Una carta necesaria e impostergable.

Hasta luego Santa
Sé qué hace años, muchos, no reciben cartas de niños cubanos. No piensen que ellos los han olvidado, a pesar de decretos, imposiciones, juguetes dirigidos, básicos y no básicos, ustedes siguen viviendo en el corazón de todos ellos. Sus padres, sus abuelos, no han dejado que muera en ellos la ilusión del día de reyes. Muchos son hoy, hombres y mujeres y aún esperan por ese día de Reyes prometido y cada 6 de enero despiertan con la esperanza renovada de ese regalo ansiado y pospuesto, una y otra vez.

Queridos Reyes Magos, nosotros, niños, hombres, mujeres y ancianos de esta islita que aunque dispersa por el mundo, se niega a perderse en el mapa y en el tiempo, no queremos perder la esperanza, ni los sueños. Nos aburren decretos y consignas, nos agobian racionalizaciones absurdas e injustas, manipulaciones de un lado y otro de este mar profundo y azul. Hemos aprendido que si queremos un mejor futuro, debemos construirlo con nuestras manos, amasarlo con nuestro sudor y nuestra sangre; los sueños son una conquista, no un maná que se espera abúlico y meciéndose en el sillón del tiempo.

Podríamos pedirles un montón de regalos, pero no tenemos ese derecho, ni tampoco la voluntad de agobiarlos. Hace años, un cubano que muchos llaman apóstol y maestro, nos habló de ese regalo mayor que debemos conquistar y no pedir. En el logro de ese regalo mayor, necesitamos las manos y la voluntad de todos los cubanos, ¡De todos! De ancianos y niños, de hombres y mujeres. Que desde todos los rincones donde habitamos, en este largo y doloroso emigrar y reinventarnos la patria en otras tierras, nos unamos en un abrazo y esfuerzo gigantesco. Que olvidemos diferencias y sumemos amor a nuestra tierra, es más lo que nos une que lo que nos separa. Los que nos fuimos, los que se quedaron, todos somos cubanos y amamos una bandera tricolor. Todos tenemos en el pecho un puñao de nuestra tierra, hagamos que en ella germine la esperanza. Cuba no pregunta donde vivimos, ni hace distinciones entre sus hijos, abre sus brazos y nos espera con su bata de vuelos azules, blancos y rojos, luciendo en su frente la estrella solitaria. No es hora de buscar protagonismos individuales, se impone el protagonismo mayor de la patria y a ella nos debemos.

Queridos Reyes magos, tráigannos la unión y la fuerza para lograr, entre todos, hacer realidad la promesa postergada, de esa “Patria con todos y para el bien de todos”.

Fotografia tomada de la pagina de Facebook de Marvin Jui-Pérez

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¡Navidad!

Guardo recuerdos especiales, de mis primeras navidades, era muy niño. Recuerdo vecinos ofreciéndose tragos, felicitándose con alegría. Hasta los ateos y menos sociables, en esos días saludaban con especial cariño. Jesús, nacía también, en el corazón de aquellos que lo negaban, los hacia mas humanos. Un día, el absurdo negó las navidades, no mas nochebuenas, no mas Navidad. Dios, no entiende de prohibiciones y decretos, siguio naciendo todos los días, todos los instantes en nuestros corazones, en cualquier rincón de Cuba.

En Miami, asisto a nuevas navidades, disfruto las casa decoradas, las luces. A veces, cambio el recorrido, me demoro un poco mas en llegar a casa, me seducen las casas iluminadas, los adornos. Las luces y las decoraciones, no bastan para celebrar la Navidad. Me entristece ver árboles de Navidad, sin nacimientos. Se hace una gran fiesta y olvidan el por qué. Es como si mis amigos, decidieran el próximo marzo, hacer una gran fiesta por mi cumpleaños, intercambiar regalos entre si, estrenar las mejores ropas y olvidaran invitarme, se imaginan, estar ausente de mi fiesta de cumpleaños! Un árbol de Navidad sin nacimiento, estará siempre incompleto, es como un niño sin sonrisa, una mañana sin sol, un arco iris sin colores!

Siempre aclaro que no practico ninguna religión, creo en Dios, con Fe absoluta. Entre todos los caminos a El, elegí, para siempre, uno directo, sin intermediarios, sin nadie diciéndome como llegar. Miro al cielo, busco dentro de mi corazón, siempre lo encuentro, sin ayuda de nadie, llevamos años entiéndanos así.

La Navidad, es la gran fiesta por el nacimiento de Jesús, no es el punto aceptarlo o no, el punto es pretender hacer la fiesta e ignorarlo. Invitar a Santa Claus y olvidarse de los Reyes Magos, hasta del propio Jesus. Cuando nació Jesús, quienes vieron la estrella de Belén y fueron a  rendir homenaje y llevar regalos, fueron los Reyes Magos. Santa, allá, en el polo norte, ni se entero y si alguien se lo dijo, no le intereso mucho, no llevo ni un juguetito, ni un juego de yaquis, ni siquiera unas bolas al recién nacido, ni el mas sencillo de los juguetes no básicos o dirigidos de nuestra infancia; nada. Tal vez por eso, la Navidad en Miami, no acaba de ganarme, me parece fría y distante. Muchos gastos, poca Fe.

En Cuba, fui muchas veces a la misa del Gallo, en la Catedral de La Habana. También fui a iglesias bautistas. Siempre recuerdo las palabras de un pastor; es bueno no saber el día exacto que nació Jesús, al final, nace todos los días en nuestros corazones!

Navidad, en La Habana o en Miami, en cualquier lugar del mundo, es celebración de paz, amor y hermandad. Todos nos reunimos en un cumpleaños gigante que ni enviados del polo norte, ni quienes lo niegan, logran evitar. Nace, una y otra vez, aún en el corazón de ateos, se abre puertas, arregla pesebres y humildemente, se deja nacer, alumbrando un nuevo mundo. No necesita lujos, árboles gigantescos o ser recibido con ropas de marca, necesita corazones abiertos, almas nobles, esperanzas, Fe.

Desde La Habana, una esperanza gigante, le da la bienvenida, lo  recibe humildemente; esto es lo que tengo, le dice, me basta, sobra, responde, estoy con ustedes. El malecón, le regala una ola especial, los santeros van y le ofrecen miel, girasoles y cintas de colores, los católicos sus luces y altares brillantes, los protestantes, se reúnen y sobriamente asisten a su nacimiento. El pueblo todo, mira a El y pone en sus manos, una esperanza enorme, que lleva años, gestándose en sus almas,  esperando!