Queridos Reyes Magos…

IMG_0109

Tal vez ya no tengo edad para escribir cartas a los Reyes Magos, de todos modos la escribiré. Llevo años deseando volver a sentarme, escribir mi carta y esperar ansioso por el 6 de enero. Creo que nunca es tarde para dar rienda suelta al niño que llevamos dentro. Se acerca la Navidad y aunque acá, al norte, todos piden a Santa Claus, yo prefiero pedirle a los Reyes Magos, a los nuestros. Santa, tan gordito, acostumbrado a viajar en trineo, se perdería por esas calles de La Habana. Tal vez hasta le diera miedo entrar a un solar, no sabría el regalo exacto que mi gente allá necesita, ni siquiera el que mi gente del lado de acá necesita. Cuando Jesús nació, Santa, no andaba por esos lugares, creo que ni se entero, cuando el 6 de enero, ellos llegaron a ofrecerle regalos. Seguro descansaba, con el colesterol por las nubes, dispuesto a dormir otros largos 12 meses. Por eso, como hace años, pido a nuestros queridos Reyes Magos.

Para mi, no pido mucho, publicar mi libro, seguir escribiendo, hacer amigos, trabajar, depende de mí. Me vendría bien una ayudita, pero no quiero agobiarlos pidiendo mucho; hay otras urgencias que pedirles y sé que mis recuerdos me apuntalan

Para mis amigos, más tiempo juntos, acercarnos aún más. Que sus sueños se realicen, al menos los mas importantes, pero no todos; tener sueños por realizar, los mantendrá vivos y jóvenes por siempre.

Pido, con toda la fe del mundo, alegrías y sonrisas para el nuevo año. Que el próximo año, sea abundante en estruendosas carcajadas y escaso en lagrimas. Que mis amigos pasen el año sonriendo y mis enemigos, si los tengo, que sonrían también, tal vez ellos son los que mas necesiten sonreír.

Para los seres humanos en general, pido cordura y esperanzas, justicia. Que los hombres aprendan a amarse, antes que una voz tronante se los recuerde. Que la humanidad cree y no destruya, que el bien venza al mal y que triunfando, asegure el futuro y la vida.

Para los niños, donde quiera que estén, no pido juguetes, de un modo u otro los tendrán. Pido padres que sepan educarlos, madres ejemplares que los protejan y formen. La familia, es la célula fundamental de la sociedad, sobre los hombros de los padres, descansa el futuro de la humanidad. Tener buenos padres es el mejor regalo que pueden tener los niños y los hombres.

Es hora de que los camellos se acerquen a mi Islita. Allá, también los necesitan y mucho. Que cada hogar cubano, mantenga viva la esperanza y las ganas, que no desmayen. Que no dejemos nunca de ser y siendo, no perdamos la sonrisa, aunque el dolor sea fuerte y la lágrima asome. Que al vaciar sus sacos, una y otra vez sobre nuestra patria, sean generosos con la luz y los sueños. Que un 6 de enero especial, nos espere ahí, al alcance de la mano, desbordado de arco iris, girasoles y puentes, con nubes de sinsontes cantando nuestro himno y mariposas tricolores, volando libres, sin freno, seguras de si y del mañana. Un día de reyes así, seria el mejor regalo. Mi Habana, nuestra Habana, no necesita más.

Estos regalos, no puede traerlos Santa, ocupado en comprar en tiendas caras y ordenando el último modelo de juguete. Santa, vive allá, al polo norte, no entiende de islitas y de pueblos, no nos conoce. Ustedes si, mis queridos reyes magos, ustedes si saben de partos y luces, de estrellas y Mesías, por eso les escribo. No olviden nada, sean generosos, hagan horas voluntarias este año. Dejen sus camellos en lugar seguro y recorran mi Isla a pie, entren a cada casa, siéntense a cada mesa, conózcannos aún mejor. Darán regalos y recibirán también; el cubano, es generoso. Probaran, cientos, miles de veces, café recién colado que aunque mezclado, se los brindaran de corazón. Compartirán almuerzos y comidas, donde comen 2, comen 3, aunque sean los Reyes Magos. No tendremos mucho, pero lo compartimos con amor y alegría. Entenderán por qué reímos, cuando debiéramos llorar y por qué remamos, cuando debiéramos arar y luchar. Terminaran enriquecidos, me agradecerán mi carta, andarán felices mi Isla y mi ciudad. Se que aunque no pedí juguetes, repartirán muñequitas de trapo, chivichanas y trompos, nuestros niños jugaran felices. No olviden dejar un girasol gigante en El Cobre y un ramo de flores moradas en El Rincón. Llévenle a mi bandera la palma más alta que encuentren, que ondee libre, feliz en las alturas, reafirmando que muertos y vivos estamos dispuestos a levantar los brazos y luchar por ella.

No se si pido mucho o poco, si los he agobiado con mi lista. Aún me queda mucho por pedir, ustedes lo adivinan. No escatimen este año, abran sus sacos gigantescos y vacíenlos sin pena en un amanecer “con todos y para el bien de todos”.

Amigos!

IMG_0010

Soy de los que piensan que la amistad, es como el amor, pero sin deseo sexual, sin esa pasión de la atracción, es un sentimiento más apacible, sin tormentas. Ambos sentimientos comparten ilusiones y alegrías, ganas de verse y explosión de abrazos. Se parecen, pero son diferentes, el amor real se da a una sola persona, la amistad, puede compartirse con muchos. Compartida, va tejiendo red de amigos, sumando afectos. Nuestro número de  amigos, aumenta cada día, cada instante, entre holas y adiós, tejemos redes, trampas, en que atrapamos personas y ellas nos atrapan.

Recuerdo amigos que tuve en La Habana, hacíamos tertulias en los intermedios del ballet, conciertos y obras teatrales, vi a muchos partir. Después de cada estampida migratoria,  me quedaba, prácticamente solo. Rostros nuevos me acompañaban en los teatros, poco a poco aparecían amigos nuevos, hasta que una nueva ola, se los llevaba a otras tierras. Un día, llego mi ola, me invente otra vida. Nuevos caminos, nuevos amigos, junto a viejos, se sumaron a mi vida. Juntos inventamos sueños, descubrimos vidas, hicimos caminos. La amistad llega y corre, anda diferentes caminos, nos guía segura.

Los amigos, son como mariposas, sin vida limitada, dan color a nuestras vidas, la embellecen. Colorean los momentos tristes, mariposas de alas fuertes, capaces de sostenernos cuando caemos. Duendes de los mejores sentimientos, hadas del presente y del mañana, Amigos! Que comparten penas y multiplican alegrías. Magos de la felicidad, hechiceros de la alegría. Un buen amigo, lo puede todo, desde convertir una lagrima en sonrisa, hasta prestarnos sus piernas, cuando nos cansamos o no podemos andar más.

En estos tiempos de Internet y globalización, el concepto de amistad, cambia, adquiere nuevos matices; se redefine. Tengo muchos amigos que no conozco personalmente y los quiero, necesito y extraño, tanto como a los reales que están día a día a mi lado. Poetas, musas, amigos que me dan consejos y apoyo, que me incluyen en sus oraciones. Amigos, que comparten frases, escritos, fotos, penas y alegrías, con la ayuda del teclado y el mouse.

Una vez, a causa de un escrito mío, una persona, en sus comentarios, recordaba lo peor de los grupos de respuesta rápida, prefirió agredir mi persona, no mis ideas, intento hasta humillarme, como si eso fuera tan fácil! Yo, en mi condición de autor del artículo, tenia que ser muy diplomático, medir mis palabras, insistir en discutir las ideas. Mis amigos virtuales, enfurecidos, casi protagonizan el primer linchamiento virtual, hasta malas palabras hubo, fue como una riña callejera, solo que en el marco de la Internet; los protagonistas, nunca se vieron la cara. Estoy seguro que si se hubieran visto cara a cara, hasta un buen galletazo hubiera sonado esa tarde. Así son los amigos, reales o virtuales, se defienden y ayudan entre si, los unen lazos muy fuertes, aún sin conocerse.  Si se ofende o ataca a uno, los demás salen en su defensa; es mi amigo, no te metas con el! Parecen decir.

No hace falta un abrazo, para saber que alguien es nuestro amigo, que esta siempre al alcance de la mano o del Mouse, cuando lo necesitamos. Tengo grandes amigos, que veo poco, a veces, pasa todo un año sin vernos, pero ellos y yo, sabemos que estamos ahí, dispuestos a aumentar alegrías y compartir penas, intercambiar hombros. Somos amigos y eso basta.

Encontrarse con amigos, es una suerte, un regalo, la certeza que la soledad, no nos visitara jamás. Los amigos, son la familia que elegimos, la compañía que preferimos. Como dirían en Cuba; “el que tiene un amigo, tiene un central” si todo sigue así, muchos terminaremos haciendo una zafra histórica, con millones de amigos, moliendo tristezas y penas, produciendo afectos y alegrías. Hace años, comencé mi zafra y les juro que no terminara nunca.  Entre amigos, compartimos un café sin final, nos miramos a los ojos o a la pantalla, seguros que andando juntos, el camino,  se cubre  con girasoles y mariposas!