Las Noches con Mirka, aniversarios y esfuerzos.

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La primera vez que entré a una cabina de una estación de radio, fue en La poderosa 670Am. Una noche especial, regalo de amigos y escritos, una noche con Mirka, de las tantas que viernes a viernes regala a oyentes de la ciudad y del mundo. No les niego que estaba nervioso, hasta ese momento había leído y hablado de mis escritos a amigos. Esa noche, por vez primera, enfrentaba un público desconocido, un público sin rostro, ni lugar fijo. Mirka comenzó la magia de sus noches, a su influjo y con la presencia de amigos, me sentí en una sala cualquiera, olvide temores y entre chistes y anécdotas, se nos fue el programa, sin darnos cuenta, como todo lo que se disfruta.

El pasado domingo, el programa Las noches con Mirka celebró su 3er aniversario. Ella y su equipo, Alfredo, Rubén y Mirna, contra viento y marea, dificultades y apuros, no desmayaron en su empeño. Hoy muchos agradecemos su constancia, su no darse por vencidos.

Un grupo numeroso, decidió aportar su granito de arena para que este cumpleaños radial alcanzara una frecuencia inusual, no vista antes en la ciudad, una frecuencia de amigos y de esfuerzos en comunión. The Place of Miami fue el sitio perfecto para la celebración. En su lugar y escenario, celebraríamos un aniversario y la continuidad de voluntades y ganas.
Llame a Mirka durante la semana para reservar y comprar la entrada, me sorprendió con la noticia de que estaba en su lista de invitados. Prepare vestuario y acompañantes y fui casi uno de los primeros en llegar.

Siempre pensé presenciar un buen show, la dirección y producción de Willy Vega y la presencia de toda una constelación de estrellas, lo aseguraba. La noche tenía en sus manos, todos los ases de triunfo y su director, sabia como jugarlos. Les confieso que el resultado supero las expectativas, no solo las mías, las de todos los asistentes.

Entre el público numerosas personalidades de las artes y la política de la ciudad. Imprescindibles en nuestra música y en el afecto de un pueblo, Las Hermanas Diego. A mi lado Daysi Balmajo, que a golpe de talento y tesón, se ha consolidado como uno de los rostros de la ciudad, derrochando dulzura y atenciones a todos, en cada saludo, en cada frase, en cada sonrisa. Muchos fueron los asistentes, citarlos a todos, convertiría mi escrito en un pase de lista. En el escenario, muchos de los que se esfuerzan e imponen en el arte de la ciudad. Solo algunas ausencias que por un motivo u otro, no pudieron ser parte del brillo, de una noche especial.

La voz de Mirka en off, dio inicio al espectáculo. El programa radial, desbordaba su marco, se escapaba de la frecuencia de amplitud modulada, para estallar en imágenes y luces en un show que, sin dudas, marcó un hito en la ciudad. Alina Robert, nuestra reina de belleza, más allá de malos jueces y manipulaciones, sirvió de animadora de la noche. Fueron muchos los invitados, es imposible nombrarlos a todos. Entre ellos, sobresale Yara Rey que con su potente voz estremeció las paredes del local a fuerza de agudos y aplausos. Lourdes Libertad, Arline, cada una en su estilo y a su manera, adornando la noche, regalando arte. Lía, en su “Si yo fuera hombre” logro seducir a admiradores y público en general. Samuel Calzado, que anuncia su próximo concierto de cumpleaños en Alfaro’s y que poco a poco ha sabido ganarse un lugar en la geografía cultural de una ciudad que uniendo esfuerzos y ganas de muchos, se niega a ser “la tumba del artista cubano”. Las actuaciones de Malena y Lena, un paréntesis que dejo a todos con ganas de más, entre las dos se trajeron a Elena al escenario, negando una y otra vez que, “Se fue” ¡Que trio de mujeres! ¡Que dicha que sean nuestras, más que cubanas, cubanísimas!! Little José y Lissette, demostraron, una vez más, que el travestismo con rigor y profesionalismo es un arte. Rolando Polo a quien no conocía personalmente, aporto una nota lirica a la noche en su potente voz y presencia. Mirtha, nos regaló su versión de Que hablen, de Las Diego y el público hablo, entre aplausos y bravos. Cerro el espectáculo Anabel Blanco, que no por gusto es llamada, “La salsa hecha mujer” a ella se unieron en un fin de fiesta, todos los invitados. En el escenario, junto a ellos, el equipo de producción del show y del programa, nos decían, ¡Hasta pronto! Nos vemos en el 4to, el 5to y muchos aniversarios más por venir.

Terminaba Una noche con Mirka, noche cubana, anticipo de muchas más. Nuestras noches cuentan con un espacio seguro para todos los que tienen ganas de hacer y soñar. Desde su micrófono, la voz de Mirka y su equipo de producción, convocan a unir voluntades y ganas, a multiplicar y afianzar nuestro arte en noches y días. Apostemos, seguros, por ¡Las noches con Mirka!

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Mirtha, hoy como ayer, ¡como siempre!

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Si alguien me pidiera un adjetivo que la definiera, mas allá de versátil, talentosa, diría; luchadora, a mi entender esa palabra la describe, le sirve de tarjeta de presentación en la vida y en el arte. Ella misma se autoproclama ave fénix, admite que puede caerse, pero siempre se levanta, no se rinde, no tira la toalla. Eso es sin dudas Mirtha Medina, una artista que recién cumplió 50 años de vida artística y los celebro en un escenario, proclamando sus ganas de seguir haciendo, de no darse por vencida. Segura que seguirá luchando por siempre, usando solo la toalla para secar el sudor en su lucha, jamás tirándola, jamás diciendo, no puedo.

Saber adaptarse a nuevas condiciones, evolucionar es una ley de sobrevivencia que se cumple en cada esfera de nuestra vida. En el mundo del arte es una urgencia, quien se estanca, perece. Mirtha lo sabe y a sus 50 años de vida artística es capaz de hacer un dúo con Eddy K y meterle a los ritmos modernos con toda la fuerza y empuje de hace 50 ó 40 años, de siempre. Dicen que el número causa furor en las discotecas y alcanza record de ventas en itunes, lo incluye en su concierto. Aplaudo su voluntad de ir con los tiempos, su fuerza por ir a la conquista de un nuevo publico, su no vivir de recuerdos y de revivir glorias. Se las inventa renovadas en cada nuevo intento de seguir siendo, su rearmarse, pedazo a pedazo en cada salida a escena.

Enemiga de la soledad y de darse vencida, lo demuestra en la escena y en la vida. Su publico y sus amigos son muro y cimiento donde apoyarse y elevarse en su seguir y hacer día a día, lo sabe y agradece.

Una a una, nos regala canciones de Las Diego, amigas y compositoras imprescindible en su repertorio. Escuchándolas, extraño el abrazo de María Luisa y sus palabras de aliento y estimulo en cada encuentro nuestro.

Nos regala “Caricias”, una canción que marco un antes y un después en su carrera. Escuchándola viajamos a su influjo a los 80s, a La Habana, aquellos tiempos donde a pesar de escaseces y consignas, supimos inventarnos la alegría.

Comparte la noche con Mirtha, como invitada, Ana María Perera, juntas evocan y comparten éxitos, recorren el tiempo, nos deleitan. Ana María, nos regala una Plegaria a la Caridad del Cobre, que arranca lagrimas y aplausos, que estremece recuerdos y sueños.

Disfruto el concierto entre amigos, de esos tan cercanos, que son como hermanos que la vida nos regalo, que llevan años junto a nosotros. También hay amigos mas recientes, de esos que poco a poco a poco se fueron colando en nuestra vida y siempre nos ofrecen un abrazo necesario y oportuno. Compartiendo con ellos, escuchando a Mirtha, voy tomando algunas notas, hay instantes inatrapables en palabras. Nunca es igual lo que se nos ocurre en el momento que al evocarlo, por mas que revise fotos y videos, que trate de revivir el momento.

La camarera me sorprende con un trago cortesía de la casa, lo disfruto. Brindo a la salud de nuestros artistas, a sus ganas de hacer, a su capacidad de reinventarse.

A Mirtha, no le importa que hablen, no se le pasaran las ganas de hacer, su voluntad de ave fénix, a su entender y voluntad ningún escenario es pequeño, nos grita en su voz y su gesto, “soy quien soy, porque he luchado fuerte y duro en este mundo”.

El concierto termina, me quedo soñando con un reencuentro de Mirtha con su publico de Cuba que no la olvida, con un publico de pie, pidiéndole otra, otra, regalándole flores y emociones. Un concierto así, seria como caricias en el alma para muchos.

La presentacion de Mirtha en Hoy como ayer, bien pudiera llamarse; ¡Hoy como siempre!

¡Bravo por nuestros artistas!

Samuel Calzado
Muchas veces escucho a personas, quejarse de la vida cultural de Miami, no hay donde ir, repiten una y otra vez. Este fin de semana, las ofertas fueron variadas y numerosas. Voy a pasar revista a algunos de los espectáculos presentados en Miami. The Place ofreció la actuación de un grupo musical y una noche bailable, Hoy como ayer, presentó el espectáculo Homenaje a Mirtha Medina por sus 50 años de vida artística, Akuara teatro, la obra, “Fango” con éxito de critica y publico y Alfaro’s, el concierto de Samuel Calzado, entre otras ofertas de salas de teatro y centros nocturnos. Poco a poco, nuestros artistas luchan por hacer historia la frase de; Miami, es la tumba del artista cubano y aves fénix del arte, se reinventan una y otra vez, incansables y talentosos, seguros que solo su esfuerzo y tenacidad, negara tumbas y garantizara vuelos.

A pesar de mi admiración por Mirtha, decidí asistir al concierto de Samuel Calzado. Pensé que la presentación del homenaje a Mirtha, con invitados de lujo, como Ana María y María Antonieta, le restaría publico, quise estar en Alfaro’s apoyándolo. Anoche me sorprendí al ver el lugar repleto, apenas se podía caminar. Ir al baño atravesando el salón, era casi, casi el trabajo de Hércules número 13. Después supe que el espectáculo de Mirtha también fue un éxito de publico. Me sentí feliz por nuestros artistas, por Miami, que poco a poco amanece a nuestro arte y talento.

Cuando le confirme mi asistencia a Samuel, me prometió una sorpresa, créanme no tenìa idea de cual podría ser. Hasta amenacé con acusarlo ante la ONU por tortura mental. La sorpresa prometida rebaso con creces mis expectativas. Samuel, hablo sobre mi blog, mis escritos y nos regalo su versión de “Habáname”, mientras en el escenario se proyectaban imágenes de nuestra Habana. Por suerte, a ninguno de mis amigos se les ocurrió hacerme una foto mientras escuchaba la canción y miraba las imágenes, hubiera sido una constancia grafica de mis lagrimas de emoción. Siempre digo que los conciertos de nuestros artistas me transportan a La Habana, me hacen confundir lugares y tiempo. En esta ocasión, La Habana, mi Habana, como dice la canción, no se hizo presente en Miami, la voz de Samuel interpretando “Habáname” y las imágenes fueron como un pasaje gratis a mi ciudad, un avión de alas plateadas llevándome a las calles habaneras y a los brazos de mi madre. Hoy si puedo decir jugando con la letra de la canción, que ¡Basta una canción para devolvernos todo, lo que el tiempo nos quito!

En el concierto los invitados, Little José, mi amigo personal y Lourdes Libertad, contribuyeron a dar luz y variedad a un concierto que duro 3 horas, entre aplausos y gritos de bravo y otra, otra.

Samuel, demostró su talento, carisma y versatilidad. En mi modesta opinión, los mejores momentos de su actuación fueron cuando acompañándose al piano, interpreto y recreo canciones. Los instantes cumbres, esos que emocionaron al publico y se hicieron inolvidables, fueron el regalo de sus versiones de “Habáname”, “Se me eriza la piel” de las hermanas Diego y “Vete de mi” en homenaje a Bola de Nieve.

Sin dudas la noche del sábado pasado, rompe el mito de la ausencia de vida cultural en Miami y demuestra que nuestros artistas, no creen en tumbas anunciadas, ni profecías mal intencionadas, ¡Bravo por ellos!

Mirtha!

Confieso que no fui de sus más fieles seguidores en Cuba, aunque siempre la admire y seguí su carrera desde sus inicios. Imposible no hacerlo, su presencia y talento, sumaba fans y aplausos en nuestra isla, la hacían presente en conciertos y programas de televisión. Con virtudes y aptitudes para el teatro musical y una vis cómica indiscutible, poco a poco se sitúo entre las preferidas del público. Disfrute de ella en programas de televisión, desde  Buenas tardes, éramos todos tan  jóvenes! Hasta  en teatros, sus actuaciones en Mi bella dama y Hello Dolly, junto a Rosita Fornes, entre otras, permanecen en el recuerdo de admiradores y en la historia de nuestro teatro.

Su carrera en Cuba, fue sólida y en ascenso, siempre gozo de la preferencia de la mayoría. Sus conciertos, eran cita obligada para el gran público en La Habana. Muchos, la veían como la figura llamada a ser el relevo de Rosita, aunque el fenómeno Rosita Fornes, es algo que se da solo una vez, sin dudas, por su versatilidad y carisma, Mirtha Medina, era la llamada a seguir sus pasos; La Medina, era quien estaba mas cerca de la magia de La Fornes. Un  día, se nos desapareció. La dejamos de escuchar por la radio, sus videos, dejaron de ponerse por la televisión, vaporizada, eliminada del todo. Su decisión de abandonar definitivamente el país, con sus hijos, la condenaba a la censura total.

Siempre hay quienes se burlan de censuras y prohibiciones, quienes no creen en vaporizaciones ni olvidos forzados. En las fiestas de diez pesos, los travestis, recreaban lo mejor del repertorio de Mirtha. Así, cada noche de sábado, Mirtha salía a los escenarios habaneros, cosechaba aplausos en la distancia, seguía junto a sus fans, se burlaba de la censura, tras nuevos rostros, en escenarios improvisados.

Recuerdo un concierto de Amaury Pérez, en el García Lorca, interpreto una canción que solía hacer a dúo con Mirtha, le canto todo el tiempo a una banqueta vacía, al terminar la canción, abandono el escenario entre lágrimas. Todos, de pie le aplaudimos a él y a la amiga ausente, que la música y el afecto hacían presente.

Tengo un amigo, que adora a Mirtha; es mi artista, me dice cada vez que habla de ella, a veces lo mortifico, como decimos nosotros; le busco la lengua. En una presentación de Mirtha en The Place en junio del año pasado, se vengo de mí. Cuando me vio aplaudiendo y haciéndole un video, me dijo; es Mirtha, no es Rosita, terminamos riendo y abrazándonos, no puedo negar que esta muy bien; le dije.

Mirtha, es una luchadora, de esas personas, que no se dan por vencidas, se reinventa a cada instante. Tiene un arsenal de armas para seguir en la lucha y sabe como usarlas, no renuncia a su público, ni a su arte. En su constante batallar, desmiente la afirmación, repetida hasta el cansancio de que Miami,  es la tumba del artista cubano. Muchos, como Mirtha, se niegan a morir, aves fénix del arte, renacen cada día para su público. No tiran la toalla, siguen en el diario batallar, seguros que no hay escenario grande o  pequeño, para llegar al corazón del publico, para seguir vigentes y batallando.

De entre todas las Mirthas, me quedo, para siempre, con el ser humano que no se da por vencido, con la mujer que se burla de almanaques, muertes anunciadas y tumbas del arte. Con la artista, que se renueva a cada instante e irrumpe en la escena de Miami, inventándose, cada vez, una nueva Mirtha, con el  mismo ímpetu y fuerza con el que hace años, conquisto a su público en Cuba. Florece con nuevos colores y matices para su público que le agradece tesón, fuerzas, ganas y arte! Tal vez si alguien le pregunte, por que tanto batallar, tantas ganas de seguir, responda con la frase de uno de sus éxitos; soy así, por amor!

La Habana en Miami?

     

Una ciudad, puede conservar su lugar exacto en la geografía. Una ciudad puede burlar la geografía y estar dentro de otra ciudad, convivir con ella. Estar allá y aquí. Todos, al irnos, trajimos un pedacito de nuestra Habana. A veces, sin querer, esos pedacitos se unen; La Habana, estalla en Miami, lo sustituye. En ocasiones, la magia, nos regala dos Habanas, aquella y esta que formamos, que sin querer, se nos escapa del corazón.

Al salir de Cuba, todos cargamos en el corazón, un poco de nuestra Habana. No la trajimos a cuestas, como carga pesada que impide el andar. Cargamos La Habana en nuestros corazones. Rayito de luz, gota de rocío, brisa en la mañana que alumbra, mitiga sed y refresca, en este andar por el exilio.

Llegamos a Miami, decididos a triunfar, entregándonos a una ciudad que hicimos nuestra e hicimos crecer. En nuestros corazones, en nosotros, sigue vive La Habana, a veces esta Habana, que vive oculta en recuerdos y sueños, pide espacio, se nos desborda, inunda Miami, se posesiona del terreno. Inventa malecones y rampas, adoquines y capitolios. No se conforma con ser solo un recuerdo y se hace realidad, tangible y hermosa.

No me pidan explicar como La Habana, toma a veces Miami, lo sustituye, aunque sea solo por instantes; la magia, no puede explicarse. No es por nombre de calles, estar manejando y hacer derecha en Galiano street. No tiene nada que ver con la pequeña Habana, que de Habana, sólo tiene el nombre. No es tampoco por la comida, un plato de frijoles negros o un tamal, no bastan para evocar La Habana, tampoco es causa de un buen café cubano, recién colado. Es magia de la buena, recuerdos que se escapan, se unen, juntos, conspiran en secreto, a voces, gritan de pronto y ahí esta La Habana, aunque sólo sea por unos instantes.

Anoche, en un lugar de Miami, the Place of Miami, tuve esa sensación de no estar aquí, de estar allá, o tal vez la magia que La Habana, estaba aquí y no allá. The place of Miami, dejo de ser un lugar de Miami, por unos minutos, fue el teatro Nacional, el Lorca, o el Mella. Éramos los mismos de funciones pasadas, la misma complicidad, el mismo disfrute. Aplaudimos con todo, fueron aplausos a nuestros artistas y a nosotros mismos, a nuestra Habana, que a empujones, codazos, se fue colando, hasta ser dueña de la noche.

Bastaron las voces de nuestros artistas, y La Habana, acudió puntual, exacta. Convocada por el arte y el talento, se desbordo, borro distancias y años, así es La Habana, así es Miami, que sabe que le amamos y agradecemos y a veces, cede su espacio a recuerdos, que salen a reinar, aunque sea sólo una noche.

¡Las fiestas de Diez pesos!

Cuando llegaron los terrible años 90s con su crisis, La Habana, se vistió de negro. Fue como si una terrible y ayunante noche, nos cubriera, el golpe fue duro, casi perdemos la sonrisa y los dientes. Pero como cubanos al fin fuimos sobreviviendo y capeando el temporal. Uun grupo , no pequeño, decidio ponerle lentejuelas y plumas a la noche, surgieron asi las famosas fiestas de 10 pesos.

Aquellos que tenían casas grandes, con patios o azoteas capaces de resistir 100 personas o mas, organizaron shows de travestis. Se vendía ron y se cobraban 10 pesos por la entrada y allá ibamos todos, con los 10 pesos en mano a pagar por nuestro pase a un mundo mágico, subterraneo y fantástico, donde la palabra imposible no existía. Bailábamos, enamorábamos, aplaudíamos a rabiar conciertos únicos. Los teatros, estaban cerrados, Mirtha, Annia y Maggie, se nos hicieron inalcanzables y lejanas, una nueva versión de ellas, nos deleitaba cada noche. Vivíamos un mundo inventado por nosotros mismos, donde Rosita Fornes podía ser mulata y Maggie una negrita de Poggolotti.

Gran mérito el de estos travestis que sin ningun recurso, salian a escena transformados en estrellas rutilantes. Llegaron a tener su público y eran seguidos en ese mundo, donde no exitían guardias, ni trabajos voluntarios, solo el deseo de burlar la realidad, aunque solo fuera por unas horas.

No crean que fue fácil convencerme a ir estas fiestas, al principio, me negué, me parecian demasiado subterraneas, para mi gusto, pero tanto insistieron mis amigos, que una noche me ví en una, bailando, sudando a mares, quitandome la camisa y robandole público a las estrellas. Nos hicimos habituales de estos cabarets improvisados, El Eden, la Madriguera, la fiesta de Papito y muchas más, eran la única opción que teniamos, para olvidar estómagos vacíos y apagones , soñabamos o enloquecíamos, esa era nuestra opción cero!

Nuestras estrellas, llegaban a las fiestas como pudieran ,en bicicleta o caminando, pero ahí estaban inventando maquillajes y vestidos a la luz de reflectores improvisados Fue asi como en la Cuba de los 90s, y sin saberlo ellas mismas, asistimos a conciertos de la Streissand, Celine Dion, Ednita Nazario, Olga Tañon y muchas más. Nadie podía imaginar el trabajo que pasaban y cuanto esfuerzo y sacrificio había detras de cada actuación.

No piensen que estas fiestas eran un caos, para nada, security, portero, barman, director de escena, sonidista eran el equipo que garantizaba que la fiesta saliera bien y pudiera competir con las otras Eran muchas, todo estaba organizado y calculado, la inventiva del cubano se lució. Un día alguien penso que aquello no estaba bien y fueron cerrandolas una tras otra, todavía hoy subsisten algunas, cambiado de lugar y burlando el control, desafiandolo todo, donde vivir el día a día es el mayor desafío.

Fiestas de 10 pesos, donde reimos, amamos y soñamos, con mas intensidad que en discotecas de lujo, eran nuestras; hijas de la necesidad de diversión y hermanas de la negativa a aburrirnos en aquella ciudad, donde de pronto un día, desaparecieron los gordos y los gatos.