Lagrimas y alegrìas.

Reconozco que cuando estoy indignado, cuando me domina la ira, puedo ser un tanque de guerra, casi como una aplanadora. Claro nunca como esa dinosaurica y ridícula que a veces sale por la calle 8, para espanto de la libertad de expresión y el progreso, pero aplanadora al fin. Cuando alguien o algo me provoca, puedo competir con gladiadores y centauros. Tal vez por eso muchos se sorprenden cuando me ven llorar, soy capaz de ganar una batalla a sangre y fuego y luego llorar de emoción por una manifestación de amor, con una foto, con solo un gesto. No soy un llorón, pero lloro fácil de emoción, de felicidad, si algo me conmueve.

El lunes pasado, fue abundante en lágrimas, de nervios, de alegría, de felicidad. Tengo un amigo que hace 10 años no ve a su mamá, 10 largos años, se dicen fácil, pero asustan, créanme. Dejaron de verse cuando él tenía solo 16, hoy ya es un hombre, todo un hombre que vela por su mamá y sus hermanos, que no lo olvida, a pesar del tiempo y la distancia. Ellos son su fuerza, su motor impulsor, su energía. Yo, que el mayor tiempo que estuve sin ver a mami fueron menos de 2 años, que ese tiempo me pareció enorme, insoportable, me sorprendo de la fuerza de mi amigo, de cómo pudo aguantar todo este tiempo. Esos dos años, me parecieron eternos, sentía a mi madre, mi hermana y mi sobrino, como si fueran voces inaccesibles, voces que nunca mas volverían a tener cuerpo y peso exacto. Aún hoy, más de 10 años después, recuerdo todos los detalles, los días anteriores, los diálogos, el día del reencuentro.

Le he contado a mi amigo, un montón de veces, todos los detalles del reencuentro con mi madre. Como ambos, estábamos nerviosos, impacientes, con miedo que la emoción nos jugara alguna trampa, hiciera de las suyas. Al llegar a mi casa, allá en Playa, en la Habana, nunca sabré que sucedió; al abrir la reja del jardín, me pareció que nunca me había ido, que regresaba de la escuela o el trabajo. A mami, le pasó igual, fue un milagro mas, como un acuerdo entre Dios y mi ciudad, para que nada nos pasara, nada de presión por las nubes y corazones desbocados.

Mi amigo, se imagina el reencuentro con su madre, sueña con él, le da color a sus sueños y los adorna. Anoche, vino a tomarse un café y multiplicar su alegría juntos. No olvidare sus lágrimas de felicidad, su voz entrecortada; te imaginas Jose, ¡Voy a ver a mi mami, a abrazarla! Le he dicho muchas veces que lo admiro, es mas fuerte que yo, lo se. Ignoro de que puede estar hecho un niño, que decide emprender solo una nueva vida, lo logra, triunfa, se inventa la alegría, se hace hombre, sin olvidar sus raíces, llorando cada día por su madre ausente, inventándosela para poder seguir viviendo. Si, es muy fuerte, tiene una Fe enorme en Dios y en el amor. El, también puede ser un tanque de guerra y llorar de emoción a la vez, así somos muchos, una mezcla rara fundida a golpes de la vida y sueños por hacer.

Emigrar, dejar a nuestras madres detrás, seguir amándolas, enfrentarnos a la vida y vencer, nos hermana a todos. No importa donde nacimos, ni el acento, ni la supuesta cultura diferente, al final, terminamos siendo hermanos, compartiendo sueños y luchando juntos. Guerreamos y lloramos juntos en gesto supremo de hermandad.

Tribulaciones de cubanos en Miami!

Emigrar, salir de  Cuba, como fuera y para donde fuera, fue un superobjetivo para los que estamos ahora de este lado. Damos gracias a Dios, a Cachita y a todos los santos, por haberlo logrado. Una vez asentados y acostumbrándonos a una nueva vida, aparecen nuevas preocupaciones, tribulaciones.

A veces, las personas que viven en Cuba, nos imaginan en un auto descapotable, viajando por Miami Beach, con una botella de champagne en la mano. Desconocen factorías, jornadas de trabajo de 16 horas, cuentas por pagar que agobian. Ignoran  las maromas que hacemos para poder sacar un extra para ayudarlos.

Hoy me contó un amigo, que su esposa llamo a la Oficina de intereses tratando de adelantar la entrevista de su mama, invitada por ellos para que venga de visita. La persona que la atendió, muy gentilmente, la sorprendió; le dieron cita para este año en noviembre. Aparentemente, esta noticia provocaría alegría infinita, casi una fiesta familiar, pero no es así. El asunto, es más complejo.

Mi amigo y su esposa, viajan este año a Cuba con su hija, se imaginan el gasto que esto conlleva, sobretodo, teniendo una familia numerosa en La Habana. Mi amigo, entre risas y casi lagrimas, me cuenta de una lista que tiene su esposa, con el dinero que dará a cada uno de los integrantes de la familia, a veces nos creemos una nueva versión de Los Reyes magos o Santa, pero aquí no terminan las tribulaciones de mi amigo. El papá de mi amigo, tiene entrevista en la oficina de intereses para junio. Mi amigo lo quiere traer después de octubre, en septiembre termina de pagar el child support (pensión económica) de su hija mayor, y cuenta con ese dinero extra para traer a su papá y darle algunos gustos. Agreguemos a esto que hace solo 15 días sacaron un carro y que a los 5 días ya le habían dado un golpe por detrás. Creo que mi amigo, tendrá que incluir a Guanabacoa, en su próxima visita a La Habana. Vía directa del aeropuerto a Guanabacoa.

Mi amigo, se ríe, hasta me duele la cabeza, me dice. Su economía planificada centavo a centavo, se ve amenazada, por ese adelanto de la visita de la suegra. Su esposa, después de pasar el primer susto, quiere llamar para atrasarla. La suegra, tendrá que esperar al menos un año, necesitan un respiro antes que la señora venga.

Recuerdo en una ocasión, planificando mi viaje a La Habana, fui con un amigo a Costco, compre un montón de cosas para llevar, pensando pagarlas con la tarjeta de crédito. Cuando llegue a la caja la tarjeta de credito no pasaba, la cajera me aclaro; solo cash. Créanme por un minuto pensé devolverlo todo, el cash (dinero en efectivo), era para pagar las cuentas y llevar a Cuba. Como dicen en Miami, primero muerto que sencillo,  mire al techo de la tienda y en un suspiro desgarrador, pensé ¡Dios, proveerá! Y pase mi tarjeta de banco. Al final, pude hacer mi viaje y pagar mis cuentas, sin males mayores, pero pase un buen susto.

Tengo otro amigo, que recientemente viajo a La Habana, a celebrarle el cumpleaños a su mama, pidió 3 días de permiso en el trabajo. Ayer me decía, Jose, ¡que bajito me vendrá el cheque el viernes! No se como podré terminar el mes. Así, transcurren nuestras vidas, somos felices al final y mejores especialistas en economía y presupuestos que graduados universitarios en la especialidad, somos la candela, unos barbaros.

En estos tiempos de crisis, muchos enfrentan disminución de horas laborales y salarios, otros han perdido el empleo. Algunos, hemos visto desaparecer el salvador overtime (horas extras), pero tanto allá, como acá, seguimos enfrentando dificultades con sonrisas, no nos dejamos vencer. No dejamos de ser cubanos, hacemos chistes de nuestros problemas y angustias y cuando alguien piensa que vamos a llorar, soltamos la carcajada.

Mi amigo de la historia, me contaba el rollo del viaje de la suegra riéndose, sabe que todo se resolverá felizmente. Al final, terminamos haciendo magia, miramos al sur, decimos un; ¡Cachita, ayúdame! El milagro ocurre, seguimos felices y agradecidos de estar del lado de  acá, entre tribulaciones y angustias, somos felices, vivimos una nueva vida, nos adaptamos poco  a poco, seguros que depende de nosotros, ¡Un mañana mejor!

Fotografia tomada de Google.

Una tarde de sombras y arco iris!

Hoy, me invitaron a ver una película mejicana, tenía mis reservas. Falto poco para que después de almorzar sugiriera ir al Mall o al cine. Las buenas maneras prevalecieron, por suerte, vi  una película excelente; “La otra familia”, de tema gay, refleja con rigor y respecto, un mundo que no todos se atreven a abordar.

En un momento de la trama, no se asusten, no voy a contárselas, el niño que esta viviendo con una pareja de hombres y tiene ciertas dudas, les hace preguntas. ¿Por que se besan? Uno de ellos, les responde; porque nos amamos, en el sexo, pasa como con la comida y otras cosas de la vida, a unos le gusta algo y a otros no. El niño los mira sonriente, el personaje termina su explicación; eso nos no hace mejores, ni peores, solo diferentes!

Me contaron que la película estuvo solo dos semanas en exhibición en Méjico, terminaron retirándola del mercado. Se las recomiendo. Se que van a disfrutarla mucho, dinamita tabúes e incomprensiones.

Disfrute mucho la película, pero créanme, no fue lo mejor de la tarde. Tampoco lo mejor fue  el delicioso almuerzo que preparo otro amigo. Después de ver la película, conversamos sobre diferentes temas, cine, cantantes, conciertos, flores arrojadas al suelo en la cara de admiradores atónitos, de éxitos y fracasos, de la vida. Lo mejor de la tarde, fue una historia sobre su vida  que me contó un nuevo amigo.

Salio de Cuba en los 90s, vino a vivir con su padre, un desconocido. Mi amigo, con menos de 20 años, dejaba atrás su madre, amigos y  sueños, dispuesto a empezar una nueva vida en un país extraño al lado de su padre biológico.

A solo unos días de su llegada, su padre descubrió que era gay, lo espero al regreso del trabajo, sus palabras fueron tajantes; no quiero un hijo maricon, recoge y vete inmediatamente de esta casa.

Afuera, nevaba intensamente, mi amigo, recogió lo poco que tenia y fue a sentarse en una cafetería cercana. Conocía  a la camarera, siempre le daba alguna Doughnut extra, estas muy flaquito, tienes que comer, le decía. Lo vio tan triste que le pregunto. Le contó su historia, vamos para mi casa, le dijo. Vivió con ella hasta que logro su independencia económica. En la actualidad los unen fuertes lazos, de esos que ni la distancia ni el tiempo pueden romper.

Pasaron los años, el padre de mi amigo enfermo, lo llamo, quería pedirle perdón. Conversaron, mi amigo, tiene un gran corazón, un corazón en el que caben todos los buenos sentimientos, hasta el perdón a lo imperdonable. Perdono a su padre, lo visita, su padre le pegunta si tiene pareja, cuando la tengas, puedes traerlo a verme, me gustaría conocerlo, le dice. Un día, conversando, le dijo; sabes no sabia que se podía ser gay y ser a la vez todo un hombre, un maravilloso ser humano, pensé que serias un monstruo y fui yo, quien termino siendo monstruoso.

Soy de los que lloran fáciles con las películas, pero las lagrimas más fuertes de la tarde, me las arranco la historia de mi amigo. Estuve unos minutos sin hablar, no podía y no quería que descubrieran la causa, ya se habían burlado bastante de mi cuando mirábamos la película. A veces, nos creemos dueños de las historias mas terribles y llega alguien con cara de ángel y nos cuenta una historia, que no podremos olvidar jamás.

Quise compartir con ustedes el recuerdo de una tarde especial, entre amigos e historias, lágrimas y risas. Una tarde, como la vida, con todos los colores del arco iris y con sombras también.