Dos voces, desbordando sentimientos.

samuel y eddy
Un concierto en Miami, en Alfaro’s. Dos amigos uniendo esfuerzos y ganas, imponiéndose en una ciudad que, a pesar de ser muy cubana, a veces no tiende la mano a nuestros artistas. Dos hombres dispuestos a ganarse un público a fuerza de acordes, voces y una voluntad enorme de no darse por vencidos, de reinventarse una y otra vez. La ciudad no se resiste y termina tendiéndoles una mano. Alfaro’s repleto de público y amigos los recibe y aplaude.

Se nos presentan, “a su manera” como adelantándonos que romperán reglas y conceptos que todo se irá dando al influjo de la noche y nosotros. A una manera distinta en la que todo puede suceder y sucederá.

Samuel, me complace con una primera parte acústica, sabe que es mi preferida. En esta ocasión, créanme, aplaudí con la misma fuerza todo el concierto. No sé si termine convenciendo a Samuel que su mejor momento es al piano o el logro convencerme que, sin el piano, sigue librando batallas en un escenario y ganándolas.

Para mí, este concierto tiene una significación especial. Me acompaña un amigo que hace dos meses libro una batalla terrible con la muerte y la venció. Mientras escucho a Eddy y a Samuel, lo miro aplaudiendo, y hasta llorando de emoción con las canciones y me siento feliz. Fuimos muchos sujetándolo a la vida. Lo presento a amigos que se sorprenden y saludan. Mi amigo, en su primera juventud, canto en centros nocturnos habaneros y su primera salida nocturna es a un concierto de dos voces cubanas, unidas en un sentimiento. Sé que lo disfruto como un regalo de este regreso a la vida que entre todos logramos.

Eddy y Samuel dedican el concierto a Jacinto González, un amigo de ambos que partió hace unos días. Así es la vida, no todas las batallas se ganan, algunos amigos dicen adiós, siguen viviendo en el recuerdo y el amor, en sus obras.

Dedican un fragmento del concierto a la trova tradicional cubana, Pensamiento, le dice a Fragancia cuanto la amamos, que no la podemos olvidar, que vive en nuestras almas, ella lo sabe. Pensamiento y fragancia se me antojan dos orillas de un mismo pueblo. Invitan a Lourdes Libertad a recrear junto a ellos estas canciones, Roberto Polledo, los acompaña al piano y Longina, seductora y provocativa, seduce a todos con su encanto y belleza.

El homenaje a Frank Domínguez, convierte a Alfaro’s en un rincón de La Habana, que traviesa y coqueta se desata libre y eterna. Hay palmeras al viento y olas salpicándonos, un regalo extra de la noche que se vuelve cubana al influjo de voces y talentos.

¿Lo mejor del concierto? Ese ambiente desenfadado, de amigos compartiendo y dando todo, bromeando y descargando. Esa conjunción de voces que deja con ganas de más y provoca aplausos, lagrimas, risas y suspiros. Esa voluntad de hacer de dos amigos que lograron convertir al público en su cómplice y obligarlo a comentar entre los aplausos finales, ¿Cuándo será el próximo concierto?

Dos voces, un piano y muchos sentimientos compartidos es el saldo final de un concierto que desde ya, debe comenzar a programar su próxima fecha. Los esperamos seguros que sobran ganas, voz, talento y voluntades para seguir uniendo voces y amigos en más de un sentimiento.

Un puñao de tierra colorá en el pecho.

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Relajado uno, cansado y agotado por el duro trabajo el otro, coinciden en tiempo y espacio dos viejitos. Uno acaba de disfrutar sus primeros 364 días y 23 horas de retiro, de sentarse en un sillón, alejado de tareas y preocupaciones. El otro esta exhausto, lleva el mismo tiempo trabajando duro, tratando de dejar un buen recuerdo en todos, esforzándose.

– Otra vez frente a frente, solo que ya no soy un bebe recién nacido, me faltan solo minutos para mi retiro. Tenías razón; fue duro, pero valió la pena.
– Todo vale la pena, siempre quedan cosas por hacer, siempre pensamos que pudimos hacerlo mejor, pero al final lo que importa, es lo que hicimos, las ganas y el esfuerzo que pusimos.
– Es cierto, creo que al final el balance es positivo. Me aconsejaste evitar las guerras, casi, casi tengo una, pero logre que quedara en solo una amenaza y negociaciones, no fue fácil.
– Ese fue uno de tus logros más importantes. Tanto miedo que tenias y al final lo hiciste muy bien.
– Lo más difícil fue el enfrentamiento de los republicanos con el presidente, por poco se van a pique la economía y todos los esfuerzos.
– El negro supo capear el temporal. Todos aprendieron algo de ese enfrentamiento, esperemos que para bien de los Estado Unidos que es lo que importa.
– ¿Sabes lo que disfrute mas?
– Lo se, naciste enamorado de Cuba y aunque quedan un montón de cosas por lograr y otro, no tú, se ganara el nombre que tantos llevan acariciando y soñando, lograste hacer realidad algunas de las promesas que yo les di.
– Sabes, no creo que lo mas importante sea la facilidad para viajar o las nuevas medidas tomadas por el gobierno. Lo mas importante es su decisión de no darse por vencidos, su no perder la sonrisa, ni renunciar a los sueños. Como dirían ellos; el cuartico esta igualito, solo han cambiado pinturas y adornos, pero algo es algo.
– Los cambios son así, empiezan cosméticos, pálidos y terminan como un torrente, incontrolables, barriéndolo todo a su paso. En unos minutos, cuando te retires, podrás conversar con otros y te contaran sus experiencias. El 1989, tiene anécdotas que te encantaran.
– Creo que la tarea más dura de cada uno de nosotros es que la gente no pierda la esperanza, que sepan que siempre hay un mañana mejor. Que aunque lloremos, siempre guardemos la sonrisa en el pecho, lista para convertirse en carcajada. Eso me lo enseñaron los cubanos.
– ¿Qué tienes ahí en el bolsillo, junto al pecho?
– Je, Je, je, un poquito de tierra colorá de Cuba, me dijiste que los cubanos aunque anden regados por el mundo, siempre llevan un puñao de su tierra en el pecho. Es mi manera de recordarlos, de agradecerles lo que aprendí de ellos, de intentar ser uno de ellos.

De pronto la conversación se interrumpe por el llanto de un niño, un bebe entra gateando en la curvatura del espacio-tiempo donde conversan los dos ancianos.

– Estuve escuchándolos, ¿algún consejo antes de comenzar?

A coro le responden los dos viejitos.

– Que no desmayes, que recuerdes siempre que todo vale la pena y sucede por algo, que nada te asuste por muy difícil que parezca, todos pudimos, tu también podrás, hazlo sin perder la sonrisa.

Antes de salir a cumplir su difícil tarea de 365 días, el bebé mete la mano en el bolsillo del viejito a punto de retirarse. Toma en su mano un poquito, un tim de esa tierra colorá.

– Quiero nacer, empezar mis días con un poco de esta tierra, tratare de hacer realidad algunos de los sueños de esta gente, ¡lo prometo!

¡Annia! A su manera.

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Tengo varios escritos comenzados, pensé terminar un par de ellos este fin de semana. Tendrán que esperar unos días, un fin de semana un poco “movidito”, la presencia e interpretación de una cantante cubana en una fiesta de Navidad, me hicieron cambiar mis planes.

De un modo u otro, le debía un escrito. Era mi cantante favorita en La Habana, asistí a todos sus conciertos. Les confieso que nunca hice “colas” para comprar las entradas, la amistad con uno de sus más fíeles seguidores, me garantizaba siempre un buen lugar en los teatros. La primera vez que asistí a un concierto suyo fue en el Mella, La Habana se estremecía con el RM de Roberto Morales. Alguien me comentó del espectáculo, me dijo; Annia canta “A mi manera” y en la parte final se aleja el micrófono, ¡Que voz! Les confieso que lo vi varias veces, Annia seducía al publico habanero en complicidad con Consuelito Vidal, en un binomio inolvidable.

Asistí a muchos de sus conciertos, en el teatro inmenso de la Habana, el Nacional, el Mella. Annia repletaba los teatros y sus entradas se vendían como pan caliente, pero pan del bueno, no del de la cuota. Recuerdo una noche en la sala Covarrubias del teatro Nacional, que hasta un apagón habanero quiso escuchar a Annia y lo logró. En lo mejor del concierto, se hizo presente, se fue la luz, como decimos nosotros. Creo que Annia se dijo; bueno si el apagón vino a escucharme, va a escucharme y dicho y hecho. El concierto lo continúo cantando a capella y un público enardecido y feliz con esta cantante que iba más allá de la técnica y las dificultades.

En los conciertos de Annia, descubrí a María Antonieta. Nos impacto a todos por su presencia, belleza y talento, después el tiempo y la geografía terminarían uniéndonos en amistad y admiración.

Cuando estaba en plena efervescencia y popularidad, en un viaje al extranjero, decidió asentarse en Miami. Annia se quedo, repetía su público consternado, ella, como otras, dejo un vacío, un espacio que aún continua esperándola, reclamándola.

En Miami, no he asistido a sus conciertos, hasta ahora. Les confieso que temía a este reencuentro con su voz y los años, prefería recordarla luminosa y triunfante en La Habana. Cuidaba esos recuerdos, los recuerdos, son un tesoro muy valioso. Anoche en una fiesta de Navidad en casa de unos amigos, Annia canto dos canciones. Embellecida por amigos, adornada por el amor de amigos y publico, comenzó a cantar, “A mi manera” le hice algunas fotos. Poco a poco Annia subía el tono, volvía a alejar el micrófono en los agudos, derrochando voz y arte. Deje de hacer fotos, me recosté a un muro y me deje llevar por su voz que como la flauta mágica del cuento, me llevo en el tiempo y la geografía. El publico aplaudía y yo suspiraba por amigos y ciudades ausentes, por La Habana que se pierde de disfrutar esta voz por absurdos y decretos.

En el segundo número Annia invita o “arrastra a la fuerza“, a Samuel Calzado y a María Antonieta a cantar junto a ella. ¿Que voy a hacer sin ti? Adquiere un matiz diferente en este trío de lujo, de voces cubanas decididas a no darse por vencidas, a ser escuchadas.

Saludo a Annia, le prometo un escrito que le debo hace años, desde que retomé el oficio de escribir. Me invita a su concierto el próximo 28 de diciembre en Alfaro’s, prometo ir, seguro que su voz hará el milagro de despedir el año, entre recuerdos y sueños.

Recuerdo a mi amigo, el que me resolvía las entradas para los conciertos de Annia. Anoche hubiera sido feliz escuchándola sabiéndola en plenas condiciones vocales, vital y espontánea, con la fuerza de siempre. Sus cuerdas vocales no creen en exilios ni en años, en tumbas de artistas, ni retiros. El junto a mi, hubiera aplaudido anoche, enjugado una lagrima de emoción y nostalgia. Juntos hubiéramos recordados conciertos y teatros al influjo de una manera que vence el tiempo y la distancia, la de Annia.
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Sueños y vidas!

Hace algunos días hablaba con una amiga. Ella, como yo, ha tenido que inventarse nuevas vidas. Compartí con ella, mi teoría, que una misma persona, sin reencarnar, puede vivir diferentes vidas.

En mi caso, me prepare, durante años, para ser un hombre de ciencias, soñaba con ser un investigador de renombre. Mi intento fallido de salida del país, desvaneció mis sueños, mas de uno. Un buen día, después de años sin encontrar trabajo, un amigo, me propuso que intentara ser profesor de Química, mi titulo, se  consideraba idóneo para esa actividad. Con mi titulo bajo el brazo y unas ganas inmensas de hacer algo, me vi, en Guanabacoa, los que siguen mis escritos, saben la historia. Comencé como profesor en La escuela de oficios de Guanabacoa, dos años mas tardes, era el subdirector docente, después me convertí en el director. Mi escuela seria la mejor de la provincia, vivía y triunfaba en una vida diferente y créanme; lo disfrutaba y mucho!

Años después, logre salir del país, llegue acá, por fin! Como muchos, inventándome cada día una nueva vida y sueños.

Como dijo mi amiga, María de Jesús, “en la vida, si queremos viajar por ella cómodos, debemos hacerlo ligeros de equipaje“. Cargar frustraciones, sueños rotos, solo hace más difícil el viaje. Si un sueño se nos rompe, nos inventamos otro. Aprendemos de errores, pero no nos dejamos vencer por ellos.

Hoy, mientras almorzábamos, un amigo me dijo; si tuvieras la maquina del tiempo, irías al pasado o al futuro? Le respondí; al futuro, solo para conocerlo, darle un vistazo, seria mas viejo y no me gustaría perderme años de vida, experiencias. Al pasado, me gustaría ir, amo mi vida, volvería a cometer los mismos errores, si no lo hiciera, viviría otra vida y el resultado seria otra persona; estoy feliz y contento conmigo mismo, de ser quien soy.

Así es la vida, nos da oportunidades a cada instante, podemos vivir tantas vidas, como fuerzas y ganas de hacerlo tengamos. Hace casi un año, retome el oficio de escribir, gracias al influjo de mi musa transoceánica y el aliento de amigos. Hoy tengo un blog, con 35 mil visitas y lectores de 5 continentes, algo que nunca soñé. Ya planeamos, entre varios, la edición de mi primer libro. Aquel joven que soñaba con hacer un aporte relevante a las ciencias, no fue capaz de soñar con escribir, el profesor de química de la escuela de oficios, se hubiera reído; yo, escritor? Jamás!

Créanme me sorprende cuando me presentan como escritor, aun no me he adaptado a la idea. El sábado pasado, un amigo subía a youtube, el video de la lectura de uno de mis escritos en The Place. Me presentaba como un escritor cubano y una lágrima delataba mi emoción, solo pude decirle gracias, me quede sin palabras, ellas, mis amigas, me dejaron solo, por un instante, para que disfrutara a mis anchas, ese minuto.

Así viviendo distintas vidas, reinventándonos a nosotros mismos, nacemos a un nuevo yo. Cada día, nos sorprende con nuevas metas, sacamos experiencias, meditamos y seguimos andando el camino de la vida, de las vidas que nos toquen vivir.

Dejamos nuestro país, no lo olvidamos, pero nos inventamos otro. Nos integramos a nuestro modo, asimilando y aportando. Vivimos una nueva vida, nos estrenamos cada día, es la única forma de sobrevivir, de vencer. No nos detenemos en lo que pudo ser y soñamos, seguros, en lo que será, apostamos por el futuro, conscientes que de la mano de sueños y voluntades, lo  conquistaremos!