¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

un bebe y el mundo fotografia tomada de Google

Un bebe y un anciano, se encuentran en un lugar cualquiera, en un punto de llegada o de partida, en una curvatura del espacio-tiempo. Solo tienen un instante para conversar. El anciano, se mece en un sillón tranquilo, mientras el bebe juega en su cuna.

– Dime, esto de andar sin descanso 365 días ¿vale la pena? ¿Es duro? A veces siento miedo y hasta ganas de quedarme en esta cuna. Se que me esperan, es mi trabajo, pero he leído noticias que aterran, que dan ganas de no ser.

– Créeme, todo vale la pena. Hay días de alegrías, también los hay de tristeza, debes prepararte para todo. Cada año, es como la vida, ni buena ni mala, depende de cómo se viva. Dentro de 365 días, no serás el mismo, habrás crecido, madurado. En ese momento tendrás la experiencia y entonces, te llegara el retiro, así es la vida, la de todos, no solo la nuestra.

– Cuéntame de ti, saber tu historia, me preparara para hacer mi trabajo. Escuchándote sabre si nacer, vale la pena.

– No te asustes, todo vale la pena, te lo dije. No voy a hacer un balance del año, si hice bien mi labor o no, eso corresponde a otros. Te aseguro que solo podemos hacer 365 días este trabajo, ni uno mas, es muy fuerte, pero se disfruta. Hay guerras, gente huyendo, muertes, pero tambien hay alegrìas, sueños, esperanzas, niños naciendo; siempre hay un futuro, por él apostamos Hay un montón de asuntos pendientes que si en tus días se resuelven, te harán un año memorable, histórico.

Faltan sueños por realizar, allá en una Isla con forma de caimán tendido al mar, esperan mucho de ti, no te olvides de ellos, te lo agradecerán. Ya se cansaron de inventarnos nombres; invéntate tú el mejor de todos.

En mis días, ya estoy hablando como los viejos, hubo terremotos, huracanes, accidentes, tragedias. También hubo fiestas, celebraciones, alegrías y amor, mucho amor. No creo haber sido un mal año, pude ser mejor, siempre se puede. Me iré preocupado por los cambios climáticos, cada vez mas notables y que muchos se empeñan en no ver, hacen como los avestruces. Tambien hay guerras que llevan años, actos terroristas que espantan al mundo, pero la vida sigue; el amor siempre termina venciendo. Me voy sabiendo que deje sin terminar muchas tareas, no alcanzaron mis días. Un consejo; evita las guerras, una guerra, es la negación de la vida, hombres matándose y destrucción. Nuestra misión es construir, asegurar la vida, no hacer guerras, sino puedes evitarlas, que sean breves. Piensa en las lágrimas de las madres antes de decidirte por guerrear.

– Un adelanto, con tu experiencia, debes de saber algo del futuro, estaría mejor preparado, haría un mejor trabajo.

– Seria jugar sucio, todos nos hemos enfrentado a lo desconocido y hemos sabido hacer nuestro trabajo, no serás la excepción. No tengas miedo, volveremos a vernos en el “Home” o en el “Santovenia” de los años, allá vamos a parar todos. Cuando llegues, me darás la razón, se que serás un buen año.

– Créeme que tratare, sobretodo para los cubanos, cuéntame de ellos, solo los mencionaste.

– Son gente maravillosa, conócelos bien, dedícales tu tiempo, no te arrepentirás. Esperan mucho de ti, llevan años esperando, yo solo pude darles promesas, solo promesas. Regálales hechos.  Te repito, gánate el mejor nombre que pudieras tener y serás inolvidable para ellos. Son gente buena, no lo dudes, te sorprenderán con su risa y con su llanto, con su amor por su tierra y su bandera, hasta sentirás envidia de ese amor. Andan regados por el mundo, pero llevan en el pecho, un puñado de esa tierra que tanto aman. Aprende a reír con ellos y serás un buen año, la risa, es capaz de mejorarlo todo, ellos lo saben.

– Tienes razón, vale la pena nacer. Sabes, no quiero nacer en una gran ciudad, ni entre luces y estruendos, quisiera nacer entre cubanos, alumbrando e iniciando para ellos. Naceré para todos en un solar habanero, entre fichas de domino, sueños, ron y ganas de hacer. Dame un abrazo antes de irte.

– No hay tiempo, dale ya son las 12, ¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

 

Fotografia tomada de Google.

Cubanización.

Es un proceso que quien lo sufre o disfruta, no tiene conciencia de su inicio, ni de su final o completamiento. No es viral, pero créanme no hay medicina conocida capaz de detenerlo. Cuando alguien comienza su proceso de cubanización, pueden dar por seguro que terminara cubanizado ciento por ciento, perderá acentos, costumbres y hasta apariencia. Si no quiere sufrir el proceso de cubanización, un consejo; manténgase alejado de los cubanos o terminara siendo uno de ellos. Son contagiosos o mejor dicho, somos contagiosos.

Tengo amigos y conocidos que han sufrido o mejor aún, disfrutado el proceso de cubanización. Los que siguen mi blog, recuerdan a Mi ángel del exilio, su unión por mas de treinta años a un cubano de pura cepa, a un habanero que recorre día a día las calles habaneras en el recuerdo; la cubanizaron para siempre. En un viaje que hizo a su país natal, Colombia, un tío una vez le dijo; te hemos perdido, ya hasta hablas como cubana. Hasta yo creí que era cubana y ella misma tuvo que aclarármelo, al principio de nuestra amistad. Cuando habla de Cuba, se apasiona. Ella y yo soñamos con acompañar a Mi amigo del exilio, en su, cada vez más cercano, viaje a La Habana.

Tengo un nuevo amigo, muy joven, que amistades y amores cubanos han terminado cubanizándolo. Visita restaurantes cubanos, se conoce todas nuestras frases típicas, le recomendé que leyera Frases cubanas o cubanísimas, pensando que no entendería nada y tendría que preguntarme, vaya que se quedaría botaó, no tuvo que preguntarme nada. Solo le dije, has terminado con notas sobresalientes, tu curso de cubanizacion. Mi nuevo amigo, sueña con acompañarme en un viaje a La Habana, caminar con nosotros por las calles habaneras, probar la comida de mami, seria algo así como un Master en cubanización o un Doctorado.

Hace días, un compañero de trabajo, oriundo de Ecuador, me decía, son las 3 de la tarde y no nos hemos tomado un café! Le pregunté si antes de trabajar con nosotros ya era adicto al café cubano; no, ustedes son los culpables, me dijo riendo. Hace tiempo que cuando pide frijoles negros o colorados, dejo de decir sopa de frijoles y pide su potaje de negros o colorados, como cualquier cubano. Sin darse cuenta, ha comenzado a cubanizarse, le hablo de La Habana, de Varadero. Se que algún día se llevara a su esposa a conocer esos lugares, sin saberlo, ha comenzado a amar a Cuba.

Es que los cubanos, llevamos a Cuba, en el alma y en el corazón, pero no somos egoístas, la compartimos con todos los que nos rodean y en ese compartir memorias y amores, terminamos cubanizando a los que nos rodean.

No solo cubanizamos personas, también lo hacemos con ciudades y pueblos. Terminamos cubanizando a Miami, lo hicimos crecer, a nuestro modo e influjo. Nos trajimos nombres de restaurantes, calles, hasta una estatua le hicimos al Caballero de Paris. Construimos una Ermita de la Caridad del Cobre y hasta una pequeña replica del Malecón habanero, nos inventamos, en este,  nuestro constante intento y esfuerzo de reeditar a Cuba en el exilio.

Hay quienes se resisten a la cubanizacion, hace días escuche a una persona decir; yo cubana, no! En tono despectivo. Créanme que por poco le digo; no tienes que aclararlo, con esa cara y ese cuerpo, jamás podrías pasar por cubana, pero preferí  ignorarla. No sabe lo que se pierde al negarse a cubanizarse, aunque creo el punto es que ningún cubano hizo nunca el intento, no valía la pena. Cubanizamos a gentes con valores, abiertos al amor y la buena voluntad, no aceptamos todas las solicitudes para el proceso de cubanizacion. Cubano es quien puede, no quien quiere. Hay que tener un corazón, donde quepa el amor, y los recuerdos, ¡Cuba entera!

Hace unos días, conversé con una amiga, hija de cubano y americana, nacida en Puerto Rico, vaya mezcla. Este año, viajo a La Habana, vino deslumbrada y ya sueña con recorrer toda la Isla en próximos viajes. Mi papa, me hablaba de la belleza de La Habana, siempre creí que exageraba, me cuenta, en mi viaje, comprendí que no, es hermosa.

Así somos los cubanos, no contentos con traernos a Cuba al exilio, la compartimos con todos. Somos capaces de cubanizar a un esquimal o a toda una tribu en África. Hablamos y contaminamos de Cuba y del amor por ella a quienes nos escuchan, lo cubanizamos y así va nuestra Isla, sumando amores e hijos por el mundo, ¡Haciéndose inmensa!

Frases cubanas o cubanisimas!

Saben, hoy estoy suave fresco y bajito e’ sal, por eso decidí recordar algunas de las frases que nosotros, los cubanos, acostumbramos a usar, sin ni siquiera imaginar su origen. No son frases idiomáticas, en todo caso serian frases cubanísimas. Podríamos escribir párrafos enteros con ellas y los no cubanos, se quedarían  botaos o como pescao en tarima. Es que nosotros, somos la candela, lo máximo. A veces, se nos va la mano, nos tiramos con la guagua andando, mas de uno se ha matado el mismo, como Chacumbele, somos tan exagerados!

Nadie puede negar que somos sinceros espontáneos, jamás seremos como la gatica de María Ramos, al pan, pan y al vino, vino. A veces, hablamos como Cachucha, no podemos evitarlo. Nos gusta la rumba y la fiesta, pero a la hora de los mameyes, ahí estamos, encima de la bola, dispuestos para lo que sea, dándole siempre la pata a la lata.

La cubana, es elegante por naturaleza, presumida, algunas se pasan a veces y entonces, cuando llegan a algún lugar, alguien les suelta; esta se cree que es Rosita Fornes! Hay cubanas voluptuosas con mas curvas que la carretera central, cuando alguien las mira lujuriosamente o les suelta un piropo atrevido, con la mano en la cadera responden; hay, pero no te  toca. Hay otras, menos agraciadas, caminan que parecen que van diciendo; si me pides el pescao, te lo doy.

También tenemos días malos, que parecen el fin del mundo, el acabose, pero los enfrentamos con una sonrisa, no nos quedaremos nunca en la página numero dos, vamos hasta el final. Somos unos bárbaros. Por muy difícil que esta la situación, jamás perdemos la tabla y si algún come bola anda por la nubes, comiendo de lo que pica el pollo le soltamos; ponte pa’ tu numero!

Los cubanos somos desprendidos, compartimos lo que tenemos, si alguien se resiste a aceptar algo que le ofrecemos un, yo soy como Pilar, tengo mas en mi casa, obliga a aceptarlo sin mas excusas. Somos resultado de tremenda mezcla, aquí el que no tiene de congo, tiene de carabalí.

Hay situaciones difíciles, problemas que se juntan y entonces no queda mas remedio que tener que ir a Guanabacoa, nadie quiere quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Somos tercos, no desistimos jamás de un empeño, le damos candela al jarro, hasta que suelte el fondo. No importa que hora sea, la del cañonazo o la que mataron a Lola, cualquier hora es buena para darle un homenaje a cualquiera.

Los cubanos, somos así, si ven otro igual, empújenlo que es de cartón. Nos adaptamos a cualquier circunstancia, a falta de pan, casabe. Tratamos siempre que el relajo sea con orden, aunque a veces, se nos va la mano y todo termina como la fiesta del guatao.

A veces alguien se desaparece, voló como Matías Pérez, lo explica todo. Tengo un amigo que se la comió, me sugirió este tema para un escrito mío, si algo salio mal, la culpa la tiene el Toti, mi amigo y yo, somos inocentes.

Voy echando, antes que esto se ponga color de hormiga y empiecen a criticarme.

Hay una frase que no utilice con toda intención, no pienso que exprese el espíritu solidario y de hermandad que debe reinar entre cubanos; este es tu maletín y si pesa mucho, ponle rueditas. El maletín es de todos, si no halamos parejo, no podremos levantarlo jamás!

Cubanglish!

Existe el spanglish, no hay dudas, pero también existe una mezcla rara y única, un nuevo idioma; el cubanglish. Muchos de los cubanos nos resistimos a aprender del todo el ingles. Somos inteligentes, capaces, emprendedores, pero por allá, en algún rincón perdido del cerebro, tenemos alguna neurona majadera, demasiado cubana tal vez, que se niega a americanizarse del todo. Nos quedamos equidistantes del español, el ingles y el cubano en un coctel o arroz con mango sui generis. Conozco muchos que han hecho fortuna y no saben decir ni una sola palabra en ingles. Recién llegado, invitado a almorzar en una casa, el dueño, respondió el teléfono, me lo paso, mira a ver que dicen, no entiendo nada; era la empleada del Walgreens, anunciándole que su receta estaba lista y podía recoger sus medicinas. Este hombre, que llego, triunfo, hizo fortuna y ha viajado medio mundo, seguía sin entender nada del ingles, su neurona majadera, hacia de las suyas, lo dominaba a su antojo.

En este resistirnos a aprender del todo o al menos entender el ingles, hacemos aportes, inventamos palabras, cubanizamos el idioma ingles, como un día hicimos con el castellano. No es solo mezclar palabras del ingles con el español; cambiamos pronunciación y ortografía, como siempre, terminamos haciendo lo que nos da la gana.

En mis primeros días en Miami, mi hermana me dice, hoy vamos a  un “pari”,  a donde, pregunte, a una fiesta. De nada me valían mis años estudiando ingles británico  en Cuba, entre el party y el pari, se interponían Hialeah y esa neurona majadera y cubanísima. Lo mismo me paso con la palabra “kora”, cuando pregunte que era, me miraron como si fuera un analfaburro; una moneda de 25 centavos, me soltaron a la cara, ah, un quarter, no te hagas el fino, aquí todos dicen así, kora.

Hace días, en el trabajo, escuche; acere, long time sin verte, después, mientras conversábamos, uno dijo; ayer un amigo parqueo en la parte de los visitores, animal, le dije, visitantes, si lo vas a decir en ingles, al menos dilo bien.

Y que me dicen del llámame para atrás, como si de repente, todos quisiéramos reunirnos en el fondo de  la casa! No hablamos ingles y acabamos con el español, en un cubanglish que hiere los oídos. Al segundo día de estar en Miami, unos amigos, me invitaron a almorzar en La Carreta, le dije a la camarera que el bistec (siempre que llegamos, los primeros días devoramos bistecs por toneladas), no había estado muy bueno, su respuesta fue; me lo hubieras dicho, lo hubiera llevado para atrás, con toda la ironía del mundo le dije; ¿la comida mala, la ponen toda en la parte de atrás del restaurante? No, quiero decir que lo hubieras devuelto. Complicamos el español, queriendo americanizarlo y terminamos diciendo disparates.

Así inventamos palabras, printear por imprimir, expresiones, frases, estoy workeando, mezcla de i’m working con estoy trabajando, nos la comimos con esta ultima, cubanglish del bueno! Texteamos, escaneamos, españolizamos, cubanizamos los verbos en ingles, con un desparpajo que escandalizaría a Shakespeare y a Cervantes. Si alguien es tacaño, le decimos; no seas chipi. Créanme que a veces terminamos afirmando que esas palabras del cubanglish existen. Una amiga, nacida aquí, se sorprendió cuando le dije que printear no existía en español, que era un invento nuestro.

El cubanglish, no nació en Miami, aquí se enriqueció y perfecciono, viene desde Cuba. Recuerdo una vez, un cumpleaños, a la hora de soplar las velitas, todos empezaron a cantar, happy baby to yu, happy baby to yu, en una nueva versión, felices y seguros que presumían de cubanos- americanos, eran unos bárbaros!

Me cuenta un amigo que una vez le preguntaron en uno de esos bares, donde todo puede suceder, are you horny? Su respuesta  fue, no, i’m from Cuba. Quise dejar para el final el viva porru, no se crean que es una consigna y que Porru es el presidente de algún país amigo. Viva porru, es la versión en cubanglish del   VapoRub, fabricado por Vicks. No hay quien nos pueda corregir, hace años, decidimos que el detergente, se llamaba Fab, la avena,  quaker y las tortas de cumpleaños,  cakes.

No se si toda la culpa es de esa neurona majadera y cubana o que tal vez, como dijo una cantante, nos creemos que estamos de visita. Mantener nuestro idioma o incorporar el ingles, al nuestro nos reafirma esa condición, no corta del todo el cordón umbilical a nuestra islita. Seguimos hablando  y pensando en cubano, mas allá de años de inmigrantes, fortunas y carreras. Los cubanos, somos así, no hay quien  nos cambie, no hablaremos un ingles perfecto, pero en el Cubanglish, somos, la candela!