Olas.

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Esas olas que rompen contra el muro,
Que salpican la ciudad y nuestras almas.
Esas olas que saludan mi regreso, se vistieron de adiós,
En mi partida, intentaron seguirme, aún me buscan.

Esas olas que llevan y traen suspiros y sonrisas,
Carcajadas y gritos, que cuentan los días del regreso.
Esas olas y yo tenemos una historia, salpicada de gotas y de lágrimas.

Esas olas, borraran un día las distancias,
Saltaran más de un muro gigantesco,
Lavaran la ciudad de angustias, penas, adioses sin regreso.
Esas olas, se llevaran para siempre la tristeza.

Esas olas, nos bautizan de esperanza, mientras juntos,
Esperamos fundirnos sin distancias.

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Las palabras soñadas.

Si un día se me acaban las palabras.
Si no pudiera unirlas, moverlas, usarlas, jugar con ellas.
Si un día agotadas de tanto uso, decidieran tomar definitivo descanso, abandonarme, decirme un adiós estruendoso y último.

Si un día, como Nora, se fueran y de un portazo, cerraran para siempre su regreso.
¿Qué me haría sin ellas?
¿Cómo decir te quieros, te extraños, como describir el amor y la esperanza?

Si un día, amaneciera sin palabras, ausente de verbos, sustantivos, sin un solo adjetivo para describir el día, ¿Como podría escribir o hablar a mis amigos?
Si al intentar escribir sobre La Habana, solo pudiera hacer garabatos y signos sin sentido. Sin una sola palabra que la adorne y traiga hasta mi cuarto.
Si al querer hablar sobre mi madre, hablarle a amigos de su infinito amor, de su dulzura, solo emitiera sonidos sin sentidos, ruidos que nadie entendería. ¡Como vivir sin gritar cuanto la amo!

¿Qué hacer con tanto amor sin expresarlo? ¿Como revivir recuerdos sin palabras?
¿Cómo volver a decir te amo y la luna no sale si no estas o el día comienza cuando abres tus ojos? ¿Cómo decirle a alguien, muy cerca del oído, solo existo cuando en tus ojos me reflejo?

¿Cómo llamar a un amigo si de repente una caída o un dolor, me asaltaran a solas en mi casa?¿Cómo gritar; ¡Te necesito! En medio de la noche y mi desvelo?

¿Qué me haría si un día, cansadas, agotadas, disgustadas del mal uso y abuso, se fueran de mi lado las palabras? ¿Como vivir sin ellas? ¿Cómo ganarme amigos y enemigos?

¿Cómo decir que La Habana, mi ciudad, la ando cada noche en el  recuerdo, que en sus calles resuenan nuestros pasos y amores, que nos espera segura del regreso?

¿Cómo decir que allá en mi lugar exacto, mi madre y mi ciudad, tejen y destejen sueños, esperando por mí, 365 veces, cada año?

No teman, anoche, mientras hacíamos el amor, en pleno orgasmo; las palabras y yo, juramos, amor eterno,  ¡No abandonarnos nunca!

Fotografia de Liborio Nova.

¡Apagón en La Habana!

Leo noticias, me llaman amigos, me dicen que La Habana, esta a oscuras, que una rotura o algo desconocido ha dejado a la ciudad y parte del occidente sin electricidad. Hay quienes dicen que miles de personas corrieron al Malecón. A  refugiarse en su brisa y olvidar a su influjo, calores y penumbras.

Hace unos minutos, antes de leer las noticias, hablé con mi madre. No se si mi voz la hizo olvidar penumbras o iluminó su noche; no mencionó nada de apagones, ni oscuridades. Cuando mi hermana le gritó; mami, es Joseito! No escuche decirle, ten cuidado o mira bien que no hay luz, nadie corrió a sujetarla. Si realmente La ciudad estaba a oscuras, el milagro del amor, iluminó mi casa, allá en Playa y nadie se entero que la ciudad a oscuras, corría al muro de todos, encendía velas, faroles y abría ventanas.

Nosotros, acostumbrados a apagones, ausencias y escaseces, ya nada nos asusta. Aprendimos siempre a mirar el lado bueno de las cosas. Inventar la alegría, cuando abunda la tristeza. A inventarnos luces e luminar noches, cuando la ciudad oscurecía y nadie se asombraba, ni lo comentaba por las redes sociales. Recuerdo el verano del 93 o el 94 con aquellos apagones de 8 horas, que ya no sabíamos si teníamos apagón o alumbrón, si la luz se iba o venia.

No se si es cierto que mi ciudad, la Capital de todos los cubanos, esta sin electricidad; luz, siempre tendrá! Decidió iluminarse, para siempre, con el amor y el recuerdo de sus hijos. A ella, como a mi madre, le basta una sonrisa, una llamada mía, nuestra, para iluminar noches y olvidar penas.

No, La Habana, no esta a oscuras, tal vez falte la electricidad, no puedan funcionar  ventiladores, ni encenderse bombillos. Mi ciudad no esta sin luz, no lo estará nunca, enciende estrellas y recuerdos, se inventa alegrías para alumbrar noches. Levanta olas y brisas que la refrescan, que le hacen olvidar angustias y dolores.

Para oscurecer La Habana, no bastan roturas, ni cataclismos, desde todos los lugares del mundo, mi ciudad, extendida en la geografía y el amor, sigue iluminada, lanza fuegos artificiales, arco iris de medianoche, dibuja sonrisas. Si al influjo de mi voz y mis te quieros, se ilumino mi casa y mi madre no necesito faroles, ni brazos que la ayudaran a llegar al teléfono, así mi ciudad, nuestra ciudad, se ríe de apagones y dificultades, se abanica con una palmera, se tiende al Malecón y sonríe, con la certeza y la felicidad que da, la confianza en el mañana!

Ser siempre, Yo!

No quiero ser mas ni menos, lo que soy,
lo que seré mañana, es otro asunto, lo que fui ayer, son solo recuerdos, experiencias.
No me preocupa ser mejor, ni peor; ser solo yo, es mi meta, vivir a plenitud cada momento,
sin angustias pensando en otro yo, que no imagino, que sé no existe, siempre seré uno, no dos, no copias, no falsificaciones.

No me preocupa, ni sueño con ser otro, este tipo que miro en el espejo,
que me sonríe cada mañana y cada noche, sabe quien es y eso le basta. Se reconoce, se sabe de memoria, no se maquilla el alma, ni la sonrisa, se muestra tal cual es, confía en él.
No soy exactamente lo que piensa el grupo que me quiere,
los amigos, como siempre, exagerando.
No seré nunca lo que dice el grupo que me odia, ni siquiera sé que hablan o si existen,
pero saber que están, oír ladridos, me hace saber que este yo, es el que quiero, el que debo, siempre, seguir siendo.

Disfruto día a día, este yo, que me dio la vida,
que conformaron mi madre, golpes, sueños y amigos,
un yo, tal vez pequeño, pero mío que no pidió prestado nada, que nunca robó nada, solo mío.

Nunca seré otro, siempre este yo, simple y sencillo, seguirá andando su camino, mejorándose, aprendiendo,
sin olvidar quien es, de donde viene, repito, no me interesa ser otro,
cambiar mi nombre, acentos, importar actitudes, no va comigo.
Disfruto y quiero a este yo, que me acompaña, lo querré siempre.

Ser otro, no me tienta, ni interesa, me basta con mi aliento, con mi fuerza,
si un día, fuera otro, si cambiara, mirándome a los ojos me diría;

¡Donde coño me perdí, que no me encuentro!

No teman, no me perderé, ni cambiaré, me cuidan y mantienen en mi ruta, mi Isla, mi ciudad, mi madre, amigos. Seguiré siendo yo, más allá del final y de las aguas, volviendo a mis raíces y recuerdos.