¡Adios!

Adios, fotofrafia tomada de Google.

Te digo adiós, agito una mano, con la otra, seco una inoportuna lagrima.
Te digo adiós y estrujo tu ultimo mensaje y escribo un enorme ¡No te vayas! En la pared del alma.

Me tatúo en el pecho tu nombre y lo borro con lágrimas, con fuego.
Te digo adiós y no lo escuchas, sigues aferrándote a recuerdos a besos que no existen, que borraste para siempre con tus miedos.
Te digo adiós, mi corazón grita un; no te vayas. Mis torpes manos, no saben de soltarte y te sujetan, aún en el momento de partir.

Te grito adiós y arranco la venda de los sueños,

mientras corre la sangre incontenible, de este perderte para siempre, de un vete ya, aléjate, no vuelvas.

Te digo adiós en mil idiomas y no entiendes que es definitivo.
Se acabaron juegos, oportunidades, mentiras, plazos, inventarme un mundo que no existe.

Levanto un muro enorme, cierro rejas, te dejo afuera para siempre,

te digo adiós y me invento un mañana, en que no estas.

 

Fotografia tomada de Google.

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Daisy Granados en Miami.

Supe de su presentación en uno de los centros nocturnos de Miami, me alegre por el arte, el talento, el romper barreras y levantar puentes. Después se armó un revuelo, alguien levanto calumnias que no supo ni tuvo el coraje de mantener, pero que hicieron daño; se cancelaba la presentación de Daisy Granados en el monólogo “Leyenda”. Miedo, falta de principios, no se cual seria la causa de esa cancelación, la ignoro. El rostro del cine cubano, atrapada entre rencores y comentarios odiosos, casi se nos va sin brindarnos su arte, sin aportar su pedacito a ese puente entre los cubanos que estamos obligados a construir. Ese puente que atrapados a veces entre el odio y rencores, destruimos en vez de construir.

Les confieso que en un inicio hasta di crédito a los comentarios, aunque se me hacia difícil imaginarme a la protagonista de “Cecilia”, envuelta en esos sucesos. Haber sufrido en carne propia todo el lado oscuro del Mariel, me hacia recordar sucesos que prefiero olvidar, en nombre de mi paz espiritual y mi salud. Siempre estuve en contra de que se boicoteara su actuación, vivimos en un país libre, tal vez en el país mas libre del mundo, donde nadie tiene el derecho de imponer a otro su punto de vista. Comente con un amigo; que se presente y vayan a verla quienes quieren, nosotros, a diferencia del absurdo, no caemos en extremismos, dije sencilla y honestamente.

Los días pasaron, quienes lanzaron la bola de nieve, no daban la cara. Conversé con vecinos de Daisy en La Habana, vecinos que vinieron cuando el Mariel, que vivían puerta con puerta con ella, no creían esas afirmaciones. Siempre fue una persona cordial, con apenas tiempo entre las filmaciones para hacer mandados, me decían, no la imaginaban protagonista de ese incidente.

El rostro del cine cubano, se vio, de pronto, protagonizando una tormenta. Emisoras de radio, de esas que prefiero no escuchar, créanme, intoxican, dedicaban horas de su “programación” a insultarla y calumniarla. Hasta individuos oscuros tuvieron su minuto de fama hablando horrores de ella. Así somos a veces, émulos de aquellos a quienes criticamos, para vergüenza nuestra.

Una mañana, leí en el periódico la noticia de la presentación de Daisy Granados en “The Place of Miami”. Todos saben los lazos de amistad y recuerdos que me unen a ese lugar.  Confirme la noticia, decidí apoyarlos. Con el paso de los días, comprendí que asistir a la función, era una cuestión de principios ¡No basta con escribir a favor de puentes, hay que ayudar a construirlos! Compromisos anteriores, me impidieron asistir a la función del sábado, el domingo, en compañía de amigos especiales, me prepare a asistir a la presentación de “Leyenda”. Conversé sobre las funciones anteriores, supe de la acogida de público y critica, se apagaron las luces, comenzó la función. Daisy, poco a poco, nos daba una clase magistral de actuación. La jabá, sin que nos diéramos cuenta, se iba adueñando de nosotros, haciéndonos sus cómplices, la función termino con el público de pie y  gritos de bravo.

Después de la función, conocí al ser humano, la escuché conversar sobre los sucesos, no entendía el por qué de las calumnias, del odio. El lado bueno de la historia, es que todo sirvió de propaganda a su presentación. Muchos que no pensamos en asistir, dimos gracias a tanto revuelo; sin él, nos hubiéramos perdido la ocasión de disfrutar de una actuación memorable. En mi caso personal, me hubiera perdido conocer al ser humano que vi, muchas veces en la piel de diferentes personajes, Amanda, Teresa o Cecilia y esta noche fue sencillamente, Daisy, una actriz cubana.

Tal vez tengamos mas presentaciones del monologo, “Leyenda” en Miami, un consejo, no se las pierdan, el lado bueno nuestro, se los agradecerá. Construir puentes, nos mejora como seres humanos.

Un segundo extra.

Por un necesario ajuste de relojes atómicos, el día de hoy, tendrá un segundo mas. Desde que supe la noticia pensé, qué hacer con ese segundo? En que invertirlo? Como hacerlo memorable. Hubiera preferido un par de horas, sobretodo siendo sábado hoy, pero algo es algo. Todos los regalos son valiosos y aunque sea solo un segundo extra, hay que hacer algo que magnifique el regalo, lo haga inolvidable.

Si estuviera en La Habana, caminando sus calles, con mami de mi brazo, ese segundo nos hubiéramos detenido y un beso especial, lo haría eterno. Estoy en Miami, solo en mi apartamento, casi a punto de salir para el gimnasio y aún no se qué hacer con ese segundo extra.

Se, que muchos amigos, pensaran; un segundo extra, sexo! No tengo un amante especial, uno de esos amantes que, “nos mueven el piso”, como dice un amigo, por tanto, no vale la pena gastar ese minuto extra haciendo el amor. Quiero invertirlo en algo que sea capaz de recordar con felicidad dentro de 10 años. Tengo un nuevo amigo, hábil en negocios, que seguro invierte ese segundo en hacer mas dinero, no con intenciones de hacerse millonario, solo quiere tener mas, para compartir con su familia, que aunque lejos, siempre la tiene presente y vela por ellos.

Algunos decidirán tener un segundo extra para irse de compras o un segundo mas en la playa, hoy el día promete sol y brisa. Otros, comelones, irán a un buen restaurante y se hartaran, hasta casi no poder levantarse de la mesa. No dudo que mitómanos incorregibles e intrigantes, lo aprovechen para soltar una mentirita corta, breve y dañina, como todas.

Muchos harán con su segundo extra algo especial, otros, lo dejaran pasar inadvertidamente. Terminara el día y no tendrán conciencia que dejaron pasar, sin hacerlo especial, un segundo extra.

No dudo que dictadores y malos políticos lo inviertan en dictar nuevas leyes, represivas y malignas, como ellos mismos. Leyes que nos hagan apretarnos mas el cinturón, en algunos países el de la cintura, en otros el de la mente o ambos inclusive.

No quiero guardar mi segundo extra con malos recuerdos, quiero evocarlo y que me haga feliz. No desperdiciarlo, malgastarlo, insisto, quiero hacerlo especial. Son casi las 12 del día y aún no he ido al gimnasio, ni decidido que hacer con mi segundo extra, con este regalo que relojes atómicos nos hacen.

Escucho, una y otra vez un video de un ama de casa cubana, que sentada en la sala de su casa, hace una versión de, Qué te pedí? Que haría aplaudir hasta a La Lupe. Escucharla, es como abrir las ventanas a un barrio habanero, para que entre libre y preciso y me acompañe, esta mañana de sábado. Miro fotos de mis viajes a Cuba, de abrazos y besos con mami, vuelvo a sentir y revivir la felicidad de esos segundos, siento el olor a Cuba, en mi casa. Trato de terminar este escrito y decidir qué hacer con mi segundo extra.

Que tonto! Mi segundo extra ya paso, lo consumí de la mejor manera posible, entre arte, recuerdos, evocaciones y escribiendo, así lo recordare, por siempre!