Elena, Malena y Lena, ¡Las Burke!

Elena
Mis amigos más cercanos, saben que hace tiempo tengo en mente un escrito sobre Elena Burke. Un escrito sobre la Burke mayor como dicen con orgullo su hija Malena y su nieta Lena. Un escrito que de cierta manera rinda homenaje a Elena y a Las Burke, esa excepcional trilogía de mujeres que dan continuidad y brillo a un apellido ilustre, que son una en tres tiempos.
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Tengo un amigo que sabe de mi amor por La Habana, que me dice que para él, La Habana es olor a salitre, a bahía, es aventuras inconfensables en esas calles habaneras, es tiempos amargos y difíciles, todo eso endulzado con el toque mágico de la voz de Elena que salva lo mejor de sus memorias. Así de importante e imprescindible, es para muchos la voz y presencia de Elena Burke.

Elena fue, es, de esas cantantes capaces de dar un nuevo sentido y matiz a una canción, de estrenarlas en su voz haciéndolas nuevas. Escucharla es hacer silencio obligado, convocar emociones, recuerdos, seguros que en su voz, siempre cantara lo sentimental.

He tenido la oportunidad de asistir a conciertos de las Burke. Las he disfrutado en teatros y sitios nocturnos de La Habana y Miami. No importa el lugar, ni el momento, las experiencias internacionales o la juventud, en las venas de Las Burke, corre la cubania desbocada, dispuesta a saltar en cada nota y gesto.

En mi intento de acercarme a la esencia de estas mujeres, asistí, hace días, a un concierto de Lena. Me sorprendió su vitalidad y su talento en escena, su devoción y amor por su madre y su abuelita, a quien dedico una canción, “Eterna pasajera”. Se que Lena andará un camino largo, que el éxito y las ganas le acompañaran siempre, que enriquecerá la herencia de abuela y madre, prestigiando y amando, el apellido que lleva con orgullo.

Anoche asistí al concierto de Malena Burke en Hoy como ayer. Fue el modo, a lo cubano, de muchos, de celebrar el 4 de julio. Mi ultimo “empujón” para dar forma a mi modesto homenaje a Elena y Las Burke.

Malena inicia su concierto con una canción que en la letra recorre los barrios habaneros. Nos lleva entre notas y acordes, desde la esquina de Tejas, hasta el Vedado. Pasamos por Buenavista y Miramar y aprovecho para darle un beso a mami, que sonríe dormida, ajena al milagro de la música y la voz de Malena. Hasta la mamá de Hiram sale a saludarme desde su balcón en Centro Habana y alcanza a gritarme, ¡Regreso pronto! Es como una comparsa arrollando por La Habana a todo tren, de cubanos nostálgicos que no renunciaran jamás a sus raíces.

Rinde homenaje a la mora y desde el cielo Moraima aplaude y siente el alivio de su voz. Malena, guarachea, canta a capella, improvisa, baila, hace chistes. Dueña de la escena, lo sabe hacer todo y lo hace bien, con esa gracia y picardía cubana que bebió al nacer, en la mejor de las fuentes.
Dedica una canción a sus cuatro hijos y las lágrimas me nublan la vista, su imagen se me confunde con la de mi madre. Me parece que es ella quien me canta y me da alas, me enseña a volar, que intenta hacerme más feliz, en suprema entrega de amor maternal.

En el escenario, entre el piano, guitarras, tumbadoras y micrófonos, adivino a Elena, apuntándole la letra, ayudándola en el agudo, asintiendo feliz al final de cada interpretación. Le trae a Lena al escenario y el dúo de madre e hija, se me antoja trío y casi escucho la voz de Elena, feliz e inmortal, sumando su voz a la noche.
Malena concierto

Sonrío y el nombre del lugar se me antoja una trampa. He disfrutado de las Burke, Hoy como ayer y como siempre, en derroche de arte y cubania, deleite de mulatas que entre notas, acordes, mieles y girasoles, regalan arte y sonrisas, talento y raíces, afianzadas en la tierra que las vio nacer y echando ramas nuevas por el mundo.

Un estribillo final termina un concierto donde no falto nada ni nadie. Donde tres generaciones de Burkes nos volvieron a regalar una noche habanera, un 4 de julio, entre fuegos artificiales y aplausos; ¡Se acabo lo que se daba, la botella esta vacía, vámonos!

Voy hasta el camerino en busca de una foto, saludo a Favio Días, hacedor de arte y milagros, tren impulsor de nuestra cultura en Miami. Malena me recibe sonriente, accede a una foto, me pregunta, ¿Te gusto?
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Las Noches con Mirka, aniversarios y esfuerzos.

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La primera vez que entré a una cabina de una estación de radio, fue en La poderosa 670Am. Una noche especial, regalo de amigos y escritos, una noche con Mirka, de las tantas que viernes a viernes regala a oyentes de la ciudad y del mundo. No les niego que estaba nervioso, hasta ese momento había leído y hablado de mis escritos a amigos. Esa noche, por vez primera, enfrentaba un público desconocido, un público sin rostro, ni lugar fijo. Mirka comenzó la magia de sus noches, a su influjo y con la presencia de amigos, me sentí en una sala cualquiera, olvide temores y entre chistes y anécdotas, se nos fue el programa, sin darnos cuenta, como todo lo que se disfruta.

El pasado domingo, el programa Las noches con Mirka celebró su 3er aniversario. Ella y su equipo, Alfredo, Rubén y Mirna, contra viento y marea, dificultades y apuros, no desmayaron en su empeño. Hoy muchos agradecemos su constancia, su no darse por vencidos.

Un grupo numeroso, decidió aportar su granito de arena para que este cumpleaños radial alcanzara una frecuencia inusual, no vista antes en la ciudad, una frecuencia de amigos y de esfuerzos en comunión. The Place of Miami fue el sitio perfecto para la celebración. En su lugar y escenario, celebraríamos un aniversario y la continuidad de voluntades y ganas.
Llame a Mirka durante la semana para reservar y comprar la entrada, me sorprendió con la noticia de que estaba en su lista de invitados. Prepare vestuario y acompañantes y fui casi uno de los primeros en llegar.

Siempre pensé presenciar un buen show, la dirección y producción de Willy Vega y la presencia de toda una constelación de estrellas, lo aseguraba. La noche tenía en sus manos, todos los ases de triunfo y su director, sabia como jugarlos. Les confieso que el resultado supero las expectativas, no solo las mías, las de todos los asistentes.

Entre el público numerosas personalidades de las artes y la política de la ciudad. Imprescindibles en nuestra música y en el afecto de un pueblo, Las Hermanas Diego. A mi lado Daysi Balmajo, que a golpe de talento y tesón, se ha consolidado como uno de los rostros de la ciudad, derrochando dulzura y atenciones a todos, en cada saludo, en cada frase, en cada sonrisa. Muchos fueron los asistentes, citarlos a todos, convertiría mi escrito en un pase de lista. En el escenario, muchos de los que se esfuerzan e imponen en el arte de la ciudad. Solo algunas ausencias que por un motivo u otro, no pudieron ser parte del brillo, de una noche especial.

La voz de Mirka en off, dio inicio al espectáculo. El programa radial, desbordaba su marco, se escapaba de la frecuencia de amplitud modulada, para estallar en imágenes y luces en un show que, sin dudas, marcó un hito en la ciudad. Alina Robert, nuestra reina de belleza, más allá de malos jueces y manipulaciones, sirvió de animadora de la noche. Fueron muchos los invitados, es imposible nombrarlos a todos. Entre ellos, sobresale Yara Rey que con su potente voz estremeció las paredes del local a fuerza de agudos y aplausos. Lourdes Libertad, Arline, cada una en su estilo y a su manera, adornando la noche, regalando arte. Lía, en su “Si yo fuera hombre” logro seducir a admiradores y público en general. Samuel Calzado, que anuncia su próximo concierto de cumpleaños en Alfaro’s y que poco a poco ha sabido ganarse un lugar en la geografía cultural de una ciudad que uniendo esfuerzos y ganas de muchos, se niega a ser “la tumba del artista cubano”. Las actuaciones de Malena y Lena, un paréntesis que dejo a todos con ganas de más, entre las dos se trajeron a Elena al escenario, negando una y otra vez que, “Se fue” ¡Que trio de mujeres! ¡Que dicha que sean nuestras, más que cubanas, cubanísimas!! Little José y Lissette, demostraron, una vez más, que el travestismo con rigor y profesionalismo es un arte. Rolando Polo a quien no conocía personalmente, aporto una nota lirica a la noche en su potente voz y presencia. Mirtha, nos regaló su versión de Que hablen, de Las Diego y el público hablo, entre aplausos y bravos. Cerro el espectáculo Anabel Blanco, que no por gusto es llamada, “La salsa hecha mujer” a ella se unieron en un fin de fiesta, todos los invitados. En el escenario, junto a ellos, el equipo de producción del show y del programa, nos decían, ¡Hasta pronto! Nos vemos en el 4to, el 5to y muchos aniversarios más por venir.

Terminaba Una noche con Mirka, noche cubana, anticipo de muchas más. Nuestras noches cuentan con un espacio seguro para todos los que tienen ganas de hacer y soñar. Desde su micrófono, la voz de Mirka y su equipo de producción, convocan a unir voluntades y ganas, a multiplicar y afianzar nuestro arte en noches y días. Apostemos, seguros, por ¡Las noches con Mirka!

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