Maricon y marxista!

No, no se asusten, no voy a volverme mal hablado ahora, tampoco pretendo escandalizarlos, tranquilos. Siempre le digo a un amigo que el exilio es duro, cuando quiero justificar algo, que antes no hacía, o se me va alguna palabra o expresión que no solía decir. Este no es el caso, voy a tratar de un caso de discriminación. Un caso real, aunque ocurrió en el mundo virtual de la Internet. Agravado, porque el acto discriminatorio, fue cometido por personas que pertenecen a minorías y algunas que presumen de mente abierta y libre pensadores.

Tengo un  amigo, que gusta de llamar las cosas por su nombre, no se anda por las ramas, va directo al grano y dice lo que piensa. Además de ser directo y claro, escribe muy bien, sabe usar el español y lo usa bien, se hace entender. Un día lograre sentarlo a mi lado y hacerlo leer en público, algunos de sus escritos. Hace un par de días, me contaba, que en una pagina de Facebook, luego de expresar sus ideas, un grupo, integrado por personas de origen haitiano y cubano y una supuesta/o libre pensadora/o de mente abierta, al calor de la discusión, lo llamaron; maricón y marxista. Fue excomulgado, bloqueado de la página, vaporizado. Mi amigo se convirtió de pronto en un disidente de nuevo tipo, sin saberlo, sin proponérselo.

Converse con mi amigo, le di mi punto de vista. Realmente, me parece muy fuerte llamar a alguien; maricón y marxista, solo porque no coincide con nuestros puntos de vista. Minutos antes el maricón marxista, era un amor. Se atrevió a discrepar y ante la fuerza de  razones y palabras para discutir, resulto más fácil intentar ofenderlo. Como le dije a mi amigo, lo de maricon, dicho con alguna palabra mas suave y menos ofensiva, puede perdonarse, pero marxista! No hay derecho a ofender a nadie de esa manera! Solo bromeo, si el marxista es consecuente con sus ideas, lo respeto y hasta podría darle, “un sobrio apretón de manos”. Discriminar o despreciar a alguien, porque no piense como nosotros es tan terrible, como hacerlo por su origen, color u orientación sexual.

A veces, hay personas que presumen de mente abierta, coquetean con la liberalidad, pretenden que nada humana le es ajeno. Si alguien, discrepa de ellos, si se les enfrentan y defienden su punto de vista, se despojan del disfraz, se les cierra la mente, son capaces de, al “amigo” gay, soltarle de pronto; maricon! Como si recordarle su orientación sexual, le restara fuerza a sus argumentos. Es como si me amigo, alterado, le hubiera soltado, cállate tu, heterosexual!

No somos capaces de discutir de forma civilizada, de dialogar. Hay personas que echan mano a ofensas, cuando sus argumentos se diluyen. Momentos antes, abrazaban al negro, le pasaban la mano por el hombro al gay y compartían un café hasta con un chino, pero si algunos de ellos, le rebate un argumento, ausentes de razones, acuden a ofensas e insultos. Creen que así los silencian, se equivocan, son ellos los que se anulan, se auto bloquean, se desploman y auto vaporizan del mundo de las personas racionales. Sus razones y argumentos, si tenían fuerza, la pierden, se diluyen.

Por que si alguien pertenece a una minoría, por origen u orientación sexual, algunos, lo aceptan como iguales, solo cuando son obedientes y mantienen un discurso agradable. Si se les ocurre alzar la voz, si convencidos que todos somos iguales, discuten de tú a tú, cuando sus razones son demoledoras e irrebatibles, entonces  algunos le gritan, tenias que ser…! Como si esa fuera razón para silenciarlo, para quitarle la razón.

Todos las minorías, algunas, no tan minorías, están orgullosas de serlo, exhiben su color, origen y orientación sexual con orgullo.

No conozco a ningún gay, que se avergüence de serlo, al contrario, las marchas de orgullo gay, no son un cuento o propaganda, son realidades. No conozco a hispanos, arrepentidos de serlo, ni negros queriéndose pintar de blanco, si los hay, son aberraciones, excepciones, no mayoría.

Pretendieron silenciar a mi amigo, llamándolo maricon y marxista, me imagino la que se armo en esa pagina. Me hubiera gustado leer todo lo que se dijeron, creo que hasta pagaría por una copia. Saben, al final, me alegro de esa discusión, mi amigo, comprobó, una vez más, que es un hueso duro de roer, que es capaz de cantarle las cuarenta y hasta las ochenta a cualquiera. Yo, me apropie de un titulo que me sedujo. Cuando mi amigo, me contaba lo sucedido, solo le dije; maricón y marxista, que buen titulo para un escrito.