Maria Antonieta.

No, no se asusten en este escrito no hay revolución francesa, reinas encanecidas, ni cabezas cortadas.

El lunes pasado, mi amigo- hermano, me llamo; José, el sábado presentamos a María Antonieta en The Place, tenemos que correr con la propaganda, apenas hay tiempo. Lograron llevarla a dos programas de televisión. Yo, sobre la marcha, hasta aprendí a hacer carteles y videos con tracks y fotos y subirlos a youtube. Donde hay cubanos, no hay imposibles!

Mientras apoyaba desde mi pagina de Facebook y entre amigos, la presentación de María Antonieta, recordé la primera vez que la vi en un teatro. La presentó Consuelito Vidal, sus palabras fueron mas o menos estas; una bellísima mujer que va a triunfar y será algún día, una de las figuras mas importantes de la canción cubana. Profecía o conjuro, sus palabras se cumplieron, se cumplen en cada interpretación que nos regala.

Un amigo la llamó, la palma real de la música cubana. Aunque la admiraba, desde sus inicios en Cuba, pensé exageraba. La comparación con una palma real, me pareció infeliz. Llego la noche de su concierto, María Antonieta, salio a escena; bella y deslumbrante, enérgica y talentosa. Una palma real en pleno huracán se adueño de todos.

Sus versiones de números clásicos, revivieron a  grandes ya ausentes. Convocadas por su voz, reencarnaron en sus interpretaciones. Su espectáculo, no fue unipersonal. Muchas cantantes, cobraron vida en su voz y sus gestos, compartieron junto a ella el escenario, conquistando corazones y aplausos.

En esta ocasión, The Place, no solo abrió un portal a La Habana. Se abrió un portal enorme a recuerdos y nostalgias, años de arte e historia, evocados por la voz y carisma de esta mujer se hicieron presentes, desataron memorias, lágrimas, abrazos! Martha estrada, Leonora Rego, se vistieron de palmeras y en voz ajena, pero hermana y cubana, se hicieron presente.

Da gracias a Dios, por estar entre nosotros, entre amigos y cómplices, entre cubanos. Recuerda a Oshun, no escapa a nuestro folklore.

Cuba, no nos deja irnos del todo, se inventa ataduras y misterios. Envía palmeras que cantan y seducen. Nos  hace trampas, confundimos lugares y momentos. No se si al terminar el concierto, iré allá a mi casa en Playa, en la Habana, donde mami, en su sillón, espera que llegue para irse a dormir o iré a mi apartamento en Hialeah, donde dormiré solo, entre recuerdos y sueños. La voz y el embrujo de esta mujer es un puente, hace magia, olvido el sitio exacto donde estoy, recordando siempre quien soy, de donde vengo y hacia donde voy.

Interpreta Cavaste una tumba, interrumpida por aplausos y gritos de bravo, la aplaudimos de pie. Créanme, por un instante me pareció ver a Leonora Rego, tomándole la mano, ayudándola a recrear la canción. Termina de hacerla, Leonora Rego, la deja sola en el escenario, disfrutando de aplausos. Tras bambalinas las grandes disfrutan su concierto, la dejan recrear sus canciones, le apuntan la letra, le inspiran el gesto y la explosión, la dejan hacer a su antojo, seguras de su éxito.

Del público, le piden una noche de copas; no la tengo montada, responde, le gritan; a capella! Su voz termina convirtiendo la noche en locura de arte y sentimientos.

La aplaudimos de pie, no la dejamos ir. Promete un próximo concierto con orquesta y bailarines. Se despide con, El mundo y el mundo presente, se rinde, sin ofrecer resistencia, a su voz y belleza!

Finaliza  el concierto, termino mis notas. Llego a casa y a pesar de la hora, voy dando forma a este escrito, evocando una noche que recordare por mucho tiempo. No fue una noche loca o de copas, fue una noche habanera, que vivimos en Miami, al influjo de la magia y la voz de una palmera.

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