Una nueva amiga.

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Últimamente he conocido muchas personas, tanto en el mundo virtual, como en el real. A veces se me mezclan estos dos mundos y creo conocer a personas que solo he tratado por medio de la Internet. Otras las personas se escapan del mundo virtual y se me aparecen en el real, me miran y me dicen; Habanero, ¡Que ganas tenia de conocerte! Me abrazan y tal parece que nos conocemos de hace tiempo, casi amigos de la infancia. Tengo algunos amigos y amigas pendientes de conocernos, de darnos ese abrazo postergado y necesario. El domingo pasado tuve el gustazo de conocer a una de esas amigas virtuales, les cuento el encuentro.

Asistí con uno de mis mejores amigos a Alfaro’s, uno de los lugares que poco a poco se ha convertido en imprescindible en la geografía cultural y musical de Miami. Un sitio donde se presentan cantantes, declamadores, músicos, humoristas, donde el arte fluye sin muchas pretensiones, del artista al público, en un ambiente sencillo y agradable, casi familiar. Mi amigo y yo, nos pusimos de acuerdo para asistir juntos al concierto de María Antonieta, que prometía acompañamiento musical en vivo y sorpresas y no defraudo a amigos, ni admiradores.

Nos sentamos en una mesa cercana al escenario, casi, casi íbamos a tener a María Antonieta sentada en las piernas cantando para nosotros. Eso me gusto, podría hacerle buenas fotos y hasta, ¿por que no? Robarle un poco de cámara, je, je, je. Siempre digo que estos conciertos de artistas cubanos en Miami, sea en teatros, o en lugares como The Place, Hoy como ayer o Alfaro’s terminan haciéndome confundir lugares y ciudades. Escucho a nuestros artistas y no se si estoy en la Habana o en Miami. Confundo calles, lugares y nombres; el arte es como una maquina del tiempo y de la geografía y se las arregla para movernos en el tiempo y el espacio, juega con nosotros.

La lluvia, persistente e inoportuna, retraso a artistas y publico. Mientras esperábamos el inicio del concierto, una señora, cubana de pura cepa, se me acerco, ¿Tú eres habanero dos mil? Mientras le decía que si, me abrazaba y me decía que le gustaban mis escritos, tiene buen gusto la señora, me dije, je, je, je. Comenzó a hablar, a contarme de su vida, se me olvido el lugar y el tiempo. Creí estar en la cola de Coppelia o esperando una guagua en plena hora pico, les juro que hasta escuche a alguien decir, ¡Ahí viene! Así es La Habana que nos envía artistas y personajes para hacerse presente, para recordarnos que no importan años de exilios, ni distancias, Cuba esta allá y aquí, en nuestros hermanos y en nosotros, dispuesta a estallar en una canción o en una frase y sentir de suprema cubania.

Mi nueva amiga, me sedujo, no porque hablara bonito o luciera vestidos caros, me sedujo por su sencillez, por abrirme su corazón como si fuera un balcón de La Habana y mostrarme todas sus sabanas blancas, limpias y relucientes a fuerza de amor, sinceridad y sencillez. Ella es de esa gente que parece gritar a cada instante, “no todo esta perdido, yo, vengo a ofrecer mi corazón”, se da en cada gesto, en cada palabra, sencillísima y natural, cubanísima y exiliada sin pretensiones, ni poses. Mezcla única de promotora cultural y cubana de barrio, de esas que aprendieron que imposible, es una palabra en desuso, cuando el amor y las ganas mandan.

Termino el concierto, aplaudimos de pie a María Antonieta que impresionó a admiradores y deslumbró a algunos que no la conocían y agradecía flores, aplausos y asistencia. Después de las fotos habituales con amigos y con la artista, le dije a mi amigo, quiero una foto con la señora que me saludo, la buscamos. Ven que quiero una foto contigo, le dije, nos abrazamos. Han pasado dos días y aún recuerdo las palabras y el abrazo de mi nueva amiga, una mujer de barrio, con un corazón enorme en el pecho. Alguien que no presume de nada, solo de ser cubana.

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Sueños y vidas!

Hace algunos días hablaba con una amiga. Ella, como yo, ha tenido que inventarse nuevas vidas. Compartí con ella, mi teoría, que una misma persona, sin reencarnar, puede vivir diferentes vidas.

En mi caso, me prepare, durante años, para ser un hombre de ciencias, soñaba con ser un investigador de renombre. Mi intento fallido de salida del país, desvaneció mis sueños, mas de uno. Un buen día, después de años sin encontrar trabajo, un amigo, me propuso que intentara ser profesor de Química, mi titulo, se  consideraba idóneo para esa actividad. Con mi titulo bajo el brazo y unas ganas inmensas de hacer algo, me vi, en Guanabacoa, los que siguen mis escritos, saben la historia. Comencé como profesor en La escuela de oficios de Guanabacoa, dos años mas tardes, era el subdirector docente, después me convertí en el director. Mi escuela seria la mejor de la provincia, vivía y triunfaba en una vida diferente y créanme; lo disfrutaba y mucho!

Años después, logre salir del país, llegue acá, por fin! Como muchos, inventándome cada día una nueva vida y sueños.

Como dijo mi amiga, María de Jesús, “en la vida, si queremos viajar por ella cómodos, debemos hacerlo ligeros de equipaje“. Cargar frustraciones, sueños rotos, solo hace más difícil el viaje. Si un sueño se nos rompe, nos inventamos otro. Aprendemos de errores, pero no nos dejamos vencer por ellos.

Hoy, mientras almorzábamos, un amigo me dijo; si tuvieras la maquina del tiempo, irías al pasado o al futuro? Le respondí; al futuro, solo para conocerlo, darle un vistazo, seria mas viejo y no me gustaría perderme años de vida, experiencias. Al pasado, me gustaría ir, amo mi vida, volvería a cometer los mismos errores, si no lo hiciera, viviría otra vida y el resultado seria otra persona; estoy feliz y contento conmigo mismo, de ser quien soy.

Así es la vida, nos da oportunidades a cada instante, podemos vivir tantas vidas, como fuerzas y ganas de hacerlo tengamos. Hace casi un año, retome el oficio de escribir, gracias al influjo de mi musa transoceánica y el aliento de amigos. Hoy tengo un blog, con 35 mil visitas y lectores de 5 continentes, algo que nunca soñé. Ya planeamos, entre varios, la edición de mi primer libro. Aquel joven que soñaba con hacer un aporte relevante a las ciencias, no fue capaz de soñar con escribir, el profesor de química de la escuela de oficios, se hubiera reído; yo, escritor? Jamás!

Créanme me sorprende cuando me presentan como escritor, aun no me he adaptado a la idea. El sábado pasado, un amigo subía a youtube, el video de la lectura de uno de mis escritos en The Place. Me presentaba como un escritor cubano y una lágrima delataba mi emoción, solo pude decirle gracias, me quede sin palabras, ellas, mis amigas, me dejaron solo, por un instante, para que disfrutara a mis anchas, ese minuto.

Así viviendo distintas vidas, reinventándonos a nosotros mismos, nacemos a un nuevo yo. Cada día, nos sorprende con nuevas metas, sacamos experiencias, meditamos y seguimos andando el camino de la vida, de las vidas que nos toquen vivir.

Dejamos nuestro país, no lo olvidamos, pero nos inventamos otro. Nos integramos a nuestro modo, asimilando y aportando. Vivimos una nueva vida, nos estrenamos cada día, es la única forma de sobrevivir, de vencer. No nos detenemos en lo que pudo ser y soñamos, seguros, en lo que será, apostamos por el futuro, conscientes que de la mano de sueños y voluntades, lo  conquistaremos!