Maggie, cubanísima y universal; eternamente, ¡La voz!

Muchos amigos me preguntaron si iría al concierto de Maggie Carles en el Miami Dade County Auditorium, hasta me ofrecieron entradas. Lamentablemente no asistí. Problemas familiares del otro lado del mar me restaron fuerzas y ánimos. Me quedé en casa, deseándole a Maggie el éxito que estaba seguro tendría; le sobran armas y virtudes, para repletar teatros y obligar a aplausos y ovaciones.

Por esos caminos y sorpresas de la Internet y Facebook, disfruté de sus actuaciones en vivo. Mi buen amigo Roly Perez, sin saberlo, me hizo un regalo especial que me llevo al teatro, me borró por instantes penas y preocupaciones y sumé mi aplauso al de muchos y desde la Hialeah de recuerdos y nostalgias, un bravo enorme estremeció la noche.

Para los que hemos seguido a Maggie desde sus inicios, el éxito de esta noche no nos sorprende, no es “un final inesperado” es convocatoria urgente, cuando a toda voz, nos señala con el dedo y nos dice segura y retadora; ¡Tú vas a amarme! Su público no se resiste y le responde en aplausos y ovaciones, te amaremos por siempre.

Maggie, es un fenómeno en escena, dueña de una gracia cubana sui generis y de una voz sin límites, es señora y dueña del escenario que se vuelve, a su influjo, sala de la casa, parque, malecón, calle habanera. Desenfadada y feliz regala éxitos, agudos y emociones en un derroche de arte y talento que nos hace confundir ciudades y teatros. No faltan en su repertorio números de Las hermanas Diego y Meme Solis, en ratificacion de excelencias y cubanias. Sé que muchos recordaron esta noche sus “Maggie en vivo”, muchos agradecieron su retorno a escenarios; saber que sigue vital y triunfadora, desgranando exitos, regalando arte; haciendo magia con su voz y encanto.

Ave fenix del arte y la escena, demuestra que el talento y el arte se imponen, mas allá de exilios y de anunciadas tumbas de artistas cubanos. Miami y los cubanos de este lado del mar agradecemos su presencia, su bastarse para desbordar escenarios, en entrega absoluta. Del otro lado del mar, la Giraldilla sonríe feliz, los girasoles aplauden; La Habana suspira de emoción y nostalgias.

Junto a Maggie, figuras destacadas del arte en Miami y el mundo, ayudaron a colorear una noche con tonos de arcoiris.

Gracias a Favio Diaz Vilela, hacedor de arte y milagros, angel y guardian incansable de nuestra cultura, por devolvernos a Maggie, por tomarla de la mano y regresarla al sitio justo, que entre aplausos y gloria, le pertenece. Gracias a todos los que aportaron esfuerzos y sudores . El concierto de Maggie, está ya del lado de lo logrado, forma parte de esa memoria colectiva reservada a lo especial, a lo genuino.

Mi primer comentario sobre un concierto al que no asistí, otro milagro de la voz de Maggie y de su arte, magia de amigos, conjunción de intentos. Tal vez mi Habana se las ingenio para que a lo Habanero2000, quedará un recuerdo de una noche que sé, que volverá a repetirse, porque Maggie seguirá, en vivo, de éxito en éxito, vistiendo de arcoiris y girasoles, cubanísima e internacional, universal; eternamente, ¡la voz!

Eternamente Maggie,¡La voz!

En mas de una ocasión he llamado a Favio Diaz, propietario del emblemático “Hoy como ayer”; hacedor de arte y milagros . Anoche, despues de disfrutar el concierto de Maggie Carles, mientra lo abrazaba y le daba las gracias por traernos a Maggie de vuelta, le dije; eres el ángel de nuestros artistas, de nuestro arte.  Sólo él pudo hacer el milagro, la magia, del retorno de Maggie al escenario. Como mago del arte y el esfuerzo, saco del sombrero la voz esperada por todos, un as de triunfo que asegura retornos y éxitos. 

Fueron 7 largos años sin escucharla, extrañándola, escuchando sus discos, viendo sus videos, nunca nos resignamos a su retiro. No era justo perderla, un día supimos la noticia, Maggie regresaba en un concierto único  en Hoy como ayer. La ciudad y amigos alistaron aplausos y bravos, separamos mesas y allá  fuimos, a deleitarnos con su voz, presencia y carisma.

Maggie comenza el concierto, espléndidamente bella y vital.Sus agudos estremecen el lugar, escapan y salen a conquistar la ciudad, cruzan el mar, despiertan a La Habana que viste su mejor bata cubana y viene feliz a disfrutarla. La saluda, le agradece el regreso y se sienta en un rincón  a escucharla, es tu noche Maggie, le susurra al oído,  me traje conmigo a amigos y recuerdos, decididos a no dejarte ir, a atarte a escenarios y a la gloria.

Maggie es dueña de una voz que teje redes, que hace magia.  A su influjo logra convertir el local de la calle 8 en un gran teatro habanero. Disfrutamos de un nuevo “Maggie en vivo”, de un Maggie íntimo,  especial, nuestro. Basta un pedido del público  y a capella, sin esfuerzo regala canciones,  estremece corazones, hace magia.

Maggie es una artista especial, se basta sola para hacernos reír, aplaudir, para ponernos de pie en un bravo inmenso. Cuando nació,  se conjugaron trinos de sinsontes y ruiseñores, guarapo fresco, palmeras, café humeante, ron, pregones y gracia cubana. Da gusto oirla cantar y hablar, hechizera del humor y el canto, deja en el alma el goce del buen arte, ese que nos engrandece y alienta lo mejor de nosotros. 

Su voz convoca a Mama Inés,  convierte la esquina de la 8 y la 22 en un solar habanero y nos da a beber un café  cubanísimo.   Nos burlamos de años y exilios. Al aroma de este café  acuden puntuales vivencias y nostalgias. Sin querer,  como un extra de la noche, somos jovenes de nuevo, revivimos ese tiempo en que volver y partir, eran verbos que no dolían. 

 Su voz nos hace adolescentes, nos despojamos de años y penas, buscamos en el baúl infancias y juventudes, nos vestimos con ellas y aplaudimos su dúo  con Luis Nodal que sube al escenario a redondear la magia de una noche que será  como un girasol gigante haciendo el regreso de Maggie eterno como su voz y su arte. 


Canta New York, New york y desde la gran manzana le aplauden, La Habana sonríe,  eres mia Maggie, pero eres tan grande que tengo que compartirte con el mundo, le dice al oído.

Este no será,  no puede ser un concierto único,  se repetirá. Maggie no nos dejará  de nuevo. Una cadena inmensa de corazones y aplausos, impedirá nos abandone.  Sinsontes y colibríes la guiarán a escenarios y éxitos. Nosotros estaremos allí con el aplauso inmenso y el amor desbordado; eternamente nuestra, eternamente Maggie, ¡La voz!

Fotografia cortesía  de Guillermo Menendez. 

¡Las fiestas de Diez pesos!

Cuando llegaron los terrible años 90s con su crisis, La Habana, se vistió de negro. Fue como si una terrible y ayunante noche, nos cubriera, el golpe fue duro, casi perdemos la sonrisa y los dientes. Pero como cubanos al fin fuimos sobreviviendo y capeando el temporal. Uun grupo , no pequeño, decidio ponerle lentejuelas y plumas a la noche, surgieron asi las famosas fiestas de 10 pesos.

Aquellos que tenían casas grandes, con patios o azoteas capaces de resistir 100 personas o mas, organizaron shows de travestis. Se vendía ron y se cobraban 10 pesos por la entrada y allá ibamos todos, con los 10 pesos en mano a pagar por nuestro pase a un mundo mágico, subterraneo y fantástico, donde la palabra imposible no existía. Bailábamos, enamorábamos, aplaudíamos a rabiar conciertos únicos. Los teatros, estaban cerrados, Mirtha, Annia y Maggie, se nos hicieron inalcanzables y lejanas, una nueva versión de ellas, nos deleitaba cada noche. Vivíamos un mundo inventado por nosotros mismos, donde Rosita Fornes podía ser mulata y Maggie una negrita de Poggolotti.

Gran mérito el de estos travestis que sin ningun recurso, salian a escena transformados en estrellas rutilantes. Llegaron a tener su público y eran seguidos en ese mundo, donde no exitían guardias, ni trabajos voluntarios, solo el deseo de burlar la realidad, aunque solo fuera por unas horas.

No crean que fue fácil convencerme a ir estas fiestas, al principio, me negué, me parecian demasiado subterraneas, para mi gusto, pero tanto insistieron mis amigos, que una noche me ví en una, bailando, sudando a mares, quitandome la camisa y robandole público a las estrellas. Nos hicimos habituales de estos cabarets improvisados, El Eden, la Madriguera, la fiesta de Papito y muchas más, eran la única opción que teniamos, para olvidar estómagos vacíos y apagones , soñabamos o enloquecíamos, esa era nuestra opción cero!

Nuestras estrellas, llegaban a las fiestas como pudieran ,en bicicleta o caminando, pero ahí estaban inventando maquillajes y vestidos a la luz de reflectores improvisados Fue asi como en la Cuba de los 90s, y sin saberlo ellas mismas, asistimos a conciertos de la Streissand, Celine Dion, Ednita Nazario, Olga Tañon y muchas más. Nadie podía imaginar el trabajo que pasaban y cuanto esfuerzo y sacrificio había detras de cada actuación.

No piensen que estas fiestas eran un caos, para nada, security, portero, barman, director de escena, sonidista eran el equipo que garantizaba que la fiesta saliera bien y pudiera competir con las otras Eran muchas, todo estaba organizado y calculado, la inventiva del cubano se lució. Un día alguien penso que aquello no estaba bien y fueron cerrandolas una tras otra, todavía hoy subsisten algunas, cambiado de lugar y burlando el control, desafiandolo todo, donde vivir el día a día es el mayor desafío.

Fiestas de 10 pesos, donde reimos, amamos y soñamos, con mas intensidad que en discotecas de lujo, eran nuestras; hijas de la necesidad de diversión y hermanas de la negativa a aburrirnos en aquella ciudad, donde de pronto un día, desaparecieron los gordos y los gatos.