La soñadora de Pino Solo.

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Nos conocimos por medio de un gran amigo. Me habló de una muchacha que iba por las noches a The Place a vender un libro de poesías; su libro, su primer libro. Me la imagine de mesa en mesa, vendiendo poesías a personas pasadas de tragos, gentes que tal vez nunca leyeron un poema. Si hubiera estado en La Habana, seguro hubiera caminado por esas calles habaneras con una cesta inmensa cargada de libros, voceando por las calles; ¡Compre su libro de poesías aquí, acabadito de imprimir! Nada es capaz de detenerla.

Esta muchachita es de la gente que no se da por vencida, sabe lo que quiere y lucha por alcanzarlo, logro vender su libro. No le basto con eso, escribió otro libro de cuentos y lo publico. Ya esta trabajando en su tercer libro, me anticipó que será una novela. Con esas ganas que le pone a todo lo que hace, se que siempre tendrá un nuevo libro para sorprendernos y regalarnos.

No nació en La Habana, es pinareña, aunque jura que no tuvo nada que ver con la famosa concretera que dejaron dentro del cine en construcción. Mi amiga, es de uno de esos pueblitos perdidos en el mapa, que uno solo se entera que existen cuando conoce a alguno de sus habitantes. Ella, es sin dudas, la soñadora de Pino Solo, un pueblito que algún día le agradecerá por sus luchas y sus sueños.

Su sueño, es ser una gran escritora y lucha por hacerlo realidad. Sabe que para lograr algo, hay que luchar con uñas y dientes, para alcanzarlo. La vida no le ha regalado nada, solo unas ganas inmensas de escribir y una fuerza y tesón envidiables. Con esas armas lucha y batalla a batalla, libro a libro, va ganando la guerra por sus sueños.

Hoy, en el lanzamiento de su segundo libro, no fue del todo feliz, faltaban familiares imprescindibles junto a ella. Tal vez por eso le di muchos abrazos y besos, compensándola de otras ausencias, llenando vacíos que aún en una tarde de éxitos, son capaces de impedir la felicidad total.

La muchacha de Pino Solo, sabe inventarse sueños y usarlos para curar tristezas y secar lágrimas. Le gusta reír, ella y yo sabemos que reír aleja penas y renueva almas, hoy reímos juntos. Compartir carcajadas y sonrisas, multiplica la alegría, nos cambia el estado de animo. Siempre lo digo, reír, debería ser obligatorio, al menos una hora al día.

La soñadora de Pino Solo, seguirá andando su camino, nada le hará perder su asombro de niña grande. Seguirá sonriendo a pesar de tristezas escondidas, no dejara nunca de escribir. Sus lectores, sus amigos y Pino Solo, se lo agradecerán siempre.

El libro Relatos de la Mrs Lopez, de Dania Ferro, puede adquirirse en Amazon.

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Escribir!

Escribir, no es fácil, siempre le digo a mis amigos que una idea surge y nos lleva a donde quiere, cobra vida propia, escapa a nuestra voluntad. Escribir, no es un acto voluntario, premeditado, es un poco una caja de  Pandora, la destapamos y nos esperan sorpresas. Sabemos como empezarlo, las primeras líneas; el final, se va conformando, nos va llevando, sin darnos cuenta.

En una ocasión, un amigo me sugirió el tema que dio origen a  “La madre del soldado” , cuando lo leyó, me dijo; yo quería que lo hicieras desde la perspectiva del soldado, no de la madre, siéntate tú a escribirlo entonces, le dije, así es como lo concebí yo. No se puede escribir por decreto o por encargo, tampoco pretender satisfacer a todos al hacerlo, es imposible.

Hace años, escribía solo para mi lectora favorita,  mi madre, para ella, todos mis escritos, eran maravillosos, aún guarda muchos. En ocasiones, escribía algo para leer en público en la Universidad o en el trabajo. Después, de la mano de mi musa transoceánica, retomé el oficio de escribir, comencé a escribir para mis amigos. Ellos me halagaban, nunca discrepaban, todo era un idilio perfecto.

Al comenzar a escribir en mi blog, al ampliar el espectro de  mis escritos y en ocasiones incursionar como analista político, comenzaron las primeras críticas, los desacuerdos.

Saben, me encantan las discusiones, uno termina enriqueciéndose.  Me sorprende y fascina saber que me leen gente que no conozco, que tal vez nunca conoceré personalmente. Dialogar con ellos, es una aventura apasionante.

Disfruto la tranquilidad, un río que corre despacio, sin hacer ruido, pero cuando las aguas se revuelven, cuando anuncian tormenta, estoy en mi elemento. No se si es por ser signo de fuego o por aquello que me dijo un día una santera, que era hijo de Chango, pero el calor de  una buena discusión, me estimula, me reanima, termina sacando lo mejor de  mi. Por supuesto, disfruto discusiones respetuosas, entre amigos o entre desconocidos tolerantes, que no intentan imponer su criterio. Insultos o desafueros, prefiero ignorarlos, no me gusta cargar con la energía negativa de nadie.

A veces, alguien me dice por que escribiste esa frase, por que no tocas tal tema, otros me sugieren temas y enfoques. No puedo, ni pretendo complacerlos a todos. Cada nuevo escrito es como un nuevo hijo, un parto. A un hijo, lo amamos tal y como es, como vino al mundo. Podemos darle algún consejo, enseñarle algo, sugerirle, pero es su vida y tiene que vivirla!

En mi blog, tengo que aprobar todos los comentarios antes de  hacerlos públicos. Solo en una ocasión, hice uso del derecho de enviarlos a la basura; alguien comentando sobre “Un concierto” , se paso, una cosa es comentar, discrepar y otra agredir y faltar el respeto.

La diversidad de opiniones, la diferencia, tiene un encanto especial para todos. Para los que nos criamos en una única opinión, sin derecho a discrepar, ese encanto especial adquiere caracteres especiales, casi mágicos. Disfruto enormemente, cuando alguien discrepa, muchos de mis escritos, nacieron al calor de discusiones, sin ellas, mi blog, seria muy aburrido. Mi intención, no es molestar a nadie con mis escritos, es continuar expresándome, a mi manera, dejándome llevar por temas e ideas. Seguro que el camino es largo y con ustedes a “mi vera” resulta más agradable y emocionante.