Tribulaciones de cubanos en Miami!

Emigrar, salir de  Cuba, como fuera y para donde fuera, fue un superobjetivo para los que estamos ahora de este lado. Damos gracias a Dios, a Cachita y a todos los santos, por haberlo logrado. Una vez asentados y acostumbrándonos a una nueva vida, aparecen nuevas preocupaciones, tribulaciones.

A veces, las personas que viven en Cuba, nos imaginan en un auto descapotable, viajando por Miami Beach, con una botella de champagne en la mano. Desconocen factorías, jornadas de trabajo de 16 horas, cuentas por pagar que agobian. Ignoran  las maromas que hacemos para poder sacar un extra para ayudarlos.

Hoy me contó un amigo, que su esposa llamo a la Oficina de intereses tratando de adelantar la entrevista de su mama, invitada por ellos para que venga de visita. La persona que la atendió, muy gentilmente, la sorprendió; le dieron cita para este año en noviembre. Aparentemente, esta noticia provocaría alegría infinita, casi una fiesta familiar, pero no es así. El asunto, es más complejo.

Mi amigo y su esposa, viajan este año a Cuba con su hija, se imaginan el gasto que esto conlleva, sobretodo, teniendo una familia numerosa en La Habana. Mi amigo, entre risas y casi lagrimas, me cuenta de una lista que tiene su esposa, con el dinero que dará a cada uno de los integrantes de la familia, a veces nos creemos una nueva versión de Los Reyes magos o Santa, pero aquí no terminan las tribulaciones de mi amigo. El papá de mi amigo, tiene entrevista en la oficina de intereses para junio. Mi amigo lo quiere traer después de octubre, en septiembre termina de pagar el child support (pensión económica) de su hija mayor, y cuenta con ese dinero extra para traer a su papá y darle algunos gustos. Agreguemos a esto que hace solo 15 días sacaron un carro y que a los 5 días ya le habían dado un golpe por detrás. Creo que mi amigo, tendrá que incluir a Guanabacoa, en su próxima visita a La Habana. Vía directa del aeropuerto a Guanabacoa.

Mi amigo, se ríe, hasta me duele la cabeza, me dice. Su economía planificada centavo a centavo, se ve amenazada, por ese adelanto de la visita de la suegra. Su esposa, después de pasar el primer susto, quiere llamar para atrasarla. La suegra, tendrá que esperar al menos un año, necesitan un respiro antes que la señora venga.

Recuerdo en una ocasión, planificando mi viaje a La Habana, fui con un amigo a Costco, compre un montón de cosas para llevar, pensando pagarlas con la tarjeta de crédito. Cuando llegue a la caja la tarjeta de credito no pasaba, la cajera me aclaro; solo cash. Créanme por un minuto pensé devolverlo todo, el cash (dinero en efectivo), era para pagar las cuentas y llevar a Cuba. Como dicen en Miami, primero muerto que sencillo,  mire al techo de la tienda y en un suspiro desgarrador, pensé ¡Dios, proveerá! Y pase mi tarjeta de banco. Al final, pude hacer mi viaje y pagar mis cuentas, sin males mayores, pero pase un buen susto.

Tengo otro amigo, que recientemente viajo a La Habana, a celebrarle el cumpleaños a su mama, pidió 3 días de permiso en el trabajo. Ayer me decía, Jose, ¡que bajito me vendrá el cheque el viernes! No se como podré terminar el mes. Así, transcurren nuestras vidas, somos felices al final y mejores especialistas en economía y presupuestos que graduados universitarios en la especialidad, somos la candela, unos barbaros.

En estos tiempos de crisis, muchos enfrentan disminución de horas laborales y salarios, otros han perdido el empleo. Algunos, hemos visto desaparecer el salvador overtime (horas extras), pero tanto allá, como acá, seguimos enfrentando dificultades con sonrisas, no nos dejamos vencer. No dejamos de ser cubanos, hacemos chistes de nuestros problemas y angustias y cuando alguien piensa que vamos a llorar, soltamos la carcajada.

Mi amigo de la historia, me contaba el rollo del viaje de la suegra riéndose, sabe que todo se resolverá felizmente. Al final, terminamos haciendo magia, miramos al sur, decimos un; ¡Cachita, ayúdame! El milagro ocurre, seguimos felices y agradecidos de estar del lado de  acá, entre tribulaciones y angustias, somos felices, vivimos una nueva vida, nos adaptamos poco  a poco, seguros que depende de nosotros, ¡Un mañana mejor!

Fotografia tomada de Google.

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Guanabacoa!

Cerca de la Habana,formando parte de la gran ciudad, hay un pueblito que se niega a ser absorbido del todo. Con características muy propias, aceptó sumarse a La Habana, pero no lo hace del todo, permanece independiente, como el pueblo libre asociado de la ciudad. Guanabacoa, pueblo de artistas, babalaos , “guapos” y misterios.

Para mi, Guanabacoa, era algo asi como un oeste lejano, un pueblo perdido en las afueras de la ciudad que solo conocía de nombre,sabía habia sido cuna de grandes artistas, y que el babalao mas famoso de La Habana, vivía allá. Un día, sin imaginarmelo, me vi en el centro de Guanabacoa, con mi titulo bajo el brazo. Despues de ser vaporizado tras mi intento de abandonar el pais, este pueblo desconocido para mi ,me brindaba la oportunidad de volver a trabajar y empezar una nueva vida. Me prepare durante 5 años de mi vida para ser investigador en un laboratorio, de pronto me vi entre tizas, pizarrones y alumnos, tratanto de enseñar química en una escuela de oficios.

Guardo los mejores recuerdos de Guanabacoa, la conocí completamente, desde el parque de La Cotorra, hasta el cementerio de los judíos, entré en su iglesia y conversé con Dios. Visité la parte llamada Guanabacoa campo, Barreras, Bacuranao y otros más, anduve por sus calles. Buscando alumnos que se negaban a asistir a clases, visité mas casas de ese pueblo que en todo el resto de la ciudad. Creanme que mis primeros días en Guanabacoa fueron difíciles,empezé de profesor de química contratado, le puse tantas ganas, que a los meses , violando reglas y resoluciones ministeriales, me dejaron fijo. Al año era subdirector docente y dos años despues fuí director de la escuela. La lejanía de Guanabacoa del centro de la ciudad donde estudié y era mas conocido, me ayudó a burlar prohibiciones y vigilancia.

Si alguien me hubiera dicho que en ese ambiente iba a ser feliz y encontrar una nueva vida,no lo hubiese creído. Todo era diferente y nuevo para mi. Sin hacer concesiones ni cambiar mi forma de ser, salí victorioso y enriquecido de ese choque con un mundo nuevo y desconocido al que termine amando. Me convertí en una especie de hijo adoptivo de Guanabacoa, condición a la que no pienso renunciar nunca, a pesar que hasta sangre estuvo a punto de costarme; cuando, en una escuela al campo, en medio de una bronca de alumnos que cuchillo en mano, decididos a todo, resolvian diferencias, sin pensarlo, me puse delante del herido. El agresor tiró el cuchillo y bajo los brazos y yo, que no estudié medicina por miedo a la sangre, curé y vendé al herido antes de llevarlo al hospital.

En este pueblo aprendí y conocí mucho del “folklore”,no tenía de otra. Me encontraba con madres de alumnos que me predecían el futuro y prometían hacer un buen trabajo para que lograra mis sueños. Me decían que yo no era de allí y que mi futuro estaba lejos de Cuba, pedían por mi salud y la de mi madre, me invitaban a fiestas y ceremonias a las que asistía agradecido y asombrado. En Guanabacoa desaparecieron los patrones de rigidez que me inculcaron durante años , aprendí que el mundo no es blanco o negro, es multicolor. Fuí amigos de “guapos” y ‘ambientosos” que se paseaban orgullosos conmigo por el pueblo y me llamaban hermano.

En ningun otro lugar hubiera podido reencontrarme, no se si fue la magia del pueblo, algún “trabajo” de una negra amiga o un conjuro misterioso que alguien lanzó a mi favor, pero aún hoy, no puedo olvidar el encanto de este pueblo y seguir amándolo en el recuerdo. En mis memorias, camino por sus calles, veo peliculas en el Carral, asisto a reuniones en los Escolapios, almuerzo en El Colonial, tomo ron con mis amigos sin comprender aún del todo su magia y embrujo, sabiendo que para siempre y con orgullo, seré hijo adoptivo de ese pueblo.