensé que me habia equivocaó de canal y estaba viendo Cubavisión, candela mi son.

– A veces hasta me dan ganas de no votar.  Si esto sigue asi, va a acabar como la fiesta del Guataó , un sal pa’ fuera a lo Yuma.

-Hay que votar Nena y botar lo que no sirva. Mi marido y yo vamos a votar por la Hillary, es la que mas sabe de política  y la que mejor puede dirigir este país,  como diría  Pablito; no es perfecta, mas se acerca  a lo que siempre soñé .  El Trump ese no me gusta ni un poquito y esa admiración por el hijo de la gran Putin,  me asusta,  todo el mundo sabe que el Putin ese, es de lo peorcito que sólo  piensa en el poder y en enfrentarse a este país . El Trump  se hace el que esta apululu de ideas nuevas y es tremendo descarao y viejo verde, tremendo inflador es lo que es. ¿Qué  estaba haciendo to’ este tiempo? Que no se me haga el barbaro ahora que es tremendo cara e’guante. 

– La Hillary también  tiene su caquita. Debió  aclarar antes lo de los emails, ahí falló,  se comio el millo. Lo de Benghazi esta claro, que por más que la han investigao, no han encontrado na’ pa’ acusarla, aunque siguen con el tiquitiqui. Ay Santa Barbara bendita ilumínanos y que esto acabe bien.


Pancho que estaba durmiendo la siesta en el cuarto, sale y se suma a la conversación. 


– Ustedes tiene razon, esto da pena. En todos los años que llevo aqui, nunca ví nada parecido. Siempre los candidatos  de cada partido, le tiran al contrario y defienden lo suyo, pero lo de este año no tiene nombre. Yo ya sé lo que tenía que saber de cada uno y estoy seguro de mi voto. Micaela y yo votaremos por Hillary. No es que entre dos males nos quedemos con el menor, es que sin dudas tiene experiencia y capacidad para gobernar este país.  Ha sabido comportarse y no perder la tabla. Y si no da la talla, dentro de 4 años la sacamos que eso es lo grande de una democracia. Cada uno vota por quién  quiera que por eso estamos en un pais libre.

– Es verdad Pancho que ganas tengo que pasen estas elecciones y decir como la canción ; ¡Qué tiempos aquellos que ya pasaron…!

– Asi mismito Nena, que se acabe ya, este San Nicolas del Peladero en La Yuma. 

Estampida de cubanos.


Cubanos dispersos por el mundo. Hermanos, madres e hijos distantes, extendiendo brazos en afán y ansia de tocarse, inalcanzables. Muertos que esperan cubana sepultura, en definitivo y añorado regreso. Piezas de un rompecabezas que tal vez nunca vuelvan a juntarse, a ser uno. Esa angustia de partir una y otra vez, inventarse vidas y raíces. Esa ausencia del abrazo preciso en el momento exacto.

 Esa lagrima abundante, recurrente, con sabor a adiós, a vuelvo pronto, a me muero sin verte.

¿En qué maldito momento la tierra laboriosa del café y la caña, el tabaco y el ron, del baile y la guaracha, la palma y el colibrí, se volvió tierra de maldiciones, de quejas y dolores, abulias y angustias? ¿Cuándo se nos agrio el vino y el azúcar se hizo amarga?
¿En qué oscuro minuto dejamos de mirar hacia adentro y buscamos afuera, con ansia y desespero?
¿Cómo pudieron desatarse maldiciones y odios sin final? ¿Cuándo se desataron vientos y tormentas llevándose poco a poco la esencia de vidas, la razón de ser?

Manda pinga esto, otro año más aquí. Hasta cuando madre mía, quiero alas pa’ salir volando de esta mierda. Me voy pa’l carajo, no aguanto más. El último que apague el morro. Voy echando que esto no hay quien lo aguante.
El cordón de La Habana, la F1 y ubre blanca, ¿Se acuerdan? ¡Qué manera de comer mierda caballero!
Señores, pero hasta cuando es esto. Se acuerdan de 32 y pa’ lante, 33 sin comandante. Esto lo bueno que tiene es lo malo que se está poniendo. Esto ya se cayó compadre, lo que estamos es en el papeleo
Me voy pa ‘la Yuma, esto es mucho pa’ un solo corazón.
Socialismo o muerte, ¿Puedo elegir?
Los 10 millones van, palabra de CUBA, no van.
¡Que se vayan! ¡Que se vayan! ¡Que se vaya la escoria!
Resistiremos, resistiremos.
La opción cero. Caballero ya no hay donde amarrar la chiva, ¿Que chiva compadre?
Los vecinos se están comiendo un cable, ¿Dónde lo habrán encontrado?
A cada cual, según su trabajo, de cada cual según su capacidad. Pancho el carnicero y Felo el del partido deben trabajar como bestias, seguro no duermen. Viven como Carmelina.
Los jóvenes del campo a estudiar pa’ La Habana y los de la Habana pa’l campo, caballero me la comí.
Cerelac, cerelac, cerelac. Ahógate viejo o toma agua pa’ que te baje.
Coño Pancho le diste el picadillo de soya a los perros, ahora van a tener cagaleras.
Todo lo malo viene del norte. Señores imperialistas no les tenemos miedo. La culpa de todo la tiene el bloqueo.
Te enteraste Manolo, prohibieron Spunitk y Novedades de Moscú. Alabao.
Picadillo de cáscara de plátano verde, de pinga. Apaga y vámonos Carmela.
Ay Cachita ¡Ayúdanos!
Lo vendí todo, nos vamos pa’ Ecuador y hasta Miami no paramos.
Quéeeeeee, ahora los yanquis son amigos.
Cuando carajo cambiaron de palo pa’ rumba.
¿Oíste el discurso? El negro se la comió, se mandó y se zumbó.
Tengo el discurso grabado y a cada rato vuelvo a escucharlo.
Caballero el miedo se está acabando.
Si nos fajamos con los tiburones y los coyotes, ¿No es más fácil fajarnos aquí?
Hay que unirse Manolo y echar palante, está en juego el futuro y la patria.

Como un milagro, todos se unirán. Girasoles, en el pecho y unas ganas enormes de que el azúcar sea dulce. Niños, viejos, hombres y mujeres, hasta los muertos rompiendo sepulturas, colibríes, tocororos, palmas y ceibas se sumarán, no faltara nadie. Dame la mano coño y vamos a andar. No más maldiciones, ni consignas, no más orientaciones de arriba que los de abajo somos más y contamos.
Que la patria no se salva en estampida. Es hora de una estampida de regreso, derrumbar muros, abrir mentes.

Porque si el absurdo es una telaraña inmensa, pegajosa, los cambios serán un deshollinador gigante, indetenible.

¡Mi santa, el negro se la comio!

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La Habana estrena primavera la mañana del 22 de marzo. En un barrio habanero cualquiera, Cayo Hueso, Buenavista, Pogolotti, Luyano o el Cerro, dos mujeres conversan después de escuchar el discurso del presidente Obama en el Gran teatro García Lorca.
Yamile toca a la puerta de la casa de Caridad.
-Mi santa ábreme la puerta que a mí me va a dar Yemaya en puya y Shango en chancleta e palo. Esto es mucho para un cartucho
-A ti mismita te estaba esperando. ¿Viste al negro hablando?
– Se la comió mi santa. Tremendo jonrón que metió. Pa comer y pa llevar. Ay Caruca si todavía estoy con palpitaciones, el corazón se me quiere salir por la boca.
– Tanta gente que se preguntaba, ¿Mami que será lo que quiere el negro? El negro quiere lo mejor pa nosotros y hablo clarito, clarito, en letra de molde pa aclararle la mente a todos, a los de aquí y los de allá.
– El negro vino suave, fresco y bajito e sal. Viste como se viro pal tipo y le dijo; no le tenga miedo a escuchar las voces del pueblo cubano. Yo pensé que ahí mismito se acababa todo como la fiesta del Guatao.
-El negro se mandó y zumbo. Es como si le hubiera dicho; coge lo tuyo, que ahora es cuando es y no cuando tú querías. Obama siguió hablando, el tipo es durísimo. Eso sí es un hombre y no lo que yo tengo en la casa.
– Oye el negro, a los que estaban en contra de su visita, los dejo en eso y con ganas de aquello. Les tapó la boca a toditos, uno a uno. Ese hombre no se quiere hablando, dijo lo que tenía que decir, sin alterarse.
– Vaya chica, como diciendo, calma que tengo para todos.
– A mí que no me vengan ahora con mesas redondas, ni materiales de estudios, ni con aplanadoras ridículas, ni editoriales que nadie lee. El tipo acabo con las mesas redondas y las mentes cuadradas. Hizo historia y de la buena, no de esa que está en libritos y que cada uno la escribe como le da la gana.
– Me emocioné cuando dijo que los jóvenes eran los que iban a construir algo nuevo. ¡Candela mi son!
– Si mi amiga porque ni los papas, porque muchos papas y poca papa en la mesa, ni maduros ni podridos que han venido han hecho na por nosotros. Ni Rolling Stones, ni estrellas de pop caminando por la Habana. Esto es lo más grande que nos ha pasado. Mamá lo escucho acostada, no se siente bien. Cuando entre a su cuarto estaba llorando, solo me dijo; creo que ya empezó a salir el sol. Me puse a llorar como una guanaja. Nos abrazamos y la vieja me dijo al oído; el negro es un salao.
-El negro es el que es, hay que joderse con él.
– Así mismo mi santa, que hablo de todo, como quien reparte esperanzas y sueños. Alabao el negro me convirtió en poeta, Santa Bárbara bendita Que es esto?
-Tengo que buscar ese discurso y leérmelo con calma, fue mucho con demasiado, el acabose mi santa. Dijo lo que hace años no oíamos o decíamos muy bajito pa no buscarnos problemas.
Yamile y Caridad se abrazan y sin ponerse de acuerdo gritan felices y esperanzadas.

Pésele a quien le pese y duélale a quien le duela; ¡El Eleggua abrió los caminos y ya nada, ni nadie podrá cerrarlos!

Despellejando, a lo cubano, al Habanero2000.

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Pancha mientras barre el portal, conversa con Cuca, que pasa frente a su casa y se recuesta al muro del jardín.

– Cuca, oíste eso, el tal Habanero2000, dice que tiene en mente otro escritico. Ya me tiene cansá con su cantaleta sobre la Habana.

– Ay Pancha, a mi me gustan sus escritos, no todos, pero tiene algunos que me han hecho reír y llorar.

– A mi me tiene aburría, como diría mi marido Yoandry, me la tiene pelá. Que si La Habana, que si Cuba, que si su mamá.

– Eres mala Panchita, como te burlas del pobre hombre que ni defenderse puede. Tiene cuentos que me gustan, ese de “Luisito, un muchacho en venta”, me gusto.

– Que va, ni lo pude terminar de leer, esa mariconeria de un hombre llorando por otro hombre. No puedo con él, me da urticaria. Tengo unas ganas que se le rompa la computadora o le corten la Internet pa’ no leerlo mas.

– Je, je, je, ay Pancha, de todos modos encontrará un modo para seguir escribiendo. Si no te gusta no lo leas, yo llore como una boba con el cuento de “Luisa, una mujer cualquiera”.

– Tú eres una llorona, mira que llorar con la guanajeria esa. Debería matricular un cursito pa’ escritores, a ver si deja de escribir tantas barrabasadas.

– Alabao Pancha, eres malísima, a ti cuando te hicieron, se rompió el molde. Tengo una amiga que vive en Chile que esta loca por conocerlo, dice que sus historias le llevan a Cuba, le hacen sentirse en La Habana. Vaya que le ayudan a soportar el gorrión.

– Que no se haga, si extraña tanto no se hubiera ido, se hubiera quedao aquí, mordiendo el cordoban como nosotras. Hay que estar en el fuego como nosotras pa’ saber que ni La Habana se pone a conversar con una, ni los amaneceres son aquí tan apacibles, ni los apagones se disfrutan, que no joda.

– Pancha, ponte pa’ tu numero y no me hagas ponerme la chancleta. La Habana tiene su cosa y tú lo sabes. Que te he visto sentá en el muro del Malecón, mirando la tarde y el cielo. El domingo pasaó fuiste con tu marido a caminar por la parte vieja de la ciudad y viniste cantando la cancioncita esa sobre la Habana que canta Ivette Cepeda.

– Ay chica, déjame vivir, no me cambies de palo pa’ rumba. Lo que no me gusta es su cantaleta sobre La Habana, que si los olores, peste, peste es lo que hay aquí. Mira esos montones de basura. Hace una semana que no vienen a recogerla.

– Si, pero La Habana, es mas que montones de basura, no me confundas la peste con el mal olor. Deja al hombre escribir y a los que les gusta disfrutarlo. Mantén tu latón con tapa.

– Por su culpa ya ni Ivette Cepeda me gusta, que si la voz de La Habana, que si la voz de un país, que si los girasoles y los colibríes en el escenario. El otro día Yoandry me quería llevar a verla y planté, le dije que nananina jabón candao, que después iba a tener pesadillas con el Habanero persiguiéndome por las calles de La Habana vieja.

– Lo tuyo es mucho con demasiado, niña, relájate y coopera, no cojas tanta lucha que de todos modos el habanero va a seguir escribiendo aunque llueva, truene o relampaguee.

– Eso es lo peor y que me dices de su cantaleta sobre su pura, esta bien ser buen hijo y querer a la vieja, pero lo de él ya pasa de castaño a oscuro.

– Pues esos son los escritos que mas me gustan, el día de las madres le lleve a mami, “El olor de mi madre” y se lo leí, le gusto y hasta lloró.

– Si sigue la lloradera, esto va a ser peor que las inundaciones cuando llueve.

En eso llega Yoandry, con unos papeles en la mano.

– Mira mi santa, el último escrito del habanero ese que lees por las noches. Me dejaron imprimirlo en el trabajo.

– ¡ALABAO!!!!

Un filólogo en La Habana o Hablando en cubano.

372
Cuando a Francisco lo llamaron a formar parte del equipo del Instituto de investigaciones de la lengua española, se sintió feliz. Solo hacía dos años se había graduado y publicado dos o tres trabajos sobre la evolución del idioma español. Sabía que le esperaban arduas tareas, que tendría que esforzarse para estar a la altura de sus colegas con años de experiencia y libros publicados. No sintió miedo, confiaba en su capacidad y su rapidez para aprender.

Su primer día de trabajo en el instituto, comenzaba con una reunión muy importante de todo el colectivo. Francisco, miro a su alrededor, todos eran circunspectos profesores, eruditos, casi sabios en el uso e investigación del idioma español, por un minuto pensó que su invitación a esa reunión, era un error. El director del Instituto comenzó a hablar.
-Antes de comenzar nuestra ágora quiero presentarles al nuevo integrante de nuestro colectivo; el joven Francisco Jiménez. Su trabajo sobre el uso de la lengua española en otros países, nos decidieron a incluirlo en nuestro equipo.
Algunos lo miraron por encima de sus espejuelos, escépticos y hasta con cierto aire de burla. Más de uno pensó; ¿y este pobre tonto, qué podrá aportar a nuestra investigación?
-Todos sabemos, continuo el presidente del Instituto, que la lengua española, ha sufrido cambios, si Cervantes sufriera una metempsicosis, y caminara por cualquier ciudad de habla hispana, pensaría que hablan otro idioma. Hemos decidido enviar a cada uno de ustedes a diferentes ciudades. Deberán recopilar información que pueda ser utilizada en enriquecer nuestro idioma y mantenerlo puro, fiel a su origen. Frente a cada uno de ustedes hay una tarjeta con el nombre de la ciudad que visitaran por un mes. Debemos ser empáticos, evitar sofismas y la verborrea excesiva en el informe y nunca comportarnos de forma peyorativa con las personas que encontremos y hablemos con ellas, en esas ciudades.
Francisco, miro la tarjeta frente a él; La Habana, apuro un vaso de agua, se pasó la mano por la frente y casi, casi que renuncia en ese instante. Solo su amor propio, la intrepidez de la juventud lograron que hiciera maletas y partiera hacia la Habana, decidido a demostrar a todos que era capaz de cumplir su misión.

Se alojó en el hotel Meliá Cohíba, llego a su habitación, se ducho, se vistió, pasó por la cafetería a comer algo y se decidió a comenzar su investigación de la mejor manera posible; andando La Habana.
Un taxista le ofreció sus servicios.
-Gracias, prefiero caminar.

Se encontró dos muchachos conversando.
-Acere ayer le metí tremendo paquete a la jevita le dije que estaba con fiebre y me fui con Lolita pa’ la disco. Eso fue mucho con demasiado, le di candela al jarro hasta que soltó el fondo.
-Eres la candela mi hermano, tú siempre estas encima de la bola. Pasa esta noche por el gao que la pura va a hacer arroz con pollo y tú sabes que le queda especial. Ahora voy echando que voy a recoger un paquete que me mando mi tía de la Yuma con uno que vino de mula.
-Candela y picapica, después me enseñas la pacotilla mi hermano. Yo también voy echando. Deja ver si invento algo pa’ conseguirme unos fulas que estoy atrás.

Francisco, sudaba a mares, hasta sintió mareos. Su primer intento de escuchar el uso del idioma español en La Habana y no entendía ni jota. En su cabeza daban vueltas las palabras. Paquete, mentira u objeto o conjunto de objetos que están atados o envueltos para ser transportados con facilidad. Mucho con demasiado, pleonasmo o disparate. Gao, pura, acere, fulas. ¿Cómo esta gente pueden estar encima de la bola y no caerse? Tomaba notas a toda prisa, mientras seguía su andar La Habana.

Se encontró dos muchachas conversando.
-Ay mi santa y esa cara de yo no fui que tú tienes. Ponte pa’ tu numero mi amiga.
-No me digas ná’ Yusimi. Anoche me encontré con Mayito el mango que se mudó para el solar donde vive Yenilyesita y me dejo con la cabeza malita. Ese niño está hecho a mano, tenía un short puesto y se le marcaba un bulto, ahí si hay mi amiga, pa’ comer y pa’ llevar.
-¿Y que tú esperas pa’ partirle el brazo? Mete caña esta tu niña, que pa’ luego es tarde. Mira que aparece cualquier piruja y te lo levanta.
– Me hice la difícil, le di mi numero.
-Me extraña que siendo araña te caigas de la pared, que te compre el que no te conozca. Lo tuyo es, carretera y pelo suelto y que pare el que tenga frenos.
-Déjate de jodedera, lo que pasa que lo quise impresionar. Tú veras que dentro de poco anda bobito atrás de mi, el hueso que esta pa’ ti, no hay perro que te lo quite. Me voy echando que llegaron los huevos y estoy partía del hambre.
-Tú eres de las que goza más que gozón. Voy a la shopping a comprar aceite con unos fulitas que le pasme a Albertico noche.

Francisco se recostó a un muro, tenía palpitaciones y se le nublo la vista. ¿El mango es una fruta o una persona? ¿Cuándo las cubanas se enamoran, le parten un brazo a su novio? ¿Estarán las cubanas numeradas y tendrán que ponerse su número en algún lugar visible o ponerse en línea según su número? ¿El hambre puede hacer que una persona se parta en dos? ¿Los huevos llegan y se van a su voluntad? Tomo notas, se secó el sudor de la frente y siguió su recorrido por la ciudad. Se detuvo en una cafetería privada, improvisada en el garaje de una casa, en una esquina.
-Un refresco, por favor.
-¿No quieres mejor una fría, mi santo?
Le respondió una escultural mulata.
– Si claro, el refresco que este frio.
– ¿De donde tu saliste este niño?
– Soy de Islas canarias, pero vivo en Madrid.
– Haberlo dicho antes, pensé eras cubano mi santo, ¿Quieres una cervecita bien fría y un bocadito pa’ que vayas haciendo boca?
– No, no, solo un refresco. Será que tengo la boca chiquita y esta mulata quiere darme algo para que se me agrande, pensó Francisco.
A Francisco la mulata lo tenía nervioso, con sus ropas ajustadas y sus pechos que parecían querer romper su blusa. Mientras esperaba, llegaron dos muchachos.
– Ecobio mira que se lo dije a Manolo, deja eso que vas a parar en el tanque.
– El se cree que se las sabe todas, se tiró con la guagua andando. Yo le voy a tirar un cabo a su familia, pero sin coger lucha.
– Ese es tu maletín mi hermano, yo mucho que se lo advertí; mantén tu latón con tapa.
– Tumba eso mi hermano y vamos a echarnos un par de frías.
Francisco tomaba su refresco mientras escribìa de prisa. ¿En Cuba meten a la gente en un tanque cuando cometen algún delito? ¿Es un delito tener el latón de basura destapado? ¿Qué le pasa al que se tira con la guagua andando? ¿Los cubanos tumban las palabras, como lo hacen? Mientras escribía no podía dejar de mirar a la mulata, que le sonreía a cada instante. Pagó y le dejo una buena propina, ella le echó en el bolsillo un papel.
-Es mi número llámame cuando quieras papi.

Siguió su caminar por esa ciudad alucinante, tomando notas, escuchando conversaciones. No podía quitarse de la cabeza a la mulata de la cafetería. Llego al hotel, se bañó. Mientras se vestía, cayó al piso el papel con el número de teléfono de la mulata. No pudo resistirse, marco el número.
-Soy el cliente que estuvo hoy en la cafetería, me diste tu número.
-Si papi, he estado todo el día esperando tu llamada.
-¿Quieres que pase por ti y comemos juntos?
-Seguro mi santo te espero a la hora del cañonazo.
-¿A qué hora?
-A las 9 papi, no te me demores.
Comieron juntos, conversaron, al terminar, ella lo invito al cuartico del solar donde vivía. Cuando llegaron, Francisco estaba nervioso, le pidió un trago, ella se echó un poco de ron en la boca y se le acerco invitándolo a tomarlo. Fueron horas de sexo desenfrenado, de besos sin final y orgasmos repetidos, de éxtasis y furia sexual. Cuando amaneció, Reglita le llevo el café a la cama.
-Toma papi.
-¿Qué es eso?
-Cafecito cubano, pruébalo.
Lo saboreo mirándole a los ojos, tratando de adivinar su alma. Ella adivino su mirada, su intención.
-Si papi, me gustas, podría vivir contigo en este cuartico y seria la mujer más feliz del mundo. Me gustas tú, no tu dinero. Te quiero aquí conmigo no para una noche, pero eso es soñar, yo creo que tengo guayabitos en la azotea. No vas a dejar tu vida por una pobre mulata habanera.
-Tráeme el maletín con la laptop y siéntate a mi lado.

Francisco empezó a escribir un correo electrónico al director del Instituto de investigaciones de la lengua española.
Acere, me encontré tremenda jevita en La Habana y voy echando, que pare el que tenga frenos. Adjunto envió algunas notas para que entiendan el correo, los quiero y me quedo corto.
Paquito.

Dialogando a lo cubano o frases cubanas 2da parte.

438
Amanece en La Habana, poco a poco se inicia el día. Despiertan uno a uno sus barrios. La ciudad cuela el primer café de la mañana, lo bebe lentamente, disfrutándolo. Sacude su cabellera, lava su rostro en el mar, se adorna con mariposas y girasoles, viste su bata cubana tricolor… empieza el batallar del día a día.

-Cuca, ¿Ya colaste? Ay dame un buchito mi santa que a mí se me acabo ayer el ultimo sobrecito.
– Entra Yenileycita, que la puerta está abierta. Este es de la shopping del bueno.

Cuca y Yeniley saborean el café, mientras se mecen en los sillones de la sala y comienzan a conversar.

– ¿En que tu andas esta niña? ¡Tienes una carita de yo no fui que pa’ qué! Que te compre el que no te conozca.
– Es que Luisito, el mangón que se mudó pa’ la esquina, esta puesto pa’ mi cartón y me tiene la cabeza mala.
– Niña ¿Qué tu esperas? Pártele el brazo que ese hombre está hecho a mano.
– Es que me dijeron que el niño es tremenda mala hoja y tú sabes que yo no entiendo. ¡Conmigo hay que darle candela al jarro hasta que suelte el fondo!
– ¡Di tú y no es de pollo! Con esa cara y ese caminao quien lo iba a decir.
– Así mismo, un escaparate muy grande, pero con una llavecita chiquitica. Dicen que vive cerquitica, cerquitica y tú sabes que yo soy tremenda gandia. ¡Primero muerta que desprestigia!
– No cojas lucha Yenileycita, haz como yo, pelo suelto y carretera, genio y figura, hasta la sepultura. No hay hombre que me saque del paso. ¿Te acuerdas de Manolo que quería llevarme pa’ Varadero en un todo incluido?
– Si Cuca, claro que me acuerdo, ¿Por fin como la pasaste?
– ¡Tremendo inflador el tipo! No tiene donde caerse muerto. Tú sabes que yo no soy una mujer interesada, pero que no especulen, que me hablen claro. Entre cielo y tierra no hay nada oculto. Vaya no tener ni un chavito en el bolsillo y querer hacerse el del billete, ¡No se le ocurre ni al que asó la manteca! Venir a bailar en casa del trompo.
– Ese se tiró con la guagua andando, exploto como Kafunga.
-Así mismitico mi amiga. Oye y cambiando de palo pa’ rumba, ¿Qué es de la vida de Reglita? Hace días que no la veo.
-Esta para casa de una tía en Santiago, fue a cuidarla por unos días. A la pobre le dio un derrame y está mal. Una mujer joven y no saben cómo va a quedar, tal vez ni pueda caminar más. Menos mal que se salvó, por poco se va pa’ el reparto bocarriba.
-Por eso yo gozo más que gozón, a mí que me quiten lo bailao que uno no sabe cuándo viene la pelona a buscarlo.
-Tienes razón Cuca, pero que el relajo sea con orden. Hay muchas enfermedades y tampoco todo es jodedera. Mira lo que estoy leyendo, Cien años de soledad, de García Márquez. Los Buendía, me tienen ya con guayabitos en la azotea, pero yo termino de leérmelo, aunque no entienda ni malanga.
-¡Te la comiste mi amiga! Mas nadie que tú, si ven otra igual, empújenla que es de cartón, ¡Eres la candela!
Las dos amigas ríen y se mecen en los sillones.
-Yenileicita, ¿Tú has visto a Esperancita, hace tiempo no se de ella?
-No andes en esa gaveta que tiene cucarachas. Lleva una semana en el tanque, la cogieron vendiendo carne de res. Su madrina anda regando polvos por donde quiera, pero yo creo que de esta no la salva ni el medico chino.
-La pobre, mira que se lo dije; Esperancita, deja eso, no te busques lo que no está pa’ ti. Esa niña es cabezona y tú sabes que el que no oye consejos, no llega a viejo. La pobre, la verdad que a cualquiera se le muere un tío.
-Hablando de tío, ella tiene uno que es pincho y tú sabes que el que tiene padrino, se bautiza. Ella es una buena muchacha, muy luchadora, pero cabecidura. La última vez que fue por mi casa, fue a venderme carne de res, le dije niña tú estás loca con el fuego que le han puesto a eso, solo me dijo; relájate y coopera que yo me las se todas. Ojala salga bien de esta.
-La cosa esta de apaga y vámonos, pero hay que saber bañarse y guardar la ropa.
-Así mismo mi amiga, yo sigo en la luchita, pero sin que la candela me alcance y tú sabes que lo mío es mucho, que lo que yo meto es pa’ quiniento. Una tiene que saber cuándo parar y tomar otro rumbo. Ahora estoy puesta pa’ la venta de pacotilla y me va bien, cuando esto se ponga malo, busco otra cosa y así seguiré en el tibiritabara. Yo siempre estoy encima de la bola.
-Nosotras somos la que somos, vaya que estamos escapas. Con nosotras, se rompió el molde.
– Tienes toda la razón, nosotras no somos bobas a na’. Oye tu cumpleaños se acerca, ¿Qué piensas hacer?
– Ay mi amiga, pienso tirar la casa por la ventana. Mis 30 añitos los celebro por todo lo alto, aunque después me pase un mes pasmá y pasando más trabajo que un forro e’ catre.
-Cuenta conmigo, que para eso estamos las amigas. Tú sabes que yo hago una ensalada fría pa’ chuparse los dedos. Oye y hablando de comida, estoy partia del hambre que tengo, ¿Qué hora es?
-Las dos de la tarde, llevamos horas, dándole a la sin hueso. Si quieres caliento el potaje y hago un revoltillito pa’ las dos. Nos hemos pasado el día con un buchito e’ café y chismeando.
-Apúrate con el revoltillito que estoy herida. Si no te digo que estaba partia del hambre, me quedo en eso, ¡La verdad que niño que no llora no mama!
-Toma comete este pancito con aceite pa’ que vayas haciendo boca, no sea que te de una sirimba. Esto lo hago yo en un dos por tres, matando y salando. Nitza Villapol, es una niña de teta al lado mío.

Almuerzan, silenciosas, disfrutan hasta el último bocado.

-Mira lo que tengo aquí, dice Cuca, mermelada de guayaba y queso blanco o quieres mejor pan con timba, me parece que te quedaste con hambre. Lo tuyo es lejanía de caldero mi amiga.
-No me hagas reír, dame un tim de mermelada con queso que no me cabe ni un alpiste. El revoltillo te quedo especial y el potaje estaba pa’ chuparse los dedos.
– Aquí en el barrio, malanga y el puesto de vianda, saben que en la cocina no hay quien me ponga un pie alante. Mas nadie que yo mi amiga, la mejor y la más completa.
-Cuca, ¿te leíste lo que te traje la semana pasada?
– ¿El escritico del tal Habanero2000, sobre las frases cubanas? No está mal, pero chica yo creo que él es más rollo que película. Cualquiera que lo lea, se cree que nosotros hablamos en otro idioma, vaya que para entendernos hace falta un traductor. Cuando vaya a casa de Juana, que tiene internet en su casa, voy a escribirle algún comentario, le voy a cantar las cuarentas, ¿Qué bola contigo Habanero? Ponte pa’ esto que el horno no está pa’ pastelitos. Dale niño, deja la muela y camina pa’ que te conozcan. Va a tener que decir; tumba catao y pon quinqué.
-Tienes razón mi amiga, escríbele bastante y dale duro, pa que se quede botao. Cuca, ¿qué hora es?
– Solo faltan 2 horas pal cañonazo. Nos hemos pasado todo el día en la conversadera.
-Ay chica, una vez al año, no hace daño.Me voy echando, un beso mi amiga y gracias por la comida, estaba especial.
– Un beso y no te pierdas que a ti, a veces, no se te encuentra ni en los centros espirituales.

La Habana, enciende una a una sus luces, sonríe, cambia su bata cubana por una bata de casa, se mece en el enorme sillón frente al mar, sonríe y piensa, ¡Que gente caballero, pero que gente!

¡Sigo aqui! Un concierto entre amigos.

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Sigo aquí, un nombre sugerente para un concierto, una declaración de principios y propósitos; una decisión. Samuel Calzado sigue aquí en el panorama cultural de la ciudad, abriéndose camino, afincándose, ganando público, aplausos y amigos.

Desde antes de iniciar el concierto, sé que será una noche especial. Un montón de amigos reales y virtuales se entremezclan, me saludan. Algunos me felicitan por mi cumpleaños, otros llegan, como Maritza y me dicen.
-Habanero, al fin te conozco, nos abrazamos como viejos amigos y hablamos de nosotros, del concierto, de La Habana. Les confieso, esto de amigos virtuales convirtiéndose en reales, lo disfruto casi como una travesura de muchachos.

El concierto comienza con un video de sus actuaciones en España, se escucha la voz de una locutora que dice; una de las voces cubanas más cálidas que hemos escuchado y Samuel, sale a escena.

Dedica una canción a su mama, pensó tenerla esta noche presente, pero una visa denegada lo impidió. La magia de la canción vence prohibiciones y negativas, la hace presente esta noche. Junto a nosotros aplaude emocionada la canción que le dedica; “yo sin tu amor, ¡no se vivir!” Se enjuga una lágrima y regresa a La Habana, a esperar el próximo reencuentro.

Nos cuenta que en un duro invierno en España, en una de esas noches que hablar con seres queridos es la única vía para calentar el alma, llamó a su mamá. Le conto que el invierno era duro y estaba muy solo. Su mamá, resumiendo el sentir de tantas madres cubanas, le dijo; tú no estás solo mi hijo, tú estás lejos. Nosotros, como tantos, como él, nunca estaremos solos, ¡solo lejos!

Interpreta, “Se fue” y recuerdo mi escrito; ¡Nos fuimos! Pienso cuantos se conmueven y revuelven nostalgias con la letra de la canción. “¡Mire usted como he tenido que echarle de menos! Se fue sin abrigar despedidas y la palabra volver ya se esfumo, cual si fuera esta canción.”

Canta a Pablito y el público aplaude al cantante y al autor. Yolanda se sienta con nosotros a la mesa, disfruta la canción, antes de partir en una alfombra tricolor al lugar donde el tiempo se detuvo esperando regresos y reencuentros.

Como siempre, su mejor momento, el que lo eleva y lo hace único e irrepetible, cuando descarga al piano. Lo escucho, miro y admiro e insisto en un concierto acústico, a piano y guitarra, ¡a descarga pura!

Canta, de las Diego, se me eriza la piel y como siempre logra erizarnos el alma y recuerdos. Recuerdo a mi amiga María Luisa, cada encuentro nuestro desborda cubanìa y cariño. Convertimos sitios nocturnos en calles o barrios habaneros y hablamos de Cuba, con amor. Erizándonos siempre, por ese amor que compartimos por nuestra Isla.

Eddy Santana invitado de lujo, regala canciones en derroche de voz. Cuanto talento cubano, disperso por el mundo, esperando un llamado desde el Cobre, para cantar, en la mejor y compartida nota, ¡la canción del regreso! Canta, “Se me antoja” y entre antojos, recuerdos y añoranzas, me dan ganas de noches habaneros, en un centro nocturno. Escuchándolos sin exilios, ni partidas, sin adioses y ¡vuelvo pronto!

Como regalo de cumpleaños, inesperado y nostálgico; Eddy y Samuel me regalan dos canciones; Pensamiento y Longina. Escuchándolas, recorro mi isla, ando por mi Habana, llego hasta mi casa, allá en Playa y abrazo a mami sentada en su eterno sillón. Yo, junto a ellos digo; “anda pensamiento mío, ¡dile que yo la venero!” Descargan. Como solo los grandes pueden y saben. Convierten The Place en un lugar habanero, con victrolas, recuerdos y talento. Ente ellos me parece adivinar a la Lupe y a Freddy haciendo de las suyas.

Invita a Danay, dándole la oportunidad que su público la conozca. Ayudar, dar una mano, compartir público y escenario, nos hace aplaudir al ser humano, al amigo.

En fiesta de cubanìa invoca malecón y canciones. Pone a los presentes a bailar, presumiendo de ser el ” el negro más cumbanchero”. De donde son los cantantes, estalla en la noche miamense y un coro gigante le responde ¡son de Cuba! Ay mamá que son de La Habana, aunque canten en Miami.

Alguien le grita, estas suelto y sin vacunar y apunto una frase más para mi próximo escrito sobre las frases cubanas.

Al final, nos recuerda a todos que; ¡valió la pena! Entre notas musicales, aplausos, esfuerzos y lejanías, ¡¡todo valió la pena!! Porque como dice la letra de la canción que cierra su concierto; ¡porque era necesario!

Termina el concierto, nos despedimos entre abrazos y fotos. Confiados que Samuel y su arte seguirán aquí, abriéndose caminos, ganando público, asegurándose un lugar en la geografía cultural de Miami.

La Monalisa en La Habana.

Monalisa en La Habana, de Fuentes Ferrin.
Aislada de todo y de todos por un cristal antibalas que la protegía de balas, ácidos, chorros de pinturas y hasta tazas lanzadas contra ella, se aburría enormemente. Cansada hasta el cansancio de que miles la miraran y ni uno solo le dedicara una palabra de cariño. Por las noches conversaba con ella misma, aburrida de su vida solitaria.
– Hasta cuando tendré que estar aquí encerrada, sin conocer el amor, sin vivir. No se cuanto tiempo me quede siendo aún atractiva, cualquier día me desmorono o desintegro, seré solo un recuerdo. Me iré sin conocer el abrazo de un hombre de verdad, sin disfrutar de la vida, sin conocer sus milagros y misterios. Ay Leonardo, por que me convertiste en una obra de arte, preferiría ser una mujer común y corriente. ¡Quiero vivir!
Así se lamentaba cada noche de su suerte la Monalisa. Por el día, fingía su sonrisa, cruzaba sus brazos y se hacia la desentendida, la enigmática.

Una tarde de domingo la Monalisa se sorprendió por un colorido grupo que la visitaba. Hablaban alto, gesticulaban, mezclaban modas y tendencias, reían a carcajadas, casi, casi logran transformar su enigmática sonrisa en una carcajada. Hasta ganas sintió de extenderles la mano. Socializar con ellos se le antojo el non plus ultra de la felicidad y la alegría.

Cuando cerraron el museo, aprovecho para preguntar a uno de los personajes de Las bodas de Caná.
– ¿Quienes eran esos que vinieron hoy y armaron tanto alboroto? Me gustaron.
– Son cubanos, deben ser recién llegados, como les llaman a los que acaban de salir de Cuba.
Pronuncio con especial deleite la palabra Cuba, dejando intrigada y pensativa a Monalisa.

Una semana de reparaciones en el museo, juntaron en la misma habitación a Monalisa y a la Venus de Milo. Comenzaron a cuchichear entre ellas, la Venus, por su experiencia, más de 2 000 años vividos, se las sabía todas, como diríamos nosotros.

– Cuéntame de los cubanos y de Cuba, hace días conocí a un grupo y me dejaron con ganas de saber más de ellos, de contagiarme con su risa, de inventarme gestos con mis manos.
– Los cubanos son tremendos, uno me dijo un piropo una vez que nunca he podido olvidar. Cuando me siento sola, aburrida, cansada de tanto exhibicionismo, de este mármol frío y de esta ausencia de brazos, me ayuda a soportarlo todo.
– ¿Y que te dijo ese cubano Venus?
Suspiro lentamente, como reviviendo el momento en que lo escucho.
– Tú con esas curvas y tu experiencia, yo con estas ganas y este ardor…
– No dijo más, pero desde ese día solo pienso que saldría de esa combinación de ardores y experiencia.
– ¿Venus, has pensado alguna vez en ir a Cuba? ¡Te imaginas un encuentro con ese cubano del piropo!
– Lo he pensado un montón de veces, pero sola no podría, mírame, sin brazos.
– Yo voy contigo, me muero por conocer esa gente, sus costumbres, caminar por las calles de La Habana.
– Si vamos a ir, creo que lo mejor es invitar a Davicito.
-¿Davicito?
– Si el David de Miguel Angel, es muy amigo mío y siempre será bueno que nos acompañe un hombre.

Monalisa le envío un email a David con la invitación para que se les uniera en su viaje a La Habana. Allá en la Galería de la Academia de Florencia se armó un revuelo enorme cuando se enteraron que David, planeaba viajar a La Habana. Esto va a ser peor que “El rapto de las sabinas”, dijo uno. Los cuatro prisioneros, intentaron inútilmente salirse de su escultura sin terminar, acompañarlo. Hasta Venus y Cupido interrumpieron su idilio, asombrados de la osadía de David. Monalisa recibió un email muy escueto; acepto, compro ropa y me uno a ustedes en Paris.

David, demoro poco en viajar a Paris. Fue directo al Louvre, vestido con ropas modernas y con espejuelos de sol nadie lo reconoció. Cuando estuvo frente a la Venus de Milo, se quito los espejuelos.
– Voy a comprar ropas para ustedes esta tarde y a sacar los pasajes de avión. Esta noche vendré a buscarlas, mañana a primera hora saldremos para La Habana.
– Confiamos en ti David, mañana, estaremos en La Habana.

No tuvieron grandes dificultades para salir de Paris. Nadie podía imaginarse que esas dos mujeres y ese muchacho que viajaban en clase económica y hablaban varios idiomas, eran las tres obras de arte más conocidas y cotizadas del mundo.

– ¿Motivo del viaje? Pregunto el inspector en la inmigración de La Habana.
David, ágil y rápido respondió.
– Venimos a ver si aquí pueden resolverle el problema de los brazos.
– Bienvenidos.

Recogieron su equipaje y salieron corriendo de la aduana. Al menos hasta ahora, nadie había notado nada raro en ellos. La primera parte del viaje había sido un éxito. El sol los deslumbro, el azul del cielo los sedujo, se abrazaron emocionados, ¡Estamos en la Habana! Tomaron un taxi al centro de la ciudad, se bajaron en cualquier esquina. Caminaban por esas calles, deslumbrados por todo. Tenían pocos días para pasear por La Habana, sabían que muy pronto se dispararían las alarmas y la policía de todo el mundo estaría buscándolos. También sabían que el último lugar donde buscarían seria en La Habana, eso les daba un tiempo de ventaja para recorrer la ciudad, conocer a los cubanos y regresar con recuerdos y sueños.

Cuando apenas habían caminado unas cuadras, Venus se detuvo, solo dijo; ¡Es él! La vio de lejos, no podía creerlo, se acerco a ella y cuando estuvieron frente a frente le dijo.
– Las ganas y el ardor han aumentado, tú sigues con tus curvas y tu experiencia. Vivo cerca, en un cuartico de un solar, pero cabemos los dos y eso basta.
Venus miro a sus amigos suplicando permiso, implorando la dejaran ser llevada en brazos hasta un pequeño y destartalado cuartico de un solar habanero.
– Vete Venus, pero recuerda en 5 días tenemos que regresar. Nos vemos en el aeropuerto.

Venus se dejo llevar en brazos por ese mulato que olía a tabaco y a hombre. El primero y único que la amaba como mujer y no como obra de arte. Llegaron a su cuartico, la dejo sobre la cama, entonces ocurrió el milagro del amor; la Venus de Milo, asombrada y feliz, vio crecer sus brazos, hermosos y fuertes. Brazos que se bastaban para retener a su hombre, aunque solo fuera por unos días.

Monalisa y David siguieron andando La Habana. Se cruzaron con un grupo de jóvenes que salían de la Universidad. David solo dijo.
– Me quedo con ellos, son mi gente y el futuro de este país.
– Recuerda, en 5 días nos vemos en el aeropuerto.

David, fue uno más en ese grupo de jóvenes. Fue con ellos a conferencias en el Aula Magna, compartieron juntos en el muro del Malecón, las olas lo salpicaron y La Habana lo adopto como un hijo más. Una mañana, un grupo avanzaba por las calles de la ciudad, con banderas al aire, carteles y gritando consigas, David se sumo al grupo.
-¿Por qué protestan?
– Estamos protestando contra el enemigo
– ¿Quien es el enemigo? ¿Por que protestan?
– Quien es no importa, un enemigo si no se tiene, se inventa. Llevamos años en esto. Sigue en el grupo, grita algo de vez en cuando y en cualquier esquina te separas del grupo y se acabo la marcha para ti, chao, yo me “piro” en la próxima esquina.

David se quedo desconcertado, no entendía esa marcha y esas consignas, ese enemigo inventado y reinventado una y otra vez.

Una tarde vio un grupo de jóvenes con banderas de arco iris, carteles y tumbadores, se acerco a ellos.
– ¿Qué hacen?
– Es la marcha por la diversidad sexual. Contra la homofobia.
– Un problema de siempre que aún no se resuelve, me voy con ustedes.
– ¿Tú también eres gay? Le soltó uno.
– Yo soy David, ser o no gay, no es el punto, lo importante es condenar la homofobia. Si supieran cuantos grandes hombres, genios, la han sufrido.
De pronto David se sorprendió y río a carcajadas, el grupo a golpe de tumbadoras coreaba un estribillo mientras avanzaba por la ciudad. “Yo soy David, ser o no gay, no es el punto”.

Monalisa, siguió sola su recorrido por la ciudad, decidida a conocer a los cubanos, a llevarse con ella su esencia y sustancia. Entraba en solares, en tiendas, hacia colas sin saber para que eran. Una tarde en plena hora pico se subió a una guagua.
– Caballero, caminen que todavía hay gente afuera.
– No empujen, poco a poco, pasito alante, vamos, vamos que cabemos todos.
Cuando por fin logro acomodarse, se le planto detrás un tipo de más de 6 pies.
– Señor por favor, tiene ahí algo duro que cada vez que frenamos o doblamos me molesta.
– Tranquila mami, no te pongas así, yo soy incapaz de molestarte. ¿Cómo te llamas?
– Monalisa.
– De lisa no tienes nada, estas muy bien y muy mona si eres. Me quedo en la que viene, este es mi número y mi nombre, llámame cuando quieras.

Atónita, seducida y casi violada en una guagua, Monalisa disfrutaba cada instante de este viaje por una ciudad detenida en el tiempo y en los recuerdos. Entro en Maternidad de Línea, vio y compartió el milagro de la vida. Se sintió madre por vez primera, cargó bebes, cambio pañales, fue feliz.

Entraba en las casas, la invitaban a almorzar. Compartió las alegrías y tristezas de un pueblo que no se da por vencido, que no renuncia a sus sueños. Un pueblo que mantiene viva la llama de la esperanza aunque un huracán de dificultades quiera apagarla. Jugó domino, bailó, tomó ron. También lavó ropa, limpio casas, trabajo en el campo, aró la tierra y recogió sus frutos. Termino amando a este pueblo que la acepto como una mas, sin preguntas. Un pueblo que la amo por ella, no por su historia, títulos o valor monetario.

El tiempo vuela, los 5 días pasaron rápido. Monalisa, Venus y David, ya tenían noticias del revuelo por su desaparición. Algunos pensaban que era una conspiración de grupos extremistas para destruir la cultura occidental, otros que algún multimillonario loco, lo había planeado todo y las tenía escondidas en alguna bóveda secreta.

Venus, se despidió de su amante con lagrimas en los ojos, a medida que se alejaba, sus brazos desaparecían.
– Volveré, lo juro, no me olvides.
– Te estaré esperando, no tardes.

David se despidió del grupo de jóvenes que lo había acompañado.
– De ustedes depende el futuro de este país. No se inventen enemigos, únanse y hagan el milagro de ese país que sueñan aquí; no lo busquen mas en otro lugar.

Monalisa, no quería irse, sabia que la opción de quedarse era una locura. Dijo adiós a amigos recién estrenados, abrazo a algunos.
– Debo irme, otros me necesitan. No dejen nunca que la llama de la esperanza se apague, luchen por mantenerla viva entre ustedes.

Se reunieron en el parqueo del aeropuerto. No tuvieron dificultades en los trámites de rigor. Un día mas tarde, sin explicación, como por arte de magia, las tres obras de arte más famosas, reaparecieron en sus sitios exactos, como si nada hubiera pasado. Ni siquiera los expertos pudieron notar un brillo diferente en sus ojos. Tampoco nadie noto un cambio imperceptible en la sonrisa de la Monalisa.

Fotografia “Monalisa en La Habana”, pintura de Fuentes Ferrin, pintor cubano radicado en Houston.

Cubanización.

Es un proceso que quien lo sufre o disfruta, no tiene conciencia de su inicio, ni de su final o completamiento. No es viral, pero créanme no hay medicina conocida capaz de detenerlo. Cuando alguien comienza su proceso de cubanización, pueden dar por seguro que terminara cubanizado ciento por ciento, perderá acentos, costumbres y hasta apariencia. Si no quiere sufrir el proceso de cubanización, un consejo; manténgase alejado de los cubanos o terminara siendo uno de ellos. Son contagiosos o mejor dicho, somos contagiosos.

Tengo amigos y conocidos que han sufrido o mejor aún, disfrutado el proceso de cubanización. Los que siguen mi blog, recuerdan a Mi ángel del exilio, su unión por mas de treinta años a un cubano de pura cepa, a un habanero que recorre día a día las calles habaneras en el recuerdo; la cubanizaron para siempre. En un viaje que hizo a su país natal, Colombia, un tío una vez le dijo; te hemos perdido, ya hasta hablas como cubana. Hasta yo creí que era cubana y ella misma tuvo que aclarármelo, al principio de nuestra amistad. Cuando habla de Cuba, se apasiona. Ella y yo soñamos con acompañar a Mi amigo del exilio, en su, cada vez más cercano, viaje a La Habana.

Tengo un nuevo amigo, muy joven, que amistades y amores cubanos han terminado cubanizándolo. Visita restaurantes cubanos, se conoce todas nuestras frases típicas, le recomendé que leyera Frases cubanas o cubanísimas, pensando que no entendería nada y tendría que preguntarme, vaya que se quedaría botaó, no tuvo que preguntarme nada. Solo le dije, has terminado con notas sobresalientes, tu curso de cubanizacion. Mi nuevo amigo, sueña con acompañarme en un viaje a La Habana, caminar con nosotros por las calles habaneras, probar la comida de mami, seria algo así como un Master en cubanización o un Doctorado.

Hace días, un compañero de trabajo, oriundo de Ecuador, me decía, son las 3 de la tarde y no nos hemos tomado un café! Le pregunté si antes de trabajar con nosotros ya era adicto al café cubano; no, ustedes son los culpables, me dijo riendo. Hace tiempo que cuando pide frijoles negros o colorados, dejo de decir sopa de frijoles y pide su potaje de negros o colorados, como cualquier cubano. Sin darse cuenta, ha comenzado a cubanizarse, le hablo de La Habana, de Varadero. Se que algún día se llevara a su esposa a conocer esos lugares, sin saberlo, ha comenzado a amar a Cuba.

Es que los cubanos, llevamos a Cuba, en el alma y en el corazón, pero no somos egoístas, la compartimos con todos los que nos rodean y en ese compartir memorias y amores, terminamos cubanizando a los que nos rodean.

No solo cubanizamos personas, también lo hacemos con ciudades y pueblos. Terminamos cubanizando a Miami, lo hicimos crecer, a nuestro modo e influjo. Nos trajimos nombres de restaurantes, calles, hasta una estatua le hicimos al Caballero de Paris. Construimos una Ermita de la Caridad del Cobre y hasta una pequeña replica del Malecón habanero, nos inventamos, en este,  nuestro constante intento y esfuerzo de reeditar a Cuba en el exilio.

Hay quienes se resisten a la cubanizacion, hace días escuche a una persona decir; yo cubana, no! En tono despectivo. Créanme que por poco le digo; no tienes que aclararlo, con esa cara y ese cuerpo, jamás podrías pasar por cubana, pero preferí  ignorarla. No sabe lo que se pierde al negarse a cubanizarse, aunque creo el punto es que ningún cubano hizo nunca el intento, no valía la pena. Cubanizamos a gentes con valores, abiertos al amor y la buena voluntad, no aceptamos todas las solicitudes para el proceso de cubanizacion. Cubano es quien puede, no quien quiere. Hay que tener un corazón, donde quepa el amor, y los recuerdos, ¡Cuba entera!

Hace unos días, conversé con una amiga, hija de cubano y americana, nacida en Puerto Rico, vaya mezcla. Este año, viajo a La Habana, vino deslumbrada y ya sueña con recorrer toda la Isla en próximos viajes. Mi papa, me hablaba de la belleza de La Habana, siempre creí que exageraba, me cuenta, en mi viaje, comprendí que no, es hermosa.

Así somos los cubanos, no contentos con traernos a Cuba al exilio, la compartimos con todos. Somos capaces de cubanizar a un esquimal o a toda una tribu en África. Hablamos y contaminamos de Cuba y del amor por ella a quienes nos escuchan, lo cubanizamos y así va nuestra Isla, sumando amores e hijos por el mundo, ¡Haciéndose inmensa!