Mi amigo Travesti!

La primera vez que conocí, converse y tuve amistad con un travesti, fue por los años 90s, en una de las famosas fiestas de diez pesos. No les niego, que antes de conocerlos, tenía mis prejuicios, a veces, juzgamos lo desconocido, solo por la apariencia, no llegamos a la esencia de las cosas. Por muy liberales que nos creamos, todos tenemos nuestra parte conservadora y rígida que a veces se nos sale.

En las fiestas que un buen día, vistieron de lentejuelas y colores las noches habaneras, conocí muchos travestis, me hice amigo de algunos. Conocerlos de cerca, entenderlos, me enriqueció como ser humano, me enseño a ver los matices de la vida, a ampliar horizontes. El travesti, es  un ser humano, con inquietudes artísticas, el travestismo, con rigor y respeto, un arte, aunque algunos se escandalicen, volteen el rostro y prefieran ignorarlo.

Recuerdo a Tahomi, sus ansias de ser actor, lo llevaron a travestirse. Para él, subirse a un escenario, era una meta, el camino no importaba, si al final, lo esperaban luces y aplausos. En uno de mis viajes a La Habana, me lo encontré caminando por Obispo, me contó, emocionado, que estaba en un grupo de teatro, que próximamente haría un personaje en una telenovela. Tahomi, lo aplaudía desde el recuerdo, aunque vestidos y pelucas, se llenaran de polvo en un rincón.

Detrás del maquillaje, los vestidos y las pelucas, hay un hombre con un gran corazón y unas ganas enormes de triunfar, de  hacer algo que transcienda, de ser artista.

En Miami, he conocido a muchos travestis. Sachy, ya retirado definitivamente, hasta libretos le escribí para sus shows. Aún guardo la esperanza que un día salga de su retiro, aunque sea solo por una noche y me regale su actuación en mi, “Monologo para un travesti”.

Una noche, en un restaurante familiar, donde un grupo de amantes de lo bohemio y la descarga se reúnen, sin previo aviso, un travesti, hizo su entrada. Les confieso, que comente con un amigo, que no me parecía apropiado un travesti en ese lugar. Esa noche, leí por vez primera en publico, uno de mis escritos. Cuando termine y aún saboreaba los aplausos y comentarios, el travesti, se  me acerco, me pregunto mi nombre, quería que fuéramos amigos en Facebook, no quería perderse mis escritos; tengo que seguir leyéndote, me dijo. Mi amigo, me miro, solo me dijo, que te parece? Sigues pensando que este lugar no es apropiado para un travesti?

LadyCharisse, se adueño de  las noches de Tinima y de mi amistad, sumo amigos y admiradores. Una vez, nos regalo un número especial, fue el mejor regalo de cumpleaños que alguien pudo recibir. Cuando comenzaron los acordes de “Amor perdido”, sin proponérnoslo, nos transportamos a esas noches habaneras, donde los amores, nunca se pierden, siempre terminan encontrándose. Me acompaño en la primera lectura de mis escritos en The Place. Un día, le dije que le haríamos un homenaje a Rosita, le explique lo que quería, como siempre, no me defraudo. Su actuación, un regalo extra a Rosita y  a sus admiradores.

Los travestis, son como mariposas de la fantasía,  gente talentosa y atrevida, hombres que enfrentan la vida, con o sin maquillaje. Seres humanos con virtudes y defectos. Hombres capaces de esconder por horas su virilidad, para darnos su arte. Ellos, como la vida, están llenos de matices, de  ilusiones y sueños. Están entre nosotros y junto a nosotros, aquí o allá, son parte del presente y del futuro. Si, tengo, tuve y tendré amigos travestis, como tengo y  tendré amigos camioneros, estibadores, escritores, obreros; el oficio, no cuenta, importa el ser humano.

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