¡Navidad!

Guardo recuerdos especiales, de mis primeras navidades, era muy niño. Recuerdo vecinos ofreciéndose tragos, felicitándose con alegría. Hasta los ateos y menos sociables, en esos días saludaban con especial cariño. Jesús, nacía también, en el corazón de aquellos que lo negaban, los hacia mas humanos. Un día, el absurdo negó las navidades, no mas nochebuenas, no mas Navidad. Dios, no entiende de prohibiciones y decretos, siguio naciendo todos los días, todos los instantes en nuestros corazones, en cualquier rincón de Cuba.

En Miami, asisto a nuevas navidades, disfruto las casa decoradas, las luces. A veces, cambio el recorrido, me demoro un poco mas en llegar a casa, me seducen las casas iluminadas, los adornos. Las luces y las decoraciones, no bastan para celebrar la Navidad. Me entristece ver árboles de Navidad, sin nacimientos. Se hace una gran fiesta y olvidan el por qué. Es como si mis amigos, decidieran el próximo marzo, hacer una gran fiesta por mi cumpleaños, intercambiar regalos entre si, estrenar las mejores ropas y olvidaran invitarme, se imaginan, estar ausente de mi fiesta de cumpleaños! Un árbol de Navidad sin nacimiento, estará siempre incompleto, es como un niño sin sonrisa, una mañana sin sol, un arco iris sin colores!

Siempre aclaro que no practico ninguna religión, creo en Dios, con Fe absoluta. Entre todos los caminos a El, elegí, para siempre, uno directo, sin intermediarios, sin nadie diciéndome como llegar. Miro al cielo, busco dentro de mi corazón, siempre lo encuentro, sin ayuda de nadie, llevamos años entiéndanos así.

La Navidad, es la gran fiesta por el nacimiento de Jesús, no es el punto aceptarlo o no, el punto es pretender hacer la fiesta e ignorarlo. Invitar a Santa Claus y olvidarse de los Reyes Magos, hasta del propio Jesus. Cuando nació Jesús, quienes vieron la estrella de Belén y fueron a  rendir homenaje y llevar regalos, fueron los Reyes Magos. Santa, allá, en el polo norte, ni se entero y si alguien se lo dijo, no le intereso mucho, no llevo ni un juguetito, ni un juego de yaquis, ni siquiera unas bolas al recién nacido, ni el mas sencillo de los juguetes no básicos o dirigidos de nuestra infancia; nada. Tal vez por eso, la Navidad en Miami, no acaba de ganarme, me parece fría y distante. Muchos gastos, poca Fe.

En Cuba, fui muchas veces a la misa del Gallo, en la Catedral de La Habana. También fui a iglesias bautistas. Siempre recuerdo las palabras de un pastor; es bueno no saber el día exacto que nació Jesús, al final, nace todos los días en nuestros corazones!

Navidad, en La Habana o en Miami, en cualquier lugar del mundo, es celebración de paz, amor y hermandad. Todos nos reunimos en un cumpleaños gigante que ni enviados del polo norte, ni quienes lo niegan, logran evitar. Nace, una y otra vez, aún en el corazón de ateos, se abre puertas, arregla pesebres y humildemente, se deja nacer, alumbrando un nuevo mundo. No necesita lujos, árboles gigantescos o ser recibido con ropas de marca, necesita corazones abiertos, almas nobles, esperanzas, Fe.

Desde La Habana, una esperanza gigante, le da la bienvenida, lo  recibe humildemente; esto es lo que tengo, le dice, me basta, sobra, responde, estoy con ustedes. El malecón, le regala una ola especial, los santeros van y le ofrecen miel, girasoles y cintas de colores, los católicos sus luces y altares brillantes, los protestantes, se reúnen y sobriamente asisten a su nacimiento. El pueblo todo, mira a El y pone en sus manos, una esperanza enorme, que lleva años, gestándose en sus almas,  esperando!

El Dia de Reyes!

Reyes_Magos

Un Día de Reyes fue durante algunos años, un suceso especial para nosotros, mis hermanas y yo lo esperábamos ansiosos, con toda la inocencia y alegría de los que ignoran todo y descubren el mundo poco a poco. Un día mi hermana mayor me dijo, casi en un susurro, los reyes son los padres, no podía creerla, insistió. Me lamenté de tanta hierba cortada para camellos y meriendas dejadas para reyes magos inexistentes. Días felices en que esperábamos juguetes y contábamos los días para el 6 de enero, soñábamos y escribíamos cartas, “queridos reyes magos, yo quiero que me traigan…”

Un día, cuando soñar estuvo prohibido, cuando las fantasías fueron desterradas, las pocas dudas que tenía si los reyes eran o no los padres, desaparecieron para siempre. Los juguetes no escaparon a la racionalización, fueron clasificados, asignados. De pronto, yo quiero que me traigan…, fue sustituido por, qué quedara cuando me toque comprar. Nos pasábamos horas frente a la vidriera de la tienda asignada, soñando con juguetes que nunca tendríamos.

Recuerdo una vez que había un violín precioso en la tienda que me tocaba comprar. Nunca he tenido aptitudes musicales, pero me gustaba por hermoso, pase horas imaginándolo mío. El día que nos tocó comprar, entré con mami a la tienda, asignaron un solo violín y se lo llevó uno de los primeros en comprar, tuve que conformarme con un juego de carpintero, que al segundo día, termino abandonado en un rincón. Nunca mas volví a ilusionarme con ningún juguete, no importaba si era básico, no básico o dirigido.

A temprana edad aprendí a sacrificar sueños, aunque nunca dejé de fabricarlos. Podían romperme sueños, no la capacidad de hacerlos, de soñar. Tengo un amigo que deseaba un piano y año tras año se quedaba sin él, hoy con casi 40 años, aún recuerda su decepción repetida, imagina el dolor de sus padres por no poder complacerlo. Tal vez por eso cada vez que esta frente a un piano se le escapa una lagrima, agridulce homenaje a su sueño roto.

Esto de tiendas asignadas, juguetes dirigidos fue el primer golpe que recibió el Día de Reyes, pero no el único. Un día a alguien se le ocurrió, reservar los turnos para comprar los juguetes por teléfonos, manía telefónica en una ciudad con escasos teléfonos y una red vieja y casi inoperante. Se imaginan el caos en La Habana y el estado de nervios de las madres habaneras?

Cuando creíamos que ya nada mas podía hacerse en contra del día de reyes, un día, sin previo aviso fue vaporizado, sublimado, desaparecido si era terrible hacer colas con los padres y resignarse a llevar a casa lo que quedara, fue peor verlo desaparecer para siempre. El día de los niños seria el tercer domingo de Julio, abolidos sueños e ilusiones, que es eso de reyes magos y camellos voladores, vayan todos a hacer colas en el mes de Julio!

Un día, junto con los gatos y los barrigones, los juguetes desaparecieron definitivamente de La Habana. Yo, que me quejé de una infancia con juguetes dirigidos y sueños racionalizados, vi, niños, sin sueños, ni juguetes. Ni siquiera quedaban los gatos para jugar con ellos, habían sido cazados y comidos o habían huido espantados, persiguiendo señales que les indicaban donde esconderse mejor.

Sé que los Reyes Magos, no me defraudaran, llevo años escribiéndoles cartas y diciéndoles, yo quiero que me traigan…Ellos saben muy bien que quiero, que queremos y un día abrirán sus sacos sobre La Habana y en un Día de Reyes sin final, tendremos sueños y esperanzas nuevas inundando la ciudad.