Se busca una patria, una razón,  perdida entre sueños y memorias.

Se busca un sueño que se quedó allá,  al pie de unas palmeras, durmiendo, esperándome. Un sueño que enredado en girasoles, sigue el curso del sol sin encontrarlo.

Se busca,  sin ofrecer recompensa, el camino de regreso, a veces uno se pierde y busca, desesperadamente, una luz que le guíe en el retorno; no basta el Morro.

Se busca amor, ese sentimiento que escasea al norte y al sur de mis memorias, amor del bueno. Ese que sólo encuentro en el origen de mis dias, en mi principio.

Se buscan los muertos, bajo tierra y aguas, esos que murieron sin voz y sin recuerdo. Ellos también merecen paz y honor, una cristiana sepultura.

Se buscan lagrimas de madres por sus hijos ausentes, por no tener a quien acariciar cada mañana. Hay lágrimas enormes, duras y cortantes que solo conocen las madres y su llanto. Se buscan Marianas legendarias que paran hijos hacedores de futuro. 

Se buscan las promesas incumplidas,  esas que fueron borradas de discursos. Las que no fueron, las que engañaron a pueblos, las que usaron sin miedo a juicios, ni a la historia.

Sigo buscando, día y noche, la razon de tanto dolor, de  tanta angustia y miedo. Se busca, para destruirla,  la raíz del odio y la mentira, el origen del mal y los malvados; que no germinen más en el planeta. 

Se busca la verdad, esa que ocultan, que pretenden que muera, la que les duele. Esa verdad que esconden sin verguenza, mientras disfrazan mentiras con palabras.

Se buscan noticieros sin mentiras, sin dueños,  ni generales, ordenando datos sin sentido; urge tener noticias claras, ciertas, necesarias. Escarbo y busco la prensa que parió verdad e imparcialidad, la que no se vendió,  la que no pudo decir una mentira,  la que se arranca la venda y dice todo; la que no calla el dinero, ni la fuerza.

Se busca la tolerancia proclamada, esa que esconden, mientras se burlan del pobre comemierda que se atrevio a desentonar, pensando diferente.

Se buscan panes multiplicados en cada mesa. Salud y comprensión para los pobres. Seguridad en el mañana y en la vida, sin tiranos y magnates que impongan leyes obsoletas,  sin sentido.

Se busca el futuro de los niños, de los que no han nacido. Ese futuro incierto que pretenden arrancarle, nublarle, escamotearle, esconderle detrás de gueras muertes, destrucción,  miseria. No se merecen un planeta inservible, sin recursos.

Se busca todo, en este mundo de abundancias anunciadas, se buscan la paz y la memoria; la santa fuerza que nos una y aliente en el combate. Porque hay combates que se libran o se muere de verguenza, de desidia o te matan verdugos sin conciencia.

Se busca y le ofrezco en recompensa, 11 millones de corazones, esa patria que prometieron que sería;  “con todos y para el bien de todos”.

Se busca el futuro de los hombres, sin tregua,  sin desmayo. Ese futuro que tiranos y magnates, generales y negociantes, quieren robarnos para siempre.

Fotografia de Yohandry Leyva, fotógrafo cubano y amigo mío. 

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