Acabando con las fobias, una conga por la carretera central.

Son las 5 de la tarde, un sábado de mayo en La Habana. Chencha toca a la puerta de Teté .

-Mi santa abreme la puerta que me muero por un buchito de café. Se me acabó ayer  y el de la cuota no viene hasta el martes y estoy pasmá,  ni un fula pa’ comprar ná en la shopping. 

– Niña deja la gritería,  que ahorita van a venir a tomar café to los vecinos, anda entra que estoy colando.

-La verdad que tú  eres la mejor y la más completa. Si no fuera por ti me daba una sirimba por falta del nectar negro de los dioses blancos. En cuanto me caiga algo voy y te compro un paquetico de café,  hay que cooperar.

-Deja la cantaleta que tú sabes que eres mi hermana y lo mío  es tuyo, menos Pancho mi marido, ese es pa’ mi na’ má. Oye y hablando como los locos, ¿viste el noticiero?  Lo de la marcha contra la homofobia y la transfobia,  ¿Qué  te parece?

-Que le pregunten a mi tío pepito que estuvo en la UMAP,  por maricón,  gay como le dicen ahora y mucho que sufrió y tuvo que sorportar todas las recontrafobias de los militantes y de los jefes. Hasta ayer mismitico, ser maricón en este país era buscarse tremenda salacion, nada de gay ni derechos y congitas, palos les daban y les gritaban ¡maricones!.  Eran unos apestaos, ni en las escuelas,  ni en el trabajo, ni en la cuadra, todo el mundo fuego con ellos. Que si hacían recogidas en Coppelia, en el parque de la fraternidad.  Cuando el Mariel a muchos los mandaron a la fuerza. Mi abuela, que en paz descanse,  nos enseñó a todos a respetar a mi tío. Ella lo apoyaba y lo defendia siempre, si alguien se metía con él,  parecía una leona defendiendolo. Una vez que en una recogida se lo llevaron pa’ la estación  de Castillejo, se apareció y armó una que los gritos se oían  en to’ el barrio. Frente  a la estación  se formó tremenda molotera, el sargento se acobardó y lo soltó.  Cuando mi abuela salió con mi tío , los vecinos aplaudieron. Esa vieja era una salá,  no le tenía miedo a ná.  Ve y pregúntale a Pepito que piensa de las congas sobre la homofobia,  él  si sabe de eso.

– Yo me alegro de todo eso de luchar contra la homofobia y la transfobia, eso ayuda. Ya es hora de que nos dejemos de comer tanta mierda y discriminar  a la gente por eso, pero, todo tiene sus peros mi negra, hay otra fobias que tambien se merecen una buena conga por toda la carretera central y to’ el pueblo arrollando.

-Alabao Teté de que tú  estas hablando, ¿hay mas fobias? No me asustes mi santa.

-Si, hay mas fobias y tan terribles y malas como la homofobia. Mira por ejemplo,  está  el pluripartidismofobia, esa fobia lleva años haciendo daño y no me digas que no, a ver cuando van a hacer una jornada nacional contra el pluripartidismofobia y todos vamos a salir a arrollar y con cartelones. Tambien está  la libertaddeexpresiónfobia, esa la padecen muchos, que les da la pataleta y Chango en puyas cuando alguíen piensa diferente. ¿Quién  coño dijo que todos tenemos que pensar iguales? Yo no pienso igual que tú  y eres como mi hermana, por qué esa manía  de fajarse y llamar comemierda o gritarle que está equivocao al que no piensa igual que uno. Libertad de expresión  y de mente que eso ayuda a vivir mejor y nos evitamos discutideras estupidas y comemierderías baratas.  Quiero una conga con gente arrollando y pensando diferente, pero toditos juntos, sin fajarse, sin insultarse. Quién  carajo le ha dicho a nadie que es juez y rey pa’decidir que está  bien y que está mal. Esa fobia hace mucho daño y no sólo  aqui en muchos lugares, hasta en Miami. El otro día me estaba leyendo un escritico de un tal HABANERO2000 y hablaba de eso. Hay mucha gente comemierda que se empinga cuando le llevan la contraria. Ves Chencha que hay muchas fobias que se merecen una buena conga de punta a punta de la Isla.

-Tienes razón Teté,  pero por tu madre, habla bajito que ahorita nos dan un acto de repudio y nos quedamos con ganas de la conga, vestías y alborotas y sin ir a ningún lao y yo le tengo tremenda fobia a que me metan en el tanque.

-Esa conga ya viene llegando y muchas más . Carajo que en este país las fobias florecen como la verdolaga. Quiero gritar alto lo que me dé  la gana, sin miedo a ná. 

-Tú te pareces a mi difunta abuela, esa si que le cantaba las cuarenta a cualquiera. La vieja era tremenda cojonua.

– Ven pa’ la cocina que se enfría el café y yo le tengo tremenda fobia a tomarme el café recalentao.

– Vamos Teté,  sabes que eso de las fobias me ha dejado pensando. Estamos rodeas y no es de agua mi santa.


Fotografia tomada de Google 

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Un cafe con sabor a libertades.

Se despertó temprano en la mañana,  quería  hacerse un buen café.  Un café que lo ayudará a enfrentar el día,  a vencer dificultades, a inventarse esperanzas y sueños. 

Registró bien buscando lo necesario, lo imprescindible para un café de ese tipo. Hay tiempos difíciles en que los ingredientes necesarios pueden escasear.

Mezcló libertades, razas, sueños. Endulzo con esperanzas, con amor a la tierra y a los hombres. Abrió ventanas y puertas, quería que el aroma de su café llegara a todos, que alentara a muchos, que despertara a otros. Siguió buscando ingredientes, agregó principios, sentimientos, paciencia y fuerza, echó toda la fe del mundo, no escatimó. Hay momentos que los hombres necesitan fe para seguir, para no desmayar, para confiar en el futuro.

Quería lograr un café  con la fuerza de una tormenta, que nadie quedara indiferente a su aroma,  que todos, al probarlo, sintieran ganas de más y con esas ganas, decidieran luchar por sueños y libertades.

Agrego verdades, mucho amor, fuerza y resistencia, palabras que nadie pudiera hacer callar,  ni en la calle, ni en reuniones.

Revolvió todo con una palmera que encontró, lo hizo hervir con un rayo de sol de la mañana. Cuando empezó  a colar, el jardin y el patio se llenaron de colibríes y mariposas,  de las paredes crecian girasoles y arcoiris estallaban en el cielo. En la acera de su casa comenzaron a reunirse miles de personas, millones acudían; el aroma del café convocaba multitudes.

Cuentan que nuestro hombre salió con un termo enorme y un ramo de girasoles.  Fue dando pequeños sorbos de café  a todos y regalandoles girasoles y colibríes. De todas partes llegaban a probar su café que devolvía esperanzas y sueños, que los hacía  mejores, que dibujaba estrellas en las frentes; de esas que iluminan y matan. 

Muchos tomaron su café. Muchos recobraron fe y fuerzas, amor y principios. Unieron brazos y principios, voluntades y ganas, decididos a no dejarse vencer, a no renunciar a uno sólo  de sus proncipios.

Decidieron machar por las calles del mundo, reclamando derechos y libertades.

Cuentan que cuando enviaban a alguien a frenarlos, a impedir su marcha, nuestro hombre destapaba su termo y regalaba un poco de su café, sumando personas y voluntades a su marcha hacia el futuro. Una mujer comenzo a leer una carta de libertades y principios y todos aplaudían, eran como hermanos, construyendo futuros y libertades sin freno y sin decretos; libres 

Asi, un sencillo café unio a pueblos y hombres, vencio a dictadores y tiranos, dibujó arcoiris y sonrisas, en un mundo mejor, sin odios, sin temores.  Un cafe con sabor a libertades es lo mejor para comenzar el día.¿Quieren una tacita?

 
Fotografia  tomada de Google. 

Mi amigo, Libertad de expresion.

No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

Voltaire

Nació, en una asamblea, una de esas terribles asambleas de unanimidad, donde discrepar, era un acto suicida. Su mamá, una mujer sencilla, de voz dulce, algo tímida, ese día, decidió hacerse escuchar, se despojo de miedos y trabas. El clima de la asamblea, se había ido caldeando, en su punto mas fuerte, su mamá, la que nunca había hablado en una asamblea, la que siempre era señalada como ejemplo de persona cumplidora y obediente, pidió la palabra. Mientras con una mano se acariciaba la barriga inmensa, con la otra, sostenía el micrófono. No estoy de acuerdo, eso es una injusticia, déjenlo hablar! Su voz naturalmente dulce y baja, adquirió matices heroicos, el eco de sus palabras, retumbo en el salón de reuniones, estremeció a todos los presentes. El presidente de la asamblea, la fulmino con la mirada, lamentó haberle dado el micrófono, casi se levanta a arrebatárselo él mismo. El y otros más de la presidencia, arremetieron contra la mujer. No pretendían razonar con ella, dialogar; la insultaban, hasta un, comemierda! Mal agradecida, se escuchó decir. Ella, sin soltar el micrófono, repetía una y otra vez; es una injusticia, tiene derecho a que le escuchen, aunque ustedes no estén de acuerdo con lo que dice, hay que dejarlo hablar y escucharlo con respeto.

En plena discusión, comenzaron los dolores de parto, se aguanto el vientre con las dos manos, el micrófono cayo al suelo, acompañado del líquido que corría por sus piernas, amenazando inundar el local. Todos se paralizaron, se escucho una voz; ayuden a esa mujer, va a desmayarse! Apareció una sabana, un poco de agua caliente y una vieja dispuesta a ayudarla. Fue un parto doloroso, pero el niño nació sano, sin problemas. Su nacimiento, puso fin a la absurda  asamblea.

El día de inscribirlo, se armó un revuelo inusual en el registro civil. Abogados y notarios, fueron llamados. Era la primera vez que se escuchaba ese nombre, un hombre muy serio, llevaba años inscribiendo niños, la miro fijo; usted tiene el derecho de ponerle el nombre que quiera a su hijo, ha pensado en las consecuencias que tendrá para él, andar por la vida con ese nombre? Se que será un nombre difícil, pero mi hijo, sabrá llevarlo, lo se. Quedo asentado en el registro civil; Libertad de expresión Pérez Gómez.

Tal vez impulsado por su nombre, o concebido por un espíritu santo de nuevo tipo, su vida quedo marcada, para siempre, por un afán de lucha incansable por la justicia, por la libre expresión. Gustaba de conversar con los que tenían opiniones contrarias a él. Dialogar, discutir sin agresiones, intercambiar opiniones, consumían la mayor parte de su tiempo. Siempre estaba rodeado de personas, de cierta manera, se hizo popular.

Muchos falsos amigos se le acercaron, ese tipo de personas que solo quiere escuchar a los que coinciden con él. Para ellos, la libertad de los demás terminaba, donde empezaban las diferencias con su opinión. Ese tipo de persona que cree que el mundo es sólo un eco de su opinión; los que discrepen, están equivocados y deben ser eliminados y  convencidos por cualquier medio, ese es su lema en la vida y en la muerte. Cuanto te queremos y necesitamos, le decían. Cuando aparecía una opinión contraria, esos falsos amigos, le recordaban a quienes presidieron aquella asamblea donde nació inesperadamente. Su madre, se lo había contado mil veces, preparándolo para que cuando creciera, su nombre no fuera una carga pesada sin sentido.

Una mañana, se fue a vivir a otro  país, ahí si estarás bien, le dijeron sus “amigos”. Muchos hasta decidieron acompañarlo, otros eran sus intereses. En la constitución, hay leyes que llevan tu nombre, vas a estar feliz viviendo allá, le decían dándole palmadas en el hombro.

Un día el Sr. Pérez Gómez, mas conocido por su nombre, Libertad de expresión, sufrió una terrible decepción, un duro golpe; vio manifestaciones, mujeres maltratadas, sólo por tener opiniones contrarias. Supo hasta de aplanadoras rompiendo discos, de insultos, gritos. De repente, aquella asamblea donde nació, tomaba la ciudad por asalto y él a diferencia de su madre, no tenia una barriga que aguantarse y un hijo para parir en el momento justo. Se pregunto, ¿Donde estoy? ¿Qué he hecho? Quiso ir a cambiarse el nombre, no quería llevar por más tiempo un nombre que no existía, que se convertía en una utopia. Sus verdaderos amigos, aquellos que no siempre estaban de acuerdo con él, pero sabían como discutir y defender sus ideas, no lo dejaron. ¿Qué diría tu madre si viviera? No entiendes que mientras lleves ese nombre, se mantiene viva la esperanza de que un día exista realmente la libertad de expresión. No será lo mismo decir; soy amigo de Juan Pérez Gómez, que decir, Libertad de expresión, es mi amigo. Comprendió que sus amigos tenían razón. Costaría trabajo, habría que reeducar a muchos, hasta rehacer mapas genéticos. Un día, su nombre, no seria solo letras en una partida de nacimiento o en una ley de leyes.

Una tarde, sin imaginarlo él mismo, sin saber como, Libertad de expresión, parió miles de hijos, muchos, se las arreglo para criarlos a todos. Cuando crecieron, salieron a recorrer el mundo, a cambiarlo!

Fotografia de Yohandry Leyva.

Obama, nosotros, discusiones y algo mas.

Hay quienes se arrogan el derecho de decirle a los demás, lo que tienen que hacer, ven al mundo como una gran aula y se autoproclaman maestros. Dictan tareas, comportamientos, pretenden decirnos que hacer, como actuar. El mundo, no es un aula, es una gran escuela, donde todos, somos alumnos, aprendemos día a día de todos, hasta del tonto, todos, tienen algo que enseñarnos!

Cuando alguien me dice, por qué no llevas una carta y la entregas en la inmigración cubana, pidiendo que dejen a todos los cubanos, sin excepción, regresar a Cuba o me sugieren que vaya a una de las mesas redondas y plantee que levanten las restricciones para viajar, me sonrío, no me molesto. No le reconozco a nadie el derecho a decirme que hacer, como tampoco pretendo decirlo a los demás. Una cosa es discrepar, argumentar una idea o principio contrario a los míos, discutir en buena lid y otra decirme que hacer o que escribir. Cada uno, tiene el derecho de hacer, sin dañar a terceros, lo que considere oportuno y justo en cada momento.

Desearía que los que no compartan mis ideas, tomen, definitivamente, partido, se expresen libremente. En vez de decirme por que no escribo o hago algo, me digan, sin medias tintas; apoyo la enmienda de las restricciones de los viajes a Cuba, perdimos ahora, pero seguiremos intentándolo, estoy con Díaz-Balart. Yo, expreso, libremente, mi apoyo al Presidente, ellos, tienen todo el derecho de estar en contra y apoyar las restricciones, de apostar por lo que creen, es su verdad. Eso, no nos convierte en enemigos, solo deja las cosas claras, los terminos medios, las ambiguedades, no favorecen las discusiones.

Tengo amigos entre los primeros que llegaron a Miami, entre los que se fueron de Cuba, por salvar la vida y créanme, no exhiben la intolerancia de otros que, en muchos casos no hicieron nada o hicieron muy poco. Lo dije una vez en público, ante el primer grupo de amigos que se reunió a conversar y escuchar mis escritos; mi intención, no es hacer un panfleto político, ya hay demasiados en la Internet y en el mundo real, saturan y aburren al mundo y a Miami. Cuando toco un tema político, lo hago y lo haré a mi manera. Los que quieran hacerlo a la suya, WordPress, los espera, con los brazos abiertos. Los invito a expresarse libremente en un blog. Correrán dos riesgos, como me dijo un amigo; cuando uno hace públicamente lo que le gusta, corre dos riesgos: ser ignorado o ser agredido, todo lo demás es lo que importa!

Tuve la oportunidad de conversar una tarde con Hubert Matos, creo que nadie con mas derecho que él, para estar resentido, para exhibir intransigencia. Me conmovió la paz y la tranquilidad con que hablaba, sin odios. Jamás se atragantó con espuma rabiosa ni histerismos, al contrario, se reía, mientras hablaba y contaba anécdotas. Aproveche la ocasión, para hacerle un montón de preguntas. Me transmitió parte de su paz, de su no permitir que el odio y el resentimiento hablaran por él, su no pretender hacer a los demás, pagar por sus heridas y cicatrices.

Mi amigo del exilio, que muchos conocen por mi escrito y algunos han tenido la suerte de conocer personalmente, en los encuentros entre amigos que hacemos en The Place, me abraza y bendice cada vez que voy a Cuba a ver a mi madre. Juntos disfrutamos de las fotos y hablamos del viaje a mi regreso.

No me considero militante ni partidario incondicional de ninguno de los dos grandes partidos de este país. En las elecciones pasadas, las primeras en que tenía el derecho al voto, decidí no ejercerlo, ninguno de los dos candidatos me convencía. Los que siguen mis escritos y mis amigos, saben que no le perdonaba a Obama, interponerse en el camino de Hillary a la presidencia y su discurso, no me convencía del todo, el otro candidato y su compañera de formula, inspiraban cualquier cosa, menos el deseo de votar por ellos. Tres años después, los tiempos cambiaron, el actuar y hacer del presidente electo democráticamente por amplia mayoría, terminó inclinando la balanza a su favor.

Nosotros, los cubanos que no olvidamos a nuestros familiares allá, que no los abandonamos a su suerte, los que contamos los pesos para ir a verlos y dejarles algo, tenemos que darle unas gracias enormes a Obama. Su oposición a las restricciones de los viajes a Cuba, nos garantiza abrazos y reencuentros, alegrías y años de vida a nuestros familiares, que reciben inyecciones de vida en cada visita nuestra. Muchas madres cubanas, agradecerán por siempre ese gesto de nuestro presidente. Digo nuestro, porque, aunque soy cubano ciento por ciento y orgulloso de serlo, también soy ciudadano americano, este, es también mi país, no tengan la menor duda. No me digan más que cambie las cosas en mi país, como si alguien pudiera decidir que de repente, deje de ser ciudadano americano. Este, también es mi país o acaso apoyar al presidente y criticar a políticos mediocres y mal intencionados, me retira esa condición? Me vuelve indocumentado o deportable? Si no fuera por lo serio del asunto, me reiría en vez de escribir.

Seamos objetivos, dejemos a un lado la familia, algo difícil, para mí y para muchos, pero hagámoslo por un instante. Acaso 50 años de total aislamiento, tanto de un lado como de otro, lograron algo? Provocaron algún cambio? Hicieron la diferencia? Solo aumentaron las necesidades de los que están allá, del otro lado, comiéndose el cable o buscando un cable desesperadamente que comer. Obama, apuesta por una apertura, por libertad de viajar y flexibilidades, los resultados los sabemos, el mundo y nosotros; estamos cada vez mejor informados de lo que sucede dentro de la isla, si el aislamiento fracasó, démosle la oportunidad a la apertura a probar suerte. Muchos que viven, se alimentan y lucran del aislamiento, se asustan, tiemblan, ven su imperio tambalearse, se molestan, los compadezco, su preocupación, es la alegría de muchos.

Cuando la campaña electoral pasada, dije a mis amigos; si Hillary Clinton, fuera candidata a la presidencia, me ofrecería de voluntario para trabajar en su campaña, apoyaría su lucha por la presidencia con todo. Cuando Obama, demostró inteligencia y bolas, al oponerse a las restricciones a los viajes a Cuba, hice un pequeño donativo a su campaña, una cantidad, que si acaso, alcanzara para una merienda, un apoyo casi simbólico. Mi economía y la temporada del año, no daban para más.

Cuando comenzaron las discusiones de los partidarios de las restricciones, de los que les duele la derrota de la enmienda de Díaz-Balart, su ridículo político y dinosaurico, me dije a mi mismo; si los que están a favor de los Díaz-Balart y en contra de los viajes a Cuba, odian tanto a Obama, entonces yo tengo que apoyarlo, pero apoyarlo de verdad, sin paños tibios, un silogismo sencillo, a lo cubano. Se lo dije a un amigo; me ofreceré voluntario para trabajar en la campaña de Obama en el 2012, aportare mi granito de arena en Pro de garantizarle 4 años más al frente de este país. Mi decisión, no cambiara el curso de la historia, no hará la diferencia, pero me dará la paz y el regocijo interno de estar del lado de la razón, de mi razón, de hacer lo que considero mejor por este, MI PAÍS!