Luis, un candidato diferente.

Luis cayey
Llego a mi vida de la mano de un amigo especial, de esos afectos imprescindibles que hacemos nuestros, más allá de lazos de sangre u orígenes. Esto le garantizaba que le abriera mis brazos, pero también cierta suspicacia, cierto pensar, ¿será digno de mi amigo? El tiempo y su actuar lo convirtieron en mi amigo, termine queriéndolo y admirándolo.

Mi amigo Luis, se gano mi afecto por sus virtudes, una a una fueron acercándonos, convirtiéndonos en amigos. Su inteligencia, su captar al vuelo la intención de cualquier frase me gusto, su sentido del humor me hizo reír. Termino ganándome para siempre su sencillez, su amor por la familia y su pueblo. Luis es de esos hombres que han triunfado en la vida, sin perder la sonrisa, ni sus orígenes.

Recuerdo una conversación que tuvimos hace tiempo, cuando ni siquiera imaginaba que un día seria candidato a la alcadia de su querido Cayey, mirándome a los ojos me dijo; yo sigo siendo un muchacho de barrio, sencillo y humilde. Esa frase me gano del todo, me convenció de sus valores. En este mundo del “tanto tienes, tanto vales” donde una mejoría de posición en el trabajo, una entrada de dinero un poco mayor que la media son capaces de cambiar del todo a una persona, hacerla olvidar raíces, afectos y orígenes, mi amigo Luis permanece fiel a si mismo, no olvida su barrio, sus amigos, su orígenes, el éxito no se le ha subido a la cabeza, como decimos nosotros. Será siempre de su barrio, andará sus calles, sencillo y sonriente, seguro que el éxito no lo cambiara jamás por que es autentico, natural, un hombre de su pueblo.

Mi amigo Luis, sigue mis escritos, recuerdo cuando publique “Donde buscarme” me llamo para decirme que le había gustado mucho. Sabía que le gustaría porque a él también, si se perdiera un día, habría que buscarlo en las cosas sencillas de la vida, en su querido Puerto Rico, en las calles de su barrio, en los brazos de su madre.

Un día, Luis nos contó de su intención de postularse para alcalde de su amada ciudad. A muchos nos sorprendió la noticia, algunos pensaron que era un error, que afectaría su exitosa carrera de empresario. Recuerdo que le dije a amigos comunes; Luis es lo suficientemente inteligente para saber elegir el mejor camino. Muchas veces el mejor camino de un hombre es el servicio a su pueblo, anteponer los intereses de muchos al suyo propio, ser útil dándose y haciendo por quienes confían en él.

Luis y mi amigo Javier, llevan 2 años de casados, algunos piensan que esto lo hace un candidato diferente y que servirá de punto de ataque para sus oponentes. Mi amigo Luis, es un candidato de estos tiempos, un joven que busca dar a su pueblo, no enriquecerse a costa de su pobreza. Es un hombre que respeta tradiciones y costumbres, que no impone, conversa, dialoga. Si, sin dudas, Luis es un candidato diferente, por sus virtudes e intentos, por sus ganas de hacer por su pueblo. Tal vez reciba ataques de algunos, él sabrá como responderles y salir airoso. Su pueblo sabrá elegir a un alcalde diferente, a alguien que viene a cambiar para bien. Se que poco a poco ira ganando partidarios y afectos, convenciendo y haciendo, demostrando que el amor y las ganas se bastan para ganar campañas.

Mis amigos y seguidores saben que soy orgullosamente cubano, no les niego que desde que mi amigo Luis anuncio su candidatura para alcalde de Cayey, siento envidia de ese pueblo que es parte de su hacer, que me gustaría poderme involucrar del todo en esta lucha, poder votar y elegir a un alcalde diferente. Se que mis hermanos boricuas, sabrán hacer la mejor elección, en ellos confío.

Desde ya, se que el próximo año publicare otro escrito sobre mi amigo Luis, ya acaricio su titulo, Mi amigo Luis, un alcalde diferente. Diferente por sus principios y honestidad, por anteponer su pueblo a intereses personales, un alcalde de estos tiempos que su pueblo exhibirá y aplaudirá con orgullo, seguro de su elección.
luis y su mama

Malas noticias desde Rusia.

Rusia homofobia, tomada d ela pagina inout post
Leo noticias, créanme algunas hasta me gustaría ignorarlas, no saberlas nunca. A veces pensamos que lo que ignoramos, es como si nunca hubiera sucedido, pero esa actitud de avestruz, no me gusta, me es ajena. Las noticias aunque sean malas, de las peores, hay que enfrentarlas y reaccionar ante ellas.

Rusia, lo que queda como símbolo de la antigua y siempre lejana Unión soviética, es noticia en estos días y mala noticia. Digo siempre lejana, porque a pesar de cursos de idiomas rusos y bombardeos de películas y muñequitos rusos, nunca la hicimos nuestra. Diferencias irreconciliables tal vez, aunque aprendimos a decir, Товарищи (tavárishhi). A pesar de toneladas de carne rusa ingeridas, de televisores descontinuados, ventiladores plásticos y relojes Poljots, nunca fuimos “conquistados” por su modo. Teníamos amigos rusos, al final los pueblos se entienden, por encima de convenios y decretos. En mi barrio, había una rusa casada con un mulato cubano que daba unos escándalos bilingües que hacían historia. No era un problema de antagonismo, nosotros no teníamos muchos en común con esos supuestos e impuestos nuevos amigos que negociaban con nuestras miserias. Tampoco los rechazábamos tajantemente, muchos se mezclaron con nosotros, para siempre y allá quedaron, jugando domino, tomando ron y compartiendo escaseces. Disfrutando nuestro eterno verano y olvidándose de la nieve y del Kremlin.

De esa misma tierra que un día intento ser amistosas a empuje de decretos y convenios, llegan hoy terribles noticias. Mientras muchos países aceptan y legalizan el matrimonio gay y tratan de encontrar leyes y medidas en contra de la discriminación por orientación sexual. Rusia, con su presidente Putin, (debe ser duro ser un hijo de Putin), a la cabeza, lanza medidas homofóbicas y toleran actos de violencia contra personas, solo por su orientación sexual.

No es primera vez que la humanidad asiste pasivamente a actos discriminatorios y de violencia en contra de minorías. Cuando un país y su gobierno toman el camino equivocado deben ser detenidos de golpe y unánimemente, no podemos permitirnos el resurgir del fascismo en pleno siglo 21. La humanidad no puede asistir tranquilamente al nacimiento de extremistas e intolerantes que nadie sabe a donde pueden llevarnos un día. No olvidemos que Putin y su gobierno, controlan armas nucleares, no olvidemos horrores anteriores. Hoy discriminan y acosan a los gay, mañana no sabemos hacia quienes dirigirán su odio y tal vez sea tarde para detenerlos.

También leí que una diputada rusa, con un apellido que recuerda a Mussolini, emulando con Putin, pedía quitarles a las parejas gays los hijos adoptados. Para ella es mejor niños huérfanos sufriendo, que niños con dos padres o dos madres. Esta mujer es, sin dudas, otra buena “hija de Putin”.

Ante estos hechos no bastan frases. No es suficiente que el presidente Obama los critique y diga que no tiene paciencia. No basta dejar de comprar el vodka ruso. Los jóvenes discriminados y victimas de violencia en Rusia, necesitan acciones. Rusia, será, si no se impide, la sede de los próximos juegos olímpicos de invierno. Muchas voces han pedido el cambio de sede. Un boicot castigaría a los atletas, un cambio de sede, seria un claro mensaje al gobierno de Putin, del rechazo mundial a su política homofóbica y discriminatoria.

La Internet ha difundido actos de violencia contra jóvenes gays y hasta asesinatos. En mi opinión es hora de frenar a estos hijos del stalinismo y el fascismo que intentan dar vuelta atrás al reloj de la historia; la humanidad no debe permitírselo. La historia no nos lo perdonaría.

Recuerdo siempre la frase, “a grandes males grandes remedios”. Es hora de unirnos y encontrar ese remedio enorme que detenga a esas fuerzas oscuras que resurgen con fuerza en la Rusia actual. Unirnos y reclamar el cambio de sede de los juegos olímpicos de invierno, exigir por parte de presidentes y ministros algo más que frases bonitas debe ser nuestro propósito. Ser tolerantes con la intolerancia, es intolerable.

Luchemos por recibir buenas noticias desde Rusia, entre todos podemos lograrlo. Hay muchas frases que expresan que contemplar en silencio una injusticia, es ser cómplice de ella. Alcemos nuestras voces, neguémonos a ser cómplices de esta injusticia. Como leí en un pull-over que lucia, con orgullo, una tarde de mayo un joven en La Habana, “la homosexualidad no es un peligro, la homofobia si”
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Fotografia del inicio, tomada de la pagina inout/post.

Un tipo duro.

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Manuel, siempre se considero un bárbaro, un machazo. Cuando reía su diente de oro brillaba como reafirmación que era un tipo duro, un hombre a to’. Siempre fue el primero en reunirse en la esquina a mirar las mujeres pasar y meterse con ellas. Vivía convencido que era un bárbaro, el mejor en la calle y en la cama. Cuando tomaban ron, era el que mas aguantaba, quien ha visto a un hombre de verdad dejarse tumbar por una botella de ron, por muy malo que sea. Así creció, convencido de su “hombría”, de ser un tipo duro, de la calle.

Juanita creció, sufriendo a un padre autoritario y abusador que golpeaba a su madre y la maltrataba a ella y a sus hermanos. Cuando cumplió 16 años, conoció a Manuel. Le gusto su aspecto, su caminar seguro. Una noche, después de hacer el amor, Manuel le dijo:
– ¿Por qué no vienes a vivir conmigo? Desde que mi abuela murió, vivo solo en esta casa, me gustaría tenerte siempre aquí, esperando por mí, atendiéndome.

Juanita, no lo pensó 2 veces, a la mañana siguiente recogió sus cosas y se mudo con Manuel. Se sintió libre de su pasado, de maltratos y abusos. Amanecer abrazada a Manuel, la hacia muy feliz. Se acabaron las peleas y las borracheras de papá, ahora podré vivir tranquila, pensó Juanita esa mañana al lado de Manuel.

Es cierto que Manuel a veces llegaba tarde y borracho, pero nunca le había levantado la mano. Peleaba por la comida y cuando no tenía la ropa limpia y planchada, pero era bueno en la cama y desde que estaba con él, nada le faltaba. Ella trataba de complacerlo en todo, como siempre vio a su mamá hacer con su papá, en cierto modo lo quería, aunque también le temía.

Cuando tenían 6 meses viviendo juntos, una amiga le llevo una planilla para un curso de cajera en tiendas de área dollar. Muerta de miedo, pero con la esperanza que aceptara que ella trabajara en la calle, Juanita le enseño la planilla a Manuel.
– ¿Y esto que coño es?
– La planilla para un curso, pagan bien y siempre se resuelve algo en esas tiendas.
Manuel la miro, rompió la planilla, le dio un galletazo en pleno rostro y le grito.
– Tu lugar es aquí, atendiéndome, en la cocina. Como te atreves a pensar en trabajar, tu trabajo es aquí en la casa esperando por mi, si no te gusta, coge la puerta y vete.
Le grito Manuel, mientra tiraba la puerta de la sala y se iba para la esquina a reunirse con sus amigos.

Juanita, lloró toda la tarde, convencida que todos los hombres eran iguales y las mujeres tenían que aguantarle todo, hasta golpes, si querían tener un marido al lado.

Un domingo, en la casa de al lado, se mudaron dos hombres jóvenes. Vestían muy a la moda y siempre estaban muy arreglados, en pocos días transformaron la casa, dándole un toque diferente. Juanita, se hizo amiga de ellos, conversaban por el muro del patio. Eran muy educados y correctos al hablar. Juanita, nunca había tratado con personas así, terminaron haciéndose grandes amigos. Lo único que no le gustaba de ellos es que no estaban de acuerdo con ella en eso de aguantarle todo a un hombre. Cuando les contó que Manuel a veces le pegaba, se indignaron, le dijeron que no debía permitírselo que eso era un abuso. Esas ideas de los vecinos nuevos, confundían a Juanita.

Una tarde, cuando llego Manuel del trabajo, mientras ella le quitaba los zapatos y le ponía las chancletas, él le dijo.
– ¿Y esa blusa y ese peinado nuevo que te hiciste? ¿Donde estuviste?
– Fui un momentito mientras ablandaba los frijoles a visitar a los vecinos nuevos. Uno de ellos me regalo esta blusa, la estaba vendiendo, pero me la regalo. Me dijeron que si me recogía el pelo, luciría mejor, quise arreglarme para ti.
– Ven acá, acércate.
Cuando Juanita estuvo al alcance de su mano le dio una galleta, mientras con la otra mano le desbarataba el peinado y le arrancaba de un tirón la blusa nueva.
– Lo único que me faltaba, que mi mujer se haga ahora amiga de los maricones de al lado. Como te vuelva a ver hablando con ellos, te reviento, ¿¿entendiste??

Juanita, no dijo nada, le sirvió la comida a Manuel y comió poco, en silencio. En su cabeza daban vueltas las palabras de sus nuevos amigos; no tienes porque soportar golpes y maltratos, eso es un abuso, si los aguantas es porque quieres o por miedo.

Era la primera vez que desobedecía a Manuel, siguió conversando con sus nuevos amigos. Le gustaba escucharlos, le hablaban de un mundo diferente. Luisito, le contaba que sus padres nunca habían discutido, no recordaba una pelea entre ellos. Esas historias, le parecían cuentos de hadas a Juanita, les gustaba oírlas, pero no las creía del todo.

Luisito, una tarde le dijo.
– Sabes, conozco a Roberto, si un día te oye gritar cuando te golpee Manuel, es capaz de hacer una locura, ese no le tiene miedo a nadie y no soporta las injusticias.

Una noche, Manuel llego tarde, pasado de tragos y con manchas de crayón de labios en el cuello. Juanita, lo miro y sin saber como, de sus labios salieron las palabras fatales.
– ¿Donde estabas? Son pasadas las 12.
Manuel, la miro sorprendido, del primer golpe la tiro contra la mesa. El estruendo se escucho en todo el barrio. Cuando Manuel iba a darle una patada a Juanita que lloraba en el suelo, la puerta de la cocina se vino abajo. Roberto se enfrento a Manuel, retándole. Manuel, sorprendido miro a Juanita.
-¿Que es esto? Ahora tus amigos maricones vienen a defenderte.
– De los dos, el maricón eres tú, que abusas con una mujer. Le grito en la cara Roberto.
– Con una mujer y contigo, ¡que pinga te pasa!!!
Todo paso muy rápido, un solo piñazo de Roberto le partió la cara a Manuel que cayo al piso sangrando y quejándose del dolor.
– Si quieres mas, me avisas, porque yo me quede con ganas de seguirte dando. Le grito Roberto.

Roberto miro a Juanita, la ayudó a levantarse del suelo.
– Vamos, recoge tus cosas, no puedes seguir viviendo con este animal, vente con nosotros.
– ¿Con ustedes?
– Claro, para eso están los amigos, no lo pienses mas, tienes derecho a una mejor vida, a encontrar un hombre de verdad, que te quiera y respete.

Manuel, pensó que Juanita, no se atrevería a dejarlo, estaba muy seguro de si, a pesar de la cara partida, de dos dientes flojos y de la sangre corriéndole por la cara. Vio a Juanita entrar al cuarto y volver a salir con un bulto con sus cosas, ni adiós le dijo, no miro para atrás.

Allí en la casa de al lado, poco a poco Juanita empezaba una nueva vida, ayudada por sus dos amigos diferentes. Poco a poco se encontraba a si misma, aprendía a confiar en su fuerza y su valor.

Manuel, siguió con sus borracheras y de vez en cuando metía alguna mujer en la casa. Le duraban poco, no todas están dispuestas a soportar golpes y maltratos.

Una tarde, mientras leía el periódico, leyó unas noticias sobre el matrimonio gay y la igualdad de derechos. Salio corriendo para la esquina, busco a sus amigos.
– Tenemos que hacer algo, lean esto, ¡Matrimonio gay! Seria el colmo, tenemos que reunirnos e ir a protestar eso es un disparate, ¡Que coño se habrán creído los mariconcitos estos!

Matrimonio gay=igualdad de derechos.

igualdad, fotografia tomada de Google.
Leo noticias sobre el matrimonio gay, sobre los pros y los contras. Mientras iglesias se indignan, otros aplauden, algunos se hacen los sordos y no opinan. En estos días mientras estaba en cama por una gripe inoportuna, comencé a elaborar en mi mente mi opinión sobre el matrimonio gay y la igualdad de derechos.

No soy de los que creen que el matrimonio sea una institución sagrada y mucho menos que la firma de un papel, consolide o fortifique en algún modo el amor entre dos. He vivido y créanme, muy de cerca, bodas esplendorosas, novias vestidas de blanco, glamorosas, lunas de miel idílicas. Después he visto a las esposas abandonadas con pocos meses de embarazo, mientras el flamante esposo corría tras otra mujer. Por eso y por muchas razones más, no estoy a favor del matrimonio, visto como expresión de amor; si estoy a favor del matrimonio como vehiculo legal que permite a quienes se unen determinados derechos legales. Derechos que las uniones gays no tienen. Voy a contarles una historia real, no voy a adornarla, ni a pintarla de rosa y darle un final feliz, lo prometo.

Tengo un amigo que cumplirá 70 este año, hace aproximadamente 2 años, su amigo, su pareja por 48 años falleció. Para durar todo ese tiempo juntos, no tuvieron que firmar un papel, nadie tuvo que declararlos esposo y esposo. Su historia, es una historia de amor mutuo y respeto, comprensión y cariño. Tuve el honor de conocer a su pareja, un caballero en el sentido exacto de la palabra. Capaz de fajarse a dentelladas con la vida y regresar a casa con una flor para su amor. Se conocieron cuando mi amigo tenía 20 años y era muy popular en la vida nocturna habanera, le gustaba cantar y actuar. Estoy seguro que hubiera terminado triunfando en esas noches habaneras que tanto amaba, si no hubiera dejado todo por ir tras su amor. Conocerlo, cambio su vida para siempre; cambio la vida de ambos, para bien. El amor, les regalo una nueva vida.

Juntos se enfrentaron a la vida, compartieron lo mucho y lo poco, lo bueno y lo malo. Juntos se enfrentaron a la muerte en una larga y desigual batalla, lucharon con todo por ganarla. La pareja de mi amigo se aferro a la vida con uñas y dientes, no quería irse y dejar a su amigo solo, al final la muerte gano la batalla, solo ella pudo separarlos. Mi amigo lo cuido con devoción y amor hasta el último minuto, cerró sus ojos. Cuando se conocieron y se amaron no hizo falta que nadie los bendijera y dijera; hasta que la muerte los separe, ambos sabían que solo la muerte pondría fin a esa unión.

A pesar que mi amigo fue nombrado heredero universal de su pareja en el testamento y albacea de todos sus bienes. Aún esta inmerso en la batalla legal por la herencia. El mismo abogado le dijo a mi amigo; que fácil seria todo si la ley los reconociera a ustedes como pareja.

Así de sencillo, para la ley casi 50 años de unión no significan nada. Si alguien se casa y a los 2 meses sucede algo, el otro conyugue tiene todos los derechos, así de complejo y contradictorio.

No creo que firmar un papel sea necesario para amarse, pero si lo es para evitar problemas y complicaciones en momentos difíciles; para tener igualdad de derechos.

El punto no es hombre y mujer u hombre y hombre o mujer y mujer, el punto es respeto mutuo, igualdad de derechos. Aunque el papa se escandalice y pastores lo llamen barbaridad o monstruosidad. Lo monstruoso, lo bárbaro, es no reconocer los derechos que da el amor, por eso, si estoy a favor del matrimonio gay y de la igualdad de derechos. Creo que muchos de ustedes, después de leer la historia de amor de mis amigos, coincidirán conmigo. Se que desde el cielo, adonde lo escoltaron sus santos y sus acciones, la pareja de mi amigo leerá este escrito, lo disfrutará y dirá; ¡Si al matrimonio gay!