¡Una Rosa sin final!

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Sin extinguirse aún los aplausos y la ovación que recibió en el Miami Dade County Auditorium, en el pasado homenaje a las hermanas Diego, apenas sin tiempo para recuperarse de la emoción, nuestra Rosa, cumple 90 años y lo celebra junto a su pueblo de un lado y otro del mar. Convocados por su arte y amor, volvemos a ser uno, los de siempre, cubanos, no importa donde estemos.

Casi un siglo de una vida dedicada por entero al arte y al amor de su público. Muchos han sido los homenajes recibidos, cada día vivido es un aplauso, un gracias por existir que su público de 3 generaciones de cubanos le entrega, consciente y seguro que cada aplauso le prolonga la risa y la alegría, la consolida como vencedora del tiempo.

Sus eternos y fieles admiradores no nos resignamos a su retiro y la reclamamos, una y otra vez, en escena. Rosita, no se hace de rogar, no puede resistirse a un pedido nuestro. Sonríe, se maquilla un poco, se arregla el pelo, vuelve a vestir de “lentejuelas y terciopelo” y sale a escena, a darlo todo; ¡A vivir!

Muchos de nosotros, tenemos madres que pasan de los 80s, las cuidamos, las tomamos del brazo al andar, queremos cuidarlas todo el tiempo. Nos parecen frágiles, delicadas, tememos una caída, ya hicieron bastante, queremos que descansen. Con Rosita, sucede lo contrario, por mas que lo intentemos, al mirarla la vemos eternamente joven, vital. Tal vez por un instante notemos su edad, pero basta un gesto, un movimiento, una palabra y Rosa, vuelve a ser la de siempre, la que admiramos desde niños. Su luz hace el milagro de borrar años, penas y dolencias. He sido testigo varias veces del milagro del amor en Rosita, lo he descrito. La he visto transformarse, aún en momentos difíciles. Rejuvenecer, brillar con toda su luz, levantarse sobre si misma y transformar el cuarto de un hospital, en uno de los tantos escenarios donde ha triunfado. No se de que extraño material se hacen las estrellas, que misteriosa esencia habita en estos seres de luz; es un misterio. Ella es un misterio, un misterio cercano y nuestro; imprescindible e indescifrable.

¡90 años! Se dice fácil, pero que difícil es intentar contar la vida de esta mujer que ha vivido entregada al arte y a su público, ¡Al amor! Entre aplausos y bravos se hace eterna, nuestra. Se burla del almanaque que se detiene asombrado y derrotado ante ella, se sienta, la aplaude, la viste de luces y eternidades. Sabe que no podría vencerla jamás y se hace su amigo, termina admirándola, siendo su cómplice.

Crecí admirándola, un día mis escritos y un amigo, me llevaron hasta ella. La he visitado muchas veces, guardo como un tesoro su emoción y sus lágrimas al escuchar mis escritos, sus besos de agradecimiento. Rosita, flor de múltiples pétalos, se regala un poco a todos los que se le acercan, desarma enemigos, gana afectos, seduce admiradores. Sabe como encantar, es un don y no una acción, su sencillez, su inocencia de niña sorprendida, su no hacer nunca mal, su sonrisa sincera y transparente, se bastan para derribar muros, calumnias e intrigas. Cuando nos acercamos a ella, quedamos, para siempre, atrapados en las redes de su magia de amor, adictos a su aliento y fuerza.

No amigos, este no será mi ultimo escrito sobre Rosita, es solo uno mas, nacido al influjo de su arte y su embrujo. Anoche, The Place of Miami, volvió a vestir de lujo su escenario con la presencia de La Fornes, amigos, artistas, familiares, nos reunimos a gritarle una vez mas, ¡Bravo Rosita! Felices de ser parte de ese amor que la mantiene vital y hermosa, eterna, entre sonrisas y aplausos, flores y piropos. Nos volveremos a encontrar con ella, a disfrutar de su luz y su hechizo, muchas veces más. Como dijo Carilda Oliver Labra;

“Aunque duran las flores solo un día
esta rosa de verso y armonía
esta Rosa Fornés es inmortal.”

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Maria Antonieta.

No, no se asusten en este escrito no hay revolución francesa, reinas encanecidas, ni cabezas cortadas.

El lunes pasado, mi amigo- hermano, me llamo; José, el sábado presentamos a María Antonieta en The Place, tenemos que correr con la propaganda, apenas hay tiempo. Lograron llevarla a dos programas de televisión. Yo, sobre la marcha, hasta aprendí a hacer carteles y videos con tracks y fotos y subirlos a youtube. Donde hay cubanos, no hay imposibles!

Mientras apoyaba desde mi pagina de Facebook y entre amigos, la presentación de María Antonieta, recordé la primera vez que la vi en un teatro. La presentó Consuelito Vidal, sus palabras fueron mas o menos estas; una bellísima mujer que va a triunfar y será algún día, una de las figuras mas importantes de la canción cubana. Profecía o conjuro, sus palabras se cumplieron, se cumplen en cada interpretación que nos regala.

Un amigo la llamó, la palma real de la música cubana. Aunque la admiraba, desde sus inicios en Cuba, pensé exageraba. La comparación con una palma real, me pareció infeliz. Llego la noche de su concierto, María Antonieta, salio a escena; bella y deslumbrante, enérgica y talentosa. Una palma real en pleno huracán se adueño de todos.

Sus versiones de números clásicos, revivieron a  grandes ya ausentes. Convocadas por su voz, reencarnaron en sus interpretaciones. Su espectáculo, no fue unipersonal. Muchas cantantes, cobraron vida en su voz y sus gestos, compartieron junto a ella el escenario, conquistando corazones y aplausos.

En esta ocasión, The Place, no solo abrió un portal a La Habana. Se abrió un portal enorme a recuerdos y nostalgias, años de arte e historia, evocados por la voz y carisma de esta mujer se hicieron presentes, desataron memorias, lágrimas, abrazos! Martha estrada, Leonora Rego, se vistieron de palmeras y en voz ajena, pero hermana y cubana, se hicieron presente.

Da gracias a Dios, por estar entre nosotros, entre amigos y cómplices, entre cubanos. Recuerda a Oshun, no escapa a nuestro folklore.

Cuba, no nos deja irnos del todo, se inventa ataduras y misterios. Envía palmeras que cantan y seducen. Nos  hace trampas, confundimos lugares y momentos. No se si al terminar el concierto, iré allá a mi casa en Playa, en la Habana, donde mami, en su sillón, espera que llegue para irse a dormir o iré a mi apartamento en Hialeah, donde dormiré solo, entre recuerdos y sueños. La voz y el embrujo de esta mujer es un puente, hace magia, olvido el sitio exacto donde estoy, recordando siempre quien soy, de donde vengo y hacia donde voy.

Interpreta Cavaste una tumba, interrumpida por aplausos y gritos de bravo, la aplaudimos de pie. Créanme, por un instante me pareció ver a Leonora Rego, tomándole la mano, ayudándola a recrear la canción. Termina de hacerla, Leonora Rego, la deja sola en el escenario, disfrutando de aplausos. Tras bambalinas las grandes disfrutan su concierto, la dejan recrear sus canciones, le apuntan la letra, le inspiran el gesto y la explosión, la dejan hacer a su antojo, seguras de su éxito.

Del público, le piden una noche de copas; no la tengo montada, responde, le gritan; a capella! Su voz termina convirtiendo la noche en locura de arte y sentimientos.

La aplaudimos de pie, no la dejamos ir. Promete un próximo concierto con orquesta y bailarines. Se despide con, El mundo y el mundo presente, se rinde, sin ofrecer resistencia, a su voz y belleza!

Finaliza  el concierto, termino mis notas. Llego a casa y a pesar de la hora, voy dando forma a este escrito, evocando una noche que recordare por mucho tiempo. No fue una noche loca o de copas, fue una noche habanera, que vivimos en Miami, al influjo de la magia y la voz de una palmera.

¡Un Papa en La Habana!

Vivía aún en Cuba cuando la visita de Juan Pablo II, fui parte de ese pueblo que al margen de religiones y creencias, se aglutino en torno a la figura del Papa. Viví esos días de emociones nuevas. Aún guardo, entre mis recuerdos mas preciados, el folleto que repartieron con la programación de la misa en la Plaza de la Revolución. Solo los que vivíamos en Cuba en ese momento, sabemos lo que significo la visita de Juan Pablo II. Su presencia, cambio por unos días la vida en nuestra islita.

Antes de la visita de Juan Pablo, algunas personas vinculadas al gobierno, pensaban que la misa del papa, en la Plaza, seria solo ante un pequeño grupo de  personas. La magnitud de su impacto en el pueblo y la conmoción que origino su visita, escapaba aún a los mas expertos. La estancia de Juan Pablo fue, entre otras cosas, una fiesta de la libertad.

No soy católico, realmente no practico ninguna religión. Dios y yo, nos entendemos muy bien sin necesidad de intermediarios, ni ceremonias. Nunca pensé asistir a la misa de un Papa, ni llorar de emoción frente al televisor al escuchar las palabras del Arzobispo primado de Santiago de Cuba. Recuerdo que mi hermana mayor y yo nos miramos con lágrimas en los ojos mientras lo escuchábamos. Las palabras de monseñor Pedro Meurice Estiú, se grabaron en la memoria y en el corazón de muchos, aún resuenan en las calles de Santiago, en el diario quehacer de nuestro pueblo.

Junto a dos amigos, asistí a la misa en la Plaza de la Revolución,  nadie tuvo que citarnos, ni pasar lista. Nosotros, como muchos, no queríamos perdernos la oportunidad de ser parte activa de la historia. Los aires de libertad, soplaron con fuerza esa mañana en la Plaza, muchos apenas podíamos creerlo. Mis amigos y yo, tomados de la mano, con los brazos en alto, gritamos junto al pueblo presente. La plaza cambiaba de color, el rojo cedìa pazo al verde de la esperanza. Por un instante nos miramos y pedimos un deseo, con toda la fuerza humana posible; en mayo del 2000, nos reuníamos de nuevo los tres, en Miami. Visitamos la Ermita de la Caridad del Cobre, dimos gracias, recordamos aquella histórica mañana de enero.

Siempre sostengo, con certeza absoluta, que Dios, esta en todas partes, no hay que estar en iglesias, templos, arrodillarse ante imágenes o hacer trabajos especiales para atraer su atención. Por alguna razón desconocida o solo por necesaria decisión, los días de la visita de Juan Pablo II a Cuba, la presencia de Dios, se sintió con más fuerza en nuestra islita. Una luz especial envolvió nuestro país, se borraron nombres y consignas. En el alma y en el corazón de todos, Dios y el Papa, hacían el milagro de unos días inolvidables, mágicos. El pueblo se aglomeraba en las calles al paso de Juan Pablo, recuerdo que una tarde, de visita en un edificio de Centro Habana, alguien gritó desde un balcón; ¡ahí viene el Papa! En solo unos segundos, los balcones se llenaron de personas, todos querían llevarse, en la retina, el recuerdo del paso por la Habana de un Papa especial.

El mes próximo, otro Papa, visitara a Cuba, volverá al Cobre, oficiará misa en la Gran Plaza de La Habana, pero como dice la canción; no es igual, todos sabemos que no será igual. Nadie esperara milagros, nos faltaran en El Cobre las palabras de monseñor Pedro Meurice Estiú y en el alma, la magia de un Papa diferente.

Esta vez, no asistiré a la misa el 28 de marzo en la Plaza de la Revolución, aunque pudiera, no iría. Estaré en Miami, entre amigos, celebrando mi cumpleaños y recordando aquella otra misa, donde un Papa, más cercano a nosotros, hizo el milagro de hacernos sentir libres, aunque solo fuera por unas horas.

Maria de Jesus, entre rosas y palmeras del querer.

La conocía de verla por televisión hace años, cuando tuvo un triunfo arrasador en Cuba. Como muchos, seguí su breve, pero intensa carrera en nuestro paìs. Como muchos, fui atrapado en la magia de su voz. Nunca mas supe de ella, algunos decían que vivía allá por Suecia, entre nieves y  vikingos. Pensé que la habíamos perdido para siempre, que nunca mas volveríamos a escucharla. A pesar del tiempo y la distancia, su voz seguía regalándonos rosas.

Soy de los que creen en la magia de la Navidad, en su encanto especial. Hay navidades especiales, de esas en que recibimos regalos inesperados, que desbordan nuestras expectativas.

Este año, al influjo de la Navidad, me reencontré con ella. Su nombre, por si solo, es un canto a la Navidad, resume el espíritu de la mejor época del año. Las navidades pasadas, recibí el regalo de su amistad, de su voz. No fue un reencuentro con una artista admirada, fue ganar, para siempre, una amiga; ¡María de Jesús! La muchacha que siempre viste de blanco al cantar, tal vez en un intento de mostrarnos su alma, su transparencia.

La amistad, rompe barreras, dinamita obstáculos, hace realidad sueños. Un grupo de amigos nos propusimos presentarla en Miami, regalarle un reencuentro con su público, en un escenario de prestigio. Apenas una semana tuvimos para prepararlo. The Place, como siempre, abrió sus puertas a un nuevo Encuentro entre amigos, corrimos la voz, logramos presentarla en televisión, sobre la marcha ultimamos detalles.

Sin planificarlo, solo por ser la única noche disponible del lugar antes de la partida de María, el Encuentro, se  planifico para el viernes 6 de enero. Ese seria el regalo del Dia de Reyes para ella y para nosotros. Su nombre hacia el milagro de reencontrarnos en Navidad y materializar su presentación un 6 de enero y aún hay quienes no creen en los milagros.

Cuando les hablaba a mis amigos de María de Jesús, les confieso que todos los que estaban en Cuba y fueron testigos de su éxito, la recordaban; la muchacha que vestía de blanco, la de te llegara una rosa. Otros, más jóvenes, no la conocían, ayer en la tarde una amiga, me confirmaba su asistencia, la vio cantar por televisión; canta como los ángeles, me decía, tengo que ir a verla.

Así, por las redes sociales, de boca en boca y con la ayuda de su participación estelar en el Show de Fernando Hidalgo, muchos decidieron asistir a un Encuentro entre amigos, donde María de Jesús, seria nuestra invitada especial.

Siempre confíe en ella, en su talento, carisma, su extraordinaria voz. Como me dijo mi amigo-hermano, solo hay que dejarla cantar, ella sola se gana al público.

Poco a poco, el público, comenzó a llegar a The Place, todos los asientos disponibles fueron ocupados, la noche prometía hacer historia. Entre el público, familiares de María de Jesús, que quisieron saludarla en el camerino, más de 30 años sin verse. El reencuentro arranco lágrimas a todos los presentes, el parecido de  una prima segunda con su mama, emociono a María, que rompió a llorar. Tal vez Dios, se la envío para compensarla de ausencias, para dejarle saber que su madre, en una rosa, en un aplauso o en la luz que la iluminaba, también estaba presente esa noche, junto a  ella, tomándole la mano, apoyándola.

Cuando María de Jesús, apareció en escena cantando, sin previo aviso, convocada por un escrito mío que inspiro su canción, el sueño, el propósito de  un grupo de amigos, se materializaba. María, cantaba y el público, se dejaba seducir por su voz. Muchos, la descubrieron esa noche y se sumaron, para siempre, al grupo de sus admiradores. En el público, Juana Bacallao, la aplaudía y le dedicaba halagos a su modo, haciéndonos reír a todos, dando un toque de humor cubano a la noche. Aymee Nuviola, hizo un dúo con ella, evocando el inicio de ambas en “Todo el mundo canta”, un extra de la noche, así es la magia, una vez desatada, todo puede suceder.

María, canto alrededor de 10 canciones, pudo estar horas cantando, todos nos quedamos con ganas de seguirla escuchando. De su voz, salían palmeras, arco iris, girasoles y  giraldillas, que se adueñaban de la noche y nosotros, que abrían el camino a un próximo concierto de María de Jesús, donde, ténganlo por seguro, ¡nos  regalara un montón de rosas!

¡Rosita!

Hoy, no voy a hablar de calles, escalinatas, guaguas ni heladerías. Aunque un espectáculo de ella bastaba  para que se reunieran más  personas que las que transitan por la Rampa en una semana, más de las  que cabian en un camello repleto a la hora pico. Ni hablar de la variedad de personajes, lo mismo podias encontrarte a una viejita de mas de 90 años que juraba que  había ido a la escuela con ella, a una niñita de 6 años preguntandole a la mamá; y cuando sale, quiero verla, que una loca de carroza que venía  a ver a su ídolo. No es un helado, pero millones de cubanos la  hemos saboreado montones de veces sin cansarnos de repetir una y otra vez, sin aburrirnos. Como dijo un locutor mejicano una vez, ella, es ¡una ROSITA, que vale un ramo!

Cuando llego el absurdo y ser vedette, usar plumas, lentejuelas, era casi un pecado mortal, ella, no acepto quitarse ni una sola lentejuela, ni la mas pequeña pluma. Cuando los gays fueron perseguidos y excomulgados, ella, les abrio sus brazos y su Corazon. Me contó un amigo que en una ocasión,en el teatro musical de la Habana, en el intermedio, salieron muchos afuera a fumar, se apareció un camión a hacer una recogida de gays. Alguien avisó a  la Fornes, que se subió el vestido y salio a enfrentarse a la policía, fue tajante; ¡O los sueltan  a todos o me suben a mi al camion! Desafiar a Rosita,era mas de lo que ellos se atrevian a hacer, todos regresaron al teatro. Esa noche, aplaudieron a rabiar a la artista, pero tambien se pusieron de pie para aplaudir al ser humano, a la amiga incondicional.

Recuerdo cuando presentó La Fornes tridimensional, estuvo semanas en cartelera ,en el teatro inmenso de la Habana, sin apoyo de la prensa que se negaba a promocionarla, no la necesitaba. Durante años ella fue la  única capaz de abarrotar y desbordar ese teatro. Me cuenta un amigo que la pudo ver en el Amadeo Roldan, antes que el fuego lo destruyera , que vió a un grupo de bailarines subirla al piano de cola y sobre él bailar, segura que un angel evitaría cualquier caida. La ví en muchos musicales, películas, obras de  teatro, recuerdo ,entre muchas, Confesión en el barrio chino, donde demostró a todos que es una gran actriz, por si acaso alguien tenía dudas. Recuerdo cuando recibió el premio de interpretación en el Guzman, una amiga mia, casi de la edad de Rosita, siempre la criticaba para mortificarme. Cuando Rosa se levantó como un sol a recoger su premio, mi amiga se puso de pie, aplaudio, la mire de reojo ,me dijo, hoy esta bellisima.

Podriamos estar días hablando de La Fornes,han sido muchos años de trabajo, de bastar su nombre para repletar los teatros, son varias las generaciones de cubanos que la hemos admirado.Durante años centralizó programas de televisión, esas noches en que ella inundaba los hogares cubanos, en mi casa se comía temprano, mami fregaba y todos nos sentabamos a disfrutarla, los ratings, no se median, ella hubiera batido records, con o sin competencia.

Algunos le han criticado haberse quedado en Cuba. Una noche en una fiesta en su honor, en casa de amigos, me acerqué a ella y le dije; gracias por quedarte en Cuba, por ser nuestra ventana al glamour, al arte a la belleza, los que nos demoramos en salir, los que se quedaron,  te disfrutamos tanto que no podemos imaginar todo este tiempo sin ti

Durante muchos años, su edad  era algo asi como un secreto de estado, la comidilla nacional, la especulación de todos. Cuando tendría en realidad mas o menos 60 años, un tió mío, un día llego a mi casa y muy serio nos llamó y nos dijo que le habian dicho la verdadera edad de Rosita, 80 años! Nos quedamos atónitos, imposible! Y asi todos le sumaban años, como ella misma dijo  al cumplir 80 años,(de verdad) si todo hubiera sido cierto,ella tendría ahora alrededor de 400 años, ¿se imaginan? Recuerdo las palabras de Enrique Santiesteban , al cumplirse 20 años de San Nicolas del Peladero; Rosita, fuiste linda antes del programa, durante el programa y ahora que se acaba, seguiras siendo linda!. Tambien recuerdo  a Pinelli, que la adoraba y cada vez que la presentaba, se emocionaba y tejía halagos y piropos.

Rosita, reunió talento, belleza, tesón y fuerzas para subirse a un escenario, hacer de todo y hacerlo bien, pero las hadas del cuento, al nacer le dieron un don extra, un angel extraordinario, una luz que va mas allá de su talento o belleza. La he visto compartir escenarios con  muchos artistas   de gran talento, pero a su lado se eclipsaban, para ella, no ha habido nunca escenario grande, los desborda, los hace pequeños al influjo de su magia, esa magia que la ha acompañado siempre  y que le ha permitido reinar en nuestros corazones, por muchos años.

Hemos tenido el privilegio de coincidir con ella en tiempo y espacio, disfrutarla, aplaudirla, ella es parte importante  de la historia de la televisión Cubana, de nuestro teatro lírico, de nuestra cultura en general, es una Rosita que es todo un jardín!