Dialogando a lo cubano o frases cubanas 2da parte.

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Amanece en La Habana, poco a poco se inicia el día. Despiertan uno a uno sus barrios. La ciudad cuela el primer café de la mañana, lo bebe lentamente, disfrutándolo. Sacude su cabellera, lava su rostro en el mar, se adorna con mariposas y girasoles, viste su bata cubana tricolor… empieza el batallar del día a día.

-Cuca, ¿Ya colaste? Ay dame un buchito mi santa que a mí se me acabo ayer el ultimo sobrecito.
– Entra Yenileycita, que la puerta está abierta. Este es de la shopping del bueno.

Cuca y Yeniley saborean el café, mientras se mecen en los sillones de la sala y comienzan a conversar.

– ¿En que tu andas esta niña? ¡Tienes una carita de yo no fui que pa’ qué! Que te compre el que no te conozca.
– Es que Luisito, el mangón que se mudó pa’ la esquina, esta puesto pa’ mi cartón y me tiene la cabeza mala.
– Niña ¿Qué tu esperas? Pártele el brazo que ese hombre está hecho a mano.
– Es que me dijeron que el niño es tremenda mala hoja y tú sabes que yo no entiendo. ¡Conmigo hay que darle candela al jarro hasta que suelte el fondo!
– ¡Di tú y no es de pollo! Con esa cara y ese caminao quien lo iba a decir.
– Así mismo, un escaparate muy grande, pero con una llavecita chiquitica. Dicen que vive cerquitica, cerquitica y tú sabes que yo soy tremenda gandia. ¡Primero muerta que desprestigia!
– No cojas lucha Yenileycita, haz como yo, pelo suelto y carretera, genio y figura, hasta la sepultura. No hay hombre que me saque del paso. ¿Te acuerdas de Manolo que quería llevarme pa’ Varadero en un todo incluido?
– Si Cuca, claro que me acuerdo, ¿Por fin como la pasaste?
– ¡Tremendo inflador el tipo! No tiene donde caerse muerto. Tú sabes que yo no soy una mujer interesada, pero que no especulen, que me hablen claro. Entre cielo y tierra no hay nada oculto. Vaya no tener ni un chavito en el bolsillo y querer hacerse el del billete, ¡No se le ocurre ni al que asó la manteca! Venir a bailar en casa del trompo.
– Ese se tiró con la guagua andando, exploto como Kafunga.
-Así mismitico mi amiga. Oye y cambiando de palo pa’ rumba, ¿Qué es de la vida de Reglita? Hace días que no la veo.
-Esta para casa de una tía en Santiago, fue a cuidarla por unos días. A la pobre le dio un derrame y está mal. Una mujer joven y no saben cómo va a quedar, tal vez ni pueda caminar más. Menos mal que se salvó, por poco se va pa’ el reparto bocarriba.
-Por eso yo gozo más que gozón, a mí que me quiten lo bailao que uno no sabe cuándo viene la pelona a buscarlo.
-Tienes razón Cuca, pero que el relajo sea con orden. Hay muchas enfermedades y tampoco todo es jodedera. Mira lo que estoy leyendo, Cien años de soledad, de García Márquez. Los Buendía, me tienen ya con guayabitos en la azotea, pero yo termino de leérmelo, aunque no entienda ni malanga.
-¡Te la comiste mi amiga! Mas nadie que tú, si ven otra igual, empújenla que es de cartón, ¡Eres la candela!
Las dos amigas ríen y se mecen en los sillones.
-Yenileicita, ¿Tú has visto a Esperancita, hace tiempo no se de ella?
-No andes en esa gaveta que tiene cucarachas. Lleva una semana en el tanque, la cogieron vendiendo carne de res. Su madrina anda regando polvos por donde quiera, pero yo creo que de esta no la salva ni el medico chino.
-La pobre, mira que se lo dije; Esperancita, deja eso, no te busques lo que no está pa’ ti. Esa niña es cabezona y tú sabes que el que no oye consejos, no llega a viejo. La pobre, la verdad que a cualquiera se le muere un tío.
-Hablando de tío, ella tiene uno que es pincho y tú sabes que el que tiene padrino, se bautiza. Ella es una buena muchacha, muy luchadora, pero cabecidura. La última vez que fue por mi casa, fue a venderme carne de res, le dije niña tú estás loca con el fuego que le han puesto a eso, solo me dijo; relájate y coopera que yo me las se todas. Ojala salga bien de esta.
-La cosa esta de apaga y vámonos, pero hay que saber bañarse y guardar la ropa.
-Así mismo mi amiga, yo sigo en la luchita, pero sin que la candela me alcance y tú sabes que lo mío es mucho, que lo que yo meto es pa’ quiniento. Una tiene que saber cuándo parar y tomar otro rumbo. Ahora estoy puesta pa’ la venta de pacotilla y me va bien, cuando esto se ponga malo, busco otra cosa y así seguiré en el tibiritabara. Yo siempre estoy encima de la bola.
-Nosotras somos la que somos, vaya que estamos escapas. Con nosotras, se rompió el molde.
– Tienes toda la razón, nosotras no somos bobas a na’. Oye tu cumpleaños se acerca, ¿Qué piensas hacer?
– Ay mi amiga, pienso tirar la casa por la ventana. Mis 30 añitos los celebro por todo lo alto, aunque después me pase un mes pasmá y pasando más trabajo que un forro e’ catre.
-Cuenta conmigo, que para eso estamos las amigas. Tú sabes que yo hago una ensalada fría pa’ chuparse los dedos. Oye y hablando de comida, estoy partia del hambre que tengo, ¿Qué hora es?
-Las dos de la tarde, llevamos horas, dándole a la sin hueso. Si quieres caliento el potaje y hago un revoltillito pa’ las dos. Nos hemos pasado el día con un buchito e’ café y chismeando.
-Apúrate con el revoltillito que estoy herida. Si no te digo que estaba partia del hambre, me quedo en eso, ¡La verdad que niño que no llora no mama!
-Toma comete este pancito con aceite pa’ que vayas haciendo boca, no sea que te de una sirimba. Esto lo hago yo en un dos por tres, matando y salando. Nitza Villapol, es una niña de teta al lado mío.

Almuerzan, silenciosas, disfrutan hasta el último bocado.

-Mira lo que tengo aquí, dice Cuca, mermelada de guayaba y queso blanco o quieres mejor pan con timba, me parece que te quedaste con hambre. Lo tuyo es lejanía de caldero mi amiga.
-No me hagas reír, dame un tim de mermelada con queso que no me cabe ni un alpiste. El revoltillo te quedo especial y el potaje estaba pa’ chuparse los dedos.
– Aquí en el barrio, malanga y el puesto de vianda, saben que en la cocina no hay quien me ponga un pie alante. Mas nadie que yo mi amiga, la mejor y la más completa.
-Cuca, ¿te leíste lo que te traje la semana pasada?
– ¿El escritico del tal Habanero2000, sobre las frases cubanas? No está mal, pero chica yo creo que él es más rollo que película. Cualquiera que lo lea, se cree que nosotros hablamos en otro idioma, vaya que para entendernos hace falta un traductor. Cuando vaya a casa de Juana, que tiene internet en su casa, voy a escribirle algún comentario, le voy a cantar las cuarentas, ¿Qué bola contigo Habanero? Ponte pa’ esto que el horno no está pa’ pastelitos. Dale niño, deja la muela y camina pa’ que te conozcan. Va a tener que decir; tumba catao y pon quinqué.
-Tienes razón mi amiga, escríbele bastante y dale duro, pa que se quede botao. Cuca, ¿qué hora es?
– Solo faltan 2 horas pal cañonazo. Nos hemos pasado todo el día en la conversadera.
-Ay chica, una vez al año, no hace daño.Me voy echando, un beso mi amiga y gracias por la comida, estaba especial.
– Un beso y no te pierdas que a ti, a veces, no se te encuentra ni en los centros espirituales.

La Habana, enciende una a una sus luces, sonríe, cambia su bata cubana por una bata de casa, se mece en el enorme sillón frente al mar, sonríe y piensa, ¡Que gente caballero, pero que gente!

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¡Chusmería!

He leído muchas veces, refiriéndose a  personas de “clase baja”, llamarlos; la chusma. En esa palabra queda clasificado un grupo de personas, sin educación, ni instrucción, hasta despreciables. Juntarse con la chusma, podría ser en algunos lugares, un pecado mortal.

Cuba, una islita, donde todo es posible, el concepto de chusma y chusmería, cambia su sentido, se cubaniza, como todo lo que se atreva a convivir con cubanos. La chusma, puede encontrarse donde quiera, no es exclusivo de clases bajas ni de personas semianalfabetas. Podemos encontrarnos un medico especialista de 2do grado muy circunspecto y profesional, capaz de darle un escándalo a cualquiera, como diríamos nosotros, “botarse para el solar”. Podemos asistir muy finos y clásicos a una función del Lago de los Cisnes y en el intermedio mientras conversamos, escuchar una frase o expresión, digna de soltarse en plena bronca callejera o en una de aquellas “pilotos” donde vendían cerveza.

Siempre recuerdo a un amigo que decía; yo soy como De la gran escena de lo culto a lo popular! Hay muchas personas, entre las que me incluyo, que pueden sorprender a cualquiera con una expresión de autentica chusmería, es como una pincelada que sirve para redondear una explicación. Siempre recuerdo un día en el trabajo, uno de esos días terribles, que a la salida, una persona me pregunta; como estuvo el día? La mire fijo y en un arranque le dije de PINGA! no hacia falta decir mas. Con esa palabra me ahorre una hora de explicaciones, así de sencillo.

También a veces, en el exilio, utilizamos expresiones que antes no nos atrevíamos, no es una licencia por estar lejos de nuestra Isla, es un intento de reafirmar nuestra cubanía, traernos el solar habanero hasta Miami, ayuda a vencer distancias y ausencias. Un “no entiendo ni malanga” cubaniza el día y el ambiente, alivia tensiones.

Esto de las chusmería tiene sus matices, hay personas que han estudiado y hasta han adquirido cierto barniz, pero basta un contratiempo y se ponen la chancleta, no pueden evitarlo. Hasta pretenden pasar por finas y educadas, pero tienen unas caras y expresiones que les traicionan, no pueden evitarlo, es como si la chusmeria, la llevaran en los genes. Pueden emigrar, mejorar económicamente, pero “el solar”, sigue con ellos, compartiendo el día a día, no los abandona nunca.

Cuando trabajé en Guanabacoa como profesor y después como director de escuela, una maestra me contó que una vez su hermana invito a unos compañeros de trabajo a almorzar. Pidió a toda la familia comportarse correctamente, los invitados eran gentes muy importantes y muy finas, nada de groserías ni chusmerias mientras durara la visita. Después de almuerzo, mientras tomaban el café en el portal, paso un grupo de gente corriendo y gritando, persiguiendo a un rescabucheador. Los invitados finos y distinguidos, se sumaron al grupo que corría gritando; ataja, párate descaraó y otras palabrotas. Como dirían en Cuba, aquí el que no tiene de congo, tiene de carabalí.

Una vez leí que una cubanita recién llegada, trabajando en una factoría, se quejaba del exceso de trabajo y refiriéndose al jefe, decía; este se cree que yo soy la Madre Teresa de Cancún! Se nos ocurren cada cosas!

La vulgaridad, no es sinónimo de cubanía, no hay que gritar que bola acere! Para tratar de ser mas cubanos, tampoco hablar a gritos y soltar palabrotas. Somos muchos, los que somos cubanos ciento por ciento y no somos asi. En ocasiones, usamos una frase o una palabra, en un intento de reafirmar que aún viviendo a 90 millas o más de nuestra isla, no olvidamos raíces ni orígenes, pero sin ser vulgares, sin incorporarnos del todo a esa chusmería  que a veces al escucharla en su plenitud, nos contrae, nos tensa. Tampoco hay que alejarse de “la chusma”, como dirían algunos, entre ellos dispuestos a dar un escándalo a cualquiera, a soltar una sonora palabrota, coexisten personas con gran corazón, seres humanos con grandes valores que no escogieron ser así y después terminaron cogiendole el gusto, disfrutándolo. Somos así, nosotros, los cubanos, un ajiaco donde cabe todo, de lo culto a lo popular!

Menos mal que termine haciendo las paces con la chusma, sino, capaz que me dieran una arrastrá por toda Hialeah, que le iba a gustar a todo el mundo, menos a mi!