Teresa, la mujer de las mil vidas.

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Después de almorzar juntas, Isabel y Teresa, se sientan en el portal de la casa. Saborean el café y comienzan a conversar. Son amigas desde la adolescencia, entre ellas no hay secretos. Han sido amigas en las buenas y en las malas.

-Teresita, ¿Por que nunca has desmentido los chismes que dicen sobre ti? Dejas que la gente comente, destroce tu reputación. Yo creo que eso no esta bien, deberías enfrentarlos, demostrarles a todos que esos dimes y diretes son falsos.
– Debería, ya lo dijiste, pero no lo haré. Mi vida es sencilla, tal vez hasta aburrida. Siempre he sido una mujer decente, jamás he tenido amantes, nunca he ocultado nada sobre mí. Me dedique a criar a mis dos hijos. Un año después que Armando se fue del país conocí a Rogelio, nos casamos, un día decidimos separarnos, quedamos como amigos. He cuidado a mi madre, a mis tías. Nunca he viajado fuera del país. En el trabajo, rechacé una promoción para tener más tiempo para dedicar a mi familia. Mi jefe dice que soy su mano derecha, que debería ser la Vicedirectora, pero prefiero seguir así, ayudándolo y continuar en mi modesto puesto.
Toda mi vida he hecho lo correcto, lo establecido. Gracias a esos chismes y diretes, como tú dices, he vivido muchas vidas, tantas como chismes se han inventado sobre mí. Podría escribir una novela sobre las vidas que me han inventado.
– No tengo dudas, para mi eres la mejor mujer del mundo, la amiga que todos quisieran tener. Mira que te conozco hace años y no hay nada de ti que pueda criticar, por eso me molesta que no desmientas todos esos chismes.
– Sabes, esos chismes e inventos de la gente, no me hacen daño, al final, le han dado color a mi vida. Mira, voy a contarte.

Tengo 52 años, aún me considero una mujer atractiva. Hago ejercicios todos los días cuido mi dieta. Recuerdas que hace dos años me descuide un poco y aumente unas libritas.
– Si lo recuerdo, estabas preocupada por tu tía la que vive en Santiago que estaba enferma.
– Exactamente, pedí un mes de licencia en el trabajo para ir a cuidarla. Vista hace fe y aunque la señora que la cuida es muy buena, quise estar a su lado. Deje a mamá con mi hermana y me fui a cuidarla. Ese mes cuidándola fue duro, perdí las libras que había ganado y otras más. Al regresar estaba muy delgada. ¿Recuerdas lo que comentaron en el barrio?
– Perfectamente, que te habías hecho la liposucción y lo de cuidar a tu tía era un cuento para que la gente no se enterara. Hasta dijeron que te habías dado un estironcito en la cara. Que con la tonga de años que tú tenías era imposible que lucieras así, si no fuera por las cirugías que te habías hecho.
– Ves, por los chismes de la gente me convertí casi en contemporánea con La Fornés y le hice la competencia en eso de las cirugías.
Cuando María se fue a trabajar a Camaguey por un año y Carlitos fue a hacer una maestría a Méjico, me quede sola con mamá en la casa. Le dije a Pedrito el hijo de una vecina de mi tía que estaba pasando un curso aquí en La Habana, que podía quedarse en la casa. Le prepare el cuarto de Carlitos y ahí se quedo por 6 meses ¿Lo recuerdas?
– Como no voy a recordarlo si es el muchacho mas bello que he visto en mi vida. En vez de ser ingeniero, debería trabajar en el cine.
– Pues los chismosos del barrio me lo pusieron de amante. Gracias a esos chismes me di el lujo de ser amante de uno de los hombres más bellos del país. Todas se morían de envidia cuando nos veían conversar en el portal. Yo lo quiero como un hijo, pero disfrutaba verlas ponerse rojas de rabia cuando me besaba al despedirse en la reja del jardín. ¡Ni muerta desmentiría ese chisme! No solo tuve varios amantes, sino que entre ellos tuve a uno más joven que mi hijo y más bello que un sol. Esa es una de las tantas vidas que me inventaron y que de tanto repetirlas las chismosas, ellas mismas terminaron creyéndoselas y envidiándomelas.
– Te entiendo Teresita, pero hay algunos chismes que deberías haber aclarado como cuando nació tu hija.
– Ese fue el único que si quise desmentir, no por mí, por Armando y por Enrique, mi jefe. Cuando le conté a Armando que andaban diciendo que la niña se parecía mucho a mi jefe, me miro a los ojos; ¿Te preocupa? Yo estoy seguro que es mi hija, Enrique esta más que seguro que no es de él, tú sabes que es hija mía, ¿Hay en esta historia alguien más que le interesa saber quien es el padre de la niña? Cuando la niña cumplió 6 meses, Armando y yo, a pesar que no somos católicos, decidimos bautizar a María. Tú fuiste la madrina y Enrique el padrino. Todo fue idea de Armando que quería ver a las viejas chismosas del barrio y del trabajo retorcerse de rabia. Hasta quería tener una ambulancia lista en la iglesia el día del bautizo. Que manera de reírnos esa tarde.
– Créeme yo no hubiera podido soportar todos esos chismes sobre mi, ¡eres única!
– No tanto Isabel, al final uno termina disfrutándolos. Esos chismes me convirtieron en la mujer más interesante del barrio.
Recuerdas cuando tuve que irme a dar unos cursos a VillaClara, todos dijeron que había ido a Miami, a reunirme con Armando y que a lo mejor hasta me quedaba. Cuando vine a los 6 meses con mi maletica y mi mochila, dijeron; seguro dejo los gusanos y toda la pacotilla en casa de alguien para despistarnos. Se pasaron meses vigilándome. ¿Tú crees que iba a perderme la oportunidad de ver a todas esas viejas pendientes de la casa, turnándose para verme entrar la pacotilla? Ni muerta, que sufran, su propio veneno le provoco a más de una, una buena gripe por andar de madrugada vigilándome y yo, tranquila en mi cuarto.
-Ay Teresita, yo creo que al final hasta te has divertido con esos chismes.
– Claro que me he divertido. Si por esos chismes he sido hasta lesbiana, tortillera, como dijeron en el barrio cuando Florita, la hija de la mujer de Armando en Miami quiso venir a conocer La Habana y yo le ofrecí mi casa para que se quedara. Le di mi cuarto y yo dormía con María. La lleve a pasear por toda la ciudad y todos comentaban que éramos amantes, que yo era tremenda descará por meterla en la casa con mis hijos y mi madre. Que yo no tenia limites. He tenido amigos y amigas gays, pero nunca pensé que gracias a los chismosos, terminaría viviendo un romance de ese tipo.
Recuerdo una vez que pasaron recogiendo dinero para la fiesta de los CDR, yo di veinte pesos que tenia en la cartera. No por abundancia de dinero, era lo único que había en la cartera y no quería tener que decirles que volvieran otro día ¿Tú sabes lo que comentaron esas mujeres? Claro, si esa mujer esta podría en dinero. Su exmarido le manda todos los meses cientos de dólares y ella le manichea la pensión a la madre. O sea, deje de ser Teresa, la trabajadora que cuenta los kilos para llegar a fin de mes y me convertí en una mujer rica, solvente, ¡maceta!
¿Me entiendes por qué nunca quise desmentir esos chismes, dimes y diretes?
¿Quiénes sufrieron a causa de esos chismes? Los que los inventaron, que terminaron envidiándome mi vida glamorosa, mi belleza sin edad, mis amantes jóvenes y de ambos sexos, mis viajes a Miami, mis infidelidades.

Isabel, no podemos vivir pendiente de lo que los demás dicen sobre nosotros, allá ellos con su condena y su mediocridad, te lo digo yo; Teresa, la mujer de las mil vidas.

Casi se atragantan con el café de la risa. Mientras Juana, la vieja de la esquina chocaba contra el poste en su intento de no perderse un detalle de lo que pasaba en el portal de Teresa.
– Esa mujer es tremenda, ¡yo creo que es hasta bruja! Le dijo a Oscar cuando la ayudo a levantarse del suelo.

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El teatro musical de La Habana.

Consulado y Virtudes, una esquina, donde el teatro insiste en nacer, en florecer, luchando contra derrumbes y abandonos. Primero el Alhambra, después el Musical de La Habana. Hasta esa esquina, me guiaron mis pasos, me llevo la magia de La Habana, una tarde que decidí salir a caminar y conversar.

Acompañado de fantasmas, andando entre ellos, recorrí gran parte de la Ciudad. A veces, aunque ellos me apremiaban a seguir, tenia que detenerme, uno pierde la costumbre de ese caminar por horas por nuestras calles. Persiguiendo balcones y sabanas blancas al aire, me vi de pronto, frente al Musical de La Habana, un teatro que en más de una época, hizo historia en La Habana. Su estado, casi en ruinas, casi me impide reconocerlo, no era así como vivía en mi memoria.

Recuerdo sus revistas musicales, con estampas costumbristas, sus pinceladas de humor, que intentaban criticar y comentar la actualidad; La negrita catedrática, La Mazucamba y un sinfín más. De la mano de Héctor Quintero, vivió momentos de esplendor, lo fundo y guío durante años. Mi bella dama, donde Mirtha, demostró todo su potencial en el teatro musical, La Fornes en el musical y muchos espectáculos mas, que dejaron su huella, para siempre, en la historia del teatro habanero y en nosotros. El musical, como ningún otro teatro, se acercaba a nosotros, a nuestra realidad.

De todos los rincones de La Habana, acudía su público, convocado por el arte y el buen hacer. Nos burlábamos de guaguas llenas y apagones y nos reuníamos a su convocatoria y embrujo, seguros de pasar un buen rato, de ver algo diferente; nuestro. Si el Lorca, nos ayudaba a evadirnos y a soñar con mundos desconocidos, El musical, nos llevaba por las calles habaneras, con el, entrábamos a solares, y cafeterías, recorríamos nuestra ciudad.

Ver El teatro musical de La Habana, en ese estado, casi me deprime. Un buen y querido fantasma tuvo que darme una palmada en la espalda y decirme; que pasa, acaso no has visto cosas peores? Esto tiene solución, hay otros sitios, que nunca mas volverán a existir. Me tomo de la mano y me llevo al interior del teatro. La portero, me dijo, no puede hacer fotos, mi amigo fantasma, tomo la cámara; total a mi no pueden verme, me dijo, reímos juntos.

Allí, en medio del abandono total, como flores vencedoras, entre escombros y abandonos, ensayaba un grupo de jóvenes. No todo esta perdido, me dijó mi amigo, ellos, harán el milagro! Me dio un abrazo y desapareció, rumbo a la eternidad, donde habita. A esos jóvenes, no les importaba el estado ruinoso y de abandono del lugar, ensayaban entre risas, miraban al futuro con ojos de juventud, confiados y seguros que, nada es imposible.

Se que el teatro musical de La Habana, algún día, renacerá de sus ruinas, tal vez yo no asista a su función de apertura, iré a otras. Muchos, de una forma u otra estaremos presentes, de la mano de fantasmas o siendo uno de ellos. Evocaremos funciones pasadas y entre aplausos y recuerdos, nos fundiremos con esa juventud, que a pesar de ruinas y escombros, abandonos y negaciones, con solo existir; asegura el futuro!

¡Rosita!

Hoy, no voy a hablar de calles, escalinatas, guaguas ni heladerías. Aunque un espectáculo de ella bastaba  para que se reunieran más  personas que las que transitan por la Rampa en una semana, más de las  que cabian en un camello repleto a la hora pico. Ni hablar de la variedad de personajes, lo mismo podias encontrarte a una viejita de mas de 90 años que juraba que  había ido a la escuela con ella, a una niñita de 6 años preguntandole a la mamá; y cuando sale, quiero verla, que una loca de carroza que venía  a ver a su ídolo. No es un helado, pero millones de cubanos la  hemos saboreado montones de veces sin cansarnos de repetir una y otra vez, sin aburrirnos. Como dijo un locutor mejicano una vez, ella, es ¡una ROSITA, que vale un ramo!

Cuando llego el absurdo y ser vedette, usar plumas, lentejuelas, era casi un pecado mortal, ella, no acepto quitarse ni una sola lentejuela, ni la mas pequeña pluma. Cuando los gays fueron perseguidos y excomulgados, ella, les abrio sus brazos y su Corazon. Me contó un amigo que en una ocasión,en el teatro musical de la Habana, en el intermedio, salieron muchos afuera a fumar, se apareció un camión a hacer una recogida de gays. Alguien avisó a  la Fornes, que se subió el vestido y salio a enfrentarse a la policía, fue tajante; ¡O los sueltan  a todos o me suben a mi al camion! Desafiar a Rosita,era mas de lo que ellos se atrevian a hacer, todos regresaron al teatro. Esa noche, aplaudieron a rabiar a la artista, pero tambien se pusieron de pie para aplaudir al ser humano, a la amiga incondicional.

Recuerdo cuando presentó La Fornes tridimensional, estuvo semanas en cartelera ,en el teatro inmenso de la Habana, sin apoyo de la prensa que se negaba a promocionarla, no la necesitaba. Durante años ella fue la  única capaz de abarrotar y desbordar ese teatro. Me cuenta un amigo que la pudo ver en el Amadeo Roldan, antes que el fuego lo destruyera , que vió a un grupo de bailarines subirla al piano de cola y sobre él bailar, segura que un angel evitaría cualquier caida. La ví en muchos musicales, películas, obras de  teatro, recuerdo ,entre muchas, Confesión en el barrio chino, donde demostró a todos que es una gran actriz, por si acaso alguien tenía dudas. Recuerdo cuando recibió el premio de interpretación en el Guzman, una amiga mia, casi de la edad de Rosita, siempre la criticaba para mortificarme. Cuando Rosa se levantó como un sol a recoger su premio, mi amiga se puso de pie, aplaudio, la mire de reojo ,me dijo, hoy esta bellisima.

Podriamos estar días hablando de La Fornes,han sido muchos años de trabajo, de bastar su nombre para repletar los teatros, son varias las generaciones de cubanos que la hemos admirado.Durante años centralizó programas de televisión, esas noches en que ella inundaba los hogares cubanos, en mi casa se comía temprano, mami fregaba y todos nos sentabamos a disfrutarla, los ratings, no se median, ella hubiera batido records, con o sin competencia.

Algunos le han criticado haberse quedado en Cuba. Una noche en una fiesta en su honor, en casa de amigos, me acerqué a ella y le dije; gracias por quedarte en Cuba, por ser nuestra ventana al glamour, al arte a la belleza, los que nos demoramos en salir, los que se quedaron,  te disfrutamos tanto que no podemos imaginar todo este tiempo sin ti

Durante muchos años, su edad  era algo asi como un secreto de estado, la comidilla nacional, la especulación de todos. Cuando tendría en realidad mas o menos 60 años, un tió mío, un día llego a mi casa y muy serio nos llamó y nos dijo que le habian dicho la verdadera edad de Rosita, 80 años! Nos quedamos atónitos, imposible! Y asi todos le sumaban años, como ella misma dijo  al cumplir 80 años,(de verdad) si todo hubiera sido cierto,ella tendría ahora alrededor de 400 años, ¿se imaginan? Recuerdo las palabras de Enrique Santiesteban , al cumplirse 20 años de San Nicolas del Peladero; Rosita, fuiste linda antes del programa, durante el programa y ahora que se acaba, seguiras siendo linda!. Tambien recuerdo  a Pinelli, que la adoraba y cada vez que la presentaba, se emocionaba y tejía halagos y piropos.

Rosita, reunió talento, belleza, tesón y fuerzas para subirse a un escenario, hacer de todo y hacerlo bien, pero las hadas del cuento, al nacer le dieron un don extra, un angel extraordinario, una luz que va mas allá de su talento o belleza. La he visto compartir escenarios con  muchos artistas   de gran talento, pero a su lado se eclipsaban, para ella, no ha habido nunca escenario grande, los desborda, los hace pequeños al influjo de su magia, esa magia que la ha acompañado siempre  y que le ha permitido reinar en nuestros corazones, por muchos años.

Hemos tenido el privilegio de coincidir con ella en tiempo y espacio, disfrutarla, aplaudirla, ella es parte importante  de la historia de la televisión Cubana, de nuestro teatro lírico, de nuestra cultura en general, es una Rosita que es todo un jardín!