El que diran.

Con los años, aprendemos que la opinión de los demás, no determina. Es imposible complacer o quedar bien con todos, como escuche decir una vez; la opinión, es como el ombligo, todos tenemos uno. Estar pendientes del que dirán, pretender quedar bien con todos, nos convertiría en un monstruo, con mil pedazos y actitudes diferentes; ajeno y falso.

Por suerte llega un momento en la vida que mandamos al diablo el que dirán. Dejan de importarnos murmuraciones, comentarios, miradas, dedos acusadores. Es como si la vida, poco a poco, nos vacunara contra las lenguas venenosas, contra intrigas, dimes y diretes. Nos vamos inmunizando, maduramos. Terminamos entendiendo que la vida es breve, vivirla a plenitud, aprovecharla al máximo, no nos deja margen para preocuparnos por opiniones ajenas.

Nosotros, los cubanos, que nos la sabemos todas, muchas veces nos metemos en la vida de la gente, pretendemos arreglárselas a nuestro modo y manera. Que si esa ropa no te queda bien, que si baja de peso o aumenta unas libritas que estas muy flaca. Que si ese novio no te conviene. ¡Un hijo ahora, te volviste loca! Opinamos de todo lo ajeno, sin reparar en la vida propia, la única que tenemos derecho a dirigir y enmendar. En fin, que si alguien se guía por el que dirán del barrio, termina volviéndose loco, listo para Mazorra. Aumentas dos libras y ya te dicen; ¡Ay pero que gordo te has puesto! Bajas una libra, de las mismas dos que aumentaste y te sueltan; ¿Estas enfermo? ¡Ay niño, coge unas libritas que pareces un cadáver!

Si el hijo de María, tiene 20 años y no se le ha conocido novia, ya empieza todo el barrio a comentar y hasta lo vigilan. No faltara quien diga; yo lo veo un poco raro, muchos libritos bajo del brazo, siempre anda solo. Pobre María, un solo hijo varón y salirle así, rarito. Opinan, compadecen a María, que feliz y orgullosa de su hijo, hace caso omiso de comentarios y manda al carajo al que dirán.

Cuando hablo del que dirán siempre recuerdo el chiste de dos vecinas conversando y una le dice a la otra; ¿Estas enferma mi amiga? Ayer vi salir un medico de tu casa, la vecina se pone la mano en la cintura y le responde, por eso no, ayer vi salir a un militar de tu casa y que yo sepa, no estamos en guerra. Que manía la de muchos de meterse en la vida ajena, opinar, pretender dirigir vidas en vez de ocuparse de la propia.

Tengo un amigo que acumula años y experiencia, sabiduría e ironías. Conversando una noche me comento que en un viaje a Cuba, luciendo sus pull overs Armani y sus jeans de ultima moda, una parienta le comento; ¿No te parece que estas vestido demasiado a la moda, no acorde para tu edad? Mi amigo la miro, se sonrío y le dijo; hace tiempo tuve dos opciones en mi vida, ser un ancianito respetable o un viejito ridículo. ¿Sabes que hice? Regale todos los trajes, las corbatas, compré ropa moderna, comencé a hacer ejercicios y aquí me ves feliz, sin importarme el que dirán, solo me importa como me siento yo. Bravo por mi amigo que vive la vida a su manera, feliz y complacido, sin preocuparse jamás por el que dirán.

Si alguien, tiene una pareja mas joven, el que dirán comienza a hacer de las suyas. Empiezan los comentarios; están locos, dentro de 10 anos el tendrá 65 y ella 35, que disparate. No entienden que dentro de 10 años, nadie sabe que pasara y lo que importa es el ahora. Los amantes, lo saben y lo disfrutan mientras dura. Mandan al diablo al que dirán y se aman, como un regalo divino.

Hoy, comente con una amiga que estaba escribiendo sobre el que dirán. Se río y me dijo; no me importa, que digan lo que quieran, si hablaron de la Virgen María que todos la conocían, que hablen de mi, que no me conoce nadie, no tiene importancia!

Al final, el que dirán, opinar sin derecho de la vida ajena, es solo una manifestación de falta de valor para vivir la propia a plenitud. Se comenta y critica lo que hacen los demás, se opina, porque a fin de cuentas, subyace una envidia por el valor de otros a vivir acorde a sus reglas, sin hacer daño a nadie. Seguros que lo que cuenta es hacer en cada momento lo que deseamos, sin limitaciones ni falsos perjuicios. Como decía una amiga cuando estudiaba ingles, en La Habana; si tu cuerpo pide maní, dale maní a tu cuerpo. Insatisfacciones, frustraciones, limitarnos por el que dirán, solo nos harán infelices y amargara nuestra existencia.

El que dirán, existirá siempre, mientras exista una persona molesta por la libertad ajena. Mientras quede alguien insatisfecho sin valor para vivir su vida a plenitud, el que dirán andará por ahí, intentando hacer daño, mordiendo vidas ajenas. Al final, allá los que viven pendientes y preocupados por opiniones ajenas. Yo, hace mucho tiempo deje de tenerlos en cuenta. Los años y la vida se encargaron de haceme madurar, como ustedes, me preocupo por disfrutar cada instante de la vida a plenitud, demasiado breve para estar pendientes de opiniones sin importancia. Creo, como muchos, que a esa gente que vive murmurando,  se ignora, se vive la vida a gusto, a plenitud, dandoles motivos para que hablen. Nosotros decidimos hacer lo mismo y vamos por la vida, arrollando al ritmo de; ¿Por que tú sufres, con lo que yo gozo?

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¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

un bebe y el mundo fotografia tomada de Google

Un bebe y un anciano, se encuentran en un lugar cualquiera, en un punto de llegada o de partida, en una curvatura del espacio-tiempo. Solo tienen un instante para conversar. El anciano, se mece en un sillón tranquilo, mientras el bebe juega en su cuna.

– Dime, esto de andar sin descanso 365 días ¿vale la pena? ¿Es duro? A veces siento miedo y hasta ganas de quedarme en esta cuna. Se que me esperan, es mi trabajo, pero he leído noticias que aterran, que dan ganas de no ser.

– Créeme, todo vale la pena. Hay días de alegrías, también los hay de tristeza, debes prepararte para todo. Cada año, es como la vida, ni buena ni mala, depende de cómo se viva. Dentro de 365 días, no serás el mismo, habrás crecido, madurado. En ese momento tendrás la experiencia y entonces, te llegara el retiro, así es la vida, la de todos, no solo la nuestra.

– Cuéntame de ti, saber tu historia, me preparara para hacer mi trabajo. Escuchándote sabre si nacer, vale la pena.

– No te asustes, todo vale la pena, te lo dije. No voy a hacer un balance del año, si hice bien mi labor o no, eso corresponde a otros. Te aseguro que solo podemos hacer 365 días este trabajo, ni uno mas, es muy fuerte, pero se disfruta. Hay guerras, gente huyendo, muertes, pero tambien hay alegrìas, sueños, esperanzas, niños naciendo; siempre hay un futuro, por él apostamos Hay un montón de asuntos pendientes que si en tus días se resuelven, te harán un año memorable, histórico.

Faltan sueños por realizar, allá en una Isla con forma de caimán tendido al mar, esperan mucho de ti, no te olvides de ellos, te lo agradecerán. Ya se cansaron de inventarnos nombres; invéntate tú el mejor de todos.

En mis días, ya estoy hablando como los viejos, hubo terremotos, huracanes, accidentes, tragedias. También hubo fiestas, celebraciones, alegrías y amor, mucho amor. No creo haber sido un mal año, pude ser mejor, siempre se puede. Me iré preocupado por los cambios climáticos, cada vez mas notables y que muchos se empeñan en no ver, hacen como los avestruces. Tambien hay guerras que llevan años, actos terroristas que espantan al mundo, pero la vida sigue; el amor siempre termina venciendo. Me voy sabiendo que deje sin terminar muchas tareas, no alcanzaron mis días. Un consejo; evita las guerras, una guerra, es la negación de la vida, hombres matándose y destrucción. Nuestra misión es construir, asegurar la vida, no hacer guerras, sino puedes evitarlas, que sean breves. Piensa en las lágrimas de las madres antes de decidirte por guerrear.

– Un adelanto, con tu experiencia, debes de saber algo del futuro, estaría mejor preparado, haría un mejor trabajo.

– Seria jugar sucio, todos nos hemos enfrentado a lo desconocido y hemos sabido hacer nuestro trabajo, no serás la excepción. No tengas miedo, volveremos a vernos en el “Home” o en el “Santovenia” de los años, allá vamos a parar todos. Cuando llegues, me darás la razón, se que serás un buen año.

– Créeme que tratare, sobretodo para los cubanos, cuéntame de ellos, solo los mencionaste.

– Son gente maravillosa, conócelos bien, dedícales tu tiempo, no te arrepentirás. Esperan mucho de ti, llevan años esperando, yo solo pude darles promesas, solo promesas. Regálales hechos.  Te repito, gánate el mejor nombre que pudieras tener y serás inolvidable para ellos. Son gente buena, no lo dudes, te sorprenderán con su risa y con su llanto, con su amor por su tierra y su bandera, hasta sentirás envidia de ese amor. Andan regados por el mundo, pero llevan en el pecho, un puñado de esa tierra que tanto aman. Aprende a reír con ellos y serás un buen año, la risa, es capaz de mejorarlo todo, ellos lo saben.

– Tienes razón, vale la pena nacer. Sabes, no quiero nacer en una gran ciudad, ni entre luces y estruendos, quisiera nacer entre cubanos, alumbrando e iniciando para ellos. Naceré para todos en un solar habanero, entre fichas de domino, sueños, ron y ganas de hacer. Dame un abrazo antes de irte.

– No hay tiempo, dale ya son las 12, ¡Te esperan en la Habana y en el mundo!

 

Fotografia tomada de Google.