Una conversacion en Hialeah, en tiempo de elecciones.

En el corazón de Hialeah, en casa de Petra, se reúne un grupo de amigas.

-¡Que ganas tenia de darle a la sin hueso con ustedes! Hacia una tonga de meses que no nos sentábamos  a chismear como Dios manda.

-Tú  sabes como es la vida aqui Micaela, sin darse cuenta a una se le pasan los meses,  pero nosotras somos las que somos. No importa el tiempo que llevemos en la Yuma,  como dice la cancion, Amigaaass.

-Dame otro buchito de café  Petra, te quedo volaó. Eres la mejor y la mas completa haciendo café. 

-Micaela no me digas mas Petra.  Tú sabes muy bien que desde que me hice ciudadana americana me llamo Barbra como la Streisand. No se te ocurra soltarme un Petra delante de la gente que me da un yeyo.

-Y ahora que ya eres ciudadana Pe, perdon Barbrarita, ¿Por quien vas a votar en las elecciones?

-Por la Hillary mi santa, mas nadie que ella, cuando la hicieron se rompió  el molde, si ves otra igual, empujala que es de cartón. 

-A mi ella no me gusta,  esta niña,  es una tarrúa. Tenía que haberse parao bonito cuando el lío de la mamadera y botar al marido por descarao y querer hacerse el pichi dulce.

-A mi también me hubiera gustado eso, pero tú  y yo somos Petra y Pancha, las de CentroHabana y nunca hemos sido primeras damas ni hemos estáo metías en política.  Ella se aguanto e hizo lo que hizo porque es una mujer inteligente,  una tipa que se manda y se zumba, una salá. Y duélale a quién  le duela y pésele a quien le pese, será  la primera mujer presidente de este gran país. 

-Micaela, a mi tampoco la Hillary me gusta mucho. No entiendo bien el rollo de los emails y todas las cosas que hablan de ella, pero mi marido y yo vamos a votar por ella. El pelusa de maíz,  no puede salir presidente.  Seria el acabóse, el dale al que no te dio, un sal pa’ fuera gigante mi santa. Ese hombre esta esta loco y ni muerta voto por él.

-Ustedes oyeron ahora que con esas manitas raquíticas que tiene, diciendo que le coge la chocha a quien le da la gana. Si se me acerca le sueno un gaznaton que le va a gustar a to’ el mundo menos a él,  viejo verde.

-Cada vez que abre la boca la caga. A veces pienso que lo hace adrede y que es amigo de la Hillary y lo hace pa’ desprestigiar  a los republicanos y hacerle todo mas fácil en su camino a la Casa Blanca.

-Alabao Chencha, a ti se te ocurren cada cosa, eso es mucho con demasiado. Sería un arroz con mango que va mas allá de lo que mi cabeza puede asimilar.

– Yo, la verdad, quiero que pasen ya las elecciones,  quiero votar ya. Es la primera vez que voy a hacerlo de verdad. Nada del voto unido,  ni de orientaciones de arriba. Cada uno vota por quien le da la gana. Como dijo Obama; no abucheen a Trump,  salgan a votar y alli estaré como la primera, más nadie que yo. 

– Creo que muchos iremos a votar. Lo haremos sabiendo lo que está  en juego. Caballero, que pasa con los republicanos, ¿Por qué no eligieron  a un Jeb Bush o a un Romney? pa’ que uno pudiera estar tranquila sin este tiquitiqui y esta salacion.

Julia que había  estado en silencio toda la tarde, tomo su ultimo buchito de café y dijo.

-Creo que ustedes tienen razon, yo iba a votar por Trump, por eso de.hacer a América grande de nuevo, pero votaré por la Hillary; hay que hacer a América pensar de nuevo.

– Me alegro, porque es un voto mas pa’ la Hillary, que ya es como si fuera de la familia, pero sabes, aunque votaras por el pelusa de maíz,  ibamos a seguir siendo amigas. Eso es lo grande de la democracia caballero, ¡Que aire mas puro, que vida mas sana!


Fotografia tomada de la página,  Yo extraño a Cuba y tú? 

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Obama, nosotros, discusiones y algo mas.

Hay quienes se arrogan el derecho de decirle a los demás, lo que tienen que hacer, ven al mundo como una gran aula y se autoproclaman maestros. Dictan tareas, comportamientos, pretenden decirnos que hacer, como actuar. El mundo, no es un aula, es una gran escuela, donde todos, somos alumnos, aprendemos día a día de todos, hasta del tonto, todos, tienen algo que enseñarnos!

Cuando alguien me dice, por qué no llevas una carta y la entregas en la inmigración cubana, pidiendo que dejen a todos los cubanos, sin excepción, regresar a Cuba o me sugieren que vaya a una de las mesas redondas y plantee que levanten las restricciones para viajar, me sonrío, no me molesto. No le reconozco a nadie el derecho a decirme que hacer, como tampoco pretendo decirlo a los demás. Una cosa es discrepar, argumentar una idea o principio contrario a los míos, discutir en buena lid y otra decirme que hacer o que escribir. Cada uno, tiene el derecho de hacer, sin dañar a terceros, lo que considere oportuno y justo en cada momento.

Desearía que los que no compartan mis ideas, tomen, definitivamente, partido, se expresen libremente. En vez de decirme por que no escribo o hago algo, me digan, sin medias tintas; apoyo la enmienda de las restricciones de los viajes a Cuba, perdimos ahora, pero seguiremos intentándolo, estoy con Díaz-Balart. Yo, expreso, libremente, mi apoyo al Presidente, ellos, tienen todo el derecho de estar en contra y apoyar las restricciones, de apostar por lo que creen, es su verdad. Eso, no nos convierte en enemigos, solo deja las cosas claras, los terminos medios, las ambiguedades, no favorecen las discusiones.

Tengo amigos entre los primeros que llegaron a Miami, entre los que se fueron de Cuba, por salvar la vida y créanme, no exhiben la intolerancia de otros que, en muchos casos no hicieron nada o hicieron muy poco. Lo dije una vez en público, ante el primer grupo de amigos que se reunió a conversar y escuchar mis escritos; mi intención, no es hacer un panfleto político, ya hay demasiados en la Internet y en el mundo real, saturan y aburren al mundo y a Miami. Cuando toco un tema político, lo hago y lo haré a mi manera. Los que quieran hacerlo a la suya, WordPress, los espera, con los brazos abiertos. Los invito a expresarse libremente en un blog. Correrán dos riesgos, como me dijo un amigo; cuando uno hace públicamente lo que le gusta, corre dos riesgos: ser ignorado o ser agredido, todo lo demás es lo que importa!

Tuve la oportunidad de conversar una tarde con Hubert Matos, creo que nadie con mas derecho que él, para estar resentido, para exhibir intransigencia. Me conmovió la paz y la tranquilidad con que hablaba, sin odios. Jamás se atragantó con espuma rabiosa ni histerismos, al contrario, se reía, mientras hablaba y contaba anécdotas. Aproveche la ocasión, para hacerle un montón de preguntas. Me transmitió parte de su paz, de su no permitir que el odio y el resentimiento hablaran por él, su no pretender hacer a los demás, pagar por sus heridas y cicatrices.

Mi amigo del exilio, que muchos conocen por mi escrito y algunos han tenido la suerte de conocer personalmente, en los encuentros entre amigos que hacemos en The Place, me abraza y bendice cada vez que voy a Cuba a ver a mi madre. Juntos disfrutamos de las fotos y hablamos del viaje a mi regreso.

No me considero militante ni partidario incondicional de ninguno de los dos grandes partidos de este país. En las elecciones pasadas, las primeras en que tenía el derecho al voto, decidí no ejercerlo, ninguno de los dos candidatos me convencía. Los que siguen mis escritos y mis amigos, saben que no le perdonaba a Obama, interponerse en el camino de Hillary a la presidencia y su discurso, no me convencía del todo, el otro candidato y su compañera de formula, inspiraban cualquier cosa, menos el deseo de votar por ellos. Tres años después, los tiempos cambiaron, el actuar y hacer del presidente electo democráticamente por amplia mayoría, terminó inclinando la balanza a su favor.

Nosotros, los cubanos que no olvidamos a nuestros familiares allá, que no los abandonamos a su suerte, los que contamos los pesos para ir a verlos y dejarles algo, tenemos que darle unas gracias enormes a Obama. Su oposición a las restricciones de los viajes a Cuba, nos garantiza abrazos y reencuentros, alegrías y años de vida a nuestros familiares, que reciben inyecciones de vida en cada visita nuestra. Muchas madres cubanas, agradecerán por siempre ese gesto de nuestro presidente. Digo nuestro, porque, aunque soy cubano ciento por ciento y orgulloso de serlo, también soy ciudadano americano, este, es también mi país, no tengan la menor duda. No me digan más que cambie las cosas en mi país, como si alguien pudiera decidir que de repente, deje de ser ciudadano americano. Este, también es mi país o acaso apoyar al presidente y criticar a políticos mediocres y mal intencionados, me retira esa condición? Me vuelve indocumentado o deportable? Si no fuera por lo serio del asunto, me reiría en vez de escribir.

Seamos objetivos, dejemos a un lado la familia, algo difícil, para mí y para muchos, pero hagámoslo por un instante. Acaso 50 años de total aislamiento, tanto de un lado como de otro, lograron algo? Provocaron algún cambio? Hicieron la diferencia? Solo aumentaron las necesidades de los que están allá, del otro lado, comiéndose el cable o buscando un cable desesperadamente que comer. Obama, apuesta por una apertura, por libertad de viajar y flexibilidades, los resultados los sabemos, el mundo y nosotros; estamos cada vez mejor informados de lo que sucede dentro de la isla, si el aislamiento fracasó, démosle la oportunidad a la apertura a probar suerte. Muchos que viven, se alimentan y lucran del aislamiento, se asustan, tiemblan, ven su imperio tambalearse, se molestan, los compadezco, su preocupación, es la alegría de muchos.

Cuando la campaña electoral pasada, dije a mis amigos; si Hillary Clinton, fuera candidata a la presidencia, me ofrecería de voluntario para trabajar en su campaña, apoyaría su lucha por la presidencia con todo. Cuando Obama, demostró inteligencia y bolas, al oponerse a las restricciones a los viajes a Cuba, hice un pequeño donativo a su campaña, una cantidad, que si acaso, alcanzara para una merienda, un apoyo casi simbólico. Mi economía y la temporada del año, no daban para más.

Cuando comenzaron las discusiones de los partidarios de las restricciones, de los que les duele la derrota de la enmienda de Díaz-Balart, su ridículo político y dinosaurico, me dije a mi mismo; si los que están a favor de los Díaz-Balart y en contra de los viajes a Cuba, odian tanto a Obama, entonces yo tengo que apoyarlo, pero apoyarlo de verdad, sin paños tibios, un silogismo sencillo, a lo cubano. Se lo dije a un amigo; me ofreceré voluntario para trabajar en la campaña de Obama en el 2012, aportare mi granito de arena en Pro de garantizarle 4 años más al frente de este país. Mi decisión, no cambiara el curso de la historia, no hará la diferencia, pero me dará la paz y el regocijo interno de estar del lado de la razón, de mi razón, de hacer lo que considero mejor por este, MI PAÍS!