Personajes habaneros.

La Habana, ha tenido, tendrá siempre, personajes celebres, conocidos por todos, sin dudas el mas popular y peculiar, fue, el Caballero de Paris. Junto a él,  se mueven y coexisten múltiples personajes. Tal vez el solo pisar las calles habaneras, nos convierte en personajes pintorescos, nos contamina de popularidad y excentricismo.

Conocí al Caballero de Paris, personalmente. En mis años de estudiante universitario, se movía entre el portal del hotel Colina y la pizzería situada en San Lázaro e Infanta, siempre correcto, todo un caballero, haciendo honor a su nombre. Ahora tiene una estatua de bronce, inmóvil en la Habana Vieja. Todos sabemos que sigue, incansable andando las calles habaneras, dando discursos, con libros y periódicos bajo el brazo. Seguro de su abolengo y su dulce locura, descansa en el movimiento incansable de la ciudad.

También he oído hablar de La Marquesa, no la conocí. Dicen que andaba por las calles, haciendo gala de su abolengo y linaje, su alcurnia.  Usaba un sombrero con velo, una marquesa, no podía mostrar su rostro a todos, dicen que cobraba por hacerle fotos. Paseaba su aristocracia y locura por toda la ciudad.

Un amigo, me hablo de La China. Me contó que subía a las guaguas, su preferida la ruta 15 y le acariciaba las orejas a los hombres. Dicen que fue la dueña de La Casa de los 3 Kilos. No se en que momento perdió la razón y gano la locura.

Siempre que hablan de locos y cuerdos, recuerdo una historia que leí hace años. Un estudiante de siquiatría, visita un hospital donde hay varios  locos internos, le llama la atención una muchacha, se le acerca y trata de conversar con ella. Ella, lo mira fijo y le dice; y tu, de cual de los dos tipos de locos eres, de los que estamos aquí o de los que están afuera? También recuerdo a un amigo medico, cuando decidió estudiar siquiatría, un día me dijo; la barrera entre estar loco y cuerdo, es tan fina, que no sabemos el momento en que puede pasarse, me quito la bata de medico, me siento entre los locos y a veces, me parece ser uno de ellos.

Estos personajes habaneros, pasearon su adorable locura, por nuestras calles, dieron un toque especial a nuestra ciudad. Quedaron para siempre en su historia, pero no son los únicos, muchos, con igual o menor grado de locura o cordura, andan por nuestra ciudad. Nosotros mismos, sin saberlo, podemos convertirnos, por momentos en personajes en La Habana.

Cuando fui a visitar a Martha, al solar, cámara en mano, hacia fotos del lugar, quería que mis amigos conocieran el entorno donde ella vive y lucha. Alguien, desde  una ventana grito; mira ese personaje haciendo fotos del solar, esta loco! De pronto, fui, para alguien, uno de esos personajes habaneros.

La Habana, ciudad mágica, donde todo puede suceder, nos acoge a todos, cuerdos o locos, no distingue, abre sus brazos, nos salpica de mar y sudor, nos bautiza. Sabe que andarla, hacernos suyos, nos convierte a todos en personajes, de otro modo, no podríamos andarla, ver mecer sabanas blancas desde los balcones o jugar domino en plena calle. En cualquier esquina, nos sorprende y encuentra un personaje capaz de dejarnos boquiabiertos. La Ciudad, engendra y recrea personajes a diario, a cada instante.

Nuestra ciudad, es por si misma, el más importante y popular de todos nuestros personajes. Existe, desafía al tiempo, escaseces y ausencias, no tapa su rostro con un velo, ni anda con libros y periódicos bajo el brazo, decidió, para siempre, llevarnos a todos con ella, en su indetenible camino a la eternidad, en el alma!

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