Un sueño, un niño y la guerra.

Guerra, fotografia tomada de Google.
Los niños entraron corriendo, se sentaron. En el aula el escudo nacional de Cuba y en un rincón el busto de Martì con la bandera cubana. La maestra escribió la fecha en la pizarra, 8 de septiembre de 2095. Les hablo de la Caridad del Cobre, les contó como hace años, muchos cubanos se lanzaron al mar. Como la Virgen viajo con ellos, muchos fueron los Juanes por el mundo implorándole, inventándose vidas y conservando a Cuba en el corazón. Robertico levanto la mano.
– Maestra, mi abuelo vivía en Miami, me ha hablado de la Ermita de La Caridad. Cuando regresaron, sus padres trajeron con ellos la imagen de la Virgen que tenían en su casa en Hialeah.
– Muchos cubanos regresaron. En La Plaza de la Reunificación familiar, hay un museo dedicado a esos años, hay muchos testimonios. La semana próxima prometo llevarlos a visitarlos.

Rosita levanto la mano.
– Maestra mi abuela vivía en Madrid, era una niña cuando sus padres regresaron. Siempre me habla emocionada del regreso de los cubanos a su patria, llora mucho, pero dice que es de felicidad.

Muchos levantaron la mano, todos conocían a alguien que vivió el regreso y querían contar su historia. La clase transcurrió así, entre historias contadas, risas y alguna lagrima de emoción.

Al terminar la mañana la maestra le dijo a sus alumnos.
– Para la semana que vienen quiero que me traigan una composición sobre la guerra. Se que ustedes no saben lo que es eso, pueden buscar en los libros de la biblioteca y preguntarle a personas mayores, aún viven muchos que sufrieron la ultima gran guerra.

Robertico llegó a su casa, dejo los libros en su cuarto y fue directo a la cocina.
– Mami, tú sabes ¿Que es la guerra?
– Si mi hijito, claro que lo se, he leído sobre ella. Mejor pregúntale a tu abuelo Pedro, el vivió la ultima guerra. Ten cuidado, se emociona mucho con esos recuerdos.

Robertico, salio al patio, allí estaba su abuelo Pedro, sentado en su sillón, acariciando al perro, con los ojos cerrados, perdido en los recuerdos. Se sentó en el suelo, recostó su cabeza en las piernas de su abuelo.
– Abue, ¿Qué cosa es la guerra? La maestra nos pidió que escribiéramos sobre ella y no sé qué es. Mami me dijo que tú sabias, ¿es verdad?
El abuelo abrió sus ojos, dejo de acariciar al perro.
– Ven siéntate en mis piernas, solo así podría soportar el dolor de recordarla.

Pedro, con su nieto sentado en sus piernas y estrechándolo en sus brazos, comenzó a contar una historia, a revivir recuerdos. A veces recordar es terrible, tal vez por eso algunos optan por perder la memoria cuando envejecen.

– Las guerras son algo terrible, por suerte ya no existen, son grupos de personas, países, luchando unos contra otros, matándose entre si. Mueren muchos inocentes y los que quedan vivos, como yo, no pueden olvidar nunca tanto horror. Hace años, yo tenia 9, en un país que desapareció durante la ultima guerra, estalló una guerra entre el gobierno y los que estaban en contra de él. El gobierno en su afán de conservar el poder utilizo hasta armas químicas, murieron niños y personas inocentes. Muchos países decidieron unirse y castigarlo, Estados Unidos, lidéreo los aliados. Después de muchas reuniones, conversaciones y promesas, bombardearon el país. El gobierno del paìs respondío lanzando misiles contra Israel. Las tropas de Israel se lanzaron con todo contra él. Estalló la guerra mas terrible que la historia recuerda. Rusia y China, intervinieron apoyando al gobierno de ese paìs, los aliados con Estados unidos al frente, apoyaron Israel. Fue una guerra larga y dura, desgarradora. Hubo muchos muertos, más de 300 millones, unos por las armas, otros por hambre. En esa guerra murió mi hermano, era 12 años mayor que yo, recién se había alistado en el Army. No tienes idea de cómo nos queríamos, han pasado ya 80 años y lo recuerdo todos los días. Mamá, perdió la razón, no pudo sobreponerse al golpe, papá nunca la interno. La trajo con él de Miami, cuando todo cambio. Siempre pensó que el aire de Cuba le haría bien, cuido de ella hasta el último instante, cerró sus ojos con un beso.

Las guerras son terribles Robertico. Después de 5 años guerreando, la humanidad estaba agotada, sin fuerzas. Todos comprendieron que no habría vencedores, todos serian vencidos. Los jefes de estado se reunieron y firmaron la paz incondicional. Todas las armas fueron destruidas, se prohibió fabricarlas. El mundo se levanto de sus ruinas, todos los países se ayudaban unos a otros. Ni las ideas, ni las religiones, dividieron mas a los hombres, todos se hicieron hermanos. Así hemos vivido desde entonces, la guerra es cosa del pasado de la historia, aunque el dolor que me provocó siga vivo en mi, como el primer día.

Robertico abrazo a su abuelo, las lágrimas de ambos se mezclaron. Quedaron así durante más de una hora, abrazados, llorando juntos. Casi un siglo después, aún los hombres lloraban por la última guerra.

Sonó la alarma del reloj, Pedrito despierta de su sueño, se despierta aturdido y confundido, con la almohada húmeda por sus lagrimas. Su mama entra al cuarto.
– Pedrito, vamos levántate se te hace tarde para la escuela, ¿Qué te pasa?
-No se mamá, anoche me quede dormido viendo las noticias sobre la guerra que se avecina y tuve un sueño hermoso, pero también fue una terrible pesadilla, no sé. ¿Dónde esta mi hermano?
– En el trabajo, ¿Que pasa mi hijito? Estas llorando.

Pedrito tomó el teléfono.
– Mi herma soy yo, Pedrito, quiero pedirte algo muy importante, no vayas a ir a la guerra. No puedes ir, me entiendes, no puedes. No me preguntes por qué, pero si vas, te van a matar y mami perderá la razón, lo sé.

Del otro lado del teléfono su hermano no entendía lo que pasaba, pero dejo que el amor entre ellos decidiera, tomo la planilla de inscripción en el Army y la rompió.
– Tranquilo mi hermanito, no iré a la guerra.

Su madre se volvió a la imagen de la Caridad del Cobre.
– Protégenos Cachita, ¡Cuídamelos siempre!

Pedrito, sentado en la cama, miraba a su mama, sus ojos inundados de lagrimas.
– ¿Qué te pasa mi hijito?
– Ay mami, si pudiera hablar con el presidente y contarle mi sueño.

Fotografia tomada de Google.

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Planeta Tierra, informe final.

Planeta Tierra, fotografia tomada de Google.
Regresó de su largo viaje de inspección y exploración, se sentó a escribir su informe. Debía rendir cuenta de lo observado. Su visita al planeta seleccionado por el alto consejo de las ciencias había sido cuidadosamente planeada hasta el último detalle. Se sentía cansado y confundido, debía cumplir con la parte final de su misión. Tendría que dejar a un lado sus emociones, ser imparcial. Su informe decidiría la integración o no de ese planeta a La Gran Unión Planetaria, no podía equivocarse, no tenía ese derecho.

Creo que en el planeta seleccionado, hay un nivel de vida inteligente que podría ser compatible con la Unión Planetaria. Quiero exponer algunos puntos que deben influir en esta decisión.

No tengo dudas, son personas trabajadoras y creativas, sin embargo contradictoriamente, le dan un valor extraordinario a unos papeles verdes que pueden cambiar por diferentes productos. Las personas que acumulan más de esos papeles verdes, son las más respetadas y admiradas, no se tienen en cuenta sus virtudes. La cantidad de papeles verdes que guardan en los lugares llamados bancos, deciden el lugar de las personas en la sociedad. Lo que necesitan para vivir, alimentos, ropas y otros objetos, se cambia por esos papeles verdes. Es esto nos diferenciamos, en la Unión Planetaria, cada persona va y toma lo que necesita, sea comida, ropa, algo para el hogar; no acumulamos lo que no nos es necesario, terminaría estorbándonos.

Estas personas, trabajan no por el interés de crear y desarrollarse, su meta es obtener esos papeles verdes, garantizarse un lugar más importante en la sociedad, acumular productos y objetos a cambio de ellos. Objetos y productos que muchas veces no necesitan, ni usan.

Este planeta, esta dividido. Hablan diferentes idiomas, esas divisiones que ellos llaman países, tienen diferentes gobiernos e ideologías. A veces pelean entre si, se destruyen unos a los otros. Es algo que no entiendo muy bien. En ocasiones dicen que son hermanos y otras se lanzan bombas, se aniquilan. Es triste.

Dentro de los países, también hay divisiones. Grupos que luchan por el poder, discuten entre si. A veces, esas discusiones, les importan más que el desarrollo del país que dicen representar, son testarudos y contradictorios, imprevisibles.

Construyen, trabajan duro y después destruyen. Mi opinión personal basada en el tiempo que conviví con ellos es que el origen de todos sus males esta en esos papeles verdes a los que les dan una importancia desmedida.

Su inteligencia y creatividad están fundamentadas en sus obras de todo tipo, al respecto no tengo dudas. Su capacidad de amar es grande, así como la de odiar, dos sentimientos que terminan haciendo daño a quien los alberga; no se puede amar y odiar a la vez sin autodestruirse.

A pesar de sus adelantos tecnológicos y sus logros artísticos, son un planeta primitivo en efervescencia y crecimiento.

En caso de aprobarse su integración a La Unión Planetaria, deberían destruirse todos los papeles verdes, enseñarles un solo idioma, borrar fronteras, hacer crecer en ellos el amor y matarles el odio. Solo así podrían convivir en la Gran Unión.

Pido a La Unión Planetaria que en caso de no ser aprobada la integración del planeta Tierra, me envíen en misión permanente a vivir con ellos. No podría vivir sin ayudarlos, sin compartir su suerte.

Fotografia tomada de Google.

¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

un bebe y el mundo fotografia tomada de Google

Un bebe y un anciano, se encuentran en un lugar cualquiera, en un punto de llegada o de partida, en una curvatura del espacio-tiempo. Solo tienen un instante para conversar. El anciano, se mece en un sillón tranquilo, mientras el bebe juega en su cuna.

– Dime, esto de andar sin descanso 365 días ¿vale la pena? ¿Es duro? A veces siento miedo y hasta ganas de quedarme en esta cuna. Se que me esperan, es mi trabajo, pero he leído noticias que aterran, que dan ganas de no ser.

– Créeme, todo vale la pena. Hay días de alegrías, también los hay de tristeza, debes prepararte para todo. Cada año, es como la vida, ni buena ni mala, depende de cómo se viva. Dentro de 365 días, no serás el mismo, habrás crecido, madurado. En ese momento tendrás la experiencia y entonces, te llegara el retiro, así es la vida, la de todos, no solo la nuestra.

– Cuéntame de ti, saber tu historia, me preparara para hacer mi trabajo. Escuchándote sabre si nacer, vale la pena.

– No te asustes, todo vale la pena, te lo dije. No voy a hacer un balance del año, si hice bien mi labor o no, eso corresponde a otros. Te aseguro que solo podemos hacer 365 días este trabajo, ni uno mas, es muy fuerte, pero se disfruta. Hay guerras, gente huyendo, muertes, pero tambien hay alegrìas, sueños, esperanzas, niños naciendo; siempre hay un futuro, por él apostamos Hay un montón de asuntos pendientes que si en tus días se resuelven, te harán un año memorable, histórico.

Faltan sueños por realizar, allá en una Isla con forma de caimán tendido al mar, esperan mucho de ti, no te olvides de ellos, te lo agradecerán. Ya se cansaron de inventarnos nombres; invéntate tú el mejor de todos.

En mis días, ya estoy hablando como los viejos, hubo terremotos, huracanes, accidentes, tragedias. También hubo fiestas, celebraciones, alegrías y amor, mucho amor. No creo haber sido un mal año, pude ser mejor, siempre se puede. Me iré preocupado por los cambios climáticos, cada vez mas notables y que muchos se empeñan en no ver, hacen como los avestruces. Tambien hay guerras que llevan años, actos terroristas que espantan al mundo, pero la vida sigue; el amor siempre termina venciendo. Me voy sabiendo que deje sin terminar muchas tareas, no alcanzaron mis días. Un consejo; evita las guerras, una guerra, es la negación de la vida, hombres matándose y destrucción. Nuestra misión es construir, asegurar la vida, no hacer guerras, sino puedes evitarlas, que sean breves. Piensa en las lágrimas de las madres antes de decidirte por guerrear.

– Un adelanto, con tu experiencia, debes de saber algo del futuro, estaría mejor preparado, haría un mejor trabajo.

– Seria jugar sucio, todos nos hemos enfrentado a lo desconocido y hemos sabido hacer nuestro trabajo, no serás la excepción. No tengas miedo, volveremos a vernos en el “Home” o en el “Santovenia” de los años, allá vamos a parar todos. Cuando llegues, me darás la razón, se que serás un buen año.

– Créeme que tratare, sobretodo para los cubanos, cuéntame de ellos, solo los mencionaste.

– Son gente maravillosa, conócelos bien, dedícales tu tiempo, no te arrepentirás. Esperan mucho de ti, llevan años esperando, yo solo pude darles promesas, solo promesas. Regálales hechos.  Te repito, gánate el mejor nombre que pudieras tener y serás inolvidable para ellos. Son gente buena, no lo dudes, te sorprenderán con su risa y con su llanto, con su amor por su tierra y su bandera, hasta sentirás envidia de ese amor. Andan regados por el mundo, pero llevan en el pecho, un puñado de esa tierra que tanto aman. Aprende a reír con ellos y serás un buen año, la risa, es capaz de mejorarlo todo, ellos lo saben.

– Tienes razón, vale la pena nacer. Sabes, no quiero nacer en una gran ciudad, ni entre luces y estruendos, quisiera nacer entre cubanos, alumbrando e iniciando para ellos. Naceré para todos en un solar habanero, entre fichas de domino, sueños, ron y ganas de hacer. Dame un abrazo antes de irte.

– No hay tiempo, dale ya son las 12, ¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

 

Fotografia tomada de Google.

Una Rosita, entre zarzuelas, operetas y recuerdos.

Visitarla en cada uno de mis viajes, se ha hecho costumbre, desde la primera vez que fui a verla, en el hospital, recién operada. Siempre recuerdo su emoción y el brillo de sus ojos, cuando le leí mi primer escrito sobre ella. Pasar unas horas disfrutando de su compañía, escucharla hablar de su vida y su arte, es un punto obligado en la geografía de mis viajes a La Habana.

Conversamos, siempre nos cuenta algo nuevo. Su larga y exitosa carrera, necesitaría muchas visitas para agotarse, para poder contarla toda. Visitarla, tiene siempre una magia especial para mi; la mujer que tantas veces admire desde la sala de mi casa o la platea de un teatro, se viste y maquilla, especialmente para mi. Nunca sabré, si entré yo, a su mundo o ella decidió ser parte material del mío.

Nos habló de cuando en Méjico, durante un intermedio, en el teatro, le dijeron que dos personas muy importantes la esperaban en el camerino; no quisimos que esperaran afuera, le dijeron. Abrió la puerta, ante ella, el músico y el libretista de Luisa Fernanda, la zarzuela en la cual ella hacia una creación del personaje de la Duquesa Carolina; vinimos a ver a la mejor Duquesa Carolina!  Le dijeron al verla, Rosita, con esa sencillez que la caracteriza, trato de restar meritos a su actuación en ese personaje; ustedes, no me han visto, como pueden decir eso! Dijo, mientras se sonrojaba, no la dejaron  hablar más. En Méjico, en España y en La Habana, todos los que la han visto, coinciden que usted es la mejor Duquesa Carolina! Afirmaron, mientras sus ojos se abrían de asombro, ante tanta belleza. Estoy seguro que no esperaban a una Duquesa Carolina, vestida de bataclana, mostrando unas piernas dignas no de una Duquesa, de una Reina!

Nos contó, como construía los personajes; no me limitaba solo a la parte vocal, si como en el caso de Luisa Fernanda, interpretaba a una Duquesa, pues asumía porte y gestos que caracterizaran al personaje. Mueve los brazos, gesticula, la Duquesa Carolina, se hace presente, por unos segundos.

Nos contó de La Viuda Alegre, de como la hacían repetir cada noche, la salida, la Ninfa y otras partes de la opereta, hasta 3 veces. El público no se cansaba de escucharla. En esta ocasión, nos recibió, vestida de negro, mientras hablaba, en mi imaginación, la cubrí de plumas y lentejuelas y la imagine, haciendo solo para mí, la salida de La Viuda alegre.

De la mano de Antonio Palacios debuto en zarzuelas. Una noche, finalizando la temporada, Ernesto Lecuona, fue a verla al teatro, se rindió a su arte y su belleza. Nos contó de la emoción que sintió cuando fue a felicitarla. A partir de esa noche, Rosita seria parte de la compañía de Lecuona, alternaría actuaciones con figuras consagradas. Cuenta, entre risas, como alternaba con otras cantantes; algunas, con más voz que yo, nos dice. Baja los ojos en su acostumbrado gesto de modestia y nos dice; sin embargo, el teatro se llenaba, cuando yo interpretaba el personaje. Es que el público, siempre me ha querido, dice Rosita. Me siguen queriendo, agrega, mientras una luz ilumina sus hermosos ojos; a veces, pienso que no he estado bien del todo, pero vienen, me felicitan, es el cariño que me tienen.

Nos habló, de como sigue vigente en el amor del pueblo, cuando va de compras o al teatro, siempre la reconocen, la saludan, le piden una foto. Será siempre, nuestra Rosita. Una rosa, que a punto de cumplir sus 90 años, aún se sube a un escenario, entre aplausos y ovaciones.

No vive anclada en el pasado, es parte del presente, se asombra y fascina con el avance de la tecnología. Su voz y su risa, no tienen edad, a veces, parece una niña traviesa, contando historias y riendo. Estoy seguro, que cada mañana, la vieja de mis historias, le da una taza de su café mágico; la esperanza, vive en ella, alienta en esta mujer, que juega con los años y los recuerdos, haciendo magia con su arte y su belleza.

Le pregunto; Rosita, algún deseo insatisfecho? Algo que quisieras ver, su voz adquiere un tono serio; Paz, José, que exista paz en el mundo, que se acaben las guerras, que nos dediquemos a cuidar la Tierra, a construir y no a destruir.

Antes de irnos, le leí mi escrito, “Una puesta de sol con Rosita“,  me pregunto si lo había publicado. Le expliqué que estaba en mi blog, en Internet; no todos tienen Internet, dice mientras busca el apoyo de mami; verdad que debe publicarlo? Le prometo que estará en mi libro, que le traeré un ejemplar dedicado, insiste de nuevo; debes publicarlo, lo espero. Rosita, se une a mis amigos, a mami, a mi musa transoceánica y a La Habana, reclamándome mi libro, saben que no podré negarme.

Nos vamos, con el goce interior de haber tenido, no una cita con Rosita, una cita con el arte, con la historia. Cada instante junto a ella, es un recuerdo de lujo, lo sabemos. En mi casa, en La Habana, comienzo a darle forma a este escrito. Mami, a mi lado, me mira y sonríe; escribiendo sobre Rosita, verdad? Hoy recién, convocado por una foto que un amigo me envío, recordé mi escrito sin terminar, solo corregí algunas palabras. Con mami a mi lado, desde La Habana y con el calor del beso de Rosita en mi mejilla, las musas bien pudieron tomarse un descanso. Gracias Rosita, por abrirme las puertas de tu casa y de tu alma!